Reptilia

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Reptilia
Rango temporal: 310 Ma-0 Ma
Extant reptilia.jpg
En el sentido de las agujas del reloj: Chelonia mydas, Sphenodon, Crocodylus niloticus y Pseudotrapelus sinaitus.
Clasificación científica
Superreino: Eukaryota
Reino: Animalia
Subreino: Eumetazoa
Superfilo: Deuterostomia
Filo: Chordata
Subfilo: Vertebrata
Infrafilo: Gnathostomata
Superclase: Tetrapoda
Clase: Reptilia
Laurenti, 1768
Subclases

Los reptiles (Reptilia) son un grupo parafilético de vertebrados amniotas provistos de escamas epidérmicas de queratina. Fueron muy abundantes en el Mesozoico, época en la que surgieron los dinosaurios, pterosaurios, ictiosaurios, plesiosaurios y mosasaurios. Según la taxonomía tradicional los reptiles son considerados una clase; según la sistemática cladística, son un grupo parafilético sin valor taxonómico.

Características[editar]

Hylonomus, uno de los primeros reptiles del Carbonífero.

La mayoría de los reptiles se han adaptado a la vida terrestre, pero finalmente se ha descubierto que algunos viven en el agua. Una piel resistente y escamosa es una de sus adaptaciones. Otras de las adaptaciones que han contribuido al éxito de los reptiles en tierra firme son que incluyen pulmones bien desarrollados, un sistema circulatorio de doble circuito, un sistema excretor que conserva el agua, fuertes extremidades, fertilización interna y huevos terrestres con cascarón. Además los reptiles pueden controlar su temperatura corporal cambiando de lugar.[1]

Control de temperatura corporal[editar]

La capacidad para controlar su temperatura corporal es una enorme ventaja para los animales activos. Los animales de los que hemos hablado hasta ahora son ectotérmicos. Los ectotérmicos utilizan la conducta para controlar la temperatura del cuerpo. Para calentarse, se tienden bajo el sol todo el día o permanecen bajo el agua durante la noche. Para enfriarse, se mueven hacia la sombra, nadan, o se refugian en madrigueras subterráneas.

Alimentación[editar]

La mayor parte de los reptiles son carnívoros y poseen un tracto digestivo sencillo y corto, ya que la carne es bastante simple de descomponer y digerir. La digestión es más lenta que en los mamíferos, lo que refleja su lento metabolismo durante el reposo y su incapacidad para dividir y masticar sus alimentos. Este metabolismo tiene requerimientos de energía muy bajos, permitiendo que los grandes reptiles, como los cocodrilos y las grandes serpientes constrictoras, puedan vivir de una comida grande por meses, digiriendo lentamente una presa de gran tamaño.

Los reptiles herbívoros, en cambio, tienen los mismos problemas de masticación de los mamíferos herbívoros, pero, a falta de los dientes complejos que poseen éstos últimos, los reptiles tragan rocas y piedras (llamados gastrolitos) para facilitar la digestión: las rocas se lavan en el estómago, ayudando a moler la materia vegetal. Las tortugas marinas, cocodrilos e iguanas marinas también utilizan los gastrolitos como lastre, lo cual les sirve de ayuda para la inmersión.

Respiración[editar]

Los pulmones de los reptiles son esponjosos y tienen mayor superficie para intercambio de gases que los anfibios. Esto es debido a que la mayoría de los reptiles no puede intercambiar gases a través de la piel, como hacen la mayoría de los anfibios de piel húmeda. Muchos reptiles tienen músculos que rodean las costillas y expanden la cavidad torácica para inhalar, o colapsan la cavidad para exhalar. Varias especies de cocodrilos también poseen repliegues cutáneos que separan la boca de los conductos nasales; así respiran por las fosas nasales mientras tienen la boca abierta. Para intercambiar gases con el medio ambiente, los reptiles poseen dos pulmones funcionales o bien, en el caso de ciertas especies de serpientes, solo uno.[1]

Circulación[editar]

Los reptiles poseen un eficaz sistema circulatorio de doble circuito. Una de las vías lleva y recoge sangre de los pulmones. La otra vía lleva y recoge sangre del resto del cuerpo. El corazón de los reptiles contiene dos aurículas y uno o dos ventrículos. La mayoría de los reptiles tienen un ventrículo único con un septo parcial; permite separar la sangre oxigenada de la sangre no oxigenada durante el ciclo de bombeo. Los cocodrilos y caimanes tienen los corazones mejor desarrollados entre los reptiles modernos, pues están compuestos de dos aurículas y dos ventrículos, conformación que también existe en aves y mamíferos.[1]

Excreción[editar]

La orina se produce en los riñones. En algunos reptiles, la orina fluye a través de unos tubos directamente hacia una cloaca parecida a la de los anfibios. En otros casos, la vejiga urinaria almacena la orina antes de eliminarla por la cloaca. La orina de los reptiles contiene amoniaco o ácido úrico. Los reptiles que viven principalmente en el agua, como los cocodrilos y caimanes, excretan la mayor parte de sus desechos nitrogenados en forma de amoniaco, un compuesto tóxico. Los caimanes y cocodrilos beben mucha agua, y esto diluye el amoniaco de la orina y ayuda a expulsarlo. En contraste, muchos otros reptiles, sobre todo los que viven exclusivamente en tierra firme, no excretan amoniaco directamente; convierten el amoniaco en un compuesto llamado ácido úrico. El ácido úrico es mucho menos tóxico que el amoniaco, así que no hace falta diluirlo mucho. En estos reptiles, el exceso de agua se absorbe en la cloaca y convierte la orina en cristales de ácido úrico que forman un sólido blanco y pastoso. Como eliminan desechos que contienen poco líquido, los reptiles pueden conservar agua.[1]

Respuesta[editar]

El patrón básico del encéfalo de un reptil es semejante al de un anfibio, aunque el cerebro y el cerebelo son considerablemente más grandes comparados con el resto de la masa encefálica. Los reptiles que son activos durante el día, suelen poseer ojos complejos y pueden percibir bien los colores. Muchas serpientes tienen también un excelente sentido del olfato. Además de las fosas nasales, la mayoría de los reptiles tiene un par de órganos sensoriales en el paladar, los cuales pueden detectar la presencia de sustancias químicas cuando el reptil saca la lengua. Los reptiles tienen oídos simples con tímpano externo y un hueso único que conduce el sonido al oído interno. Las serpientes también pueden captar vibraciones del suelo. En comparación con muchos anfibios, los reptiles con patas tienden a tener extremidades más grandes y fuertes que les permiten caminar, correr, excavar, nadar o trepar. Además, las patas de algunos reptiles están más por debajo del cuerpo que en los anfibios, lo que les permite ser más pesados. Igual que en los anfibios, la espina dorsal de los reptiles ayuda a realizar gran parte del movimiento.[1]

Reproducción[editar]

Todos los reptiles se reproducen por fecundación interna; el macho deposita su esperma en el interior del cuerpo de la hembra. Casi todos los reptiles machos poseen un órgano semejante al pene que les permite depositar el esperma en el cuerpo de la hembra. Después de la fecundación, el aparato reproductor de la hembra cubre los embriones con varias membranas y un cascarón correoso.

Orígenes evolutivos[editar]

Los reptiles se originaron a partir de anfibios en el periodo Carbonífero, diversificándose durante el Mesozoico. A finales de esta era desaparecieron casi por completo varios grupos en la gran extinción masiva del Cretácico-Terciario, hace unos 65 millones de años.

Taxonomía[editar]

Según la taxonomía tradicional, los reptiles incluyen tres grandes linajes, contemplados habitualmente como subclases:

Según la sistemática cladística, los reptiles son parafiléticos, como puede comprobarse en el siguiente cladograma, basado en Tree of Life y muy simplificado:[2]


Amniota

Synapsida ("reptiles" mamiferoides y mamíferos)


Sauropsida

Anapsida (tortugas y numerosas formas fósiles)


Diapsida
Lepidosauria

Rhynchocephalia (en la actualidad, solo los tuátaras de Nueva Zelanda)



Squamata (lagartos, serpientes)



Archosauria

Crocodylomorpha (cocodrilos y formas fósiles relacionadas)


Dinosauria

Ornithischia (Triceratops, Iguanodon, Stegosaurus)


Saurischia

Sauropodomorpha (Diplodocus, Brachiosaurus)


Theropoda

Terópodos no aves



Aves









Los sinápsidos, que incluyen los actuales mamíferos y una gran cantidad de formas fósiles relacionadas con ellos y conocidos como "reptiles" mamiferoides, no deben clasificarse dentro de los reptiles, que, en sentido estricto, incluyen solo anápsidos y diápsidos. Las aves quedan englobadas en el clado Dinosauria, junto a tiranosaurios y formas afines; nótese que el grupo actual más cercano filogenéticamente a las aves son los cocodrilos. Si se incluyen las aves, el grupo Reptilia (=Sauropsida) es monofilético.

Actualmente, se usa el término Sauropsida para designar la agrupación Anapsida + Diapsida; Sauropsida es sinónimo de Reptilia en sentido restrictivo (no incluyendo Synapsida); el antiguo concepto de Reptilia (Synapsida + Anapsida + Diápsida) tiende a abandonarse.

Referencias[editar]

  1. a b c d e Miller, Kenneth (2004). «19» (en Español). Biología. Massachusetts: Prentice Hall. pp. 800-802. ISBN 0-13-115538-5. 
  2. Tree of Life, Amniota

Enlaces externos[editar]