Salvor Hardin

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Salvor Hardin

Alcalde de Términus
50-80 E.F.
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Salvor Hardin es un personaje ficticio de la novela Fundación del escritor Isaac Asimov.

Fue alcalde electo del planeta Términus; era un hábil manipulador, pero un hombre idealista que procuraba apegarse al Plan Seldon. Comenzó estudiando psicohistoria, pero cuando vio que no había muchas perspectivas para ello en Términus se dedicó a la política.

Pese a la ausencia de poder oficial, pues la autoridad gubernamental era en realidad detentada por el consejo de la Enciclopedia Galáctica, Hardin controlaba la opinión pública mediante el periódico Journal y tenía gran influencia en cuanto a las Relaciones Exteriores de la Fundación.

Su frase más célebre es: «La violencia es el último recurso del incompetente».

Carrera[editar]

Hardin aparece en la historia en el año 50 E.F. (Era de la Fundación).

La situación en la Periferia era la siguiente: Términus era dominado por un grupo de enciclopedistas fanáticos, que eran delegados del Emperador del Imperio Galáctico.

Estos tenían fija la idea de que el único propósito de la Fundación es la creación de una Enciclopedia Galáctica Universal, objetivo que Hari Seldon planteó hace 50 años a sus jueces en Trántor.

Pero para ese momento, la Fundación era la única poseedora de plantas de energía atómica, mientras que el abandono y la independencia de los cuatro grandes reinos de esa Periferia los obliga a volver a la energía del carbón.

Por eso, el Reino de Anacreonte decide amenazar a Términus y exigir la instalación de una base militar anacreontiana en suelo terminiano para establecer un «Protectorado», y, de paso, obtener energía atómica.

Justo en esos instantes, aparece en la Bóveda del Tiempo, la primera proyección de Hari Seldon, marcando la primera crisis de la Fundación. Aclara que la idea de la Enciclopedia Galáctica es una farsa (como lo había proclamado Hardin) y que deben prepararse a restaurar el orden en la Galaxia.

Derroca, con ayuda de su amigo Yohan Lee, a los enciclopedistas y toma el poder a la fuerza, y se prepara a a hacer nada. Es entonces cuando, tras un mes de ocupación, los anacreontianos se retiran por la siguiente lógica: Si tomaban Términus, los otros tres reinos ambiciarían el poder de Anacreonte y lo destruirían. Es así como la Fundación vivió durante 30 años en ese frágil equilibrio.

En el año 80 E.F., Hardin sigue siendo alcalde, y se precipita la segunda crisis Seldon.

Anacreonte amenaza otra vez, esta vez debido a los ánimos belicosos del regente, Wienis, y del heredero al trono, Leopold I.

Durante ese tiempo, Hardin le había concedido todos los avances tecnológicos y energía atómica a los Cuatro Reinos: mejorándolos militar, social y económicamente.

Gracias a esto, se había creado una religión en torno a la ciencia de la Fundación: las máquinas atómicas eran creadas y manejadas por «sacerdotes», que obedecían la voluntad del «Espíritu Galáctico», y sus mensajeros, la Fundación. Los únicos que no creían en esto eran los mismos miembros de la Fundación.

En Términus, surge un poderoso grupo opositor a la -aparentemente- política estúpida pacifista de Hardin, dándole armas y beneficios a sus propios enemigos. Sef Sermak lideraba este grupo e iban camino a dominar el Consejo Municipal en las próximas elecciones.

Así es como, cuando Wienis decreta el ataque a la Fundación, sus propios soldados no obedecen, mientras que Anacreonte es apagado por los sacerdotes, que ven el ataque a la Fundación como sacrilegio, y apagan todos los reactores. La flota se detiene y Wienis falla.

Hardin, que viajó a Anacreonte y fue arrestado por Wienis para que viera la destrucción de la Fundación, ahora es liberado y Wienis se suicida. Así impera la religión sobre el poder de la monarquía.

Hardin, habiendo resuelto la segunda crisis Seldon, de nuevo sin violencia, pasa a ser considerado como uno de los grandes junto al mismísimo Hari Seldon.