Renacimiento Otoniano

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Otón II, evangelio de Liuthar (folio 16r), Reichenau, fin del s. X.

El Renacimiento Otoniano, también conocido como Renacimiento del año 1000, es un período medieval de renovación cultural del Occidente cristiano que se extiende desde el principio del siglo X hasta alrededor del año 1030.

Este período es característico por una gran vitalidad cultural, concretamente en Germania gracias a la actividad de las escuelas y de manera más heterogénea en el resto del continente europeo. Dominado por las dos grandes figuras intelectuales que son Abón de Fleury y Gerberto de Aurillac deja también una herencia artística (livres enluminés) y de arquitectura notable.

Más limitado que el renacimiento carolingio que le precede, e inseparable de este último, la renovación otoniana cierra el largo auge de la enseñanza en la Edad Media, del VIº al XIº siglo, antes de la expansión cultural del renacimiento del siglo XII.

Historiografía[editar]

El historiador alemán Hans Naumann fue el primero en aplicar el término renacimiento para caracterizar el perdíodo otoniano. Concretamente, en su obra publicada en 1927[1] agrupa bajo este término los períodos carolingio y otoniano bajo el título Karolingische und ottonische Renaissance (El renacimiento carolingio y otoniano).[2]

Este período de «renacimiento otoniano» es conocido también con el nombre de «renacimiento del siglo X[3] para considerar las manifestaciones fuera del Germania, o de « renovación del año 1000»,[4] ya que llega incluso al siglo XI. En todo caso este período está más limitado que el renacimiento carolingio, y constituye sobre todo la prolongación de este último; esto lleva por ejemplo a Pierre Riché a preferir llamar a este período como un «Tercer renacimiento carolingio» dándose en todo el siglo X y llegando al siglo XI, los dos primeros tendrían lugar bajo el reinado de Carlomagno propiamente dicho, y bajo el de sus sucesores.[5]

Precedentes[editar]

La herencia carolingia[editar]

Continuación del renacimiento carolingio[editar]

La renovación del siglo X no puede ser tomada independientemente del renacimiento carolingio. Gracias a Carlomagno y a sus sucesores (particularmente Luis el Piadoso y Carlos el Calvo), el Occidente cristiano conoce un período excepcional de renovación cultural desde la última parte del siglo VIII hasta el final del siglo IX. Primeramente, esta renovación se manifiesta en el mundo de las escuelas, gracias a una legislación escolar ambiciosa desde la Admonitio generalis de 789 y a una densa red de lugares de estudio.[6] Otra de las mayores manifestaciones de la renovación carolingia es la cultura de la corte, muy extendida en Aix-la-Chapelle dónde algunos sitúan una «Academia palatina», pero también alrededor de varios príncipes y obispos preocupados por rodearse de gente de letras.[7]

La riqueza intelectual de este movimiento es conocida gracias al legado que dejaron algunos personajes, algunos muy importantes. Alcuino de York, escolástico de York al que Carlomagno «contrata» en el año 781 después de haberlo conocido en Parma, y que se vuelve la principal inspiración de la política escolar imperial, a la vez que un autor prolífico de tratados sobre las artes liberales, a las que vuelve a dar un estatus, sobre todo en el marco de su abadía de Saint Martín de Tours a patir de 796.[8] Rabano Mauro abad de Fulda dónde se sitúa el principal centro escolástico del reino de Germania, cerca de Luis el piadoso después de Lotario I, que deja a su vez numerosos escritos sobre las artes liberales o la teología.[9] Finalmente, podemos nombrar a Juan Escoto Erígena, artífice de la vida intelectual en la Francia occidental de Carlos el Calvo, cuya obra teológica innovadora (influenciada por la teología negativa de Pseudo Dionisio Areopagita y la renovación de la dialéctica) tendrá una influencia durante varios siglos.[10]

No se aprecia una mayor ruptura que marque el fin de la renovación carolingia. El desarrollo cultural del Occidente cristiano es efectivamente poco afectado por el Tratado de Verdun de 834 y los Vikingos: la repartición del Imperio no tiene mayores consecuencias sobre la vida escolástica e intelectual.[11] A lo sumo podemos constatar una ralentización del desarrollo escolástico.[12] El renacimiento otoniano se sitúa sin lugar a dudas en el linaje de la obra cultural de los Carolingios.

El reino de Germania, los Otonianos y la renovatio imperii[editar]

Cuando en 936 Otón I se hace coronar en Aquisgrán, deja claro que se considera el sucesor de Carlomagno.[13] La vuelta a la tradición carolingia constituye de hecho el principal objetivo de Otón, ilustrado el 2 de febrero del 962 por su coronación imperial en Roma por Juan XII. Sin propietario desde la muerte de Berengario de Friuli en 924, la corona imperial refuerza el prestigio debido a las conquistas del este de Germania y en Italia. El sueño de la restaruación del Imperio (renovatio imperii) es impulsado de nuevo por Otón que toma el título de Imperator Augustus, y por sus sucesores Otón II (que prefiere el título de Imperator Romanorum) y Otón III.

No solo se pretende una restauración política sino cultural y religiosa. Los ilustrados protegidos por los Otonianos no dejan de alabar el programa de la renovatio imperii. A Otón I, bendecido en Aix y coronado en Roma, le es otorgada una misión religiosa: la protección de La Iglesia romana, la entente entre los cristianos, la lucha contra los bárbaros, y la extensión del Cristianismo.[14] Esta misión también se vuelve la de sus sucesores, origen de lo que los historiadores llaman Sacro Imperio Romano Germánico.

Los medios de renovación[editar]

Reorganización de las bibliotecas[editar]

La abadía de Reichenau Witigowo (985-997), aquí representada, permite al abate encontrar su rango en la producción de manuscritos de lujo. Purchard, Vida de Witigowo, Reichenau, folio 72r.

Las bibliotecas creadas y enriquecidas durante el renacimiento carolingio gracias a la intensa actividad de los scriptorium se ven nuevamente desarrolladas en el siglo X, como atestiguan los catálogos que nos han llegado. El catálogo de Bobbio tiene censado alrededor de 600 obras, el de Fleury tiene otras tantas.[15] Gerbert tiene un papel importante en las adquisiciones y el inventario de la biblioteca de Bobbio,[16] y dedica su fortuna a adquirir una gran colección peronal.[17] Otros ilustrados de la época poseen bibliotecas, como Adson de Montier-en-Der que ordena una lista de sus libro antes de irse a Tierra Santa dónde muere en el año 992:

  1. Lista de libros del señor abate Adson encontrados en su baúl después de la partida hacia Jerusalem.
« 1. Isagoge de Porfirio, 2. Categorías d'Aristóteles, 3. Categorías de San Agustín, 4. Un libro de diez categorías, anónimo, 5. La Retórica de Tullius [[el De Inventione de Cicerón]], 6. Comentario de Servius sobre Virgilio, 7. et 8. dos libros de Terencio, 9. Un Sedulius, 10. Libro de Ambrosçia sobre los Sacramentos, 11. Vida de San Juan Mosco, 12. Comentario de Moridach sobre Donat, 13. Un pequeño libro que contiene todos los títulos de Terencio, 14. Exposición sobre las diez Églogas de Virgilio et las Georgicas, 15. Un Eutiquio, 16. Un pequeño libro llamado Martinellus, 17. Un glosario alfabético, 18. Un glosario obtenido de Bodas de Filólogo de Martianus, 19. El De Temporum ratione de Beda, 20. Historia de un tal Fréculf de Lisieux, 21. Declinaciones, 22. Exposiciones de Haymon sobre el Epíteto de Pablo a los Romanos, 23. Extractos de libros de Pompeyo Fausto Extraits des livres de Pompeyo Fausto[18]

Multiplicación de los intercambios[editar]

Gracias a dos siglos de relativa estabilidad política, los medios de comunicación se ven facilitados en comparación con los siglos anteriores: los desplazamientos son más fáciles y, en consecuencia, las influencias exteriores en Occidente se hacen cada vez más abundantes; influencias greco-bizantinas, como atestigua la boda de Otón II con Teófano en 927, e influencias árabes, esencialmente a través de la España muslmana. Los contactos, sobre todo con el condado de Barcelona juegan un papel esencial: los ilustrados acuden a la corte de Borrell II (que cuenta con el joven Gerbert de 967 a 970), a Monasterio de Santa María de Ripoll o a Vich.[19]

Finalmente, también existían influencias judías, la diáspora contaba con miembros eminentes como Guershom, «luz del exílio» (Moer haGola), que enseña en Maguncia y después en Metz y cuya influencia permetirá el surgimiento de figuras como Rashi.

Centros de estudio en Occidente[editar]

Los centros de estudio en Occidente a mitad del siglo XI

El mapa de los principales centros escolásticos monasteriales y episcopales de Occidente evoluciona poco entrre el fin del s. IX y el principio del s. XI. Los principales centros son los mismos, aunque surgen algunos, sobre todo en las regiones de actividad cultural creciente (Germania), Cataluña.[20]

Germania[editar]

Al sur de Germania (reconvertido en Imperio a partir del 962), la [[Abadía de San Galo] se vuelve indispensable sobre todo por sus notables maestros: Ekkehard I, autor de una epopeya de Waltarius, Notker el Físico, Ekkehard II, y dos discípulos brillantes de este último, Burchard, abate de San Galo entre 1003 y 1022, y Notker Labeo, que sobre todo traduce clásicos al alemán. Le sigue Ekkehard IV cuya obra principal, el Casus Sancti Galli,[21] recoge la historia de los maestros de San Galo desde el fin del s. IX. La escuela cae a mitad del s. XI debido a una reforma de la abadía.[22] El monasterio de Reichenau se vuelve más inestable, con un cierto declive, antes que Witigowo (conocido con el sobrenombre de «Abbas Aureus»), entre 985 y 997, conoce la abadía una gran reputación, sobre todo por la producción de manuscritos de lujo sobre Otón III y Enrique II. Luego el abad Bernon (1008-1048), alumno de Abón, cuenta entre sus discípulos con Hermannus Contractus, uno de los sabios más completos de su tiempo, cuyos tratados sobre el astrolabio, el cálculo y la música son muy célebres. Después de su muerte en 1045[23] la abadía no cuenta con más sabios.

En Baviera, la Abadía de Tegernsee, cuya biblioteca es enriquecida por el abade Gozpert, acoge sobre todo al poeta y traductor Fromond de Tegernsee. Más al norte, Ratisbona, bajo el abad Ramwold (975-1001), comprende una escuela dirigida por el moje Hartwich (formado en Chartres) cuyas enseñanzas se basan en las artes liberales, y un scriptorium que produce manuscritos de lujo.

En Sajonia, Otric (conocido por su controversia con Gerbert en 980, en Rávena, sobre la clasificación de conocimientos[24] ) enseña en la escuela episcopal de Magdeburgo. La escuela episcopal de Hildesheim florece bajo Bernward, conocido por sus trabajos y futuro preceptor de Otón III. En el s. XI, Hidelshow es una escuela activa, mientras que en el sur se desarrollan las escuelas de Bamberg (nuevo obispado creado por [[ Enrique II del Sacro Imperio y dotada desde el origen de una rica biblioteca surgida de la bibliteca imperial y de Worms (rival de Wurzburgo ).

La Lotaringia es rica en centros de estudios monásticos y episcopales. Echternach es conocida por su biblioteca. Colonia se vuelve centro de estudios gracias a Bruno I de Colonia: su escuela forma a los obispos Thierry de Metz, Wilfrid de Verdun y Gerardo de Toul.[25] Lieja (obispado de la provincia de Colonia), cuya escuela es activa bajo Étienne (901-920), Raterio (953-955) y Éracle (959-971) se convierte en la «Atenas del Norte» bajo Nokter de Lieja (972-1008). Este último está a cargo también de la abadía de Lobbes (como Éracle el cual era también abade), y confía la dirección a su amigo Folcuin, y luego a Hérigier, poeta, hagiógrafo, teólogo, hombre de ciencias, y amigo de Gerbert. El escolástico Egbert, formado por Nokter, escribe un manual titulado ``Fecunda ratis`` (el «navío lleno»), colección de poemas religiosos y morales, probervios, y fábulas como Caperucita Roja. Alumnos de Fulbert de Chartres se instalan en Lieja al principio del s. XI, sobre todo Adelman que elogia en un poema en el que le cita: « nourrice des arts supérieurs».[26] Wazon es escolástico en la ciudad antes de llegar a obispo en 1042, su sucesor es Adelman, luego Francon, autor de un conocido tratado sobre la cuadratura del círculo[27]

Francia[editar]

En Francia dominan tres escuelas cada una dirigidas por un maestro célebre.: Fleury, Reims y Chartres.

Fleury se hace famosa gracias a Abón de Fleury, escolástico a partir del 965, luego abad en 988 después de una breve estancia en Ramsey, en Inglaterra. A este último le sucede Gauzlin cuya vida es conocida gracias a una biografía de su discípulo Andrés de Fleury,[28] según quien «la base de Fleuryno no era otra cosa que el torrente de las artes liberales y el gymnasium de la escuela del Señor».

le sol de Fleury n'était rien d'autre que le torrent des arts libéraux et le gymnasium de l'école du Seigneur[29]

Reims debe su reputaciónn a Gerbert que enseña a partir del 972 antes de llegar a ser arzobispo del 991 a 997. Finalmente, Chartres es conocido gracias a Fulbert, escolástico sobre 1004 y luego obispo en 1007, por otro lado consejero reputado de Hugo Capeto y luego de Roberto II. Deja como legado una rica correspondencia, sermones y poemas.[30] Contamos entre sus alumnos con Bérenger de Tours, Hartwick de San Emmeran y Adelman de Lieja que lo recuerda como un «venerable Sócrates» dirigiendo «l'Academia de Chartres».[31]

También podemos citar San Marcial de Limoges, abate relacionado con Fleury, dónde se instruye Ademar de Chabannes (autor de poemas y sermones, historiador e incluso ilustrador de sus propias obras); el Monte Saint-Michel o scriptorium activo; Fecamp dónde el abate Juan compone su obra teológica meditativa cuya influencia perdura en nuestros días;[32] San Riquier cuyo abate Angilram 1045, discípulo de Fulbert, conoce la gramática, la música y la dialéctica;[22] y además San Bertín que intercambia manuscritos y maestros con las escuelas inglesas.[22]

Inglaterra[editar]

En Inglaterra, las escuelas fueron reorganizadas por tres obispos; Dunstán, arzobispo de Canterbury (960-988), Æthelwold, obispo de Winchester (963-984) y Oswald, arzobispo de York (972-992). Los maestros más famosos al comienzo del siglo XI son Aelfrico de Eynsham y su discípulo Ælfric Bata, autores de manuales de conversación latina en forma de diálogos, y Byrtferth alumno de Abón en su estancia en Ramsey, y autor de un manual en latín y anglosajón.

Regiones mediterráneas[editar]

La actividad escolástica es menos intensa cerca del Mediterráneo. En Cataluña, estimulada por las influencias árabes, de ilustrados y sabios — como Gerbert — se forman en Barcelona, Vich y Ripoll. Este último monasterio es el más grande de España, especialmente en el siglo XI bajo Oliva que es su abad antes de llegar a ser obispo de Vich.

En Italia, las escuelas son poco activas hasta el principio del siglo XI. El período de abate de Gerbert en Bobbio (983-984) es muy breve y perturbado por los problemas administrativos para que pueda dar lugar a una educación exitosa.[33] Sin embargo, las escuelas urbanas se desarrollan desde alrededor del año mil, especialmente en Parma, dónde son educados el prolífico Pedro Damián y Anselme de Besate, autor de una "Rhetorimachia"[34] que después se va a Alemania. Lanfranc se forma en su ciudad natal y capital del reino, Pavia donde aprende artes liberales y derecho antes de convertirse en un profesor notable en Normandía. También hay escuelas en Novara, en Verona, en Cremona.[35]

Más al sur, las escuelas renacen en Arezzo bajo el obispo Theodald, que acoge sobre el 1030 al famoso músico Guido de Arezzo, más conocido por su solmisation y la invención de la «  mano guidoniana». Las escuelas renacen bajo la influencia de los duques de Nápoles, Capua, Salerno donde se ilustra el obispo Alfano de Salerno, poeta, imitador de autores antiguos, igualmente interesado por la música, la astronomía y la medicina.[36] Este último es formado en la Abadía de Montecasino que vuelve a retomar prestigio bajo el abate Theobaldo (1035) con fuguras como Laurent, futuro obispo de Amalfi (as partir de 1030) autor en tanto que monje de una antología de obras poéticas paganas y cristianas comprendiendo textos de Boecio y obras científicas, destinadas a los estudiantes en las escuelas.[37]

Italia forma a otros: Yves el retórico, el filósofo y dialéctico Drogon, o también al gramático Papias, cuyo glosario conoce un rápido éxito en Occidente.[38]

Contenido de la enseñanza[editar]

La enseñanza según Abón y Gerbert[editar]

Según las palabras de Pierre Riché:

dos nombres simbolizan mejor este renacimiento, el de Abón, abate de Fleury, y el de Gerberto de Aurillac, escolástico de Reims, más tarde papa en el año mil[5]

. Casi exactos contemporáneos, los dos nacidos sobre el 940, muertos en 1003 Gerbet y en 1004 Abbon, son los « dos destacados eruditos que dejaron obras importantes y formaron a numerosos discípulos».[5]

Abón de Fleury[editar]

Representación estilizada de Abón en un manuscrito de las Categorías de Aristóteles y de el De syllogismis hypotheticis de Abbon Fleury, alrededor de 962–986, folio 62).

Nacido en Orleans, Abón es llevado muy joven (antes del 950) por sus padres a la abadía de fleury (Saint-Benoît-sur-Loire).[39] Vivió en París y en Reims para terminar su aprendizaje y volvió a Fleury como escolástico para convertirse en su abad en 988. Comprometido por la defensa de los derechos de su monasterio y contra los abusos (simonía, posesión de bienes eclesiásticos por los laicos), es el consejero de Roberto I entre 958 y lleva para este último dos embajadas en Roma, en 995 y en 997. A causa de estas embajadas obtuvo para su abadía un privilegio. En 1004, mientras que se encontraba en el monasterio de La Reola para inspeccionar esa dependencia gascona es asesinado por los monjes rebeldes. La vida de Abbon nos es especialmente conocida gracias a su biografía escrita por su discípulo Aimoin.[40]

Las enseñanzas de Abón de Fleury nos llegan sobre todo gracias a las obras pedagógicas que dejó, particularmente a sus Quaestiones grammaticales, recopilación de respuestas a preguntas de carácter gramatical interpuestas por sus alumnos de Ramsey,[41] y por tratados sobre la dialéctica y las ciencias.[42]

Aimoin recuerda así la obra del maestro Abón:

«Cuando estaba en la cima de la ciencia, se le pidió que beneficiara a los otros y se le dio el cargo de escolástico.

  1. «Enseñó a los alumnos durante muchos años la lectura y el canto con tanto empeño que se alegraba abiertamente de que las sumas que le habían sido entregadas aumentaban sus ganancias. Deseando llegar a los otros secretos de la ciencia y frecuentar las diferentes oficinas de la sabiduría, habiendo sido ya iniciado en la gramática, la aritmética y la dialéctica, quería añadir los conocimientos de las otras artes. Es por lo que se fue a las escuelas de París y de Reims para oír a los filósofos que allí enseñaban. Estudió algún tiempo cerca de ellos pero no tuvo tanto éxito como hubiera deseado.
  2. «De vuelta a Orléans, se relacionó con un clérigo que lo inició secretamente, a causa de los envidiosos y no sin una gran suma de dinero, a la dulzura del arte musical. Desde ese entonces, poseyendo eso que llamamos artes liberales, sobrepasó a todos sus contemporáneos en la ciencia. Quedaban la retórica y la geometría, que no dominaría como hubiera querido, pero las cuales no le quedaron desconocidas del todo. Efectivamente, en cuanto a la fecundidad de la retórica, había leído [los escritos de] Victorinus, al que Gerónimo, traductor de la Ley divina, tenía como preceptor. Y en el conocimiento de múltiples cálculos geométricos no era, ni mucho menos, mediocre. De tal manera que depués de haber aprendido todas esas cosas con la vivacidad de su inteligencia, sus obras le eran accesibles.[43]

Referencias[editar]

  1. Este uso se utiliza solamente dos años después del de Ema Patzelt para el renacimiento carolingio (Die Karolingische Renaissance: Beiträge zur Geschichte der Kultur des frühen Mittelalters, Vienne, 1924), y en el mismo año cuando Charles H. Haskins publica The Renaissance of the Twelfth Century (Cambridge Mass., 1927)
  2. Francfort-sur-le-Main, 1927
  3. P. Riché, Les Carolingiens, p. 390
  4. P. Riché et J. Verger, p. 68
  5. a b c P. Riché et J. Verger, capítulo IV, « La Troisième Renaissance caroligienne», p. 59 ss.
  6. Para un estudio más profundo de la carta escola, ver P. Riché, Écoles et Enseignement y P. Riché et J. Verger, p. 38-43
  7. P. Riché, Les Carolingiens, p. 363
  8. René Aigrain, Marie-Hélène Jullien, artículo « Alcuin» del ,, p. 43
  9. Michel Banniard, artículo « Raban Maur» du ,, p. 1219
  10. René Roques, artículo de « Jean Scot Érigène» del Dictionnaire des Lettres françaises, p. 851
  11. P. Riché et J. Verger, p. 38
  12. M. Rouche, op. cit., p. 232
  13. P. Riché, Les Carolingiens, p. 281
  14. P. Riché, Les Carolingiens, p. 298
  15. P. Riché et J. Verger, p. 61
  16. Picavet, François (1897). Gerbert, un papa filósofo, según la historia y según la leyenda. picavet.  Parámetro desconocido |ubicacion= ignorado (ayuda), p.85-86
  17. F. Picavet, op. cit., p. 119 ss.
  18. Éd. Gustav Becker, Catalogi bibliothecarum Antiqui, Bonn, 1885, p.126-127, citado y trad.. en P. Riché et J. Verger, p. 61-62
  19. ,, p. 30-38
  20. Para la geografía de las escuelas en Occidente, ver P. Riché et J. Verger, p. 62-66 et 68-73 y P. Riché, Écoles et Enseignement
  21. Éd. Hans F. Haefele, Darmstadt, « Ausgewählte Quellen», 1980
  22. a b c P. Riché et J. Verger, p. 69
  23. P. Riché et J. Verger, p. 70
  24. La disputa de Gerbert y de Otric, en presencia de Otón II, sobre la clasificación de conocimientos es conocida por el largo escrito que hace Richer en su Richer en su Histoire III, 55-65
  25. P. Riché, Les Carolingiens, p. 387
  26. Adelman de Liège http://www.documentacatholicaomnia.eu/02m/1050-1062,_Adelmannus_Brixiensis_Episcopus,_De_Viris_Illustribus_Sui_Temporis,_MLT.pdf De Viris Illustribus Sui Temporis,, PL, vol. 143, col. 1297
  27. 'Francon de Liège De quadratura circuli, PL vol. 143, col. 1373-1376
  28. Vita Gauzlini abbatis Floriacensis monasterii, éd. Paul Ewald in Neues Archiv der Gesellschaft für ältere deutsche Geschichtskunde, 3, Hanovre, 1878, p.351; éd. y trad. Robert-Henri Bautier y Gillette Labory, Paris, CNRS éditions, 1969
  29. Citado por Riché P. Riché et J. Verger, p. 68
  30. PL, 141; éd. Frederick Behrends, Oxford Medieval Texts, 1976
  31. Adelman de Liège, De eucharistiae sacramento ad Berengarium epistola,, PL, vol. 143, col. 1289 en linea: (...)  : (...) in academia Carnotensi sub nostro illo venerabili Socrate iucundissime duxi (...)
  32. Marie-Henriette de Pomerol, article « Jean de Fécamp» du ,, p. 769 p. 769; Jean de Fécamp, Œuvres,, PL, vol. 147, col. 443-480 en linea
  33. F. Picavet, op. cit., p. 49 ss.
  34. éd. Karl Manitius, Hanovre, Hermann Bohlaus Nachfolger, 1958
  35. P. Riché, Les Carolingiens, p. 389
  36. P. Riché et J. Verger, p. 71
  37. P. Riché et J. Verger, p. 71
  38. Papias Vocabulista, éd. Philippus de Pincis, Venise, 1496
  39. Sobre Abón de Fleury, ver Alfred Cordoliani y Gillette Tyl-Labory, articulo «Abbon de Fleury» del Dictionnaire des Lettres françaises, p. 1-2; Patrice Cousin, Abbon de Fleury-sur-Loire, un sabio, un pastor, un mártir del fin de siglo X, París, 1954; Marco Mostert, The political theology of Abbo of Fleury, Hilversum, Verloren, 1987; Pierre Riché, Abbon de Fleury: Un monje sabio y combativo (sobre 950-1004), Turnhout, Brepols, 2004.
  40. Vita Abbonis, Patrologie Latine
  41. ,, col. 521-534.
  42. Ver infra
  43. Vita Abbonis, III, col. 390: Cap. III Magister scholarum Floriaci. Academias lustrat. Scripta edit. Cum vero jam ad tantae praefecisset fastigium scientiae, ut aliis quoque percepti talenti valeret donativum erogare, imbuendis praeficitur scholasticis; quos ille, per aliquot annorum curricula, lectione simul et cantilena cum tanta erudivit cura, ut palam se gaudere monstraret quod pecuniae sibi creditae lucra augmentare valeret. Verum ipse, adhuc majora gliscens scientiae scrutari arcana, diversorum adiit sapientiae officinas locorum, ut, quia grammaticae, arithmeticae, nec non dilecticae jam ad plenum indaginem attigerat, caeteras ingenio suo pergeret superadjicere artes. Quapropter Parisius atque Remis ad eos qui philosophiam profitebantur profectus, aliquantulum quidem in astronomia, sed non quantum cupierat, apud eos profecit. Inde Aurelianis regressus, musicae artis dulcedinem, quamvis occulte, propter invidos, a quodam clerico non paucis redemit nummis. Itaque quinque ex his quas liberales vocant, plenissime imbutus artibus, sapientiae magnitudine cunctos praeibat coaetaneos. Supererant rhetorica, necnon geometria, quarum plenitudinem etsi non ut voluit attigit, nequaquam tamen jejunus ab eis funditus remansit. Nam et de rhetoricae ubertate facundiae Victorinum, quem divinae intepres legis Hieronymus praeceptorem se habuisse gloriatur, legit: et geometricorum multiplicitatem numerorum non mediocriter agnovit. Sic demum, vivaci mentis ingenio haec universa strenue assecuto, facilis erat eorum operatio.; trad. WP avec Pierre Riché in P. Riché et J. Verger, p. 60

Fuentes[editar]

Gerberto de Aurillac

Œuvres, éd. A. Olleris, Clermont/Paris, 1867
Lettres, éd. Jules Havet, 1889 (ou Pierre Riché & Jean-Pierre Callu, Paris, Les Belles lettres, 1964-1967)

Bibliografía[editar]

  • Religion et culture autour de l'an mil, éd. Dominique Iogna-Prat et Jean-Charles Picard, Paris, Picard, 1990
  • Autour de Gerbert d'Aurillac, le pape de l'an mil, éd. Olivier Guyotjeannin et Emmanuel Poulle, Paris, École des chartes, 1996