Richard Bentley

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Richard Bentley
Richard Bentley 3.jpg
Nacimiento 27 de enero 1662
Oulton, West Yorkshire
Fallecimiento 14 de julio 1742, 80 años
Cambridge
Nacionalidad inglés
Alma máter Wadham College
Ocupación classical scholar, crítico, teólogo
Premios Miembro de la Royal Society
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Richard Bentley (Oulton, cerca de Wakefield, Yorkshire, 27 de enero de 166214 de julio de 1742) fue un filólogo, helenista y cronólogo inglés.

Biografía[editar]

Su padre estuvo vinculado a la causa realista; su madre le enseñó latín y le envió a la escuela de Wakefield. A los catorce años marchó al St. John's College de Cambridge. Pasó a ser tutor del hijo del deán de San Pablo en Londres, donde pasó seis años. El deán, Stillingfleet, poseía una completísima biblioteca de la que se aprovechó Bentley para poner los sólidos fundamentos de su erudición clásica.

En 1690 tomó las órdenes sagradas y Stillingfleet fue nombrado obispo de Worcester; Bentley había pasado al Badham College de Oxford y allí disfrutaba especialmente con los tesoros de la biblioteca Bodleyana, pero tuvo que abandonar Oxford para ir con el obispo a Worcester, no sin escribir antes su Epìstula ad Millium, esto es, a John Mill, cuya publicación en 1691 le dio prestigio como humanista.

El científico Robert Boyle había dejado una suma de dinero para que se predicase contra el ateísmo y el deísmo y Bentley fue encargado de ello; ese es el origen de su Refutación del ateísmo de 1692, en la que usó en parte las teorías de Isaac Newton y otras disciplinas científicas en vez de la teología y la erudición bíblica, hecho que originó las complacidas Cuatro cartas de Sir Isaac Newton al mismo. Una continuación de las conferencias de Bentley se ha perdido; fue nombrado bibliotecario real y se doctoró en teología por Cambridge.

Se sabe que montó una tertulia en el palacio de San Jaime con personajes de la talla de Newton, Christopher Wren y John Locke. En 1697 apareció su Disertación sobre las epístolas de Falaris, que tuvo segunda edición ampliada en 1699 y acreditó su prestigio en toda Europa. En 1700 pasó a dirigir el Trinity College de Cambridge y casó al año siguiente; como director fue muy autoritario y su labor en el cargo presenta los rasgos de toda una odisea. En 1715 publicó un sermón sobre el papismo y en 1717 fue elegido profesor regio de Teología. Editó los fragmentos de Calímaco, identificó varios más que no se conocían y propuso varias enmiendas. Ayudó al filólogo Küster en su edición del Suidas y a Hemsterhuys en la de su Polux. Destacó especialmente en estudios sobre Cronología.

Bentley por su parte editó a Horacio (1711), Terencio (1726), Publilio Siro y Manilio (1739). También aportó su opinión en ediciones de Suetonio, Cicerón y Nicandro, y en cuestiones de epigrafía. En sus últimos años se propuso editar el Nuevo Testamento y a Homero. Había acumulado en treinta años de esfuerzo no menos de treinta mil variantes del Nuevo Testamento, e intentó reproducir el texto más antiguo en su opinión en vez de corregir el textus receptus. Ayudado por los benedictinos franceses dedicó veinte años de esfuerzo a establecer ese texto, pero murió antes de culminar su proyecto. En cuanto a Homero, sólo queda una serie de anotaciones y acotaciones y su famosa explicación de la digamma, en la cual dedujo la existencia de este fonema sin expresión gráfica con razones métricas y lingüísticas, lo que supuso un hito para el humanismo europeo, pues por primera vez los filólogos modernos sobrepasaron a los antiguos, pese a que ese hallazgo no fue comprendido ni aceptado por sus contemporáneos.

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