San Miguel (Iglesia Católica Romana)

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El Arcángel Miguel es mencionado en el Antiguo Testamento y forma parte fundamental de las enseñanzas del Cristianismo desde sus inicios.[1] Sin embargo, con el pasar de los siglos, incluso en los siglos XIX y XX, se han ido desarrollando diferentes tradiciones y visiones católicas de Miguel. Por ejemplo, el papa León XIII promovió una Oración a san Miguel arcángel en 1884, que fue reafirmada por el papa Juan Pablo II, quien instó a todos los católicos a seguir utilizándola en sus oraciones: "Yo les pido a todos que no la olviden, y que la reciten para obtener ayuda contra las fuerzas del mal".[2] [3] [4]

Al Arcángel Miguel se le atribuyen roles específicos en la Iglesia Católica que comprenden desde actuar como el oponente directo de Satanás hasta estar encargado de la salvación de las almas en el momento de la muerte. La literatura católica le ha dado el título de Príncipe de la Iglesia y Príncipe de la Milicia Celestial y lo vincula a contextos tan variados como la aparición de la Virgen María ante 3 niños pastores en Fátima y la consagración de Rusia en el año 1917. Este artículo reseña estas tradiciones y enseñanzas católicas sobre Miguel.

Los Arcángeles[editar]

Los ángeles en general, y los arcángeles en particular, tienen funciones específicas dentro de la enseñanza católica. El Catecismo de la Iglesia Católica (pp 334-335) establece que

Arcángel Miguel, acompañado por el Arcángel Rafael y Gabriel. Por: Francesco Botticini, 1470

"La vida entera de la Iglesia se beneficia de la ayuda misteriosa y poderosa de los ángeles... Desde sus inicios hasta la muerte, la vida humana está rodeada por sus atentos cuidados y su intercesión".

La tradición católica llama arcángeles a Miguel, Gabriel y Rafael. "Miguel" en hebreo significa ¿quién es como Dios?, "Gabriel" significa fuerza de Dios y "Rafael" significa Dios sana. Miguel y Gabriel son mencionados en la Biblia como ángeles, pero Rafael sólo aparece en el libro de Tobías, considerado por la Iglesia libro canónico, es decir, divinamente inspirado y, por ende, parte de la Biblia.

Sólo a Miguel se le llama arcángel en la Biblia. El significado original del nombre de Miguel dio lugar a la frase latina Quis ut Deus?, que aparece en sus representaciones artísticas cuando, retóricamente y con desprecio, él pregunta: "¿Quién es como Dios?", mientras da muerte a Satanás.

La fiesta de estos arcángeles se celebra el 29 de septiembre. Dentro de la jerarquía de los ángeles, en el más alto nivel, San Miguel es un serafín regio. La palabra arcángel viene de las palabras griegas άρχω, archo (gobernante) y ἄγγελος, ángelos, (mensajero). El profeta Daniel (Daniel 12:1) lo llamó: "Miguel, el gran príncipe que se levantará en el momento del fin".

El arte cristiano a menudo retrata arcángeles juntos. Por ejemplo, los arcángeles Miguel y Gabriel son conjuntamente representados en Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, un icono bizantino de la Virgen María, que ha sido objeto de amplia devoción católica durante siglos.

Miguel y Jesús[editar]

Para los católicos el Arcángel Miguel y Jesús son personas distintas, compartiendo esta creencia con ortodoxos, protestantes, judíos y musulmanes, a excepción de los restauracionistas, los (testigos de Jehová y los adventistas), que creen que Miguel y Jesús son un mismo ser.

Para los católicos la Epístola a los hebreos enfatiza el hecho de que Jesús no es ángel. El tema es tratado de la siguiente manera:

Juicio final de Miguel Ángel.

Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros padres por medio de los profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos; el cual, siendo resplandor de su gloria e impronta de su sustancia, y el que sostiene todo con su palabra poderosa, después de llevar a cabo la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, con una superioridad sobre los ángeles tanto mayor cuanto más les supera en el nombre que ha heredado. En efecto, ¿a qué ángel dijo alguna vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy; y también: Yo seré para él Padre, y él será para mi Hijo?

Hebreos, 1, 1-5

Y ¿a qué ángel dijo alguna vez: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de tus pies? ¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?

Hebreos, 1, 13-14

En efecto, Dios no sujetó a los ángeles al mundo venidero, del cual estamos hablando.

Hebreos, 2, 5

Es importante resaltar en relación a lo anterior que las preguntas retóricas, carecen de respuesta explícita ya que la misma se considera obvia, aparte de ser una forma de expresión muy común en la tradición rabínica.

Los católicos consideran un hecho clave que en los libros donde se menciona a Miguel y a Jesús, no se los relacione. Existen varios libros donde sucede esto.

El Libro de Daniel[editar]

En el Libro de Daniel, Jesús es descrito como un "Hijo de Hombre" (Daniel 7,13-14), mientras que Miguel y Lucifer se describen como príncipes (Daniel 10,13;10,21;12,1).

Representación ideada de Daniel en la fosa de los leones

Yo seguía contemplando en las visiones de la noche. Y he aquí que en las nubes del cielo venía como un Hijo de hombre. Se dirigió hacia el Anciano y fue llevado a su presencia. A él se le dio imperio, honor y reino, y todos los pueblos, naciones y lenguas le sirvieron. Su imperio es un imperio eterno, que nunca pasará, y su reino no será destruido jamás.

Daniel, 7, 13-14

En el libro de Daniel se menciona a Miguel como Príncipe del pueblo judío (Daniel 10,21; 12,1). A Jesús se lo menciona como "Rey del Pueblo Judío" desde su nacimiento (Mt 2, 1-12) hasta su muerte.(Juan 19:19)

En aquel tiempo surgirá Miguel, el gran Príncipe que defiende a los hijos de tu pueblo. Será aquél un tiempo de angustia como no habrá habido hasta entonces otro desde que existen las naciones. En aquel tiempo se salvará tu pueblo: todos los que se encuentren inscritos en el Libro.

Daniel, 12, 1

Nacido Jesús en Belén de Judea, en tiempo del rey Herodes, unos magos que venían del Oriente se presentaron en Jerusalén, diciendo: «¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Pues vimos su estrella en el Oriente y hemos venido a adorarle.»

Mateo, 2, 1-2

Pilato redactó también una inscripción y la puso sobre la cruz. Lo escrito era: «Jesús el Nazareno, el Rey de los judíos.

Juan, 19, 19

Hay que considerar el hecho de que en libro de Daniel se establece que "Miguel es uno de varios de su misma clase" y aparece como "Miguel, uno de los Príncipes prominentes" o "Miguel, uno de los Príncipes Jefes (Sarim HaRishonim)" (cf. Ketuvim Danyel 10,13) y a Jesús se lo describe en el Evangelio de Juan (3:16) como "Hijo unigénito", por lo que según la fe católica no puede tener similares. En el Libro de Daniel no se aplica el término arcángel ni ángel para referirse a Miguel o a Satanás, sino que se usan términos como príncipes o incluso en el caso de Gabriel "varón" o "personaje":

<< Mientras yo, Daniel, contemplaba esta visión y trataba de comprenderla, vi de pronto delante de mí como una apariencia de hombre, y oí una voz de hombre, sobre el Ulay, que gritaba: «Gabriel, explícale a éste la visión.»>>

Daniel 8:15

<<...aún estaba hablando en oración, cuando Gabriel, el personaje que yo había visto en visión al principio, vino volando donde mí a la hora de la oblación de la tarde.>>

Daniel 9:21

Evangelio según San Juan[editar]

En este evangelio se habla de un Ángel del Señor mientras Jesús se encontraba predicando, lo que constituye la posibilidad de que se trate de Miguel y posible prueba en tanto de que Miguel no es Jesús, lamentablemente la Traducción del Nuevo Mundo omitió este pasaje quizás por que en algunos manuscritos es de difícil lectura este versículo, se encuentra incompleto o no aparece como el caso de los manuscritos P66 y C 75 a diferencia del Códice Alejandrino y la serie f1-13, que si posee esta cita en particular. Por esta razón, la comparación no se hace posible, mas se colocará la cita respectiva de ambas traducciones, tanto la católica (Biblia de Jerusalén) como la de los Testigos de Jehová (TNM), que omite este pasaje:

Porque el Ángel del Señor bajaba de tiempo en tiempo a la piscina y agitaba el agua; y el primero que se metía después de la agitación del agua, quedaba curado de cualquier mal que tuviera.

Biblia Jerusalem, Juan 5:4

— —

Traducción del Nuevo Mundo, Juan 5:4

Epístola de Judas[editar]

Judas Tadeo en su epístola, se refiere a Jesús como Jesucristo (versículos 1,4,17,21,25) y a Miguel como arcángel (versículo 9) sin establecer relación entre ambos.

En cambio el arcángel Miguel, cuando altercaba con el diablo disputándose el cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar contra él juicio injurioso, sino que dijo: «Que te castigue el Señor.

Judas, 1, 9

El Libro de Apocalipsis[editar]

En este libro los católicos consideran la diferencia entre Miguel y Jesús, sobre todo en narraciones donde aparecen ambos, ya sea nombrados de forma explícita o de forma implícita a través de simbolismos, además se mencionan diferencias de labores como que Jesús no pelea de forma directa con Satanás y su palabra basta para acabar con los demonios ("de su boca sale una espada afilada"), a diferencia de Miguel, que sí batalla de forma directa. Esto no implica que los ángeles no hagan ciertas labores compartidas con Jesús, como se mencionará a continuación, en donde un ángel lo acompaña desde el cielo:

Entonces un ángel, que también llevaba una hoz afilada, salió del santuario celeste.

Apocalipsis, 14:17

Un ángel acompaña a Jesús en la hora de la cosecha.

Está embarazada y grita de dolor, porque le ha llegado la hora de dar a luz. Apareció también otra señal: un enorme dragón rojo con siete cabezas y diez cuernos, y en las cabezas siete coronas; con su cola barre la tercera parte de las estrellas del cielo, precipitándolas sobre la tierra. El dragón se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz para devorar a su hijo en cuanto naciera. Y la mujer dio a luz un hijo varón, que ha de gobernar a todas las naciones con vara de hierro; pero su hijo fue arrebatado y llevado ante Dios y su trono, mientras la mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar que Dios le ha preparado. Allí la alimentarán durante mil doscientos sesenta días. Entonces se desató una batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles combatieron contra el dragón. Lucharon el dragón y sus ángeles,pero no pudieron vencer, y ya no hubo lugar para ellos en el cielo.

Apocalipsis, 12, 2-8

De su boca sale una espada afilada, para herir con ella a las naciones; él las gobernará con vara de hierro; él mismo pisará el lagar del vino de la ardiente cólera de Dios, el Todopoderoso. En el manto y en el muslo lleva escrito este título: «Rey de reyes y Señor de señores.» Vi luego a un ángel parado sobre el sol, que gritó con voz potente a todas las aves que volaban por el cielo: «Vengan acá, reúnanse para el gran banquete de Dios.

Apocalipsis, 19, 15-17

De los pasajes anteriores se debe resaltar a efectos de este artículo la simbología referida a Jesús, donde gobernará con "vara de hierro" a las naciones, se nota un peculiar paralelismo entre ambas narraciones: en ambas se describe a Jesús como gobernador indiscutible de las naciones a las cuales gobernara con "vara de hierro" y se menciona a Miguel (Apocalipsis 12) y en el capítulo 19 se menciona "un ángel parado sobre el sol" anunciando el inicio del juicio final y posteriormente en el capítulo 20 se menciona que captura a Satanás.

Vi entonces a la Bestia y a los reyes de la tierra con sus ejércitos reunidos para entablar combate contra el que iba montado en el caballo y contra su ejército. Pero la Bestia fue capturada, y con ella el falso profeta - el que había realizado al servicio de la Bestia las señales con que seducía a los que habían aceptado la marca de la Bestia y a los que adoraban su imagen - los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde con azufre. Los demás fueron exterminados por la espada que sale de la boca del que monta el caballo, y todas las aves se hartaron de sus carnes.

Apocalipsis, 19, 19-21

A seguir se menciona quién capturó a la Bestia mientras Jesucristo se encontraba sobre el caballo blanco: se trata de un ángel, de hecho se considera que dicho ángel, que batalla con Satanás, es Miguel, quien tiene para ese momento la llave del abismo, al igual que Pedro las llaves del Reino de los cielos. Es importante resaltar que el propietario de las llaves tanto del cielo como del infierno es Jesucristo.

Luego vi a un Ángel que bajaba del cielo y tenía en su mano la llave del Abismo y una gran cadena. Dominó al Dragón, la Serpiente antigua - que es el Diablo y Satanás - y lo encadenó por mil años.

Apocalipsis, 20, 1-2

Existe otra mención de batalla en el mismo libro con un desenlace similar:

Entonces se entabló una batalla en el cielo: Miguel y sus Ángeles combatieron con el Dragón. También el Dragón y sus Ángeles combatieron, pero no prevalecieron y no hubo ya en el cielo lugar para ellos. Y fue arrojado el gran Dragón, la Serpiente antigua, el llamado Diablo y Satanás, el seductor del mundo entero; fue arrojado a la tierra y sus Ángeles fueron arrojados con él.

Apocalipsis, 12, 7-9

Facultades de los Ángeles y de Jesucristo[editar]

En las cartas de Judas y en la segunda de Pedro sucede una situación similar en relación a las facultades de los ángeles.

En cambio el arcángel Miguel, cuando altercaba con el diablo disputándose el cuerpo de Moisés, no se atrevió a pronunciar contra él juicio injurioso, sino que dijo: «Que te castigue el Señor.

Judas, 1, 9

Cuando los Ángeles, que son superiores en fuerza y en poder, no pronuncian juicio injurioso contra ellas en presencia del Señor.

2 Pedro, 2, 11

Miguel le dijo al diablo: "El Señor te reprenda". Para los católicos “El Señor” es Jesucristo tomando en cuenta no solo las descripciones bíblicas de Jesucristo sino el griego de los códices originales, donde llaman con la misma palabra a Dios Padre y a Jesucristo, kyrios que significa "Señor". Los testigos de Jehová y adventistas del séptimo día afirman que Miguel es Cristo, pero a eso los católicos y evangélicos contestan que ¿por qué no dijo Miguel: "Yo te reprendo" ?, porque en la biblia, Cristo expulsaba y tenía autoridad sobre los demonios, incluyendo a Satanás a quien rechazó en el desierto y a quien le dio la orden de alejarse. Miguel no tiene dicha capacidad según la cita anterior, por eso, para los católicos, no pronunció Miguel juicio de maldición alguno ante Satanás y sólo el Señor, es decir Jesucristo, posee dicha facultad.

Jesús le dijo: «Aléjate, Satanás, porque dice la Escritura: Adorarás al Señor tu Dios, y a El sólo servirás.»

Mateo 4, 10

Dios no comparte su gloria con nadie (Isaías 42,8), Jesús, que es considerado por los católicos no como un ángel, sino como una persona divina e hijo de Dios, comparte la gloria de Dios desde antes que existiese la tierra. (Juan 17,5)

Yo, Yahveh, ese es mi nombre, mi gloria a otro no cedo, ni mi prez a los ídolos.

Isaías, 42, 8

Ahora, Padre, glorifícame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese.

Juan, 17, 5

Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y de verdad.

Juan, 1:14


Los ángeles son siervos desde su creación (Hebreos 1,14); Jesús asumió su condición de siervo cuando se despojó de sí mismo y se hizo hombre (Filipenses 2,7)

¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar la salvación?

Hebreos, 1, 14

Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre;

Filipenses, 2, 7

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. John Norman Kelly, Early Christian Doctrines Continuum Publishing, 2000 ISBN 0-8264-5252-3 page 7
  2. James White, Roman Catholic Worship Liturgical Press, 2003 ISBN 0-8146-6194-7, page 87
  3. Vatican website: Regina Coeli 1994
  4. EWTN on Saint Michael [1]