Síndrome de Wendy

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El síndrome de windy se manifiesta en una necesidad absoluta de satisfacer al otro, principalmente la pareja y los hijos.[1] Esta conducta se debe al miedo al rechazo y al abandono y, por razones culturales, es más frecuente en las mujeres que en los hombres.

Descripción[editar]

Se trata de una conducta que aparentemente puede no representar problema alguno, pero que tiene relación con el síndrome de Peter Pan, que el psicólogo Dan Kiley registró en 1983 y que se refiere a los individuos que no quieren crecer ni asumir las responsabilidades de la adultez.

Es habitual la existencia de un Peter Pan que tenga una Windy para que haga todo lo que él no hace y se responsabilice de todo lo que él evita.

El psicólogo Jaime Lira explica que

“Un Peter Pan es un varón o mujer que no quiere crecer, que quiere ser niño por siempre y entonces aparece como aquel hombre o mujer que se encuentra detrás, la que se encarga de hacer todo aquello que no hace el primero”

Quienes padecen el Síndrome de Windy difícilmente controlan su propio rumbo en la vida, por lo que se enfocan en tratar de controlar la vida de otra persona. Frecuentemente el origen de éste síndrome se encuentra en el pasado familiar de quien lo padece, en donde ésta persona se sintió excluida y desprotegida, por lo que en la edad adulta compensa la falta de dirección y protección asumiendo el rol de los padres que no ha tenido. Quien padece éste síndrome difícilmente se reconoce a si mismo en ésta situación.

Ejemplos del Síndrome de Windy serían el padre de familia que prácticamente le hace la tarea al hijo, le despierta todas las mañanas para que no llegue tarde a la escuela, le ayuda en todos sus proyectos, busca hacerle siempre la vida fácil; también el ama de casa que asume todas las responsabilidades en el hogar para que el marido y los hijos no tengan que hacerlo; o un miembro de una pareja que asume todos los deberes y toma las decisiones. El individuo, debido a su miedo al rechazo, al abandono, a no sentirse querido, busca exageradamente agradar a los demás. Siente una gran necesidad de aceptación y aprobación que le lleva a querer ser imprescindible, por lo que evita que los demás se molesten y se esfuerza en complacer sus deseos.

Síntomas[editar]

El psicólogo Jaime Lira señala como característicos del Síndrome de Windy los siguientes comportamientos:

  • El individuo se siente imprescindible
  • Entiende el amor como sacrificio
  • Puede resignarse al sufrimiento o bien manifestarlo llorando
  • Evita a toda costa que los demás se molesten
  • Intenta continuamente hacer feliz a los demás
  • Insiste en hacer las tareas y asumir las responsabilidades de la otra persona
  • Pide perdón por todo aquello que no ha hecho o que no ha sabido hacer
  • Siente necesidad de cuidar al prójimo
  • Termina por asumir el papel de padre o madre de su pareja.
  • Se deprime por falta de atención y depende de la aceptación social


Para diagnosticar un caso de Síndrome de Windy deben aparecer varios de estos síntomas durante un período de tiempo largo.

Terapia[editar]

El punto de partida es que la persona reconozca el problema y desee modificar esa conducta que no propicia relaciones sanas. A partir de ahí, se le ayuda a identificar cuáles son sus responsabilidades y cuáles no y a evitar asumir todos los deberes que no le corresponden.

Es comenzar a decir ‘no’, darse cuenta de que cada quien es responsable de su vida y no asumir las responsabilidades de los demás, de esta forma, se va a ir incrementando la autoestima de la persona y finalmente podrá establecer relaciones equitativas con la pareja y la gente que le rodea

Jaime Lira

Referencias[editar]

Véase también[editar]