Salto del pastor
Se denomina salto del pastor canario, también conocido como salto del pastor y coloquialmente por brinco, al acto de desplazarse por el terreno con ayuda de una madera cónica acabada en una parte metálica que es la que se apoya en el suelo. Es una práctica tradicional de los pastores de las Islas Canarias (España), propiciada por lo abrupto de determinados terrenos.[1]
La parte de madera tiene forma troncocónica de unos 3 cm de diámetro en su punta superior y 4,2 cm en la inferior donde va la parte metálica, una punta de unos 20 cm que se pincha en el terreno. Ese crecimiento ayuda al agarre y presión de la mano favoreciendo la frenada.
El conjunto madera mas punta metálica cambia de denominación y longitud según la isla.
- 'Lanza o astia' para las islas de Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro con longitudes de 3 a 4 m.
- 'Garrote' en Gran Canaria sobre los 3 m.
- 'Lata' en Fuerteventura y Lanzarote con longitudes entre 2,5 y 3 m.
Contenido |
[editar] Historia
La especial orografía de las Islas Canarias ha propiciado que los habitantes del mundo rural tuvieran que buscar medios y técnicas para desplazarse y salvar obstáculos, en ocasiones grandes barrancos, riscos y acantilados. Con esta necesidad surgió el salto del pastor, que mediante una vara larga de madera, llamada astia, lanza, garrote, lata, asta, etc, a la que se le coloca una punta metálica,el regatón, supera subidas y bajadas de cuestas, laderas y riscos.[2] Los intentos realizados para descubrir los orígenes de esta costumbre no han dado resultados claros aunque se hayan documentados en textos de distintos historiadores. En realidad, existen abundantes referencias históricas sobre su uso por parte de los guanches en la época de la conquista castellana y posterior
[editar] Actualidad, cultura y deporte
- El uso actual del garrote, además de muestras que incluyen subidas y paso de muros, destreza en bajada de riscos, precisión y estilo en saltos, es efectuar excursiones por parajes poco accesibles mediante otros medios.
- A partir de 1994 se crean los primeros clubes de salto (llamados «jurrias» o «colectivos»), con tres pilares básicos: investigación, enseñanza y respeto a la tradición. En 1997, se inician los primeros pasos para formar la Federación Canaria, que terminan en mayo de 2001.[1]
- En 2008 se han contabilizado 324 federados, distribuidos en 16 jurrias. Se puede ver con mayor detalle aquí.
[editar] Elaboración del útil
La herramienta usada consta de una parte de madera y otra de Metal.
- La parte de madera. Antes se prefería la capa exterior, mas capa exterior,del Pino canario por su flexibilidad. Ahora es muy frecuente la riga de Honduras.
- La parte de metal. Consta de una cazoleta y un punzón. En la fragua se solía sacar de una pieza. Modernamente se tornean por separado uniéndose después.
[editar] Véase también
[editar] Referencias
- ↑ a b Federación de Salto del Pastor Canario
- ↑ Patronato de Turismo Canario
- ↑ GASPAR FRUCTUOSO (SIGLO XVI) Las Islas Canarias ("De Saudades da Terra")
- ↑ GEORGE GLAS, Descripción de las Islas Canarias 1.764. 2ª Edición. Tenerife: Goya Ediciones 1.982
[editar] Bibliografía
- Noda Gómez, Talio (1990): Salto del Pastor. Cabildo de Gran Canaria.
- Noda Gómez, Talio (2003): Salto del Pastor. Cabildo de Gran Canaria. 2ª edición aumentada y corregida.
- Noda Gómez, Talio: La elaboración de la lanza del pastor. El Pajar Revista de Etnografía Canaria.
- Navarro Adelantado, Vicente y otros (1994): Juegos deportivos Tradicionales. Centro de la Cultura popular Canaria. Santa Cruz de Tenerife.
- Patronato de turismo del Cabildo de La Palma (Enero de 2001): Guía de Leyendas de la Isla de La Palma.
- Nuez Arbelo, David (1997): Los Cabreros Y El Salto Del Pastor (Isla De Tenerife ), Sin Publicar (1.04 MB, pdf)
- Ramón y Miguel A. García Artiles (Enero de 1996): Catón de Salto del Pastor. Sin Publicar. (124 Kb, pdf).
- González Pérez, Ernesto (2001): Salto del Pastor Canario. Línea Global, nº 13 Abril.(290 kb, pdf)
- Pablo Hernández Guerra (1996 ?): El salto del Enamorado. El Granero. Revista cultural de Puntallana. Año 1 - Nº 1, páginas 14 y 15. (229 kb, pdf)