Replicante

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Con el término replicante -andrillos, en algunas traducciones- en la novela de Philip K. Dick, ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, y posteriormente en su adaptación al cine por Ridley Scott en la película Blade Runner, se refieren a unos seres artificiales que imitan al ser humano en su aspecto físico y en su comportamiento, llegando a ser virtualmente indistinguibles. La obra original de Philip K. Dick y el filme de Ridley Scott presentan a los replicantes de manera similar, pero con algunas diferencias notables.

Tanto el libro como el filme hacen mención del modelo Nexus 6, androides de última generación que son externamente idénticos a los humanos, pero con algunas diferencias como por ejemplo que su vida operacional es de unos 4 años, que carecen de experiencia y de recuerdos de una vida humana normal.

En la obra original de Philip K. Dick[editar]

Concebidos en un primer momento (a imitación de las historias de robots de Isaac Asimov) para realizar los trabajos pesados, estos seres replicantes fueron perfeccionados haciéndose cada vez más parecidos a un ser humano, hasta llegar al modelo Nexus 6, el más perfecto de todos.

Anteriores modelos eran ya difíciles de diferenciar de un ser humano. Para conseguirlo, los cazadores de bonificaciones, los «blade runners», someten a los sujetos sospechosos a un test de empatía (se supone que los replicantes carecen de ella), la Prueba Voight-Kampff.

K. Dick basa en esta cualidad la diferenciación entre ser humano y replicante. Un imitador de la vida es incapaz de desarrollar empatía, no puede situarse "en lugar de" otra persona o cosa, sólo puede analizarlo racionalmente. En la novela, los nuevos modelos nexus 6 pueden ser capaces de falsear el Voight Kampf, dando un falso negativo. De ahí el problema del protagonista y sus dudas morales al respecto. Cuando la imitación es tan similar... ¿hay verdadera diferencia? ¿Incluso soñaran los androides con ovejas eléctricas?

En el filme de Ridley Scott[editar]

Mientras el libro describe a los Replicantes como criaturas mecánicas, solo indistinguibles por la apariencia; el filme Blade Runner muestra a los replicantes como creaciones biomecánicas, quizás incluso formas de vida sintéticas de biotecnología, y mucho más parecidos a los humanos tanto externa como internamente. Los replicantes del filme demuestran que pueden sangrar, ingerir alimentos y/o bebidas, así como también dormir. Pese a las similitudes, también poseen características sobre-humanas, como resistencia al calor y al frío, así como fuerza y agilidad superiores.

Ridley Scott utiliza otra argucia para identificarlos: por el brillo amarillento/naranja de sus ojos en ciertas condiciones de iluminación. El director ha dejado claro posteriormente que dicho brillo es un artificio cinematográfico, no un brillo literal detectable por los personajes. Su razón de ser es para que el espectador pueda detectar fácilmente a los Replicantes, mientras que los personajes no pueden verlo (de lo contrario, el test de Voight-Kampf sería inútil). Esta es también una de las razones por las cuales se cree que Deckard sería uno de ellos, al poderse ver el brillo ocular de los replicantes en él durante una escena clave.

La empatía es así mismo la diferencia entre los replicantes de la novela y los retratados en la película. Mientras que Philip K. Dick parece concluir que por más que lo artificial imite a la vida no dejará de ser artificial, Ridley Scott dota a sus androides de algo similar a sentimientos y se vale de ellos para hacer un estudio de lo que significa ser humano.

En el filme también se presenta el test Voight Kampf, pero en él se invierten las expectativas: al verse enfrentados a cuestionamientos éticamente dudosos como actos de crueldad con animales o sobre conducta sexual, los replicantes no son capaces de responder adecuadamente a las preguntas, porque no han desarrollado la indiferencia/tolerancia que los seres humanos poseen (e.g. son "inocentes"), mientras que los humanos demuestran tener un cúmulo de reacciones "comprensibles" o "normales" (aprendidas por experiencia) pero que no siempre son éticas.

Roy Batty ama a Pris, siente rabia, deseos de sobrevivir. En contraste, el blade runner, Deckard, parece carecer de lazos emocionales y sus motivaciones son meramente instrumentales (hace lo que hace por obligación o por dinero). Será su interacción con los nexus 6 la que le descubra sentimientos verdaderamente humanos, como el amor por Rachel o el miedo y el deseo de vivir que le infunde Batty en las escenas finales.

En la sociedad vaticinada en Blade Runner, deshumanizada e inmersa en una crisis de valores, los replicantes son más humanos que los propios humanos.

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