Revolución del Petróleo

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Edificio del Ayuntamiento de Alcoy, incendiado durante la Revolució del petroli

La revolución del petróleo (en valenciano, revolució del petroli o revolta del petroli) fue una revuelta obrera de carácter libertario y sindicalista que tuvo lugar en Alcoy, en julio de 1873, durante la Primera República Española. Según el historiador Manuel Cerdá, se denominó revolució del petroli «por haberse producido el incendio del Ayuntamiento y algunas casas colindantes donde se ofrecía resistencia a los amotinados».[1]

Contexto[editar]

Durante la Primera República española, Alcoy era una de las pocas ciudades españolas donde la Revolución industrial había arraigado por su alta industrialización: la presencia de la industria papelera, textil y metalúrgica habían originado una fuerte subida demográfica y la consecuente implantación de un sistema de producción capitalista, introduciendo la mecanización y sustituyendo un considerable número de mano de obra. Esto provocó la aparición de varios movimientos importantes como el ludismo, que empezaron a destrozar las maquinarias como reivindicación y debido al impago del salario.

En el Congreso de Córdoba de la Federación Regional Española de la Asociación Internacional de Trabajadores (FRE-AIT), celebrado entre el 15 de diciembre de 1872 y el 3 de enero de 1873, se rechazaron las resoluciones «autoritarias» (marxistas) del Congreso de La Haya de 1872 y se aprobaron las «antiautoritarias» (bakuninistas) del Congreso de Saint-Imier, alineándose completamente, pues, con la nueva Internacional anarquista. En coherencia con el proclamado «antiautoritarismo», se decidió suprimir el Consejo Federal y sustituirlo por una Comisión de correspondencia y estadística que tendría su sede en Alcoy y estaría formada por Severino Albarracín (maestro de primera enseñanza), Francisco Tomás (albañil), Miguel Pino (ajustador, de Ciudad Real) y Vicente Fombuena (fundidor, de Alcoy).[2]

Acontecimientos[editar]

El 8 de julio de 1873 comenzó una huelga general decidida el día anterior en una asamblea de los obreros de la localidad con el propósito de conseguir el aumento de los salarios y la reducción de la jornada laboral. Fue apoyada por la Comisión de la Internacional que tenía su sede allí. El día 9 los fabricantes rechazaron las reivindicaciones obreras, encontrando el apoyo del alcalde, el republicano federal Agustí Albors. Entonces los obreros exigieron la dimisión del alcalde y su sustitución por una junta revolucionaria. Cuando estaban reunidos en la plaza de la República delante del Ayuntamiento —esperando el resultado de la entrevista que estaban manteniendo Albors y el dirigente de la Internacional Albarracín—[3] la Guardia Civil disparó contra ellos para que se disolvieran —causando un muerto y varios heridos—[3] . Los trabajadores respondieron tomando las armas y haciéndose dueños de las calles. Detuvieron a varios propietarios a los que tomaron como rehenes —después los irían soltando previo pago de un rescate para sufragar la huelga—[3] e incendiaron algunas fábricas. El alcalde Albors y 32 guardias civiles se hicieron fuertes en el Ayuntamiento esperando la llegada de los refuerzos que habían pedido al Gobierno, pero tras veinte horas de asedio durante las cuales el edificio fue incendiado tuvieron que capitular, muriendo violentamente el alcalde Albors en la refriega —más adelante se diría que su muerte fue causada por las «atrocidades de los revolucionarios»— y quince personas más, siete guardias civiles y tres internacionalistas.[3] Se formó entonces un Comité de Salud Pública presidido por Severino Albarracín, miembro de la Comisión de la Internacional, que detentó el poder durante tres días hasta que el 13 de julio las tropas enviadas por el gobierno entraron en la ciudad sin encontrar resistencia.[4] Al día siguiente el ejército que había tomado la ciudad, recibió la orden de dirigirse a Cartagena donde acababa de proclamarse el Cantón Murciano, que daría inicio a la Rebelión cantonal. Los trabajadores volvieron a hacerse dueños de la ciudad, lo que obligó a los fabricantes a ceder y subir los salarios, pero en cuanto las tropas volvieron se echaron atrás.[3]

Los miembros de la Comisión de la Internacional huyeron de Alcoy y se refugiaron en Madrid. Desde allí Francisco Tomás en una carta posterior, con fecha del 15 de septiembre, diferenciaba la insurrección de Alcoy, «un movimiento puramente obrero, socialista revolucionario», de la rebelión cantonal, un movimiento «puramente político y burgués».[5]

Tras los sucesos se desató una fuerte represión. Fueron detenidos entre 500 y 700 obreros y de ellos 282 acabaron siendo procesados. En 1887 fueron absueltos cuando aún había veinte presos en espera de juicio en la cárcel de Alicante.[3] Según el historiador Manuel Tuñón de Lara, la represión se inició tras la formación del nuevo gobierno de Emilio Castelar en sustitución del de Nicolás Salmerón. A principios de septiembre se presentó en Alcoy un juez instructor acompañado de 200 guardias civiles, que procedieron a detener a cientos de obreros, muchos de los cuales fueron conducidos hasta Alicante.[6]

Cultura popular[editar]

La escritora Isabel-Clara Simó en su novela Julia (1983) narra la historia de Júlia, una chica que se ve obligada a trabajar en una fábrica textil de Alcoy después de morir su padre en prisión a causa de haber participado como obrero en la revolta del petroli.

Referencias[editar]

  1. Cerdá, 1988, p. 723.
  2. Tuñón de Lara, 1977, p. 192-193.
  3. a b c d e f Cerdá, 1988, p. 724.
  4. Tuñón de Lara, 1977, p. 197-198.
  5. Tuñón de Lara, 1977, p. 201-202.
  6. Tuñón de Lara, 1977, p. 201.

Bibliografía[editar]

  • Cerdá, Manuel (1988). «Las clases trabajadoras. La I Internacional». En Manuel Cerdá (dir.). Historia del pueblo valenciano. Valencia: Levante. pp. 715–724. ISBN 84-404-3763-3. 
  • Fondo documental de la Biblioteca Arús
  • Gabriel, Pere, Socialisme, lliurepensament i cientifisme (1860-1890), Barcelona, Edicions 62.
  • Tuñón de Lara, Manuel (1977) [1972]. El movimiento obrero en la historia de España. I.1832-1899 (2ª edición). Barcelona: Laia. ISBN 84-7222-331-0. 

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]