Rhinocerophis ammodytoides

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Rhinocerophis ammodytoides
Clasificación científica
Reino: Animalia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Clase: Sauropsida
Subclase: Diapsida
Orden: Squamata
Suborden: Serpentes
Familia: Viperidae
Subfamilia: Crotalinae
Género: Rhinocerophis
Especie: R. ammodytoides
Nombre binomial
Rhinocerophis ammodytoides[1] [2]
Leybold, 1873
Sinonimia
  • Bothrops ammodytoides Leybold, 1873
  • Rhinocerophis nasus
    Garman, 1881
  • Bothrops nasus Berg, 1884
  • Bothrops patagonicus
    F. Müller, 1885
  • Bothrops Burmeisteri Koslowsky, 1895
  • Lachesis ammodytoides
    Boulenger, 1896
  • Bothrops ammodytoides
    Amaral, 1930
  • Rhinocerophis ammodytoides – Fenwick et al., 2009

Rhinocerophis ammodytoides es una serpiente venenosa de la familia de los crotalinos, endémica del centro y sur de la Argentina.[1] No posee subespecies conocidas.[3]

Nombre común[editar]

Yarará ñata,[4] [5] yarará patagónica, víbora de foseta de la Patagonia,[6] cenicienta.[7]

Descripción[editar]

Es una especie mediana, de tronco grueso y deprimido y de cola angosta. Su largo promedio es de 45-75 cm, siendo las hembras significativamente más largas y más pesadas; ocasionalmente alcanza 1 m de longitud.[4]

Su cuello es marcado y su cabeza triangular; se distingue visiblemente de la yarará grande o común por su hocico respingado y por una marca oscura en forma de U invertida en la parte superior de la cabeza.[8] A cada lado de la cabeza tiene una foseta loreal, alargada verticalmente, ubicada entre el ojo y el hocico, que sirve para detectar presas que emiten radiación infrarroja; se trata de una característica compartida con las demás víboras de foseta.

Dorsalmente es de color marrón claro o grisáceo, con una serie de grandes rombos o barras cruzadas, de color marrón oscuro o negro; en algunos especímenes el color se presenta en forma de bandas en zigzag. Su viente es amarillento o blanquecino con ligero color rosado; siempre con puntos marrones.[9] Sus escamas son fuertemente carenadas.[7]

Rango geográfico[editar]

Es una especie endémica de la Argentina; se la encuentra en las provincias de Buenos Aires, Catamarca, Córdoba, Chubut, La Pampa, La Rioja, Mendoza, Neuquén, Río Negro, San Juan, San Luis, Santa Cruz y Tucumán.[1]

Se distribuye entre el nivel del mar hasta una altitud de 2000 msm.[4]

Hábitat[editar]

Prefiere las regiones áridas, en ambientes de sabana y estepa. A veces se la puede encontrar en los bordes de zonas boscosas, pero generalmente se la encuentra en ambientes rocosos o arenosos, incluyendo médanos costeros, orillas de ríos y salinas. Cuando se desplaza por suelos arenosos no lo hace en forma sinuosa sino por movimiento lineal, utilizando contracciones ventrales.[7]

Es el reptil venenoso más austral del mundo,[10] y está presente en la Patagonia septentrional, incluyendo las sierras del norte y centro de la Provincia del Chubut; se la ha hallado ocasionalmente en Santa Cruz.[4]

Comportamiento[editar]

Es de hábitos crepusculares y nocturnos, y se alimenta de lagartijas y pequeños mamíferos.[7]

Puede tener desde 15 hasta 40 crías; es ovovivípara, y abandona las crías al nacer.[7]

No es una serpiente agresiva, y ataca sólo si se siente amenazada. En la mayoría de los casos los ataques y/o conductas agresivas se dan solo si son molestadas o si se tropieza con ella accidentalmente, lo cual es relativamente habitual entre la población rural o los excursionistas en regiones deshabitadas.

Veneno[editar]

Rhinocerophis ammodytoides es una fuente habitual de mordeduras dentro de su área de distribución, aunque en mucha menor medida que Rhinocerophis alternatus, la yarará grande. Sus morderduras raramente son fatales, pero con frecuencia causan daños al tejido circundante.[4]

Según la página sobre toxicología de la Universidad de Adelaida,[11] el veneno de estas serpientes consiste principalmente en una mezcla de coagulantes, hemorrágicos, necrotoxinas y quizás algún tipo de anti-coagulante aunque no da señales clínicas visibles.

Los síntomas clínicos son:

  • Efectos locales: dolor, tumefacción, hematomas en la zona de la mordida, sensación de calor o ardor abrasivo, necrosis.
  • Efectos a nivel sistémico: dolor de cabeza, náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea.
  • Efectos neurológicos: confusión, convulsiones, colapso.
  • Efectos circulatorios: coagulopatías y hemorragias masivas.

En caso de mordedura sin atención médica inmediata, la muerte puede ocurrir dentro de las 72 horas.[8]

Referencias[editar]

  1. a b c McDiarmid RW, Campbell JA, Touré T. 1999. Snake Species of the World: A Taxonomic and Geographic Reference, Volume 1. Herpetologists' League. 511 pp. ISBN 1-893777-00-6 (series). ISBN 1-893777-01-4 (volume).
  2. The Reptile Database. www.reptile-database.org.
  3. Sistema Integrado de Información Taxonómica. «Bothrops ammodytoides (TSN 634852)» (en inglés).
  4. a b c d e Campbell JA, Lamar WW. 2004. The Venomous Reptiles of the Western Hemisphere. Comstock Publishing Associates, Ithaca and London. 870 pp. 1500 plates. ISBN 0-8014-4141-2.
  5. Nomi Rettili Italiano - Inglese at serpenti.it. Accessed 7 November, 2006.
  6. Brown JH. 1973. Toxicology and Pharmacology of Venoms from Poisonous Snakes. Springfield, Illinois: Charles C. Thomas. 184 pp. LCCCN 73-229. ISBN 0-398-02808-7.
  7. a b c d e «Bothrops ammodytoides». Enciclopedia virtual de las serpientes.
  8. a b «Yarará Ñata (Bothrops ammodytoides)». Fauna de La Rioja.
  9. Boulenger, George Albert (1896.). «Catalogue of the Snakes in the British Museum (Natural History). Volume III., Containing the...Viperidæ». Trustees of the British Museum (Natural History). p. 543. 
  10. «Ofidios: Serpientes Venenosas de mayor importancia sanitaria de la República Argentina». Hospital Posadas.
  11. «Bothrops alternatus» (en inglés). Clinical Toxinology Resources.

Bibliografía adicional[editar]

  • Leybold, Friedrich (1873). «Febrero de 1871». Excursión a las Pampas argentinas, Hojas de mi diario. Santiago de Chile: Imprenta Nacional. p. 80. 

Enlaces externos[editar]