Revolución agraria

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El nacimiento de la agricultura[editar]

Hace unos 10.000 años, las capas de hielo que habían cubierto vastas extensiones de la superficie de la Tierra empezaron a retirarse. A medida que ascendía la temperatura en las otras inmensidades heladas, en los desiertos que rodeaban el ecuador comenzó a aflorar la vegetación, con la aparición de bosques y praderas, ricos en recursos vegetales y animales. Gracias a la mejora del clima, los cazadores-recolectores pudieron trasladarse a latitudes que durante milenios habían sido absolutamente inhóspitas, y las comunidades humanas del mundo pos glacial se vieron en la necesidad de desarrollar nuevas formas de aprovechamiento de los recursos naturales. La más importante de estas nuevas adaptaciones al medio, que iba a transformar la faz de la tierra, fue la adopción de la agricultura como medio de vida.

Las actividades de la caza y recolección están supeditadas a la productividad del entorno natural. Aun así los cazadores-recolectores conocían bien la forma de reproducción de las plantas y de los animales, de los que dependía su sustento. A menudo tomaban medidas para incrementar o salvaguardar la productividad natural mediante actividades que podrían, de alguna manera, ser calificadas de agrarias. Por ejemplo se sabe que los aborígenes del noroeste de Australia, cuando extraían el ñame cortaban parte del mismo y lo volvían a plantar para asegurar así su propagación.

Por otra parte, los cazadores-recolectores jamás atacaban a los animales jóvenes o a hembras preñadas, salvaguardado así la continuidad de la manada. Se puede decir entonces que el hombre de esa época vivió en estrecho contacto con su medio ambiente natural, no requiriendo otros recursos, ya que disponía de lo necesario.

Esta situación va cambiando con el crecimiento de las comunidades a medida que el medio ambiente se tornaba más favorable. Cuando las necesidades de los hombres no pudieron ser satisfechas mediante la caza, y la colección, debió necesariamente desarrollar una nueva estrategia de subsistencia: la agricultura.

La gran revolución de la agricultura.[editar]

El desarrollo de técnicas incorporadas por el hombre primitivo significó, primeramente, una nueva forma de entender y de relacionarse con el entorno. Ya no le bastó comprenderlo, sino que aspiró a transformarlo. De aquí surge el camino que concluirá necesariamente en la gran revolución agrícola durante el comienzo del periodo llamado neolítico. Sorprendentemente, la agricultura se desarrolló, según parece, de manera independiente en zonas del mundo muy distanciadas entre sí, aunque aproximadamente en la misma época: en cercano oriente hacia 8000 a.C: en china hacia el 6000 antes de a.C. y en Mesoamérica hacia el séptimo milenio. En cada una de estas aéreas se cultivaban diferentes plantas: las más importantes habrían sido el trigo, la cebada y las leguminosas en el cercano oriente y en Europa; el arroz y el mijo en el sureste de Asia; el maíz, los frijoles y las papas en América. A su vez, como medio de obtención de proteínas, y especialmente en Europa, se desarrolló la crianza de animales, ovejas, cabras, cerdos y ganado vacuno. Además se cultivó el lino por su fibra, que era utilizada en una incipiente producción textil. Tras el advenimiento de la agricultura y el aumento natural de la población humana, fue necesario ocupar mayores extensiones de tierra para el cultivo de las plantas. No obstante, no todas las tierras de buen rendimiento estaban disponibles. Ello obligó a las comunidades a emplear nuevas técnicas con el objeto de producir una mayor cantidad de granos y, al mismo tiempo, incorporar al cultivo tierras marginales no utilizadas hasta entonces. Algunas de las nuevas técnicas consistieron en la excavación de canales para regadío y en la construcción de represas para recoger, guardar y luego distribuir el agua hacia tierras semiáridas situadas al borde del desierto.

La escasez de tierras produjo también la migración de algunas comunidades hacía nuevas tierras fértiles, cómo fue el poblamiento de Europa. Dado que en este continente los primeros agricultores no sufrieron la carencia del agua, su método para optimizar el rendimiento de la tierra no fue el regadío –como en el cercano oriente-,sino que la introducción del arado, alrededor del 4000 a.C. constituyo una gran revolución en las técnicas del cultivo aportada por los europeos. Desde ese momento, azadones y palos fueron superador por este gran invento, movilizados por animales de tiros, horadando fácil y rápidamente en terreno, lo que permitió ocupar nuevas superficies.

El desarrollo de la agricultura tuvo profundas consecuencias no solo en la obtención de alimentos y en la dieta, sino en todos los aspectos de la vida humana, la caza y la recolección no pudieron seguir siendo el sustento permanente de un grupo durante todo un año, en la medida que no existían los recursos naturales suficientes a la alcance de la comunidad. Los grupos humanos en consecuencia, se vieron a trasladarse a intervalos frecuentes, consumiendo los productos de cada región dentro del ciclo anual. Al mismo tiempo las comunidades que comenzaron a depender de productos tales como el arroz, el trigo y el maíz se establecieron definitivamente en granjas y poblados.

El mayor tamaño y la permanencia de los asentamientos agrícolas son, en parte el resultado directo de una productividad excepcional de las principales especies cultivadas, suficientemente para alimentar a grandes concentraciones humanas sobre una base anual. También es necesario para lograr este sedentarismo que las plantas posean suficiente capacidad para resistir el almacenaje durante muchos meses, permitiendo a la comunidad permanecer en un lugar y consumir los productos de la cosecha anterior mientras la nueva crece y madura.

Aparte el sedentarismo, otra importante consecuencia del comienzo de la agricultura fue el aumento general en la cantidad y variedad de los bienes y equipos disponibles. Entre los cazadores y los recolectores nómadas, las posesiones se mantenían en un mínimo, ya que todo tenía que ser transportado. Las comunidades sedentarias libres de esta restricción, fueron capaces de producir una variada gama de artículos, algunos utilitarios y otros de naturaleza ritual. De este modo, la cerámica, uno de los vestigios prehistóricos más numerosos, pudo ser usada extensamente por los pueblos sedentarios. La empleaban para una variedad de usos: vajilla de cocina, vasos para beber y jarras para almacenar.

De este modo las condiciones favorables permitieron a los primeros agricultores dedicar más tiempo y energía a la construcción de casas y otro tipo de estructuras así como los utensilios de cerámica, de ornamento, útiles de piedra y, finalmente objetos de metal. En esencia, la agricultura presentó un cambio en el modo de existencia, sus consecuencias fueron enormes y llegaron a transformar prácticamente todo los aspectos de la vida humana a la vez que serviría de pilar para el sinnúmero de avances que iban a sucederse.

Véase también[editar]