Bobby Fischer

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Bobby Fischer
Bobby Fischer 1960 in Leipzig.jpg
Bobby Fischer en 1960.
Nombre Robert James Fischer
Nacimiento 9 de marzo de 1943
Bandera de los Estados Unidos Chicago, Estados Unidos
Fallecimiento 17 de enero de 2008 (64 años)
Bandera de Islandia Reikjavik, Islandia
Causa de muerte Insuficiencia renal
Nacionalidad Islandesa a partir de 2005
Otros nombres Bobby
Ocupación Ajedrecista
Padres Regina Wender
Hans Gerhardt Fischer
Premios Campeón del mundo de ajedrez

Robert James Fischer, más conocido como Bobby Fischer (Chicago, Illinois, Estados Unidos, 9 de marzo de 1943 - Reikjavik, Islandia, 17 de enero de 2008),[1] fue un gran maestro de ajedrez, campeón mundial entre 1972 y 1975. Obtuvo el título máximo del ajedrez mundial al vencer al soviético Borís Spassky en el denominado «Match del siglo». Estadounidense de nacimiento, su país revocó su pasaporte en 1992 y dictó orden de busca y captura contra él; en julio de 2004 fue detenido en el aeropuerto Narita, de Tokio, por intentar salir del país utilizando un pasaporte no válido; fue liberado ocho meses después y autorizado a viajar a Islandia, país que acababa de concederle la nacionalidad islandesa a pesar del malestar que ello generó en las autoridades de EEUU. Falleció en Islandia tres años después.

Primeros años[editar]

Estrictamente hablando, Bobby Fischer no fue un niño prodigio como lo fueron José Raúl Capablanca, Samuel Reshevsky o Arturo Pomar. Su desarrollo al principio fue más bien lento. Hasta los trece años no comenzó a despuntar como un jugador de capacidad superior; antes de esa edad no se apreciaban en sus resultados y su calidad de juego signos de extraordinario talento ajedrecístico. Es exacta la aseveración del árbitro internacional español Pablo Morán en el sentido de que "Como niño prodigio no fue muy brillante; en cambio, como adolescente prodigio no ha tenido parangón en la historia del ajedrez".[2]

Fue hijo de la enfermera suiza Regina Wender y del físico de origen alemán Hans-Gerhardt Fischer, aunque existe controversia respecto de si este último fue el padre biológico de Bobby, pues Regina y Hans-Gerhardt no vivían juntos desde 1939.[3] En cualquier caso, la pareja no obtuvo el divorcio hasta 1945, cuando Fischer tenía dos años, quedando con su hermana Joan al cuidado de su madre. En 1949, la familia se trasladó a Nueva York, a un pequeño apartamento en Brooklyn. Fischer aprendió a jugar ajedrez por sí mismo, a partir de las instrucciones que venían en un estuche con diversos juegos que le regaló su hermana. En enero de 1951, gracias a un anuncio en el periódico, Fischer participó en una sesión de simultáneas contra el maestro Max Pavey; esa fue su primera aparición pública como ajedrecista, y aunque perdió le sirvió, según confesión propia, para seguir esmerándose en ajedrez. El presidente del Brooklyn Chess Club, Carmine Nigro, fue su mentor de ajedrez, le enseñó los fundamentos de la estrategia y le introdujo en el mundo del ajedrez de competición.

Bobby Fischer sonriendo en una partida contra John Collins (c. 1958).

En 1955 ingresó en el Manhattan Chess Club y participó por primera vez en el Campeonato Junior de Estados Unidos, finalizando en décimo lugar. Un año después, en Filadelfia, conquistaría el título juvenil, ganando ocho partidas, empatando una y perdiendo otra. Poco después de esta victoria, Fischer abandonó la Erasmus Hall High School a los 16 años para dedicarse por completo al ajedrez; aducía que estudiar era una pérdida de tiempo. Sus profesores lo recordaban como un muchacho difícil, aunque su coeficiente intelectual, el mismo de Albert Einstein según las pruebas,[4] rebasaba los 180 puntos. En 1956, John W. Collins, que había sido tutor de otros jugadores sobresalientes como Robert Byrne y William Lombardy, le aceptó como alumno. En algunas ocasiones se ha descrito a Collins como una figura paterna para Fischer.

Sobre su partida con Donald Byrne, conocida por algunos como la "partida del siglo", el doctor Max Euwe, campéon del mundo entre 1935 y 1937, comentó: "Que un renombrado Maestro se confíe demasiado ante un jugador joven en pleno progreso, y sufra por ello una seria derrota, no tiene en sí nada de particular, y en la historia del ajedrez se registran bastantes ejemplos. Mas lo que no sucede todos los días es que un escolar de trece años supere francamente en la combinación a uno de los mejores jugadores de América. Las combinaciones de Fischer no son particularmente profundas, aunque tampoco evidentes".[5]

Ajedrez profesional[editar]

Su carrera coincide con el encumbramiento de la escuela soviética de ajedrez que, subvencionada por el Estado, dominó la disciplina desde 1948 hasta la desintegración de la URSS en 1991, con el paréntesis de Fischer; y aun después de su desintegración, los jugadores formados en dicha escuela estuvieron en la cima durante años. El campeonato de Estados Unidos de 1957 tuvo para la FIDE, en el sistema de Candidatos al título mundial, categoría zonal. Bobby Fischer, ya campeón juvenil de Estados Unidos y que había terminado noveno en la edición anterior del campeonato absoluto, se alzó con el primer lugar, y se clasificó para el Torneo Interzonal de Portoroz del año siguiente, en el que obtuvo el sexto puesto. Un resultado magnífico que le permitió acceder al torneo de Candidatos y obtener de forma automática el título de Gran Maestro. Muchos jugadores han superado desde entonces el récord de precocidad de Fischer en obtener el título de Gran Maestro (lo hizo con quince años y medio); cabe señalar, sin embargo, que el estadounidense lo alcanzó con recursos muy limitados, en una época en la que la información ajedrecística, particularmente la que llegaba a Estados Unidos, era mínima y en muchos casos obsoleta; en solitario y sin entrenadores (los jugadores soviéticos recibían apoyo oficial), y sin el auxilio de potentes programas de juego y bases de datos disponibles para los jugadores actuales. Debieron pasar treinta y tres años para que la húngara Judit Polgár estableciera una nueva marca.

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Chess zver 26.png a8 rd b8 c8 d8 e8 rd f8 g8 kd h8 Chess zver 26.png
a7 pd b7 pd c7 d7 e7 f7 pd g7 bd h7 pd
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a5 b5 c5 bl d5 e5 f5 g5 h5
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Donald Byrne vs Bobby Fischer, Nueva York, 1956. Posición después de 16... Ae6.

Disputó nueve veces el Torneo Rosenwald de Nueva York, en el que se dirimía el campeonato de Estados Unidos. En su primera participación sólo pudo ganar un par de partidas, aunque una de ellas, su victoria ante Donald Byrne de la que ya hemos hablado, lo proyectó a la fama internacional pues se publicó en revistas especializadas prácticamente de todo el mundo. En dicho juego Fischer ligó varias combinaciones brillantes que lo condujeron a dar mate a su rival, combinaciones aún más sorprendentes si se toma en cuenta que apenas contaba con trece años de edad. En sus restantes ocho apariciones obtuvo en todas el título nacional con al menos un punto de ventaja sobre el segundo clasificado. En la edición de 1963 logró además la proeza de coronarse campeón triunfando en todas las partidas, una hazaña nunca igualada pues participaban en el certamen figuras de la talla de Samuel Reshevsky, Larry Evans, Pal Benko y Robert Byrne.

Olimpiadas de Ajedrez[editar]

Robert Fischer acudió a cuatro Olimpiadas de ajedrez con el equipo de Estados Unidos. En todas ellas consiguió resultados sobresalientes, incluyendo dos medallas de plata y una de bronce defendiendo el primer tablero de su país. Sus enfrentamientos contra el equipo de la URSS, cuyo primer tablero generalmente ocupaba el campeón del mundo, produjeron partidas extraordinarias que recogen las antologías. En Leipzig, en 1960, empató espectacularmente con el soviético entonces campeón del mundo Mijaíl Tal; al término del juego, Fischer le dijo con sorna al campeón: "No juega usted mal", a lo que Tal respondió: "Es la primera vez que usted lo reconoce, y si me hubiera ganado afirmaría que jugué como un genio".[6]

En Varna, dos años después, se encontraría con el legendario Mijaíl Botvinnik, al que dominó durante toda la partida aunque éste salvaría el empate gracias a la ayuda en el análisis de la posición aplazada de sus compañeros de equipo, especialmente de Efim Geller, alcanzando un final de tablas teóricas en desventaja material. En la Olimpiada de La Habana, el equipo de la Unión Soviética reservó al campéon mundial Petrosián, por lo que Fischer se enfrentó al subcampeón Borís Spassky con quien firmaría el empate después de cincuenta y siete movimientos de una Apertura Española o Ruy López. En su última presentación "olímpica", en Siegen, Alemania, Spassky, ya como campeón mundial, derrotaría brillantemente al gran maestro de Brooklyn. Fischer en total ganó cuarenta partidas, empató dieciocho y perdió siete en la máxima competición por equipos del ajedrez, con un porcentaje de efectividad de 75,4 por ciento.

Torneos internacionales[editar]

Aun con su enorme talento y dedicación al juego, el campeonato del mundo habría de esperar algunos años. En el maratoniano torneo de Candidatos 1959, en Yugoslavia (se jugó en tres ciudades), terminó en quinto lugar, empatado a puntos con Svetozar Gligorić, gran figura del ajedrez internacional; en esta ocasión Fisher perdió sus cuatro partidas con Mijaíl Tal. En 1962, triunfó en el Interzonal de Estocolomo, con dos puntos de ventaja sobre Geller y Petrosián, quien se coronaría campéon del mundo un año después. En el torneo de Candidatos de Curaçao, sin embargo, Fischer terminaría sorprendentemente en un lejano cuarto lugar, detrás de Petrosián, Keres y Efim Geller, y denunciaría en un artículo de revista que los soviéticos jugaban en equipo, asistiéndose, y haciendo tablas fáciles entre ellos para repartirse los puntos y reservarse, con objeto de alejar de los puestos preferentes a otros jugadores. Desde luego, las acusaciones de Fischer no pudieron probarse, pero poco después la FIDE cambiaría las reglas del campeonato del mundo, sustituyendo el sistema del torneo de Candidatos por el de los enfrentamientos individuales.

Fischer se apartó temporalmente del ajedrez profesional durante algunos meses entre 1964 y 1965, se dedicó a dar exhibiciones y no participó en el ciclo de candidatos que culminó con el match por el título mundial entre Tigran Petrosián y Boris Spassky en 1966, ni acudió a la Olimpiada de Tel Aviv. En 1967, no obstante, se presentaría al Interzonal de Sousse en una nueva acometida por el título mundial. Después de diez rondas, Fischer encabezaba la clasificación con un récord impresionante de siete victorias y tres empates, cuando decidió intempestivamente abandonar el torneo, alegando un calendario cargado. La crítica de Fischer parecía injusta pues el torneo se había estructurado, entre otras cosas, para respetar los días de descanso que sus creencías religiosas le imponían. De ese certamen es memorable su partida frente a Reshevsky, pues Fischer apareció en la sala de juego pocos minutos antes de perder por incomparecencia, y con la mitad del tiempo asignado en su reloj derrotó con relativa facilidad a su ilustre contrincante.

Planilla de anotación de Fischer correspondiente a la tercera ronda de las Olimpiadas de Ajedrez de 1970, frente a Miguel Najdorf.

Bobby Fischer ganó todos los torneos en los que participó desde el mes de diciembre de 1962 hasta el Campeonato del Mundo de 1972, con sólo dos excepciones: el Torneo Memorial Capablanca de 1965, que jugó por teletipo desde Nueva York, en el que quedó empatado en segundo lugar con Borislav Ivkov y Efim Geller, medio punto por detrás del ganador Smyslov; y la Copa Piatigorsky de 1966, en la que ocupó el segundo lugar, un punto y medio detrás de Spassky. En toda su carrera jamás perdió un enfrentamiento individual o match, como se le conoce en la jerga ajedrecística. Derrotó al filipino Cardoso en 1957, y en 1961 dejó inconcluso un duelo con Reshevsky, que quedó en empate después de once partidas, a causa de desacuerdos con los organizadores; en su camino al campeonato del mundo se adjudicó tres victorias inapelables (ante Mark Taimanov, Bent Larsen y Tigran Petrosián), y finalmente derrotó a Boris Spasski en el ya mencionado y famoso Match del siglo. Veinte años después, en 1992, disputó frente a su viejo rival Spassky un encuentro de exhibición, del que hablaremos.

Una de las características que distinguían a Fischer era la velocidad de su juego. En muy contadas ocasiones se veía en apuros de tiempo, pues casi siempre jugaba de manera sistemática y veloz. No es de extrañar entonces que se convirtiera en uno de los mejores jugadores de ajedrez relámpago o "blitz". En 1970 se disputó en Herceg Novi el torneo de partidas rápidas más importante, hasta ese momento, de la historia. Fischer triunfó al lograr diecinueve de los veintidós puntos posibles sobre rivales muy fuertes, como los ex campeones mundiales Mijaíl Tal, Petrosián y Vasili Smyslov, y antiguos aspirantes como David Bronstein y Sam Reshevsky. Sólo Robert Fischer y Mijaíl Tal fueron capaces de reproducir de memoria, una vez terminada la competencia, las partidas que habían jugado.

Ese mismo año se llevó a cabo en Belgrado el match entre la URSS y los mejores jugadores del resto del mundo. Bobby Fischer accedió a jugar en el segundo tablero, cediendo el primero al danés Bent Larsen, que había obtenido mejores resultados en los meses anteriores, pues el estadounidense había permanecido inactivo. Fischer tuvo que enfrentar a Tigrán Petrosián, el subcampeón mundial, a quien venció convincentemente 3 a 1, dos victorias y dos tablas, a pesar de haber permanecido alejado de los tableros. En la edición 1970, Bobby Fischer ganaría por primera vez el Óscar del Ajedrez, distinción que repetiría los dos años siguientes.

Encuentros de Candidatos[editar]

En 1972, finalmente, alcanzaría el derecho a disputar el Campeonato del Mundo. Obtuvo el primer lugar en el Torneo Interzonal de Palma de Mallorca, en el que ganó quince de las veinticuatro partidas que disputó, algo verdaderamente inusual tomando en consideración el nivel del torneo. Posteriormente, en el apogeo de su fuerza, arrollaría en el ciclo de Candidatos a los grandes maestros Mark Taimánov y Bent Larsen, dejando a ambos en cero en sus respectivos enfrentamientos. Es difícil explicar lo excepcional de estos resultados. En el ajedrez de alto nivel el empate es un resultado natural, pues lo normal es que a los contendientes les cueste trabajo romper el equilibrio. Habría que remontarse a 1876, una época de ajedrez aún rudimentario, concretamente el enfrentamiento entre Steinitz y Blackburne para hallar un resultado similar.

En la final de Candidatos, Fischer derrotaría en Buenos Aires al ex campeón mundial Tigrán Petrosián 6,5 a 2,5, ganando con ello el derecho a enfrentarse a Boris Spassky con el título mundial en juego. Su cadena de 19 victorias consecutivas (las seis últimas del Interzonal, las de sus enfrentamientos con Taimánov y Larsen y la primera de su encuentro con Petrosián) constituye un auténtico hito en la historia del ajedrez de élite.

Fuerza de juego[editar]

A partir de 1970, la Federación Internacional de Ajedrez adoptó la fórmula del científico húngaro Árpád Élő para estimar la fuerza de juego en el ajedrez. Robert Fischer, a la luz de este sistema, vigente en nuestros días, alcanzó la marca de 2785 puntos de rating, registro que durante mucho tiempo se consideró el mejor rendimiento conseguido por un ajedrecista. Con el tiempo, varios jugadores notables han ido superando la barrera de los 2800 puntos, entre ellos, cinco campeones del mundo, Gari Kaspárov, Veselin Topálov, Vladímir Krámnik, Viswanathan Anand y Magnus Carlsen, así como los grandes maestros Levon Aronian y Fabiano Caruana. Este hecho por sí solo, sin embargo, no significa que su desempeño haya sido superior al logrado por Fischer años atrás, al menos desde el punto de vista estadístico. Esto se debe al fenómeno conocido como "inflación del Elo".[7] Los ratings de los jugadores han ido aumentando de manera imperceptible pero sostenida a través de los años, y aunque excede el propósito de este artículo referir las causas del fenómeno en cita, al que constantemente se le busca solución,[8] es cosa establecida que la evaluación elo no resulta un criterio fiable para comparar el nivel de ajedrecistas pertenecientes a diferentes épocas.

Con independencia de cómo pueda medirse la potencia de un ajedrecista, Fischer fue, sin duda, un jugador excepcional. Su estilo no es fácil de definir, pero, según sus propios rivales, se basaba en una combinación de energía y ambición de victoria, precisión táctica, preparación teórica, firmeza estratégica y confianza en sí mismo.

El llamado "Match del siglo"[editar]

El encuentro por el campeonato del mundo de 1972 fue singular por diversas razones, aunque algunas de ellas nada tenían que ver con el ajedrez. Reikiavik representó el enfrentamiento de dos mitos de invencibilidad. El primero era el propio Fischer, que nunca había ocultado su fobia deportiva hacia los grandes maestros soviéticos. Sus excentricidades, exigencias y reacciones eventualmente infantiles, para bien o para mal lograron interesar al gran público de ordinario ajeno a las incidencias del ajedrez profesional. Lo excepcional del norteamericano, sin embargo, eran sus resultados. Su ranking elo era 125 puntos superior al de Spassky. Si no se hubiera tratado del número uno y dos del ranking mundial, la estadística indicaría solamente el enfrentamiento de dos ajedrecistas de diferente categoría. Tal era la distancia que Fischer mantenía con relación a sus contemporáneos.

El retador, en efecto, parecía invencible. No obstante, enfrentaba a un rival temible, otro auténtico mito de invulnerabilidad. Ese rival no era solamente Spassky, un jugador de talento excepcional al que Fischer no había podido vencer antes de este encuentro, sino la poderosa estructura de ajedrez de la Unión Soviética, dirigida por el Comité de Educación Física y Deportes, que había producido a todos los campeones y subcampeones mundiales desde 1948, y había ganado todas y cada una las Olimpíadas que se habían efectuado desde entonces. Ningún campeonato del mundo desde 1951 se había disputado fuera de Moscú.

El ajedrez, en definitiva, era una cosa muy seria en la Unión Soviética, con importantes implicaciones políticas, pues sus frecuentes triunfos eran considerados una prueba de la superioridad del régimen; no podían permitirse, en consecuencia, perder el título a manos de un aspirante de Estados Unidos. El ex campeón mundial Mijaíl Botvinnik puso a disposición del equipo de Spassky un análisis exhaustivo de las partidas de Fischer; Igor Bondarevsky abordaría la parte técnica; Efim Geller el repertorio de aperturas; Nicolay Krogius la asistencia psicológica; e Ivo Ney se encargaría de la puesta a punto física del campeón.[9] El match no podía ser, por sus circunstancias particulares, un mero evento deportivo. Se enfrentaban dos maneras muy distintas de entender al mundo que aspiraban a la supremacía. Por unos meses la Guerra Fría se trasladó a un tablero de ajedrez.

Fischer perdió la primera partida ante el tablero, y no se presentó a la segunda alegando disconformidad con la organización. Parecía que Spassky retendría el título para el ajedrez soviético; pero Bobby venció en la tercera. La cuarta partida fue tablas, y desde la quinta se impuso rotundamente el gran maestro estadounidense. Después de un tenso desarrollo, Fischer venció a su rival tras 21 partidas (Spassky abandonó la partida decisiva mientras su contrincante dormía en el hotel) y se coronó campeón mundial el 1 de septiembre de 1972 con un total de 7 partidas ganadas, 3 perdidas y 11 tablas. Ha sido el único estadounidense en conquistar el título.

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Chess zver 26.png a8 b8 c8 d8 e8 f8 g8 h8 Chess zver 26.png
a7 b7 c7 d7 bl e7 f7 g7 h7
a6 b6 c6 d6 e6 f6 pd g6 h6
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a4 pl b4 c4 d4 e4 f4 kd g4 h4
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a1 b1 c1 d1 e1 f1 g1 h1
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Posición final de la partida 21 tras el abandono de Spassky.

Transcripción de la partida 21 (en notación algebraica) del enfrentamiento entre Fischer y Spassky:

Blancas: Boris Spassky
Negras: Bobby Fischer
1.e4 c5 2.Cf3 e6 3.d4 cxd4 4.Cxd4 a6 5.Cc3 Cc6 6.Ae3 Cf6 7.Ad3 d5 8.exd5 exd5 9.O-O Ad6 10.Cxc6 bxc6 11.Ad4 O-O 12.Df3 Ae6 13.Tfe1 c5 14.Axf6 Dxf6 15.Dxf6 gxf6 16.Tad1 Tfd8 17.Ae2 Tab8 18.b3 c4 19.Cxd5 Axd5 20.Txd5 Axh2+ 21.Rxh2 Txd5 22.Axc4 Td2 23.Axa6 Txc2 24.Te2 Txe2 25.Axe2 Td8 26.a4 Td2 27.Ac4 Ta2 28.Rg3 Rf8 29.Rf3 Re7 30.g4 f5 31.gxf5 f6 32.Ag8 h6 33.Rg3 Rd6 34.Rf3 Ta1 35.Rg2 Re5 36.Ae6 Rf4 37.Ad7 Tb1 38.Ae6 Tb2 39.Ac4 Ta2 40.Ae6 h5 41.Ad7 Blancas Abandonan

Tumba de Fischer en Selfoss, Islandia.

Desafortunadamente, este momento culminante de Bobby Fischer también marcó el final de su carrera, pues jamás volvió a jugar una sola partida de competición oficial. Cuando tres años más tarde, en 1975, llegada la ocasión de defender su título frente al aspirante Anatoli Kárpov, planteó a la Federación Internacional de Ajedrez FIDE que no deseaba defender su título de la misma forma que lo había ganado sino volver a un esquema de juego anterior a 1948, que consistía, entre otras cosas, en que la victoria sería para quien primero alcanzara diez victorias, reteniendo en título el campeón en caso de empate a 10 (lo que es irreprochable); pero Fischer pretendía introducir además la condición de que él (Fischer) también retendría el título si se empataba a nueve. Aunque la FIDE y la delegación soviética aceptaron las restantes exigencias de Fischer, la cuestión del empate a nueve no era razonable ni admisible. Para que se entienda mejor lo injusto de esta condición, podemos enunciarla así: El campeón será Kárpov si gana diez partidas y Fischer si gana nueve. Esta condición hubiera sido ridícula en otros deportes que se disputan a un tanteo prefijado, como el tenis, o cuando en fútbol hay que recurrir al lanzamiento de penaltis. El gran Botwinnik calificó la cuestión del empate a nueve como de "unfair" (injusta). La FIDE desautorizó esa condición, pero entonces Fischer se negó en redondo a jugar. No quedó otra opción que desposeer a Fisher de su título y proclamar campeón al soviético Anatoli Kárpov, quien, con sus resonantes triunfos en los diez años siguientes, se hizo merecedor indiscutible al título mundial y, con el paso del tiempo, demostró ser uno de los mejores jugadores de la historia del ajedrez.

Fisher continuó sin jugar y desapareció de la vida pública. En 1976 Kárpov se entrevistó con él para concertar un encuentro, pero el intento no tuvo éxito.

En 1992 Fischer (de 49 años)aceptó jugar un encuentro amistoso de exhibición en Sveti Stefan, centro turístico de Montenegro (antigua Yugoslavia), a orillas del Adriático, contra su antiguo adversario Spassky. Aunque tuvo notoriedad por ser la reaparición de Fischer después de veinte años, este encuentro estaba muy lejos de ser una repetición del famoso de 1972: pues la Unión Soviética había desaparecido; Spasski, de 55 años, nacionalizado francés y jugando con bandera francesa, no contaba con ningún equipo de ayudantes y, lo que es más importante, había retrocedido hasta las cercanías del puesto 100 en la clasificación internacional Elo; y, por último, no había en juego ningún título oficial ni extraoficial. Esta exhibición, dotada de sustanciosos premios en metálico para ambos contendientes (3,65 millones de dólares para el vencedor y 1,35 para el perdedor), estuvo vetada por la ONU y por las autoridades estadounidenses a consecuencia de las restricciones en el comercio impuestas al territorio. Ante las cámaras, Fischer (que jugaba bajo bandera estadounidense) escupió sobre la carta del gobierno de su país que le conminaba a desistir de jugar; el encuentro se celebró y acabó con la victoria del americano, aunque la calidad de las partidas y el desarrollo general del acontecimiento despertó muy escaso interés en el mundo del ajedrez. Estados Unidos revocó su pasaporte y dictó orden de busca y captura contra él; ello podía acarrear a Fischer hasta 10 años de cárcel, por lo cual nunca regresó a los Estados Unidos.

Falleció el 18 de enero de 2008 a los 64 años en Reikjavik (Islandia) a causa de una enfermedad renal y fue enterrado en una tumba sencilla en un cementerio cercano a Selfoss, localidad del sur de Islandia.

El 17 de junio del 2010 la Corte Suprema de Islandia determinó que el cuerpo de Fischer fuese exhumado y analizado para establecer si había sido el padre de Jinky Young, una niña filipina de nueve años cuya madre aseguraba haber tenido una relación con el campeón. El 5 de julio del 2010 el cuerpo de Bobby Fischer fue exhumado en presencia de un médico, un párroco y diversos funcionarios. Tras tomar las muestras de su ADN el cuerpo fue enterrado de nuevo. Magnus Skulason, un íntimo amigo de Fischer, sostenía que Fischer no era el padre de la niña. Finalmente, el 17 de agosto de 2010 se informó de que la prueba de ADN había revelado que Jinky Young no era hija de Bobby Fischer.

Un admirable genio ante el tablero y un desdichado fuera de él. Descanse en paz.


Predecesor:
Boris Spassky
Campeón del mundo de ajedrez
1972 - 1975
Sucesor:
Anatoli Kárpov

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. «El legendario ajedrecista Bobby Fischer muere a los 64 años , AFP». Archivado desde el original el 2008-01-21.
  2. Morán, Pablo (1978). Los niños prodigio del ajedrez. (pág. 94). Madrid: Mr Ediciones. ISBN 84-270-0229-7. 
  3. Edmons, David y John Eidinow (2006). Bobby Fischer se fue a la guerra. (pp. 359-361). Debate. 
  4. Lizalde, Eduardo (1972). De Buda a Fischer y Spassky dos mil años de ajedrez. (pág. 154). Editorial Posada. 
  5. Morán, Pablo (1988). Bobby Fischer su vida y partidas. (pp. 88-89). Ediciones Martínez Roca. 
  6. Morán (1988), p. 126.
  7. Jeff Sonas (2009). «Rating inflation – its causes and possible cures».
  8. «FIDE: Apoyamos el aumento del factor K» (2009).
  9. Edmons, David y John Eidinow (2006), pp.131-133.

Bibliografía[editar]

  • Kasparov, Gary (2006). Jesús J. Boyero, ed. Mis geniales predecesores (Vol. IV - Fischer) (1ª edición). La Roda (Albacete): Ediciones Merán. ISBN 84-96279-05-7. 
  • Morán, Pablo (1988). Bobby Fischer su vida y partidas. Martínez Roca. ISBN 978-84-270-0111-4. 
  • Endgame: Bobby Fischer's Remarkable Rise and Fall - from America's Brightest Prodigy to the Edge of Madness, Frank Brady, 2011, Crown, ISBN 978-0-307-46390-6

Enlaces externos[editar]