Revuelta decembrista

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Decembristas en la Plaza del Senado.
Obelisco en el lugar de la ejecución de los cinco decembristas en el interior de la Fortaleza de San Pedro y San Pablo y (abajo) la inscripción con sus nombres
DecembristsExecutionPlaque.jpg

La Revuelta Decembrista o el Levantamiento Decembrista (en ruso Восстание декабристов) fue una sublevación contra la Rusia Imperial por parte de un grupo de oficiales del ejército ruso que dirigieron a cerca de 3000 soldados el 26 de diciembre de 1825. Como este incidente ocurrió en diciembre, los rebeldes fueron denominados Decembristas (en ruso: Декабристы). Los sublevados tomaron la Plaza del Senado en San Petersburgo que, en 1925 y para celebrar el centenario del acontecimiento, fue renombrada como Plaza Decembrista (en ruso: Площадь Декабристов).

Las sociedades decembristas[editar]

Los historiadores concuerdan en que el movimiento revolucionario se gestó durante el reinado de Alejandro I de Rusia. Desde finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII la nobleza rusa comenzó a internarse por la nueva corriente intelectual europea liberal. Durante el período de acercamiento entre Napoleón Bonaparte y Alejandro I, el liberalismo fue animado oficialmente, creando las altas expectativas que más tarde serían derrumbadas.

El instrumento principal para la reforma en el régimen de Alejandro era el aristócrata Mijaíl Speranski. Durante sus años en el régimen como asesor del zar, Speranski participó en la organización del ministerio del interior, de la reforma de la educación eclesiástica y de la formulación del papel del gobierno en el desarrollo económico del país. El papel de Speranski aumentó grandemente desde 1809. Desde entonces hasta 1812, Speranski desarrolló los planes para la reorganización del gobierno de Rusia. Estos planes mantuvieron por una época la promesa de un nuevo régimen constitucional. El ensayo más conocido de Speranski animaba a la creación de un código de leyes, bajo inspiración del Código Napoleónico de 1804. Tal código de leyes habría creado un sistema legislativo uniforme y habría sustituido las decisiones arbitrarias de los oficiales del gobierno por procedimientos objetivos. Éste sería el primer paso de cara a la creación de un gobierno liberal, sin embargo, la corte rusa no veía bien la influencia de Speranski sobre Alejandro I y el liberal asesor fue expulsado de la corte.

El cuerpo de oficiales del ejército ruso, que había vencido a Napoleón en 1812, fue formado principalmente con jóvenes aristocráticos. Estos jóvenes oficiales lucharon exitosamente contra la invasión napoleónica de Rusia, y junto con sus tropas habían atravesado toda Europa Central hasta llegar a territorio francés durante la Guerra de la Sexta Coalición. Como resultado, los oficiales rusos pudieron contemplar las sociedades occidentales más de cerca, conocieron las universidades liberales y escucharon las mismas enseñanzas que inspiraron a los jacobinos. Vieron y experimentaron la forma de vida de las naciones donde el vasallaje había sido abolido, y donde el poder monárquico estaba sujeto a límites, entrando en contacto con ideas políticas totalmente opuestas a la rígida autocracia de Rusia, la cual quedaba a ojos de estos jóvenes aristócratas como muy atrasada socialmente en comparación al resto de Europa. Estos oficiales volvieron a Rusia con deseos de adoptar estos cambios y con ideas liberales consolidadas, incluyendo los derechos humanos, el gobierno representativo y la democracia.

La occidentalización intelectual había sido fomentada en el siglo XVIII por el estado paternalista y autocrático ruso. Pero ahora la élite aristocrática rusa incluía opositores a la autocracia, y éstos demandaban un gobierno representativo, llamaban a la abolición del vasallaje y, en algunos casos, defendían el derrocamiento revolucionario del gobierno. Muchos jóvenes oficiales tenían particular insistencia en que Alejandro había concedido en 1815 una constitución a Polonia, un reino recién conquistado, mientras que la propia Rusia carecía de una. Varias organizaciones clandestinas comenzaron los proyectos para la elaboración de una constitución rusa (que no llegaría a instituirse hasta la Constitución rusa de 1906), un proyecto que proveía la monarquía constitucional y otro que favorecía una república democrática.

Estas sociedades eran mayoritariamente masónicas y estaban constituidas principalmente por oficiales militares. La primera sociedad real, la Unión de Salvación, fue creada en 1816 en San Petersburgo. En esta sociedad algunos decembristas fomentaron la emancipación de sus siervos, mientras que otros aseguraban que había que liberar a Rusia de influencias extranjeras. Sin embargo los objetivos principales de esta sociedad era el gobierno representativo y la limitación de la monarquía absoluta.

Un miembro fundador de la Unión de Salvación, Nikita Muraviov, fue educado por un seguidor de Robespierre. Muraviov estaba entre los oficiales que entraron en París al final de la guerra contra Napoleón, y allí conoció a algunos de los principales actores políticos de la época. Según la historiografía rusa tuvo gran influencia en Muraviov el masón español Juan Van Halen, mayor general del Ejército Imperial, antiguo conspirador contra Fernando VII en España, que acudía a las reuniones de la Unión de Salvación y a la logia Asturias de la que eran también miembros Viada y Espejo, ayudantes españoles del teniente general e ingeniero Agustín de Betancourt, influyente en la Corte. Cuando las disputas internas y la traición forzaron la disolución de la sociedad y la formación de las sociedades del norte y del sur, Muraviov fue elegido como arquitecto y líder de la Sociedad del Norte junto con el poeta y periodista Kondrati Ryléyev, de gran fama e influencia en la aristocracia rusa. Muraviov comenzó la constitución tratando el origen y la naturaleza de la filosofía y de este modo introdujo un cambio intelectual al derecho absoluto del zar de gobernar. Según la constitución de la Sociedad del Norte, la soberanía del estado reside en el pueblo ruso y este lo delega al Zar. Muraviov esperaba que una constitución poco radical provocase menos resistencia del Zar y de los otros nobles, mientras que el otro jefe de la Sociedad, Kondrati Ryléyev, determinaba estar dispuesto a dar muerte al zar si éste se opusiera a la limitación del absolutismo. Muraviov y Ryléyev coincidían que cuando el país hubiera aceptado la constitución, habría tiempo para la liberación de los siervos y los movimientos hacia la república.

Liderando la Sociedad del Sur Pável Ivánovich Péstel redactó una constitución mucho más radical. Péstel deseaba la completa destrucción del régimen zarista a través de la revolución y la introducción a la república por una dictadura temporal. Péstel diseño su plan final para destruir cualquier posibilidad de reascensión de los Románov. La idea, de acuerdo con la de Rafael de Riego en España o los carbonarios en Italia, llamaba a un golpe de estado para limitar la inestabilidad, y la eliminación completa de la familia real. Después de la asunción al poder, la Sociedad del Sur planeaba la completa «rusificación» del imperio. El gobierno republicano reconocería la autonomía política y cultural de Polonia aunque manteniéndola dentro del Imperio Ruso, incorporaría también pequeñas naciones fronterizas y requeriría la conversión de todas las personas dentro de ellas al cristianismo ortodoxo, excepto la de los judíos que serían deportados a Asia Menor, donde se esperaba que establecieran un estado independiente. Entre sus planes más radicales, las reformas agrarias de Péstel demostraron familiaridad con la literatura revolucionaria francesa. En su Modelo de constitución, Péstel concedió tierras a cada ruso con deseo de cultivar.

Las dos sociedades seguían siendo independientes, y sus líderes mantuvieron diferencias filosóficas sobre cómo llevar la revolución. A mediados de la década de 1820, la Sociedad del Norte en San Petersburgo y la Sociedad del Sur en Kishinev (y luego en Vinnytsia) se fueron preparando para el levantamiento que tendría lugar a mediados de 1826. No obstante, la muerte inesperada del zar Alejandro el 1 de diciembre de 1825 los estimuló para la acción inmediata.

Sucesión del zar Alejandro I[editar]

El zar Alejandro I de Rusia murió el 1 de diciembre de 1825 en la finca imperial de Taganrog (Crimea), lejos de la capital y sin mencionar quién sería heredero al trono. Los elementos liberales contaban que con la muerte de Alejandro, su hermano menor de pensamiento liberal Constantino Pávlovich Románov ascendiera el trono de acuerdo con las leyes sucesorias rusas. No obstante, se había ocultado al público el casamiento de Constantino con una aristócrata polaca, y que por ello Constantino había acordado en 1822 renunciar al trono en favor a su hermano menor (Nicolás I, de ideología autocrática), el cual, en un principio se opuso a tomar el gobierno de la nación aduciendo falta de preparación. En 1822 Alejandro I había firmado un declaración de manera que Nicolás tomara el trono cuando él muriera. Este documento sólo había sido visto por miembros de confianza de la familia real.

Al conocerse el 4 de diciembre en San Petersburgo la noticia de la muerte del zar Alejandro I, los decembristas decidieron iniciar una sublevación y aprovechar la ideología liberal del príncipe Constantino Pávlovich para iniciar las reformas políticas que deseaban. El 9 de diciembre, Constantino Pávlovich recibe en Varsovia (donde él era gobernador de Polonia) una carta donde el Consejo de Estado se ponía a sus órdenes como nuevo zar, de hecho, diversos altos funcionarios civiles y militares ya habían prestado juramento de fidelidad a Constantino como soberano.

No obstante pocos días después de los funerales de Alejandro I el príncipe Constantino informó desde Varsovia al Consejo Imperial y a su hermano Nicolás Pávlovich, sobre su renuncia al trono ruso hecha tres años antes. Como resultado la corona recaía en el príncipe Nicolás, el menor de los hermanos de Alejandro I; aun así surgió una controversia en los días siguientes en tanto Nicolás ya había jurado fidelidad a su hermano Constantino pero a la vez no podía anular una renuncia que ya había aprobado el emperador difunto. Al ser inviable cambiar las órdenes impartidas por Alejandro I, y tras reiterar Constantino (mediante carta oficial) que no asumiría la corona rusa debido a su renuncia y que se consideraba ya súbdito de su hermano, Nicolás Pávlovich Románov acepta ser proclamado zar con el nombre de Nicolás I de Rusia fijando el día del juramento de lealtad para el 26 de diciembre en San Petersburgo.

Sublevación[editar]

Al conocerse que Nicolás sería proclamado zar en lugar de Constantino, los líderes decembristas decidieron actuar de inmediato para aprovechar el vacío de poder y derrocar a Nicolás mediante un golpe de Estado el mismo día de su juramentación, alegando que ya habían jurado lealtad al príncipe Constantino Pávlovich y sería un inaceptable perjurio reconocer ahora a otro zar. Los jefes decembristas determinaron que los conspiradores Nikita Muraviov, el príncipe Serguéi Trubetskóy, y Yevgueni Obolenski, que eran oficiales con mando de tropas en San Petersburgo, congregaran sus soldados en la Plaza del Senado de dicha ciudad, frente al edificio del Senado ruso, ordenando que sus hombres jurasen lealtad a Constantino Pávlovich Románov como zar de Rusia, y rechazando que Nicolás I fuese el verdadero heredero al trono. Aparentemente la revuelta se sustentaba así en defender los derechos de un príncipe imperial para evitar sospechas mayores entre los soldados comunes, a quienes no se había informado de la renuncia de Constantino Pávlovich al trono. Los decembristas consideraban que, dado el apego a la autoridad del ruso común de la época, la única forma de convencer a sus soldados rasos de apoyar la revuelta era cuestionando a Nicolás I como un usurpador en perjuicio del príncipe Constantino.

En la mañana del 26 de diciembre se puso en ejecución el plan decembrista, y 3.000 soldados fueron llevados por Nikita Muraviov y Yevgueni Obolenski a la Plaza del Senado, estacionándose junto a la estatua de bronce de Pedro el Grande, llamada el Caballero de Bronce, dando vivas a Constantino Pávlovich y proclamándolo zar de Rusia. No obstante, en el último minuto, Serguéi Trubetskóy no acudió a la Plaza del Senado, desconcertando a Muraviov, quien debió reunirse apresuradamente con otros oficiales y designar allí mismo al conde Yevgueni Obolenski como jefe de la revuelta. Durante varias horas los 3000 soldados llevados por los decembristas se mantuvieron increíblemente inmóviles sin intentar siquiera tomar el edificio del Senado o buscar a Nicolás I. El nuevo zar envió de inmediato 9000 soldados a la Plaza del Senado para instar a que los rebeldes reconocieran a Nicolás I como emperador, pero evitando violencias. Incluso entonces se habían congregado en la vasta plaza varios centenares de transeúntes civiles que observaban a las dos tropas inmóviles, pero los líderes decembristas tampoco intentaron propagar su causa entre estos civiles, ni hacer que la difundieran a los soldados leales que se situaban a unos metros de distancia, al parecer dudando de la posibilidad de atraer a tales soldados a una revuelta contra un soberano al cual ya reconocían.

Pasaron más horas en que los dos grupos se mantuvieron espiándose a la distancia, hasta que el conde Mijaíl Milorádovich, un respetado héroe de las guerras napoleónicas, apareció montado a caballo ante los rebeldes para instarlos a reconocer como zar a Nicolás. En ese momento uno de los jefes de los conspiradores, el oficial Piotr Kajovski, mató de un disparo de pistola al conde Milorádovich mientras éste hablaba a los sublevados; simultáneamente un oficial rebelde, el teniente Nikolái Panov, dirigió una pequeña carga de caballería contra el Palacio de Invierno pero fue rechazado rápidamente.

Tras la muerte de Milorádovich, y después de agotar varias horas en parlamentar con los rebeldes, Nicolás I ordenó esa misma tarde que la caballería cargase contra los rebeldes, pero este ataque fue rechazado. Poco después el zar envió cañones a la Plaza del Senado amenazando con abrir fuego si los decembristas no se rendían. Sorprendentemente, los jefes decembristas no se decidieron a ordenar a sus soldados tomar los cañones que eran defendidos sólo por una compañía de granaderos. Al no hallar respuesta, los oficiales leales al zar dispararon y causaron graves bajas a los sublevados, quienes huyeron en desbandada hacia el río Neva o se rindieron de inmediato. Durante el atardecer, y hasta entrada la noche, los rebeldes fueron perseguidos y buscados por todo San Petersburgo, dando fin a la sublevación.

Fin de la revuelta y consecuencias[editar]

Mientras tanto el jefe de la Sociedad del Sur, Pável Ivánovich Péstel, fue arrestado en el cuartel militar de Tulchín (cerca de Vinnytsia, Ucrania) el mismo 26 de diciembre, por las sospechas de rebeldía que el zar mantenía contra él desde hacía varios meses. No obstante, la Sociedad del Sur demoró dos semanas en saber lo ocurrido en la capital, y de inmediato Pável Péstel fue liberado por sus compañeros decembristas el 16 de enero de 1826 en un rápido contraataque dirigio por Serguéi Muraviov-Apóstol, jefe militar de la Sociedad del Sur, quien dirigió un batallón de rebeldes. Pese a ello los sublevados fueron prontamente vencidos días después por la superioridad numérica de las fuerzas enviadas por el zar.

Inmediatamente después de ser vencida la revuelta en San Petersburgo el régimen de Nicolás I empezó a investigar los nexos entre los sublevados, descubriendo así que casi todos sus jefes pertenecían a la aristocracia rusa, inclusive algunos con títulos nobiliarios. La represión ordenada por el zar fue bastante severa y amplia, abarcando inclusive el colocar bajo vigilancia a ciertas personas, como el poeta Pushkin, que pudieran haber conocido los planes de la revuelta.

Se dictaron 19 sentencias de prisión con trabajos forzados a perpetuidad, 38 sentencias de trabajos forzados por veinticinco años (tales condenas impedían la reducción de pena y serían cumplidas en Siberia), 15 condenas a exilio perpetuo en Siberia y tres condenas a destierro perpetuo en el extranjero. Todas estas sentencias implicaban la pérdida de los bienes de los condenados, y además prohibían que los encarcelados volvieran a la corte tras cumplir sus condenas. También se emitieron cinco penas de muerte, todas por ahorcamiento y en ejecución pública, en contra de Pável Péstel, Kondrati Ryléyev, Serguéi Muraviov-Apóstol, Mijaíl Bestúzhev-Ryumin, y Piotr Kajovsky. Otros líderes como Trubetskóy y Obolensky fueron condenados a prisión perpetua en las colonias penales siberianas, muriendo allí.

El ahorcamiento público de los cinco líderes decembristas se realizó el 13 de julio de 1826 frente a la Fortaleza de San Pedro y San Pablo, en San Petersburgo; si bien en un primer intento de ahorcamiento se rompió la soga destinada a Kondrati Ryléyev, Serguéi Muraviov-Apóstol y Piotr Kajovsky, se ordenó de inmediato reemplazar esta soga por otra para continuar con la ejecución. Ese mismo día, al amanecer, 115 oficiales comprometidos en la conspiración fueron degradados públicamente en San Petersburgo ante sus tropas y expulsados del ejército; y 75 de ellos marcharon inmediatamente desde la capital a cumplir sus condenas. No fue sino hasta 1857, treinta y dos años después de la Revuelta Decembrista, que los escasos sobrevivientes fueron amnistiados por el nuevo zar, Alejandro II de Rusia.

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