Renovación Carismática Católica

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La Virgen María y los apóstoles reciben el Espíritu Santo el día de Pentecostés.

La Renovación Carismática Católica o Movimiento Carismático Católico es un movimiento espiritual presente usualmente (pero no solamente) bajo la estructura de un movimiento apostólico o movimiento organizado, que proviene históricamente del movimiento neopentecostal protestante, en el marco del clima de apertura del Concilio Vaticano II; así, fue acogido en el catolicismo por ser una experiencia original y esencialmente católica.[1]

Las experiencias pentecostales llegaron primero a las Iglesias protestantes históricas (como la anglicana o luterana). La expresión renovación carismática proviene del ministro luterano Harald Bredesen quien, en 1962, comenzó a emplear el término «carismático» para describir lo que estaba pasando en las Iglesias protestantes históricas, las más tradicionales. Confrontado con el término «neopentecostal», habló de una «renovación carismática» en las Iglesias históricas.[2]

En ese sentido, sería más preciso hablar de «renovación carismática» en la Iglesia católica, anglicana, luterana, etc. Tal es el nombre, por ejemplo, de la renovación carismática de los católicos alemanes: Charismatische Erneuerung in der Katholischen Kirche.[3]

Aunque inspirado en la experiencia del pentecostalismo, el movimiento carismático católico no busca romper con la tradición, dogmas y estructuras organizativas del catolicismo sino que, al contrario, intenta contribuir a revitalizarlos. Por ello, si el carismatismo es dinámico e innovador en su concepción de la práctica religiosa, es por otra parte conservador en el plano dogmático.

Historia[editar]

La Renovación Carismática Católica tuvo sus orígenes en 1967, cuando un grupo liderado por William Storey y Ralph Keifer, dos profesores laicos de la Universidad de Duquesne, en Estados Unidos, decidieron orar juntos para pedir el bautismo en el Espíritu Santo. Por influencia de dos jóvenes laicos de los Cursillos de Cristiandad, Ralph Martin y Stephen B. Clark, leyeron un libro pentecostal llamado La Cruz y El Puñal en donde se narraba el ministerio cristiano del pastor pentecostal David Wilkerson entre pandilleros neoyorquinos. La lectura llevó a los interesados a acudir por indicación del párroco episcopal de la iglesia Christ Church (Pittsburgh), a un grupo de oración ecuménico, en casa de Florence Dodge, una presbiteriana carismática, en donde recibieron su primera efusión pentecostal en el Espíritu Santo.[4] Luego habrían recibido el llamado "don de lenguas" y otro tipo de carismas, como el de sanación, que son típicos de toda corriente pentecostal o carismática en cristianos de otras denominaciones. En poco tiempo el movimiento se propagó a otras universidades, como Notre Dame, en Indiana y East Lansing, en Míchigan. Otro de los propagadores del movimiento carismático en la Iglesia católica fue el pastor pentecostal David du Plessis, quien contribuyó al acercamiento del nuevo movimiento católico a las distintas corrientes del pentecostalismo protestante. El reverendo du Plessis participó en el Consejo Mundial de Iglesias de 1954 y 1961, y fue invitado para oficiar como representante pentecostal en el Concilio Vaticano II.[5]

Del 8 al 9 de abril de 1967 noventa personas, entre ellas algunos sacerdotes, se congregaron en la Universidad de Notre Dame en un retiro, para reflexionar sobre los acontecimientos producidos en sus vidas, así como contextualizar la experiencia carismática dentro del libro de los Hechos de los Apóstoles, así como una nueva comprensión de la acción del Espíritu en la iglesia, produciéndose entre ellos una fuerte experiencia con el Espíritu Santo. La narración centrada en la experiencia de Duquesne la recogió el teólogo Kevin Ranaghan, y la relata en su libro Catholic Pentecostals (Pentecostales Católicos), y la experiencia de Notre Dame está más desarrollada en el libro de Edward O'Connor, The Pentecostal Movement in the Catholic Church (El Movimiento Pentecostal en la Iglesia Católica).

A los pocos años de su nacimiento, la "renovación" traspasó las fronteras de los Estados Unidos. A comienzos de los años 70, el movimiento carismático arribó a América Latina, cuando algunos predicadores protestantes bautistas y católicos, en particular Francis MacNutt, fueron invitados por el sacerdote colombiano Rafael García Herreros, eudista, quien dirigía una fundación social y eclesial llamada "Minuto de Dios" para ayudar a familias obreras. Varios sacerdotes y laicos de dicha comunidad religiosa se adhirieron a esta corriente como su sucesor, el padre Diego Jaramillo, y desde entonces, el Minuto de Dios se ha convertido en un importante (mas no único) centro de difusión del movimiento carismático en el ámbito regional, utilizando los medios de comunicación como la prensa, la radio y la televisión, organizando seminarios de iniciación (los ya mencionados "Seminarios de Vida en el Espíritu"), asambleas, congresos, misas, retiros y otro tipo de actividades.

Hoy existen comunidades muy grandes que son polos de desarrollo de la Renovación Carismática en todo el subcontinente. En Brasil, por ejemplo, existen las comunidades Cancao Nova, de Monseñor Jonas Abib y Shalom y en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia: La Mansión. Según recientes investigaciones Brasil, India, Filipinas, y en África son los lugares de mayor crecimiento de la experiencia carismática a la fecha.[6]

El movimiento carismático tuvo un gran impulso en la década de 1970 y un crecimiento más lento, pero sostenido, a partir de los años 80.

En América Latina la Renovación Carismática ha tenido gran acogida, debido en parte a las particulares características festivas y espontáneas de su población, que además es proclive a aceptar la presencia sobrenatural como parte de la vida cotidiana.[cita requerida]

En los distintos países latinoamericanos (a excepción de Brasil) y en España la Renovación Carismática se ha estructurado en base a las coordinaciones locales o nacionales que han tomado el control del movimiento tras el empuje inicial de los años 1970s. El movimiento carismático desde mediados de los 80's sufrió fuertes cambios que lo alejaron de su inicial identidad ecuménica y pentecostal y lo han reducido en diversos lugares a centros de promoción de una devoción comunitaria al Espíritu Santo, y no a la promoción del bautismo en el Espíritu Santo. Pese a ello tiene cierta presencia en organizaciones de la Iglesia, tanto de tipo laical como clerical o de vida consagrada. En la Europa no latina y Norteamérica, por el contrario, la Renovación Carismática aparece como un movimiento más libre, ligado a ciertas comunidades religiosas de fundación reciente.

Prueba de lo diferente de la Renovación en países anglosajones es que la base de datos del Comité Nacional de Servicio de Estados Unidos, incluye a comunidades ecuménicas de la Fraternidad La Espada del Espíritu entre sus miembros.[7] Por otro lado, el antiguo presidente del ICCRS, Charles Whitehead participa públicamente en eventos con pentecostales.[8]

Organización[editar]

La renovación carismática suele tener como vehículo diversos difusores, entre ellos los "grupos de oración", donde las personas se reúnen periódicamente para alabar, adorar y bendecir al Señor, leer las Escrituras, ser catequizadas y compartir su testimonio de conversión. Se organizan congresos carismáticos de alabanza para grupos en particular, como, por ejemplo, de adolescentes y jóvenes, de la vida consagrada, de matrimonios, de solteros, etc. o generales.

En estos congresos y en los grupos de oración se enfatiza la predicación, la oración, la glosolalia, la música, la alabanza, los testimonios de conversión de vida y las sanaciones milagrosas.

Adoración del Santísimo en un congreso carismático.

En la renovación carismática se encuentran dos grandes modelos de organización.

El primero, adoptado especialmente en América Latina, se centra en grupos de oración parroquial, independientes entre sí, generalmente sin estatutos ni superiores, sino solamente dirigentes, llamados también servidores, sin autoridad jurídica, pero siempre sujetos a la autoridad eclesiástica. Cada grupo elige algunos servidores que tienen como funciones principales: reunirse para discernir en la oración lo que conviene al grupo; proponer y, si es necesario, coordinar los servicios apropiados, como la acogida, orden, música (cantos para la oración), biblioteca, etc; proponer y organizar; estar en contacto con los representantes de la Iglesia; conectar con la coordinadora de la zona y en general estar siempre al servicio de los demás integrantes de su grupo o comunidad de oración.

También hay "coordinadores" zonales, regionales, diocesanos, estatales, o departamentales, según el caso, encaminados especialmente a la organización de eventos, cursos, asambleas, etc. El único superior religioso de la Renovación Carismática es la jerarquía de la Iglesia.

El otro gran modelo de organización, es el de las comunidades de alianza, que se dan cuando un grupo de carismáticos se compromete con estatutos, votos, diezmos y otras estructuras. Este modelo surgió en los Estados Unidos desde la Comunidad La Palabra de Dios, y ha tenido gran difusión en países como Francia, Bélgica, Italia y Alemania. Entre las comunidades de alianza más reconocidas por su desarrollo y expansión internacional se encuentran el Pueblo de Alabanza, la Comunidad del Emmanuel, la Comunidad de las Bienaventuranzas y la comunidad Siervos de Cristo Vivo. En Brasil, 16 de ellas se agrupan en la Fraternidad de Nuevas Comunidades del Brasil (FRATER).[9]

Se calcula que alrededor del 12 por ciento de los católicos son carismáticos, de los cuales la mayor parte son latinoamericanos.

Posición de la jerarquía de la Iglesia[editar]

Por influencia del cardenal Leo Jozef Suenens, moderador del Concilio Vaticano II, la Renovación Carismática ha sido aceptada por la Santa Sede, desde el pontificado de Pablo VI.

El ICCRS. Órganos de Servicio y Coordinación[editar]

Habiendo nacido en los Estados Unidos, la Renovación Carismática se comenzó a estructurar como movimiento organizado (aunque en realidad no lo es, es un proceso espiritual en la Iglesia) con cierta rapidez desde los años 70. Y tuvo necesidad de coordinar a través de sus líderes internacionales las comunicaciones de su desarrollo primero a través del su oficina internacional de comunicación, el ICO (International Communications Office), que no era sino el escritorio de Ralph Martin,[10] localizado en Ann Arbor, Michigan.

Posteriormente, en 1978, el ICO se convirtió en el ICCRO (International Catholic Charismatic Office), la Oficina Internacional de la Renovación Carismática, al mudarse a Bruselas, Bélgica, bajo los auspicios del cardenal Leo Jozef Suenens, arzobispo de tal sede. Con ello, la identidad del movimiento carismático cobró un carácter más eclesial.[11] El 25 de marzo de 1985, el ICCRO se estableció en la ciudad del Vaticano.

Finalmente en 1993, el ICCRO se convirtió en el ICCRS (en inglés, Servicios Internacionales para la Renovación Carismática), al aprobarse sus estatutos. Su actual presidenta es la señora Michelle Moran, laica inglesa, magister en teología pastoral, predicadora y miembro fundador de la comunidad católica de evangelización Sión.[12]

Representantes destacados[editar]

Originalmente, la mayoría de los promotores del naciente movimiento carismático católico fueron sacerdotes, laicos y religiosos anglosajones, como el Dr. Francis MacNutt, que visitó América Latina con la enfermera y especialista en psiquiatría Barbara Shlemon Ryan y con el pastor metodista Tommy Tyson; al Padre Tom Forrest,[13] que desde Puerto Rico traducía revistas norteamericana en una propia llamada Alabaré. Tenemos al Padre George DiPrizio, que con su testimonio publicado movió la fe de otros y a José Kane, hoy en Canadá, trabajando como exorcista en Ontario.

Otros que han formado a quienes se han iniciado luego como ministros de sanación han sido los hermanos Matthew y Dennis Linn.,[14] que desde su experiencia e investigación han publicado libros y dictado conferencias sobre cómo ayudar a otros a sanarse, así como también el Padre Robert deGrandis[15]

Un caso particular de ministerio de sanación ha sido el de la clarisa Briege McKenna,[16] que ha visitado Latinoamérica en diversas oportunidades, y hoy se dedica a interceder por los sacerdotes que particularmente atraviesan por crisis vocacionales. Su ministerio se llama Intercesión por los Sacerdotes.[17]

El teólogo católico con investigaciones más prolijas hasta hoy del movimiento carismático en la Iglesia católica y demás, es el sacerdote benedictino Kilian MacDonnell. Él ha sido presidente de la comisión oficial de diálogo entre la Iglesia católica y las Iglesias pentecostales. Además, es presidente de un instituto de investigación para el ecumenismo,[18] y ha publicado un libro que vincula la patrología latina, griega y oriental de otros orígenes con el bautismo en el Espíritu Santo. Se titula Christian Initiation and Baptism in the Holy Spirit: Evidence from the First Eight Centuries (Iniciatión Cristiana y Bautismo en el Espíritu Santo: Evidencia de los Primeros Ocho Siglos). Fue publicado en 1991 por Liturgical Press conjuntamente con George Montague en la localidad de Collegeville. La referencia es su hoja de vida en donde detalla más acerca de él.[19] Otro importante autor a mencionar es Monseñor Peter Hocken.

Y otro caso de líderes trabajando de cerca al Papa, Cardenales y Superiores de Congregaciones Religiosas es el del sacerdote capuchino Raniero Cantalamessa, que es predicador de la Casa Pontificia, especialista en paleocristianismo y difusor de la renovación carismática, así como del ecumenismo, otro importante líder internacional es el sacerdote y exorcista de la India, Rufus Pereira.

También pueden destacarse algunos fundadores de comunidades de alianza, como el caso de los laicos Pierre Goursat (hoy en proceso de beatificación), Josette Croissant y Gérard Croissant.

Entre los predicadores más detacados de la Renovación Carismática en América Latina y España se encuentran obispos como: Alfonso Uribe Jaramillo (colombiano), y presbíteros como Gustavo Jamut (OMV) (argentino), Jonas Abib (brasileño), Marcelo Rossi (brasileño), Roberto Lettieri (brasileño), Emiliano Tardif (canadiense), Darío Betancourt (colombiano), Jaime Burke (norteamericano); Manuel Rodríguez (español), Luis María Estrada (guatemalteco) Diego Jaramillo (colombiano), John Mario Montoya (colombiano), Padre Javier Riveros (colombiano), Padre.Charly Garcia (peruano), Alberto Linero (colombiano), Jorge Moya (colombiano), Pablo Velazquez (colombiano) y laicos como Nany y Agustín Veytia (mexicanos), Rubén Darío Hoyos (latino residente en EEUU), Osvaldo Cuadro Moreno (argentino), Millo Quintero, ex obispo anglicano (colombiano), Salvador Gómez (salvadoreño), Max Walter Zimmermann, (chileno), Pedro Nuñez(estadounidense), Padre Mauricio Cuesta (colombiano),http://es.wikipedia.org/wiki/Mauricio_Cuesta, Padre Rafael Londoño (colombiano), Malvina Modesto (dominicana), Michele Moran (Inglesa), Alba Rocio Bravo (colombiana), Francisco Bermeo (colombiano), J. Carrasco (español), Andreis Camero (colombiano) Wilson Vergara (colombiano), fray Said Leon, Rey Lugo (puertorriqueño), Blanca Ruiz(colombiana), Anita de Laguna (colombiana), Gloria de Bravo (colombiana)Adriana Campos (colombiana), Blanquita Osorio (colombiana) Chus Villarroel (española) entre otros.

Vocación Ecuménica e Identidad Católica[editar]

La Renovación Carismática Católica, llegó a lugares como América Latina como una importación eclesial traída de Norteamérica con las novedades del post Concilio Vaticano II. Para los carismáticos norteamericanos era normal que católicos y protestantes colaborasen porque provenían de una sociedad plural,[20] con muchas religiones coexistiendo, dado que la tolerancia es exigencia de la paz social y porque la Iglesia católica comenzó a buscar puentes de reconciliación entre cristianos. Por todo ello, se ensayaron iniciativas de grupos y comunidades interconfesionales e incluso grandes asambleas ecuménicas, como la de Kansas City, Misuri en 1977.[21]

A mediados de julio de ese año cincuenta mil personas se reunieron allí, en lo que fue conocido como la Conferencia de Kansas City sobre la Renovación Carismática en las Iglesias cristianas.[22]

Y de ese número se podía contar bautistas, pentecostales, presbiterianos, luteranos, católicos, episcopales, menonitas, ortodoxos, judíos mesiánicos, y grupos no denominacionales. Allí, el cardenal Suenens compartió el púlpito con el obispo de la Iglesia protestante del movimiento de Santidad más grande de los Estados Unidos en ese momento.[23]


Referencias[editar]

  1. O'Connor, Edward Dennis (1974). The pentecostal movement in the Catholic Church (en inglés). 301 páginas (7a. edición). Notre Dame, Indiana: Ave Maria Press. ISBN 0-08779-335-X |isbn= incorrecto (ayuda). Consultado el 2 de febrero de 2012. 
  2. Padre Peter Hocken. Streams of Renewal: The Origins and Early Development of the Charismatic Movement in Great Britain (Exeter; Paternoster, 1986) 184.
  3. http://www.erneuerung.de/
  4. Ranaghan, Kevin (1969). Catholic Pentecostals. New Jersey: Paulist Press. pp. 12–16. ISBN 978-0-8091-1511-2. 
  5. Spittler, Russell P. (2003). «David Johannes du Plessis». En Burgess, Stanley M.; van der Maas, Eduard. The New International Dictionary of Pentecostal and Charismatic Movements. Grand Rapids: Zondervan. ISBN 978-0-310-87335-8. 
  6. HOCKEN, Peter. The Challenges of the Pentecostal, Charismatic and Messianic Jewish Movements. Ashgate: Surrey, 1988. p.67
  7. http://nsc-chariscenter.org
  8. http://www.ccr.org.uk/archive/gn0607/g08.htm
  9. http://comunidadesnovas.com.br/newsite/
  10. http://www.iccrs.org/about_iccrs/brief_history/history.htm
  11. Ídem
  12. http://www.iccrs.org/structure/council/council.htm
  13. http://www.sarges.com/NLS/Bios/Forrest.html
  14. http://www.linnministries.org
  15. http://www.degrandisssj.com/index7.html
  16. http://www.sisterbriege.com/
  17. http://www.intercessionforpriests.org/
  18. http://www.collegevilleinstitute.org/
  19. http://www.saintjohnsabbey.org/mcdonnell/curriculumvitae.htm
  20. STOLL, David. ¿América Latina se vuelve protestante? Abya-Yala:Quito, 1993. pp.47.
  21. CHESNUT, Andrew. Opting for the Spirit in Latin America: The Catholic Charismatic Renewal as a Response to Pentecostal Competition. University of Miami: 2003, p.11
  22. SCANLAN, Michael. A Portion of My Spirit. Carillon Books: Minnessota, 1979. pp. 113
  23. Op. cit. pp. 114

Rajamin

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]