República de Ancona

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Bandera de la República marítima de Ancona.
Vista panorámica de Ancona.

La República de Ancona (en italiano: Repubblica di Ancona) fue una república independiente en la Edad Media, considerada una de las Repúblicas marítimas.

Incluida en las tierras del Papa en 774, Ancona entró en el Sacro Imperio Romano alrededor del año 1000, pero poco a poco llegó a ser totalmente independiente, con la llegada de las comunas (siglo XI). Aunque en lugar cerrado, por la supremacía de Venecia en el mar Adriatico, la república marítima de Ancona fue notable por su desarrollo económico y el comercio preferencial, especialmente con el Imperio Bizantino, con quien tuvo un vínculo especial.[1] Estaba en excelentes relaciones con el Reino de Hungría, fue un aliada de la hermana República de Ragusa. Fue a través de estas alianzas valiosas que siempre se las arregló para defenderse de Venecia, que quería tener en su poder todo el mar Adriático. A pesar de la relación con Bizancio, mantiene buenas relaciones con los Turcos.

Las rutas comerciales y los almacenes de la República Marítima de Ancona

Una ruta comercial pasò a través de Ancona, alternativa a la de Venecia: desde el Oriente Medio a través de Ragusa, Ancona, Florencia, Flandes, terminaba en Inglaterra, y por lo tanto la ciudad fue la puerta de entrada hacia el Este del centro de Italia. Fondachi (bases comercial) de la República de Ancona fueron en Constantinopla, Alejandría, Quíos, Acre, y los puertos de Rumania y Siria. La moneda de Ancona (agontano) era aceptada en todos los mercados de comercio del Mediterráneo.

Ancona tuvo que defenderse de Imperio Germánico (contra el que ganó repetidos asedios) y el papado. La lucha para defender su propia libertad siempre han tenido éxito, hasta que, en 1532, el Papa Clemente VII, con una maniobra política astuta, tomó posesión de la ciudad.

El navigator anconitano más famoso fue Ciríaco de Ancona, dijo el arqueólogo-navegador; fue llamado por sus compañeros humanistas como padre de la antigüedad y hoy a veces se llama el padre de la arqueología, porque dedicó toda su vida en busca de evidencias de la época griego-romana y dio a conocer a sus contemporáneos debido a la existencia del Partenón, las pirámides, la Esfinge y otros monumentos antiguos.[2]

Referencias[editar]

  1. Armando Lodolini, Le repubbliche del mare, edizioni Biblioteca di storia patria, a cura dell'Ente per la diffusione e l'educazione storica, Roma 1967; Mario Natalucci Ancona città millenaria; Costanzo Rinaudo, in Rivista storica italiana, Vol. 88; Guglielmo Heyd Le colonie commerciali degli Italiani in Oriente nel Medioevo, Vol. 1; Alberto Guglielmotti Storia della marina Pontificia dal secolo ottavo al decimonono, Vol. 1; Antonio Leoni, Istoria d'Ancona Capitale della Marca Anconitana, Vol. 1; www.batsweb.org/Scienza/AnconaPesaro/Storia/medioevo
  2. Giuseppe A. Possedoni (por) Ciriaco d'Ancona e il suo tempo. Ancona, ediciones Canonici, 2002. Atti del convegno internazionale organizzato nel marzo 2000 dal centro studi oriente-occidente(= Actas de la conferencia internacional organizada en marzo de 2000 por el Centro de Estudios Este y Oeste)