Saduceo
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Los saduceos צדוקים tsedduqim, nombre que en hebreo alude a la descendencia del Sumo Sacerdote Sadoq (Ezequiel 40:46,44:15), de la época de Salomón (1Reyes 2:27,35), nombre que a la vez significa "justicia" o "rectitud". Caifás sumo sacerdote judío que fue responsable del juicio y condena de Jesucristo era Saduceo.
[editar] Historia
El origen de los saduceos probablemente se remonta a la protesta de muchos sacerdotes, cuando en el año 175 a. C. fue interrumpido el ejercicio y la sucesión legal del Sumo Sacerdocio en el Templo de Jerusalén. El cargo que fue comprado al rey seléucida Antíoco IV Epífanes y usurpado por Jasón, hermano de Onías III y legítimo Sumo Sacerdote (2 Macabeos 4:7-20). La venta del Sumo Sacerdocio por el rey seléucida recayó luego en Menelao, hermano del administrador del Templo, quien logró derrotar a Jasón (2 Macabeos 4:24-26). El comercio del más alto cargo religioso tuvo como corolario la sustitución de las costumbres judías por las griegas, la imposición del culto a los dioses griegos y la persecución de los judíos que seguían fieles a la Ley.
El sacerdote Matatías, su hijo Judas Macabeo y sus demás hijos desencadenaron una rebelión guerrillera, que finalmente logró en diciembre de 164 a. C. la Purificación del Templo (1 Macabeos 4:36-61; 2 Macabeos 10:1-8). Después de luchas contra Demetrio I Sóter, quien intentó imponer como Sumo Sacerdote a Álcimo, y tras la muerte en combate de Judas Macabeo, su hermano Jonatán fue designado en el 149 a. C. etnarca. Asesinado Jonatán, su hermano Simón Tasí asumió el cargo de etnarca y además fue confirmado en el 142 a. C. como Sumo Sacerdote por el nuevo rey Demetrio II. En el 141 a. C. se convirtió en gobernante independiente y desde ahí se afianzó la preeminencia en el Templo de un grupo de sacerdotes, que luego serían conocidos com partido saduceo. El anterior Sumo Sacerdote Onías III y un grupo de seguidores no habían reconocido las nuevas jerarquías y establecieron otro Templo en Leontópolis (Egipto).
Los saduceos apoyaron firmemente al hijo de Simón, Juan Hircano, quien además de ejercer como Sumo Sacerdote, en la práctica se hizo rey (134-104 a. C.) y logró convertir el nacionalismo defensivo Macabeo, en un nacionalismo agresivo y expansivo, que le permitió conquistar a los países y pueblos vecinos, a los cuales obligó a judaizarse. De esta época data el enfrentamiento frontal de los saduceos con los fariseos, opositores a Juan Hircano. Las diferencias religiosas entre los dos grupos se convirtieron en choques políticos que se agudizaron durante el reinado de los dos hijos de Juan Hircano, Aristóbulo I (104-103 a. C.), quien encarceló a su propia madre y la dejó morir de hambre en prisión, y Alejandro Janeo (103-76 a. C.). Este último hizo crucificar a tres mil fariseos que se habían rebelado.
La viuda de Alejandro Janeo, Alejandra Salomé, que reinó del 76 al 67 a. C., rechazó la hegemonía saducea y rehabilitó a los sacerdotes fariseos. Su hijo Hircano II, como Sumo Sacerdote, tuvo el apoyo fariseo. El hermano menor de éste, Aristóbulo II, se proclamó rey a la muerte de Alejandra y depuso a Hircano II, quien buscó refugio entre los nabateos, con cuyo rey Aretas III y con apoyo fariseo sitió Jerusalén en el 65 a. C., pero fue derrotado debido a que los romanos apoyaron a Aristóbulo II.
Gracias a las gestiones de su canciller, el idumeo Antípatro, Hircano II logró el apoyo del general romano Pompeyo, quien tomó Jerusalén en el 63 a. C. y lo reinstaló como Sumo Sacerdote, llevándose a Aristóbulo a Roma, mientras Antípatro ejercía de hecho como gobernante de Judea. En el 40 a. C., Antígono, hijo de Aristóbulo II, con apoyo del Imperio Parto y de los saduceos, tomó el poder, detuvo y mutiló a Hircano II. Herodes, que había huido, y el general romano Socio reconquistaron Jerusalén en el 37 a. C. El poder de los saduceos comenzó a decaer paulatinamente desde entonces, aunque se mantuvo, relegado al Templo, por un siglo.
[editar] Creencias
Aceptaban únicamente la autoridad literal de la Biblia hebrea y por ende no consideraban obligatorias las interpretaciones rabínicas tradicionales o ley oral. Por lo mismo los saduceos son mal vistos por el Talmud.
Según el Nuevo Testamento, negaban la inmortalidad del alma y la resurrección (Mateo 22:23-32), y no creían ni en ángeles ni en espíritus (Hechos 23:8). Según Flavio Josefo no aceptaban la predestinación y enfatizaban en el libre albedrío humano para escoger entre el bien y el mal. Este autor les atribuye un rechazo a los extranjeros.
Las particulares interpretaciones de los saduceos, los llevaban a múltiples especificaciones propias sobre el calendario, las fiestas, el culto, los sacrificios, los rituales y asuntos jurídicos. Debido a que por la destrucción del Templo de Jerusalén se perdieron todos los escritos de los saduceos, la mayoría de lo que sabemos de ellos se debe a sus contrincantes.
Escritos hallados por ellos y redescubiertos a finales del siglo XIX en el depósito de una sinagoga, como el Documento de Damasco o el Libro de los Jubileos, así como el Sirácida, eran atribuidos a los fariseos, pero hoy se piensa que fueron obra de esenios, tras haber sido hallados entre los Manuscritos del Mar Muerto, cerca de Qumrán, con una colección que en su conjunto sostiene interpretaciones muy diferentes a las de los fariseos.
En la Edad Media, los karaítas se opusieron al rabinismo talmúdico y se proclamaron continuadores de los saduceos.
[editar] Referencias
- Flavio Josefo Antigüedades de los Judíos, 13 a 15.
- Grant, Michael 1973: The Jews in Roman World. Dorset Press, 1984.

