Religión en Guatemala

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Religión en Guatemala
Héroes gemelos Hunahpú e Ixbalanqué de la mitología maya y k'iche'.
Héroes gemelos Hunahpú e Ixbalanqué de la mitología maya y k'iche'.
Fachada de la Catedral Católica colonial de Santiago de los Caballeros de Guatemala, construida en el siglo XVII
Fachada de la Catedral Católica colonial de Santiago de los Caballeros de Guatemala, construida en el siglo XVII
Procesión católica de Viernes Santo en la Ciudad de Guatemala en el siglo XXI
Procesión católica de Viernes Santo en la Ciudad de Guatemala en el siglo XXI
Templo Mormón en Quetzaltenango.
Rilaj Maam o Maximón, antigua deidad tz'utujil todavía venerada en Santiago Atitlán.
Rilaj Maam o Maximón, antigua deidad tz'utujil todavía venerada en Santiago Atitlán.
Religión en Guatemala
Religión Porcentaje
Catolicismo romano
  
47 %
Protestantismo
  
40 %
Agnosticismo+Ateísmo+sin religión
  
09 %
Otras Creencias
  
3 %
No sabe/No responde
  
1 %
Fuente: Latinobarómetro 1996-2013.[1]


Guatemala no tiene religión oficial, ya que la Constitución Política de 1985 declara que el país es un estado laico. El país tampoco cuenta con un censo oficial acerca de la afiliación religiosa, aunque las estadísticas señalan que la religión cristiana predomina en el territorio, alcanzando ochenta y siete por ciento[2] y un 88 por ciento. [3] Contrastado con lo anterior, Guatemala junto a Costa Rica también sería uno de los países menos religiosos de Centroamérica; reunidos los agnósticos (0.93%), ateos (0.84%) y no religiosos entre todos oscilarían entre un 9% de la población.[4] Otras creencias como las religiones étnicas (0.84%), espiritistas (0.21%) y demás alcanzarían juntas hasta un 3% de guatemaltecos.

Los feligreses cristianos en Guatemala se encuentran divididos en dos grandes grupos: católicos y evangélicos. El porcentaje entre estos dos grupos varía dependiendo la fuente de las encuestas; según datos del XXI Censo de Guatemala de 2002 el cristianismo más profesado era el católico; por su parte los datos oficiales recientes de la Iglesia Católica y la asociación Ayuda para la Iglesia necesitada, el cristianismo predominante se reúne al agrupar a las diferentes confesiones protestantes, siendo la denominación con mayor número de miembros la iglesia pentecostes o pentecostal.[5] [6] [7] Finalmete en los últimos años las encuestas han posicionado nuevamente a los cristianos católicos como mayoría, aunque discrepando en porcentaje en relación a las demás denominaciones cristianas, según datos del año 2013 habría entre 65 y 70 por ciento de cristianos católicos, y entre 35 y 40 por ciento de cristianos protestantes evangélicos; mientras que en otras encuestas publicadas en el año 2014 la diferencia no sería tan dispar, quedando con 54 por ciento los cristianos católicos y 46 por ciento los cristianos evangélicos.

Según esto Guatemala atravesaría una leve caída del catolicismo y una gran alza de grupos evangélicos. En datos globales Guatemala tendría entre 47 y 57 por ciento de población católica, con una diferencia de 7 puntos con la agrupación de denominaciones protestantes (en su mayoría de tendencia pentecostal evangélico), cuyos fieles suman el 40 por ciento de los guatemaltecos, y que se mantienen en aumento desde la década de 1960.

Apoyados en estos datos la nación tendría entre 86 y 97% de cristianos en total, y podría ser el tercer país más cristiano del mundo, superado por Malta con un 98 por ciento y Rumanía con un 98.5 por ciento. En América Latina, sería el quinto país con más protestantes, y el décimo con mayor número de católicos.

Índice

Introducción[editar]

Guatemala no siempre fue un país laico.

Antes de la llegada de los conquistadores españoles, las culturas mayenses en la región eran politeístas y tenían arraigadas costumbres religiosas. Luego, durante la época de la Colonia Española el poder económico y político de las órdenes del Clero regular de la Iglesia Católica, entonces religión oficial del Imperio Español, era considerable al punto que el Arzobispo de Guatemala era una de las tres principales autoridades del Reino de Guatemala junto con el presidente de la Real Audiencia, representante de la Corona Española y el Ayuntamiento, representantes de los criollos guatemaltecos. Estos tres poderes se mantenían constantes pugnas pues los criollos consideraban que los representantes de la corona estaban usurpando un poder que por derecho les correspondía a ellos, como descendientes directos de los conquistadores.[8] . En las capitales del reino de Guatemala llegó a haber veinticuatro iglesias de las diferentes órdenes, sin contar las parroquias y ermitas de los alrededores.

El poder de la iglesia católica empezó a disminuir cuando el rey de España promulgó las reformas borbónicas en 1765 para disminuir el poder la de los religiosos en el Imperio, y luego expulsó a los jesuitas de todos los territorios del Imperio en 1767. Tras la independencia del Reino de Guatemala, se formaron dos partidos en la región:

  1. Conservador: conformado por los criollos de la provincia de Guatemala, que eran los más poderosos durante la colonia por tratar comercialmente con España, y las órdenes del Clero Regular que todavía permanecían en Guatemala y que eran grandes terratenientes.[8]
  2. Liberal: conformado por los criollos del resto de provincias en el reino, quienes eran vistos despectivamente por los criollos guatemaltecos por dedicarses a las labores de encomienda y agricultura.[8]

Las luchas que se libraron entre liberales y conservadores se extendieron hasta 1840, luego de que se hubieran impuesto los liberales en toda la Federación Centroamericana y hubieran atacado los intereses económicos de las órdenes regulares por medio de expropiaciones de sus haciendas, ingenios, molinos y monasterios. En Guatemala, los conservadores encontraron un adalid en el general Rafael Carrera, quien expulsó al líder liberal Francisco Morazán de Guatemala, restituyó sus poseciones a las órdenes regulares, fundó la República de Guatemala en 1847 e implementó un régimen que tardó hasta 1871. Durante este tiempo, el poder de las órdenes regulares en Guatemala fue considerable, e incluso retornaron los jesuitas a Guatemala. La unión centroamericana que pretendían los liberales tuvo que esperar hasta que muriera Carrera para seguir con sus intentos de integración, ya que el general guatemalteco nunca pudo ser derrotado.[9]

Cuando llegaron los liberales al poder nuevamente en 1871 al mando de los generales Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, volvieron a atacar a sus rivales conservadores de las órdenes del clero regular, esta vez expulsando a las órdenes, convirtiendo los monasterios en edificios públicos, expropiando sus haciendas y empresas para distribuirlas entre los líderes liberales y otorgando libertad de cultos. A pesar de esto, y de los continuos roces entre los arzobispos guatemaltecos y el gobierno del país, la religión católica continuó siendo mayoritaria en Guatemala debido a que las parroquias e iglesias pasaron a manos del Clero secular que mantuvo la religiosidad en los guatemaltecos.[9] [10]

Esta situación se mantuvo hasta 1954, cuando el entonces arzobispo Mariano Rossell y Arellano se alió con el Movimiento de Liberación Nacional en su lucha mercenaria para derrocar al gobierno socialista de Jacobo Arbenz Guzmán. Rosell y Arellano, siguiendo los lineamientos macartistas que imperaban en los Estados Unidos en ese entonces, acusó al gobierno de ser comunista y ateo e incluso mandó a constuir una réplica del Cristo Negro de Esquipulas, la cual fue llevada en peregrinación por toda Guatemala para rogar por el fin del comunismo en el país.[11] Trar el derrocamiento de Arbenz, la iglesia católica obtuvo considerables beneficios en la Constitución que fue aprobada en 1956, especialmente la capacidad jurídica para tener propiedades. [11]

Con estos beneficios, hubo un auge en el catolicismo en el país, con construcciones de fastuosos católicos privados como el Liceo Guatemala de los maristas y el Liceo Javier de los jesuitas[Nota 1] También se creó la Universidad Rafael Landívar de los jesuitas en 1961.[11] Pero para entonces, la influencia católica en la población guatemalteca había disminuido considerablemente, y se inició el auge de las iglesias protestantes. Éstas se han mantenido constantemente en ascenso, a pesar de visitas de peregrinación del papa Juan Pablo II, quien visitó Guatemala en tres oportunidades.

Hay fluctuación de datos específicamente entre la cantidad mayoritaria cristiana y los no religiosos, ya que en las encuestas no siempre se especifica si los encuestados se consideran o no cristianos por estar bautizados y luego no practicar religión alguna. Algo similar pasa en las comparaciones de encuestas entre el porcentaje de cristianos católicos y el de los que practican las llamadas religiones étnicas (en su mayoría religiones mayas); los encuestados no siempre especifican por qué se consideran en un grupo y no en otros, tampoco se profundiza en la intención con que realizan sus prácticas que pueden ser de apariencia pagana pero tener trasfondo cristiano, o viceversa.

Religiones mayas[editar]

La práctica religiosa de los indígenas de origen maya guatemaltecos[Nota 2] fue politeísta y era practicada por todos los pobladores de la región. En el siglo XXI, las religiones mayas son practicadas por un porcentaje minoritario de la población, que se concentran especialmente en varias comunidades indígenas del Occidente y las Verapaces de Guatemala.

Deidades mayas[editar]

Deidades mayas encontradas en los códices[editar]

Los mayas, y sus descendientes, tenían numerosas deidades; he aquí un listado no exhaustivo de las mismas:

Deidad Imagen Descripción
Ah Kumix Uinicob Éstos son unos dioses menores (o ángeles menores) relacionados con el agua que, durante la época de sequía, se ubican en los cuatro puntos cardinales.[12] [13]
Ah Mucen Cab Es el deidad maya en la cual se amparaban los recolectores de miel para obtener buenas cosechas.[Nota 3] La palabra maya para miel era la misma que para mundo, por lo que Ah Mucen Cab estuvo de alguna manera vinculada con la creación del mundo.[14]
Ah Puch AhPuch.jpg También conocido como Ah Cimih, Kizin -El Apestoso-, Yum-Kimil o Hun Ahau, es el dios y rey del inframundo. Descrito como un esqueleto o cadáver con un rostro de jaguar (o búho) adornado con campanas; corresponde al cuarto lugar, por el orden de su representación, al dios de la muerte. Tiene por cabeza una calavera, muestra las costillas desnudas y proyecciones de la columna vertebral; si su cuerpo está cubierto de carne, ésta se ve hinchada y cubierta de círculos negros que sugieren la descomposición. Como jefe de los demonios, Hunhau reinaba sobre el más bajo de los nueve mundos subterráneos de los mayas, y los mayas modernos creen que bajo la figura de Yum Cimil -el Señor de la Muerte- merodea en torno a las habitaciones de los enfermos en acecho de su presa.
Ahau-Kin Se le representa con la nariz romana, ojos bizcos y cuadrados y con un mechón de cabello en la frente. También tiene y el signo de Kin o día en maya en una de sus mejillas y sus dientes están cortados en forma de T. Era considerado dios del número 4 y del Sol diurno.
Balam Los Balames son espíritus mayas encargados de proteger a los poblados, a las milpas y a los hombres. Hay cuatro de ellos para cada sitio, cada uno de los cuales se ubica en uno de los puntos cardinales para llevar a cabo sus funciones de protección. Suelen aparecer por las noches, son ancianos de barba muy larga y su cara es horrible. Usan sombreros de palma de ala ancha, llevan sandalias de piel y visten túnica flotante. Su carácter es dual, es decir, hacen el bien, pero no dudan en castigar a los que han olvidado hacerles las ofrendas correspondientes.
Chaac MyanRainGodChac0180Rot.jpg Importante deidad del Panteón maya, asociada al agua y sobre todo a la lluvia.[15]
Coyopa Dios del trueno y de los ruidos atronadores. Es hermano de Cakulha -dios del rayo- y ambos trabajan para Yaluk -dios mayor del relámpago-.
Ek Chuah
Hunab Ku
Hun Nal Ye Ballgamemarker.jpg Dios de la fertilidad y del maíz. Veáse también Hun-Hunahpú.
Ixchel
Ixtab
Kinich Ahau
Kinich Kakmó
Mulzencab
Rilaj Maam Rilaj Mam.jpg Nawal de los maya-tz'utujiles de Santiago Atitlán, pueblo ubicado en la orilla del lago de Atitlán, en el departamento de Sololá del altiplano guatemalteco. Este personaje es venerado como "guardián protector" del pueblo tz'utujil dada su condición de pueblo colonizado.
Xiquiripat
Yaluk
Yum Kaax
Zamná

Deidades del Popol Vuh[editar]

El Popol Vuh, escrito por fray Francisco Ximénez en 1701, permaneció en los archivos dominicos hasta 1840, cuando fue encontrado por el padre francés Charles Étienne Brasseur de Bourbourg, quien lo tradujo al francés y lo identificó como un libro sagrado de los k'iche's. Sin embargo, análisis de expertos durante el siglo XX determinaron que el libro era en realidad una herramienta de predicación que utilizó el padre Ximénez para introducir la doctrina cristiana a los indígenas guatemaltecos.[16] Las deidades que se presentan en el libro son:

Deidad Imagen Descripción
Balam Quitzé Era el dios protector de los campos y las cosechas. Se le rendía culto antes de empezar la siembra y su rostro recuerda a los reyes jaguar. Su nombre significa "jaguar con la dulce sonrisa" o "jaguar que ríe", y para los mayas fue el primer hombre en ser creado a partir del maíz, después del gran diluvio enviado por el dios Huracán. Los dioses crearon a la mujer Caha-Paluma específicamente para que se desposara con él.[17]
Cabrakán Dios de las montañas y los terremotos. Hermano de Zipacná e hijo de Vucub Caquix y Chimalmat. Su dominio sobre los terremotos se debe a que tras enamorarse de una diosa, intentó atraerla a todo costo y ésta le señaló una flor en el lecho marino. Mientras iba por ella, los demás dioses lo encadenaron al centro de la Tierra. Furioso, empezó a revolcarse causando terremotos por doquier.[17]
Hun-Camé Deidad demoníaca del inframundo Xibalbá. Junto con Vucub-Camé es uno de los dos jueces supremos del consejo, cuya función consistía en asignar sus atribuciones a los señores de Xibalbá. Los jóvenes dioses gemelos Hunahpú e Ixbalanqué mataron a Hun-Camé y su co-regente en el inframundo Vucub-Camé, como venganza por la decapitación de su padre, Hun-Hunahpú.
Hun-Hunahpú
Ballgamemarker.jpg
Dios de la fertilidad y del juego de pelota. Con su esposa Xbaquiyalo tuvo a dos hijos, Hun Batz y Hun Chouen, conocidos como los gemelos mono. Todos los días Hun-Hunahpú jugaba al juego de pelota con su hermano, Vucub Hunahpú (Siete Hunahpú), en contra de Hun Batz y Hun Chouen. Si bien el juego de pelota está sobre la tierra, es también camino que lleva al mundo subterráneo y sombrío del Xibalbá. El ruido proveniente del juego molestó a los Señores de Xibalbá, Hun Came y Vucub Came -Uno Muerte y Siete Muerte-, quienes los invitaron a descender al inframundo para jugar al juego de pelota. Hun-Hunahpú y su hermano Vucub Hunahpú descendieron a éste, en donde fueron torturados y sacrificados. En el lugar donde los hermanos fueron enterrados creció un árbol de jícaras, -árbol de calabazo- el cual dio cráneos por frutos, entre los cuales se encontraba la cabeza de Hun-Hunahpú, a la cuál se le hizo un homenaje en el capítulo sexto por el dios hijo llamado Hun-Batz. Ixquic, hija de uno de los señores de Xibalbá, alcanzó un fruto del árbol, siendo éste la cabeza de Hun-Hunahpú, la cual escupió en la mano de Ixquic, quedando así preñada de los dioses gemelos, Hunahpú e Ixbalanqué.
Hunapú
Izapa stela25.jpg
Uno de los héroes gemelos del Popol Vuh que junto con su hermano gemelo Ixbalanqué, son hijos del dios Hun-Hunahpú y la joven vírgen Ixquic. Se aventuró junto con su hermano a confrontar a los Señores de Xibalbá a quienes vencieron en venganza de su padre y su tío.[17] [18]
Huracán
Ixbalanqué
Maya glyph for Ixbalanqué (Ixbalamke).gif
Uno de los héroes gemelos del Popol Vuh que junto con su hermano gemelo Hunapú, son hijos del dios Hun-Hunahpú y la joven vírgen Ixquic. Se aventuró junto con su hermano a confrontar a los Señores de Xibalbá a quienes vencieron en venganza de su padre y su tío.[17]
Ixmukané Según el Popol Vuh de los quichés, Ixmukané fue quién formó a los Hombres de Maíz, mezclando varias clases de este grano. También es la madre de Hun-Hunahpú y abuela de los Dioses Gemelos: Hunahpú e Ixbalanqué, hijos de Hun-Hunahpú y la Diosa Madre Virgen Ixquic.
Ixquic Jarron Maya 2 - Ixquic y los Señores de Xibalbá.jpg hija de Cuchumaquic, uno de los Señores de Xibalbá, el Inframundo Maya. La joven doncella escuchó la historia de Hun-Hunahpú, un dios que había sido transformado en Árbol de Jícara. Ella visitó al Árbol clandestinamente y quedó embarazada cuando el Árbol le bañó con saliva una mano. Ella salió al mundo exterior y vivió con Ixmukané y dio a luz a los dioses gemelos Hunahpú e Ixbalanqué. Ixquic es la Diosa Madre Virgen, con la que inicia el Tercer Ciclo del Popol Vuh, ciclo de la cultura femenina, del predominio femenino y descendencia matrilineal.
Los Dioses Gemelos
Vucub-Camé Deidad demoníaca del inframundo terrenal de Xibalbá. Es padre de Zipacná y Cabrakan. Junto con Hun-Camé es uno de los jueces supremos del consejo, cuya función consiste en asignar sus atribuciones a los señores de Xibalbá. Los jóvenes gemelos Hunahpú e Ixbalanqué lo mataron como venganza por la decapitación de su padre, Hun-Hunahpú.
Vucub Caquix Véase Vucub-Camé.
Zipacná Hijo de Vucub-Camé y Chimalmat. Él y su hermano, Cabrakan -el Terremoto-, a menudo eran considerados demonios. Se decía que Zipacná, como sus parientes, era muy arrogante y violento; era caracterizado como un caimán grande y a menudo alardeaba ser el creador de las montañas. Un día Zipacná se bronceaba sobre la playa junto a su amada Diosa de las flores Xochilpilli cuando fue molestado por Cuatrocientos muchachos quienes intentaban construir una choza. Habían talado un árbol grande para usar como el tronco central, pero eran incapaces de levantarlo. Zipacná, siendo enormemente fuerte, se ofreció para llevar el tronco por ellos. Los Cuatrocientos Muchachos decidieron que no estaba bien que un hombre tuviera tanta fuerza, y que Zipacná debería ser asesinado. Intentaron engañarle pero Zipacná los logró eliminar a todos. Hunahpú e Ixbalanque, los dos gemelos divinos, decidieron exigir venganza sobre Zipacná por la muerte de los cuatrocientos muchachos, en una continuación de su búsqueda para derrocar a los arrogantes dioses.

Iglesia Católica[editar]

El Catolicismo romano fue traído a las Américas por los conquistadores españoles en el siglo XVI, quienes a diferencia de las otras naciones colonialistas en Europa insistían en convertir a los nativos de sus colonias a la religión del Estado. En ese tiempo, la Iglesia Católica tenía un poder absoluto sobre los súbditos de la corona española y las autoridades eclesiásticas eran tan importantes como los reyes de España.[19] Al Reino de Centroamérica llegaron las principales órdenes religiosas del Clero Regular, las cuales tuvieron un considerable poder político y económico, siendo propietarios de considerables extensiones de tierra, encomiendas, ingenios azucareros y edificios en la capital del Reino, principalmente en Santiago de los Caballeros de Guatemala y luego en la Nueva Guatemala de la Asunción.

Órdenes regulares[editar]

Doctrinas de indios[editar]

La corona española se enfocó en la catequización de los indígenas. Las congregaciones fundadas por los misioneros reales en el Nuevo Mundo fueron llamadas «doctrinas de indios» o simplemente «doctrinas». Originalmente, los frailes tenían únicamente una misión temporal: enseñarle la fé católica a los indígenas, para luego dar paso a parroquias seculares como las establecidas en España; con este fin, los frailes debían haber enseñado los evangelios y el idioma español a los nativos. Ya cuando los indígenas estuvieran catequizados y hablaran español, podrían empezar a vivir en parroquias y a contribuir con el diezmo, como hacían los peninsulares.[20] .

Pero este plan nunca se llevó a cabo, principalmente porque la corona perdió el control de las órdenes regulares tan pronto como los miembros de éstas se embarbacaron para América. Protegidos por sus privilegios apostólicos para ayudar a la conversión de los indígenas, los misionares solamente atendieron a la autoridad de sus priores y provinciales, y no a la de las autoridades españolas ni a las de los obispos. Los provinciales de las órdenes, a su vez, únicamente rendían cuentas a los líderes de su orden y no a la corona. Una vez habían establecido una doctrina, protegían sus intereses en ella, incluso en contra de los intereses del rey y de esta forma las doctrinas pasaron a ser pueblos de indios que se quedaron establecidos para todo el resto de la colonia.

Las doctrinas fueron fundadas a discresión de los frailes, ya que tenían libertad completa para establecer comunidades para catequizar a los indígenas, con la esperanza de que estas comunidades pasaran con el tiempo a la jurisdicción de una parroquia secular a la que se le pagaría el diezmo. En realidad, lo que ocurrió fue que las doctrinas crecieron sin control y nunca pasaron al control de parroquias; se formaron alrededor de una cabecera en donde tenían su monasterio permanente los frailes y de dicha cabecera salían los frailes a catequizar o visitar las aldeas y caseríos que pertenecían a la doctrina, y que se conocían como anexos, visitas o pueblos de visita. Así pues, las doctrinas tenían tres características principales:

  1. eran independientes de controles externos (tanto civiles como eclesiásticos)
  2. eran administradas por un grupo de frailes
  3. tenían un número relativamente grande de anexos.[20]

La administración colectiva por parte del grupo de frailes eran la caráterística más importante de las doctrinas ya que garantizaba la continuación del sistema de la comunidad en caso falleciese uno de los dirigentes.[21]

Al llegar a Guatemala en 1564, el obispo Bernardino Villalpando se dió cuenta de que la diócesis no tenía el apoyo necesario de padres seculares para extender su autoridades. Los frailes que pertenecían a las poderosas órdenes regulares[Nota 4] habían formado sus doctrinas, pero respondían a la Corona española por medio de sus propios prelados y provinciales, y se rehusaban a reconocer a la autoridad de los obispos. Pero por ese entonces se proclamaron los decretos del concilio de Trento, los cuales fueron ratificados por el rey Felipe II: por medio de estos decretos, se le otorgaba a los obipos católicos la responsabilidad sobre todos los religiosos que vivieran en los confines de sus respectivas diócesis, sin importar si los religiosos eran regulares o seculares.[Nota 5] [22]

Los decretos del concilio le otorgaban nuevos derechos canónicos para someter a las órdenes regulares a su mandato; de haber ser exitoso en su empresa, habría sido el verdadero jerarca de la iglesia católica en Guatemala, y no sólo el director del clero secular. Las órdenes regulares se opusieron rotundamente a sus intenciones, resistiéndose a cualquier intento de autoridad episcopal refugiándose en las excepciones y privilegios que se les habían otorgado temporalmente para la «conversión» de los indígenas. El obispo intentó imponer su autoridad porque los privilegios monásticos le resultaban intolerables: predicaban con catecismos que no habían sido aprovados por el obispo y todos los frailes monásticos se resistían a ser inspeccionados por el jerarca de la diócesis.[22]

Aún contando con el apoyo de la Corona española y de los decretos del concilio de Trento, Villalpando no tenía suficiente poder para imponer su autoridad sobre las órdenes regulares. Las órdenes lograron mantener alejada a la autoridad del obispo porque ellas tenían el control de todos los poblados de la región y el obispo no tenía suficientes curas seculares para sustituir a los frailes. Y cuando Villalpando los amenazó con retirlarse la autoridad de administrar los sacramentos, las órdenes lo amenazaron a su vez diciéndole que iban a abandonar la ciudad y luego lograron que el capitán general lo condenara por cargos de abuso de autoridad.[22]

Villalpando fue el único obispo de Guatemala en cien años que se atrevió a hacerle frente al poder de las órdenes regulares.[23]

A mediados del siglo XVIII el Diccionario de autoridades definía una doctrina como un grupo de poblados de indios, reservados para una orden regular en particular, a quien se le ha concecido a perpetuidad, como una recompensa por haber civilizado a los habitantes y convertirlos a la religión católica. Para entonces, pues, las órdenes regulares se habían quedado definitvamente con sus doctrinas, pues nadie se las entregó: ellas simplemente no las devolvieron como había el plan original.

Dominicos[editar]


Ruinas del Convento de Santo Domingo en Antigua Guatemala en 2013, convertido en un hotel privado.

Las órdenes regulares de sacerdotes dominicos se establecieron en 1529, mientras que los franciscanos lo hicieron en 1530 y los mercedarios en 1536. [24]

Entre 1530 y 1531 el capitán Alonso de Ávila accidentalmente en su ruta de Ciudad Real hacia Acalán descubrió la laguna y peñol de Lacam-Tún. Los habitantes de esta zona que comerciaban con los pueblos previamente conquistados por los españoles evitaron un enfrentamiento directo utilizando la selva como refugio. Fueron varios los intentos infructuosos por conquistar a los lacandones: desde Nueva España lo intentó Juan Enríquez de Guzmán; desde la Península de Yucatán lo intentó Francisco de Montejo; desde Guatemala Pedro de Alvarado con el capitán Francisco Gil Zapata y desde Chiapa Pedro Solórzano.[25] Entonces los dominicos intentaron realizar una conversión pacífica en las «Tierras de Guerra» de Tezulutlán.

Tras una serie de incidentes en La Española, la Audiencia de la isla le permitió Bartolomé de las Casas aceptar la invitación de Fray Tomás de Berlanga, al que acababan de hacer obispo del Perú, para ir a la Nueva Granada en 1534. Ambos embarcaronn hacia Panamá, para luego seguir por tierra hasta Lima, pero en el transcurso del viaje hubo una tormenta que llevó al barco a Nicaragua, donde decide instalarse en el Convento de Granada. En 1535, propuso al Rey y al Consejo de Indias iniciar una colonización pacífica en zonas del interior inexploradas del reino guatemalteco; sin embargo, a pesar del interés mostrado por los consejeros de Indias Bernal Díaz de Luco y Mercado de Peñaloza, pero la solicitud es rechazada. En 1536 el gobernador de Nicaragua, Rodrigo de Contreras, organizó una expedición militar, pero Las Casas logró aplazarla un par de años informando a la reina Isabel de Portugal, esposa de Carlos V. Ante la hostilidad de las autoridades, Las Casas decide abandonar Nicaragua y se dirige a Guatemala.[26]

En noviembre de 1536, Las Casas se instaló en la ciudad de Santiago de Guatemala; meses después el obispo Juan Garcés, que era amigo suyo, le invita a trasladarse a Tlascala, pero tras un breve período regresa a Guatemala. El 2 de mayo de 1537 consiguió del gobernador licenciado Alfonso de Maldonado las Capitulaciones de Tezulutlán, un compromiso escrito ratificado el 6 de julio de 1539 por el Virrey de México Antonio de Mendoza, de que los nativos de Tezulutlán, cuando fueran conquistados, no serían dados en encomienda sino que serían vasallos de la Corona.[27] Las Casas, junto con los frailes Rodrigo de Landa, Pedro de Angulo y Luis de Cáncer, buscaron a cuatro indios cristianos y les enseñaron cánticos cristianos donde se explicaban cosas básicas del Evangelio. Luis de Cáncer fue recibido por el cacique de Sacapulas logrando realizar los primeros bautizos de los habitantes. Posteriormente, Las Casas encabezó una comitiva que llevó regalos a los indios e impresionó al cacique de los mismos, que decidió convertirse al cristianismo y ser predicador de sus vasallos. El cacique se bautizó con el nombre de «Don Juan» y los nativos consintieron en que se construyera una iglesia; pero otro cacique llamado Cobán la quemó. «Don Juan», junto con sesenta hombres, Las Casas y Pedro de Angulo, fueron a hablar con los indios de Cobán y los convencieron de sus buenas intenciones;[28] «Don Juan» entonces tomó la iniciativa de casar a una de sus hijas con el principal Cobán bajo la religión católica. Así nació la primera doctrina en la Verapaz.

Padre dominico fray Bartolomé de las Casas, quien junto a los frailes Rodrigo de Landa, Pedro de Angulo y Luis de Cáncer iniciaron la catequización de las Verapaces en 1542.

En 1539 el papa Paulo III había autorizado la creación de la sede episcopal de Ciudad Real[Nota 6] En 1539 Alonso de Maldonado bajo presión de los colonos españoles inició una campaña en Tezulutlán y distribuyó a los indígenas bajo el régimen de encomiendas. Esta flagrante violación a las capitulaciones fue protestada por Las Casas quién viajó a la España para denunciar los hechos ante el rey Carlos I de España; preocupado por la situación de los indígenas en América y prestando oídos a las demandas de De las Casas y a las nuevas ideas del derecho de gentes difundidas por Francisco de Vitoria, el rey convocó al Consejo de Indias a través de Comisión de Valladolid o Junta de Valladolid. El 9 de enero de 1540 se emitió una real cédula la cual ratificaba las Capitulaciones de Tezulutlán y concedía a la Orden de Predicadores la protección del territorio de Verapaz. El 17 de octubre del mismo año, el cardenal García de Loaysa quien era presidente del Consejo de Indias ordenó a la Audiencia y Cancillería de México cumplir las mismas disposiciones. El 21 de enero de 1541 en la iglesia de Sevilla ante escribano y pregonero se publicó la real ratificación de las Capitulaciones de Tezulutlán.[29]

De las Casas fue consagrado obispo de Chiapas en el convento dominico de San Pablo, en Sevilla, el 30 de marzo de 1544. Como obispo se dedicó a reclutar misioneros, la mayoría dominicos del convento de San Esteban de Salamanca, para acompañarle en su viaje a Chiapas. Partió de Sevilla y llegó a Santo Domingo el 8 de septiembre de 1544 con treinta misioneros. Fue recibido con hostilidad por los españoles en las Américas, por haberse decretado las nuevas leyes de Indias. El 14 de diciembre de 1544 partió de Santo Domingo rumbo a Chiapas, donde también soportó la hostilidad de los pobladores y del gobernador, Francisco de Montejo.[25] Al año siguiente, el obispo de Guatemala Francisco Marroquín realizó una visita a Tezulutlán y se entrevistó con los padres dominicos. De regreso en la ciudad de Gracias a Dios sede de la Audiencia de los Confines se reunió con Las Casas y con el obispo de Nicaragua Antonio de Valdivieso; pero hubo grandes desavenencias entre Las Casas y Marroquín[Nota 7] El conflicto prosiguió en la Ciudad de México y se concluyó favorecer la libertad de los indios, conclusión que nunca se puso en práctica: la pacificación de la Selva Lacandona no se concluyó y fue el refugio preferido por los mayas rebeldes durante siglos.[30]

Las Casas y Angulo fundaron el pueblo de Rabinal, y Cobán fue la cabecera de la doctrina católica. Tras dos años de esfuerzo el sistema de reducción comenzó a tener un éxito relativo, pues los indígenas se trasladaron a terrenos más accesibles y se fundaron localidades al modo español. El nombre de "Tierra de Guerra" fue sustituido por el de "Vera Paz" (verdadera paz), denominación que se hizo oficial en 1547.[25]

El resto de la Orden de Predicadores se trasladó al valle de Panchoy en 1542. Cuatro años después se hizo priorato el convento de Santo Domingo y sede de la provincia de San Vicente de Chiapas y Guatemala. Para 1620, el convento estaba en condiciones miserables: una iglesia de cañas tapadas con barro y tejado de heno, y un cerco de maderos atravesados con celdas que más parecían chozas. [31] Pero para 1635, la situación había mejorado considerablemente y ya el priorato tenía una renta proveniente de varios pueblos de indios que le pertenecían, un molino de agua, una hacienda de trigo, otra hacienda con caballos y mulas, un ingenio de azúcar y una mina de plata que obtuvo en 1633 y cuya renta anual ascendía por lo menos treintal mil ducados. Con semejantes inglesos, los dominicos pudieron costear varias joyas para su iglesia, entre ellas una lámpara de plata que estaba frente al altar mayor y una imagen de la Virgen del Rosario hecha también de plata.[32] Así pues, el convento dominico se había convertido en uno de los grandes terratenientes en Guatemala.[33]

En 28 de abril de 1564 Bernardino Villalpando fue nombrado como obispo de Guatemala. Villalpando empezó la aplicación de los decretos del concilio de Trento pero esto le generó varios problemas, siendo condenado por el capitán general de Guatemala Francisco Briceño. Con todos los problemas que tenía, Vilalpando dejó la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala.

A mediados del siglo XVI los dominicos establecieron su control en la doctrina que establecieron en Xocolo en la orilla del lago de Izabal. En 1574 fue la estación de paso más importante para las expediciones europeas en el interior. Xocolo se hizo tristemente célebre entre los misioneros dominicos por las prácticas de brujería de sus habitantes. Siguió siendo una importante estación de paso europea hasta finales de 1630, aunque fue abandonada en 1631.[34]

A finales del siglo XVI los frailes franciscanos empezaron a utilizar drama-danzas para catequizar a los indígines. El Baile de la Conquista, por ejemplo, es una escenificación basada en el baile de Moros y Cristianos[Nota 8] [35] que utilizaron los religiosos para que los indígenas pensaran que la Conquista de Guatemala había sido posible gracias a fuerzas espirituales que, superiores a ellos, acompañaban y protegían a los españoles.[Nota 9] [36] Del baile de la Conquista existe un manuscrito, escrito en versos y en español. En el texto se describe la conquista de los indígenas k'iche's por los españoles. El argumento inicia con la llegada de los embajadores españoles ante el rey K'iche'. Preocupado por la invasión de sus tierras, el rey pide el apoyo del gobernador de Xelajú, Tecún Umán. Finalmente, se lleva a cabo el entrenamiento entre los dos ejércitos que culmina con la lucha cuerpo a cuerpo entre ambos jefes, Pedro de Alvarado y Tecún Umán. En esta batalla resulta muerto el héroe quiché. Su sucesor declara el fin de la guerra y acepta la conversión al cristianismo.[36]

En 1638, los dominicos separaron a sus grandes doctrinas -que les representaban considerables ingresos- en grupos centrados en sus seis conventos:

Convento Doctrinas
Guatemala
  • Chimaltenango
  • Jocotenango
  • Sumpango
  • San Juan Sacatepéquez
  • San Pedro Sacatepéquez
  • Santiago Sacatepéquez
  • Rabinal
  • San Martí Jilotepeque
  • Escuintla
  • Milpas Altas
  • Milpas Bajas
  • San Lucas Sacatepéquez
  • Barrio de Santo Domingo
San Salvador
  • Apastepeque
  • Chontales
  • Cojutepeque
  • Cuscatlán
  • Milpas Bajas
  • Tonacatepeque
Verapaz
  • Cahabón
  • Cobán
  • Chamelco
  • San Cristóbal
  • Tactic
Sacapulas
  • Sacapulas
  • Cunéen
  • Nebaj
  • Santa Cruz
  • San Andrés Sajcabajá
  • Zacualpa
  • Chichicastenango
Amatitlán
  • Amatitlán
  • Petapa
  • Mixco
  • San Cristóbal
Sonsonate
  • Nahuizalco
  • Tacuxcalco

En diciembre de 1693, fray Francisco Ximénez, O.P. fue elevado al puesto de Cura Doctrinero y quedó encargado del oficio por diez años. En 1701, sin embargo, fue transferido a Santo Tomás Chichicastenango (Chuilá) donde se cree que aprendió del narrativo indígena e hizo su transcripción/traducción del libro k'iche' Popol Vuh; posteriormente el padre Ximénez se hizo el Cura de Rabinal desde 1704 hasta 1714 y también fue el vicario y predicador general del mismo distrito desde 1705 en adelante. [Nota 10] [37] [38]

Para el siglo XVIII los dominicos ya tenían en las afueras de la Ciudad de Santiago de Guatemala una pequeña hacienda llamada la Chácara y un molino de trigo, además de cinco ingenios azucareros: San Jerónimo en la Verapaz, el Rosario, Nuestra Señora de la Encarnación,[Nota 11] San José de Matías Palencia[Nota 12] y Cerro Redondo.[Nota 13] El templo dominico era considerado como de lo mejor que tenía la ciudad de Santiago de los Caballeros, y el más suntuoso de la misma antes de que se construyera la Catedral y el templo de la Compañía de Jesús.[39] Además tenían el sitio llamado Bodegas en la orilla de Río Dulce, a ocho leguas del Castillo de San Felipe de Lara y a treinta y ocho del puerto de Santo Tomás de Castilla. El libro de los Consejos, donde se apuntaban los ingresos de los réditos dominicos evidencia el gran poder económico que tuvieron los dominicos en Guatemala.[39]

Los comerciantes de la ciudad pagaron por muchas de las imágenes que estuvieron en el templo de Santo Domingo.[40]

Franciscanos[editar]

Iglesia de San Francisco en Antigua Guatemala tras su reconstrucción en 1967.

Cuando los monjes franciscanos arribaron a Guatemala provenientes de España en 1530, les fueron asignadas 120 villas para catequizar. Fueron los primeros en mudarse al valle de Panchoy, en donde se asentó Antigua Guatemala, la capital del Reino de Guatemala en 1541. En esa ciudad construyeron una capilla en el solar en el que posteriormente se construyó la iglesia de la Escuela de Cristo. Esta capilla fue destruida en 1575 por un terremoto y durante los siguientes diez años se hicieron colectas para construir el nuevo complejo, a dos cuadras del anterior.[Nota 14]

El complejo franciscano se convirtió en un importante centro cultural y religioso para todo el Reino de Guatemala: teólogos, juristas, filósofos, físicos y matemáticos estudiaron en su colegio de San Buenaventura, que estaba ubicado en donde actualmente están las ruinas del monasterio. En el colegio también estudiaron Cristóbal de Villalpando, Tomás de Merlo y Alonso de Paz.

Tanto la capilla como el convento fueron expandidos durante el siglo XVII. En 1684 la estructura fue reforzada y logró resistir el terremoto de 1691. La nueva iglesia fue construida por Diego de Porres e inaugurada en 1702. Los terremotos de San Miguel de 1717 dañaron la estructura severamente, al igual que el terremoto de 1751.

Hacia 1773, cuando la ciudad fue afectada por los terremotos de Santa Marta el complejo arquitectónico de los franciscanos tenía una extensión de casi tres hectáreas y hospedaba a cien religiosos. En ese entonces en el complejo se encontraba la casa de estudios con cátedras de filosofía, teología y cánones, talleres de artesanía y pintura, residencia para los misiones, la segunda imprenta que se estableció en Guatemala, la enfermería y una farmacia abierta al público.[41]

Mercedarios[editar]

Iglesia de La Merced en Antigua Guatemala en 2010. El templo fue concluido poco antes de los Terremotos de Santa Marta a los que resitió y se encuentra abierto al culto hasta la fecha, aunque ya no está a cargo de los mercedarios.

Los mercedarios se asentaron en el Valle de Almolonga en 1536 y cinco años después, tras el deslave del Volcán de Agua se trasladaron al Valle de Panchoy. En 1565 se creó la provincia mercedaria de la Presentación de Guatemala. Durante la primera parte del siglo XVII tenían a su cargo la evangelización de algunos pueblos alrededor de la ciudad de Santiago, que con el paso del tiempo pasaron a formar parte de la ciudad.

Los mercedarios eran propietarios del ingenio «La Vega» y el trapiche «Nuestra Señora del Buen Suceso de Pechar»;[42] también construyeron el colegio «San Gerónimo», pero éste les fue decomisado en 1763 por no tener licencia real y fue utilizado como la Real Aduana.[42]

El templo de Antigua Guatemala fue dedicado en 1767, apenas seis años antes de los Terremotos de Santa Marta, a los que resistió gracias a las nuevas técnicas de construcción utilizadas. En la fachada de la iglesia, en su parte superior está una escultura de San Pedro Nolasco, fundador de la Orden Mercedaria. Abajo de éste aparece Nuestra Señora de las Mercedes y el escudo mercedario. Las esculturas en estuco y ladrillo de los santos mercedarios San Ramón Nonato y San Pedro Armengol se encuentran al lado izquierdo de la fachada. San Pedro Pascual y Santa María de Cervelló, primera monja mercedaria se encuentran al lado derecho.[43]

Jesuitas[editar]

La Compañia de Jesús se estableció en Santiago de los Caballeros de Guatemala en 1582 y fundó el colegio de San Lucas. [44] Esta manzana jesuítica, donada en parte por el cronista Bernal Díaz del Castillo, comprendía tres claustros y un templo, y llegaron a vivir hasta doce jesuitas en él. Funcionó como Colegio de San Lucas de la Compañía de Jesús desde 1608. El Colegio adquirió gran fama y no tenía rival en cuanto a la enseñanza de primeras letras y gramática; a él asistió lo más florido de la sociedad de Santiago, tales como Francisco Antonio Fuentes y Guzmán, el cronista Francisco Vázquez y Pedro de Betancourt .[45]

El 18 de julio de 1626 se inauguró el templo, y alrededor de 1690 se fundó otro colegio: el «San Francisco de Borja» , en donde luego estudió el poeta y Rafael Landívar.[Nota 15] Los jesuitas eran dueños de un ingenio azucarero conocido como Ingenio de la Compañía, ubicado muy cerca del Lago de Amatitlán y también eran propietarios de haciendas en Canales, Huminapa y Santiago de las Iguanas y de la de Dolores de Cedillo; tanto el ingenio como las haciendas contaban con un oratorio en el que se rendía culto a varias imágenes de santos. Su templo sufrió continuas renovaciones debido a los constantes terremotos que azotaron a la ciudad durante los siglos XVI a XVIII.[46]

Órdenes menores[editar]

Hospitalarios de San Juan de Dios[editar]

Iglesia y Hospital de San Pedro en Antigua Guatemala. Estaba dedicado al tratamiento de enfermedades de eclesiásticos.

Los religiosos de San Juan de Dios fundaron su convento en 1636 y a partir de entonces estuvieron a cargo de los hospitales en el Reino de Guatemala.[47] Los hospitales eran:

  • San Alejo: para indígenas
  • San Pedro: para eclesiásticos
  • Santiago: para españoles y mulatos
  • San Lázaro
  • San Juan de Dios: en 1667 el hospital de San Alejo fue entregado a los Hermanos de San Juan de Dios por los dominicos que lo habían administrado hasta entonces y en 1685, San Alejo y Santiago se unieron, formando el hospital de San Juan de Dios.[48]

Betlemitas[editar]

Al llegar a Guatemala a mediados del siglo XVI, el hermano Pedro de San José Betancur inició estudios eclesiásticos en el Colegio de San Lucas de la Compañía de Jesús y al concluir su formación básica acabó profesando como terciario franciscano en el Convento de San Francisco en Antigua Guatemala de Guatemala. El hermano Pedro fundó centros de acogida para pobres, indígenas y vagabundos. Otros terciarios lo imitaron, y fundó la Orden de los Hermanos de Nuestra Señora de Bethlehem en 1656, con el fin de servir a los pobres. Asimismo, es considerado el gran evangelizador de las Indias Occidentales, del mismo modo que San Francisco Javier lo es de las Indias Orientales. El Santo atendió a pobres, enfermos, huérfanos y moribundos, y fue un precursor de los Derechos Humanos,[49] y de la introducción del Belenismo en las nuevas tierras americanas.[50] Por otro lado, Pedro de San José Betancur fue el primer alfabetizador de América y la Orden de los Betlemitas, a su vez fue la primera orden religiosa nacida en el continente americano.

Cristo Crucificado de Propaganda Fide (La Recolección)[editar]

En 1685 los misioneros Jorge de la Torre y Antonio Margil, de los monjes recoletos, llegaron a la ciudad de Santiago de los Caballeros procedentes de Querétaro en el Vicerreinato de la Nueva España. Cuando algunos monjes más de la orden llegaron en las años siguientes, le pidieron permiso al Ayuntamiento[Nota 16] para construir un monasterio; pero en 1695, el Ayuntamiento les hizo saber que no había suficientes frailes para justificar la construcción y que además ya habían suficientes monasterios en la ciudad. Ante esta negativa, los frailes se dirigieron a la Real Audiencia, la cual si autorizó la construcción en 1700 del «Colegio de Cristo Crucificado de los Misioneros apostólicos», por un decreto real.[51] En 1701 se inició la construcción de los edificios cuando les fueron otorgados dos parcelas en la parte Noroeste de la ciudad, y seis años después se colocó la primera piedra de la iglesia. En 1708 se completaron el convento, la biblioteca y la enfermería. La iglesia fue inaugurada el 23 de mayo de 1717.[51] , pero pocos meses después la ciudad de Santiago de los Caballeros sufrió los embates de los terremotos de San Miguel en 1717, los cuales dañaron la estructura de la iglesia y del convento. Tras las reparaciones correspondientes, el complejo estuvo en posición de albergar a los monjes, llegando a tener hasta 35 en 1740.[51] La región guatemalteca es sísmica, y en 1751 hubo otros sismos que dañaron la estructura; y finalmente en 1773, los Terremotos de Santa Marta la terminaron de arruinar.[51]

Clarisas Capuchinas[editar]

Ruinas del convento de las Clarisas Capuchinas en Antigua Guatemala.

En 1725, el Felipe V aprobó la construcción de «Convento e Iglesia de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza» tras la la llegada de las monjas de la Orden de Clarisas Capuchinas a la ciudad de Santiago de los Cablleros.[52] La obra fue iniciada en 1731 y consagrada el año de 1736 bajo la supervisión de Diego de Porres; de hecho, fue el último convento fundado de la urbe y el primero que abandonó el hábito de exigir dote para las nuevas internas, circunstancia que había impedido a jóvenes de escasos recursos acoger la vida religiosa.[53] La rutina diaria de las profesas estaba regida por una estricta reglamentación que incluía las reglas máximas de pobreza, penitencia y ayuno; asimismo, debían subsistir de las limosnas proveídas por los fieles.[54]

Clero secular[editar]

El clero secular, dirigido por su obispo también jugó un papel importante en la implementación de la iglesia, pero de una forma muy distinta a la utilizada por las órdenes regulares. Completamente sobrepasados en número por los frailes de las órdenes y sin la vocación evangélico de ellos, los curas seculares restringieron sus actividades exclusivamente a los colonizadores españoles. Muy pocos curas seculares hicieron actividades pastorales entre los indígenes durante los primeros años de la colonia española. Para 1555, cuando las órdenes regulares ya habían fundado noventa congregaciones de indígenas, las parroquias seculares solamente existían en la capital del reino, la villa española de San Salvador, y probablemente en Sonsonate, San Miguel y Guazacapán.[22] Otro factor que limitaba considerablemente al clero secular era que los indígenas estaban exonerados del tributo del diezmo. Dado que el diezmo era el ingreso tradicional de los seculares, el hecho de que los indígenas no lo pagaran hacía que las misiones no fueran atractivas para ellos. Es más, cuando una de las órdenes regulares había indoctrinado a un determinado pueblo, dicha población quedaba protegida por ley y reservarda para esa orden en particular.[23]

Así pues, los curas seculares dejaron las misiones a las órdenes y se enfocaron en los españoles, quienes a diferencia de los indígenas, tenían la obligación de pagar el diezmo; por ellos, los obispos de Guatemala tenían un gran interés en que se establecieran tantas parroquias entre los españoles como fuera posible. En su desesperación por contrarrestar a las órdenes regulares, el obispo Bernardino Villalpando se esforzó por reclutar a quienes fuera para el clero secular que comandaba, y así acrecentar el poder de su diócesis; llegó incluso a ofrecer regalos y los favores de mujeres que se alojaban en la residencia del obispo.[55] Llegó incluso a enviar a los miembros de la comunidad de la catedral a las parroquias, a fin de que éstas estuvieran servidas, aún a expensas de que la catedral no lo estuviera.[55] Por medio de este sistema, Villalpando pudo crear un clero secular prácticamente de la nada, pero las órdenes lo denunciaron por prácticas ilegales y fue perseguido por el capitán general.

Tras los fallidos intentos del obispo Bernardino Villalpando, los obispos de Guatemala no se entrometieron con las órdenes regulares. Para 1600, el número de parroquias seculares había crecido a treinta y uno, abarcando a más de cien aldeas y caseríos. El hecho de que algunos encomenderos vieran con recelo a los frailes ayudó a que el clero secular extendiera su cobertura a algunos poblados; los curas párrocos eran más tolerantes a los abusos de los encomenderos que los frailes de las órdenes.[Nota 17] El problema con estos curas párrocos era que en ese entonces no había un procedimiento formal para ordenarlos y muchas veces eran parientes o amigos de los encomenderos que siemplemente servían como recolectores del diezmo y no como sacerdotes.[Nota 18] [56]

Al final del siglo XVI, existía muchas rivalidades entre los católicos en la colonia, porque por un lado estaban las reyertas entre las órdenes regulares y sus pueblos catequizados y por otro, el clero secular corrompido por designaciones viciadas de curas párrocos que únicamente estaban interesados en el beneficio que les otorgaba el diezmo.[57]

Fundación de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo[editar]

Patio de la Real y Pontificia Universidad de San Carlos Borromeo. Fotografía de 1971.

El alcalde de Santiago de los Caballeros de Guatemala Pedro Crespo Suárez, al morir, donó 20 000 pesos para la institución de cátedras de una universidad «que se estaba gestionando»,[58] pero los jesuitas se interpusieron a la fundación de la Universidad, ya que no les parecía que los mercedarios, franciscanos y dominicos tomaran la iniciativa en cuestiones religiosas y educativas.[58] Después de varias décadas, alegatos y peticiones, el rey Carlos II expidió una real cédula, con fecha de 31 de enero de 1676, que dio licencia a la capital del Reino de Guatemala para fundar una universidad real o Estudio General[Nota 19] Esta sería la tercera universidad real y pública de la América hispánica, y la segunda en la Nueva España.[59] Después de un conflictivo proceso de organización, cinco años después de expedida la cédula real, la Universidad de San Carlos inició las lecciones de cinco de sus nueve cátedras, el 7 de enero de 1681, con más de sesenta estudiantes matriculados y siendo el Rector el Doctor José de Baños y Soto Mayor, arcediano de la Catedral, Predicador del Rey de España y Doctor de la Universidad de Osuna.[58] [60] La universidad fue inaugurada bajo el patrocionio de San Carlos Borromeo, dictando sus estatutos don Francisco Saraza y Arce, copia de los de México que, a su vez, eran adaptación de los de la Universidad de Salamanca en España.

Las primeras cátedras de la Universidad de San Carlos fueron:

  • Cánones
  • Leyes
  • Medicina
  • Teología Escolástica
  • Teología Moral
  • Dos cursos de lenguas

La Universidad San Carlos de Guatemala recibió la aprobación papal por bula del 18 de junio de 1687, 10 años después de su fundación y 6 años después de que comenzaran las clases, convirtiéndose en la Real y Ponticifia Universidad de San Carlos Borromeo, cuya enseñanza estaba completamente controlada por los dictámenes del Papa.

Cristo de Esquipulas[editar]

Grabado de John Lloyd Stephens, antropólogo inglés que visitó la región entre 1839 y 1840, durante las guerras centroamericanas y el principio del régimen de Rafael Carrera.

En 1594, los pobladores de la villa de Esquipulas, pidieron al escultor de origen portugués Quirio Cataño que esculpiera un cristo crucificado de color de tez morena. El escultor portugués, quien residía en Santiago de los Caballeros de Guatemala, entregó el Cristo Negro el 9 de marzo de 1595. Los pobladores de esa época llamaban "milagrosa" a la escultura, lo cual llamó la atención de las poblaciones católicas aledañas. Para 1650 la villa era uno de los sitios católicos más importantes del país, visitada por personas provenientes de las provincias de El Salvador y de Honduras. En 1680, inició la construcción de la Parroquia Santiago, la cual fue finalizada en 1682, año en el cual se trasladó la escultura del Cristo Negro desde la ermita provisional en que se encontraba.[61]

En 1740 el XV Obispo de Guatemala, fray Pedro Pardo de Figueroa, con el fin de atender a las cada vez más crecientes peregrinaciones dedicadas al Cristo de Esquipulas y en agradecimiento a la sanación de una enfermedad, encomendó la construcción de un templo mayor a Felipe José de Porres, hijo de Diego de Porres y nieto de José de Porres, reconocidos arquitectos mayores de la ciudad capital del Reino de Guatemala, Santiago de ls Caballeros. Este templo es la Basílica de Esquipulas.

Las reformas borbónicas[editar]

El inicio del declive del poder de la Iglesia Católica en Guatemala ocurre con la publicación de las reformas borbónicas de la corona española en 1765, las cuales que pretendían recuperar el poder de la corona sobre las colonias y aumentar la recaudación fiscal.[62] . Con estas reformas se crearon los estancos para controlar la producción de las bebidas embriagantes, el tabaco, la pólvora, los naipes y el patio de gallos. La real hacienda subastaba el estanco anualmente y un particular lo compraba, convirtiéndose así en el dueño del monopolio de cierto producto. Ese mismo año se crearon cuatro subdelegaciones de la Real Haciendo en San Salvador, Ciudad Real, Comayagua y León.[40]

Además de esta redistribución administrativa, la corona española estableció una política tendiende a disminuir el poder de la Iglesia Católica,[40] poder que hasta ese momento era prácticamente absoluto sobre los vasallos españoles. La política de disminución de poder de la iglesia se basaba en la Ilustración y tenía seis puntos principales:

  1. Declive del legado cultural jesuítico
  2. Tendencia hacia una cultura laica y secularizada
  3. Actitud decididamente racionalista, de herencia cartesiana
  4. Valoración de la ciencia natural sobre el dogma religioso
  5. Una crítica al papel de la Iglesia dentro de la sociedad y de sus organismos derivados, sobre todo de las cofradías y hermandades.[Nota 20]
  6. Favorecimiento del regalismo.

Expulsión de los Jesuitas[editar]

Poeta noble y sacerdote Rafael Landívar, S.J.. Fue expulsado de Guatemala junto con el resto de jesuitas el 2 de abril de 1767.
El 2 de abril de 1767 las 146 casas de los jesuitas fueron cercadas al amanecer por los soldados del rey y allí se les comunicó la orden de expulsión contenida en la Pragmática Sanción de 1767 que se justificaba:
«por gravísimas causas relativas a la obligación en que me hallo constituido de mantener en subordinación, tranquilidad y justicia de mis pueblos, y otras urgentes, justas y necesarias que reservo en mi real ánimo, usando la suprema autoridad que el Todopoderoso ha depositado en mis manos para la protección de mis vasallos y respeto a mi Corona».
—Carlos III[63]

Otro golpe fuerte para los intereses eclesiásticos fue la expulsión de los jesuitas en 1767. La difusión del jansenismo —doctrina y movimiento de una fuerte carga antijesuítica— y de la Ilustración a lo largo del siglo XVIII dejó desfasados ciertos aspectos del ideario jesuítico, especialmente, según Antonio Domínguez Ortiz, «sus métodos educativos, y en general, su concepto de la autoridad y del Estado. Una monarquía cada vez más laicizada y más absoluta empezó a considerar a los jesuitas no como colaboradores útiles, sino como competidores molestos». Además continuaron los conflictos con las órdenes regulares.[64]

Cuando llegó al trono el rey Carlos III en 1759 la situación se tornó difícil para los jesuitas, ya que a diferencia de sus dos antecesores, el nuevo monarce no era favorable a la Compañía de Jesús, influido por su madre la reina Isabel de Farnesio, que «siempre les tuvo prevención», y por el ambiente antijesuítico que predominaba en la corte Nápoles de donde provenía.

Fueron expulsados de España 2 641 jesuitas y de las Indias 2 630. Los primeros fueron concentrados y embarcados en determinados puertos, siendo acogidos inicialmente en la isla de Córcega perteneciente entonces a la República de Génova. Pero al año siguiente la isla cayó en poder de la Monarquía de Francia donde la orden estaba prohibida desde 1762, lo que obligó al papa Clemente XIII (Venecia,1693-Roma,1769) Pontífice (1758-1769)a admitirlos en los Estados Pontificios, a lo que hasta entonces se había negado. Allí vivieron de la exigua pensión que les asignó Carlos III con el dinero obtenido de la venta de alguno de sus bienes.[65]

Los historiadores del siglo XXI relacionan la expulsión de la orden con la política regalista llevada a cabo por Carlos III, aprovechando los nuevos poderes que había otorgado a la Corona en los temas eclesiásticos el Concordato de 1753, firmado durante el reinado de Fernando VI, y que constituiría la medida más radical de esa política, dirigida precisamente contra la orden religiosa más vinculada al papa debido a su "cuarto voto" de obediencia absoluta al mismo. Así la expulsión "constituye un acto de fuerza y el símbolo del intento de control de la iglesia española. En ese intento, resulta evidente que los principales destinatarios del mensaje eran los miembros del clero regular. La exención de los religiosos era una constante preocupación del gobierno y procuró evitar la dependencia directa de Roma.[66]

En Guatemala, los jesuitas abandonaron su convento en la ciudad de Santiago los Caballeros de Guatemala y su ingenio fue subastado y vendido a los dominicos. Por su parte, la iglesia y el colegio San Borja quedaron a cargo del deán de la Catedral.[47] Sus haciendas pasaron a manos privdas y se considera que muchas de las esculturas y pinturas que existían en los oratorios de las haciendas se encuentran en colecciones privadas de los descendientes de quienes adquirieron las haciendas a finales del siglo XVIII.[47]

Terremotos de Santa Marta[editar]

Convento de Santo Domingo en 2013.
La influencia de la Iglesia Católica en el Reino de Guatemala en 1773, aungue ya mermada un tanto por las reformas borbónicas de 1765 y la expulsión de los jesuitas de 1767, se evidencia por esta descripción que se hizo en 1774 de los efectos del terremoto:
«A este horrísono sonido de [los retumbos] de la tierra, respondían como haciendo coro con ella, los angustiados ciudadanos, con dolorosos gemidos y tristes voces; y si bien el conjunto y desconcertada multitud [...], era destemplado eco que resonaba desapacible a los oídos humanos, formarían sin duda las más dulces consonancia y agradable música a los divinos; porque todas eran clamores y deprecaciones al Cielo para templar los rigores de su justificado enojo. Unos repetía en devota canción el Trisagio: Santo Dios, Santo fuerte, etc.: medio que, desde los famosos temblores que en el siglo quinto afligieron a Constantinopla, [...] acreditó eficaz Dios, para suspender las ejecuciones de su ira, en las turbaciones de la tierra. [...] Otros, implorando la intercesión de la Reina de la Gracia y de los Santos, solicitaban, a empeños de su piedad, el remedio. Todos, por firmar con Dios las paces, contendían porfiadamente expiar, en el Santo Sacramento de la Penitencia, sus culpas: aplicáronse a este ministerio muchos sacerdotes; [...] pero no fueron suficientes y al que no alcanzaba el logro de la confesión sacramental, [...] no tenía rubor en gritar sus culpas. Y, pasando del sacramento a la virtud de la penitencia, unos se herían reciamente los pecho, otros los rostros, y muchos, ordenados en pública procesión, castigaban con sangrientas disciplinas sus cuerpos.»
—Fray Felipe Cadena
Dr. de la Facultad de Teología de la Real Universidad de San Carlos
Examinador Sinodal del Arzobispado de Guatemala
Secretario de la Provincia de Predicadores
1774[67]

El 21 de febrero de 1768 llegó a Guatemala Pedro Cortés y Larraz, convirtiéndose en el tercer arzobispo de Guatemala y el 12 de junio de 1773 tomó posesión el capitán general Martín de Mayorga. Ambos, como máximas autoridades del reino serían los principales actores en los sucesos que acontecieron tras los terremotos de 1773.[68] Para 1769, Cortés y Larraz estaba tan decepcionado de la situación eclesiástica en el reino por los estragos provocados por las reformas borbónicas que presentó su renuncia a la mitra, pero el rey Carlos III no se la aceptó y debió continuar como arzobispo. Entre los problemas que observó estuvo la excesiva embriaguez del pueblo durante los actos litúrgicos y la escasa preparación de los sacerdotes seculares a cargo de la mayoría de las parroquias.[69]

Después de los terremotos de 1751, se renovaron muchos edificios y se construyeron numerosas estructuras nuevas, de tal modo que para 1773 daba la impresión de que la ciudad era completamente nueva. La mayoría de las casas particulares de la ciudad eran amplias y suntuosas, al punto que tanto las puertas exteriores como las de las habitaciones eran de madera labrada y las ventanas eran de finos cristales y tenían portales de madera labrada. Era frecuente encontrar en las residencias pinturas de artislas locales con marcos recubiertos de oro, nácar o carey, espejos finos, lámparas de plata, y alfombras delicadas.[70] Y los templos católicos eran magníficos: había 26 iglesias en la ciudad, y 15 ermitas y oratorios. La catedral y las iglesias de las órdenes religiosas de los dominicios, franciscanos, mercedarios y recoletos,[71] eran las más suntuosas, demostrando el poder económico y político que el clero regular tenía en ese entonces;[72] En estos templos todas las paredes estaban cubiertas de retablos tallados y dorados, espejos y pinturas ricamente guarnecidas e imágenes religiosas talladas esmeradamente;[71] en el techo había rejas de madera dorada o esmaltada que cubría los cruceros y bóvedas principales.

En 1773 empezaron pequeños sismos en mayo, incrementando su intensidad el 11 de junio con un temblor que daño algunas casas y templos. Luego continuaron los sismos, hasta llegar al 29 de julio de 1773, día de Santa Marta, en que se produjo el catastrófico terremoto: la ruina fue total para el templo de Santo Domingo, que quedó convertido en un promontorio de piedras y ladrillos, que ocultaban las destrozadas esculturas y pinturas que albergaba, además de los vasos sagrados y demás adornos.[73] Las celdas estaban destruidas en su mayor parte, y las paredes en el suelo y se cayeron varios pedazos de paredes en la biblioteca, el convento, el claustro y la farmacia. La propia imagen de Nuestra Señora del Rosario fue severeramente dañada, aunque luego sería restaurada.[73]

De acuerdo a un reporte del fraile dominico Felipe Cadena en 1774, el vecindario del barrio de La Candelaria y el convento de Santo Domingo fue en donde el terremoto mostró mayores destrozos: los edificios quedaron totalmente por los suelos, las ruinas estaban desparramadas por todos lados mostrando restos de víctimas, y las calles no se podían distinguir por la cantidad de escombros. La iglesia, que había sido magnífica quedó destruida hasta sus cimientos y convertida en un promontorio de ruinas. Los sobrevivientes del terremoto quedaron horrorizados al darse cuenta de que tan aparentamente sólida y majestuosa estructura había quedado destruida por un sismo tan corto.[74]

Traslado a la Nueva Guatemala de la Asunción[editar]


Imagen de Jesús Nazareno de la Merced. Fue trasladado a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1778 para forzar el traslado de los ciudadanos de la capital luego de los Terremotos de Santa Marta.

Una de las medidas tomadas por el presidente de la audiencia Martín de Mayorga, para forzar el traslado de la ciudad fue el envío de la escultura religiosa más importante de la ciudad; por ello, en 1778 ordenó el traslado del Jesús Nazareno de la Merced, junto con la imagen de la Virgen Dolorosa, para obligar a los mercedarios a mudarse. El traslado fue penoso, pues los indígenas encargados del trabajo se tardaron en llegar a recogerlo y los feligreses antigüeños rezaban y lloraban la pérdida de la imagen mientras esperaban. Cuando salió Jesús de la Merced en un cajón, las personas lo acompañaron hasta la garita de Animas en la afueras de la ciudad; un devoto llevó cargando la cruz de la imagen hasta San Lucas, población que está a quince kilómetros del convento mercedario en Antigua Guatemala.[75] Tras parar en San Lucas Sacatepéquez y en Mixco, las imágenes llegaron finalmente a la Nueva Guatemala de la Asunción por la noche, y el Cristo fue recibido por los frailes franciscanos y luego por los mercedarios, para ser depositado en una armazón de madera en el terreno en donde iba a construir el templo mercedario de la nueva ciudad. Martín de Mayorga llegó a ver a la imagen, dando así por concluido el episodio más difícil del traslado de la ciudad.[76] En 1801, la cofradía de Jesús Nazareno de la Merced trasladó el retablo de la imagen a la nueva ciudad, aunque la iglesia todavía no se había construido.

Debido a que el convento dominico quedó enteramente arruinado tras el terremoto, los frailes se trasladaron a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1776, con la imagen de Nuestra Señora del Rosario, ya reparada, las imágenes procesionales del Santo Entierro, y unas cuantas imágenes que pudieron salvar de la ruina. En la nueva ciudad, les fueron otorgadas varias manzanas al oriente de la misma. En 1778 se calculó que iban invertido 44,218 pesos y se calculó que se requerían otros 92,000 pesos para concluir la obra.[77] A fin de agenciarse de fondos, los dominicos arrendaron sus molinos y la finca la Chácara al ciudadano Juan Capetillo por 150 pesos anuales, quien cayó en mora; luego lo arrendaron a Jacobo Vázquez por 125 pesos anuales, pero para 1819 el nuevo arrendatario también cayó en mora. La finca y dos de los tres molinos fueron arrendados finalmente por 350 pesos anuales a Sebastián Morales.[78]

El antiguo patio y atrio de la iglesia en Antigua Guatemala se arrendaron a Paulino González por 12 pesos anuales, y en la nueva capital, el templo y el convento se inauguraron con ayuda de fondos reales y de los esfuerzos de los dominicos, el 8 de noviembre de 1808. La inauguración formó parte de las conmemoraciones de la coronación de Fernando VII.[79]

Traslado de la Catedral a la Nueva Guatemala[editar]

Grabado de la plaza central de la Nueva Guatemala de la Asunción en 1844, antes de que se construyeran las torres de la catedral.
Grabado de la Catedral Metropolina, tal y como lucía en el siglo XIX. Obsérvese las esculturas de los apóstoles en el atrio.

Tras los Terremotos de Santa Marta en 1773 se decidió trasladar la capital de Guatemala de Santiago de los Caballeros a la Nueva Guatemala de la Asunción, no sin fuerte oposición del arzobispo de Guatemala, quien temía que las principales órdenes regulares pedieran una buena parte de sus réditos.[80] La catedral se trasladó a la nueva capital el 22 de noviembre de 1779. Los retablos, muebles e instrumentos de la antigua Catedral de Santiago se quedaron en la antigua iglesia, aunque en 1783 fueron removidos y almacenados en el edificio de la Universidad de San Carlos Borromeo en Antigua Guatemala y en la sacristía de la iglesia de El Sagrario, que también funcionaba en el recinto de la catedral.[80]

Inicialmente, la catedral estuvo asentada provisionalmente en una pequeña capilla, pero la misma se dañó rápidamente obligando a que la catedral se trasladara en 1786 al Beaterio de Santa Rosa, en donde permaneció hasta que fue trasladada a su solar actual en 1815. Para ese año, estaba terminada la mayor parte del templo y se trasladó el órgano a la misma, así como numerosas imágenes de santos, las cuales fueron trasladas en procesión solemne. En 1816 se retiró el oro de los retablos de la antigua catedral y con ese mismo se doraron los retablos en la nueva catedral.

La Catedral permaneció muchos años en construcción, concluyendo en 1871, cuando la campana principal fue instalada.[81]

Santiago de los Caballeros después del traslado de la capital[editar]

Parroquia de San José y Plaza Mayor, cuando el Palacio de los Capitanes Generales todavía no se había reconstruido; 1884.

Tras el traslado de los recoletos a la Nueva Guatemala de la Asunción en 1775, el complejo de la La Recolección fue vendido a particulares, que durante el siglo diecinueve lo utilizaron como establo, fábrica de jabón y complejo deportivo. Inclusive, se extrajo material de las ruinas para realizar otras construcciones en la ciudad, que ahora se llamaba Antigua Guatemala.[51] En cuanto al antiguo convento de las Capuchinas, este había quedado abandonado tras el traslado de la ciudad, y en 1813 fue vendido por el arzobispado a particulares, quienes lo utilizaron como patio para secado de café y como tintorería.

Condición del complejo de La Recolección a finales del siglo XIX.

La ciudad empezó a llamarse la «arruinada Guatemala», «Santiago de Guatemala antiguo» y la «antigua ciudad». Fue abandonada por todas las autoridades reales y municipales, y en 1784 por las dos últimas parroquias: Candelaria y Los Remedios, quedándose también sin autoridades eclesiásticas.[82] Pocos años después el arzobispo Cayetano Francos y Monroy autorizó el funcionamiento de tres parroquias interinas que llevaron el nombre de sus antecesoras: San Sebastián, Candelaria y Los Remedios, en donde se guardó la mayor cantidad de obras de arte religioso que permaneció en la antigua Guatemala. A pesar del traslado de la imagen de Jesús Nazareno de la Merced a la Nueva Guatemala de la Asunción, la iglesia de Nuestra Señora de las Mercedes siguió en uso, pues no sufrió mayores daños y conservó sus imágenes y retablos hasta 1813, cuando se inauguró la iglesia mercedaria en la nueva ciudad; incluso entonces, los retablos fueron enviado a la Nueva Guatemala pero la iglesia siguió funcionando en Antigua Guatemala.

En 1804, el arzobispo Peñalver y Cárdenas decidió crear la parroquia de El Señor San José en Antigua Guatemala, la cual incorporó a tres parroquias provisionales que funcionaban en las antiguas iglesias de Candelaria, San Sebastián y Los Remedios. Los bienes de La Candelaria fueron trasladados al edificio de la antigua Universidad de San Carlos Borromeo, y la iglesia abandonada. La nueva parroquia recibió entre los bienes de la Candelaria una imagen del Señor del Descendimiento, la cual es venerada en la parroquia desde entonces.[83] En 1806, el presbítero Rafael José Luna, cura de San José, tuvo la idea de utilizar las ruinas de la antigua catedral como parroquia; en 1814 el cabildo eclesiástico resolvió aceptar la petición y en 1819 se iniciaron algunos trabajos de remodelación del edificio, derrumbando partes arruinadas, como los campanarios. Los trabajos se detuvieron por un tiempo, hasta que se reiniciaron en 1832. Al terminar los trabajos, la parroquia de San José se trasladó del antiguo edificio de la Universidad de San Carlos a la antigua catedral, en donde ha estado desde entonces.[83] Los retablos que tiene esta nueva parroquia no son los originales de la catedral: fueron elaborados en 1856.[84] [Nota 21]

Independencia del Reino de Guatemala[editar]

Catedral Metropolitana ubicada en la Zona 1 de la Ciudad de Guatemala.

En el Acta de Independencia de Guatemala, se reconoce y dignifica a la Iglesia católica; especialmente en los números 11 y 12 de la misma:
11. Que la Religion catolica, q. hemos profesado en los Siglos anteriores, y profesaremos en lo sucesivo, se conserve pura é inalterable, manteniendo vivo el espiritu de religiosidad q. há distinguido spre. á Guatemala, respetando á los Ministros eclesiasticos seculares y regulares, y protegiendolos en sus personas y propiedades.
12. Que se pase oficio á los dignos Prelados de las comunidades religiosas, pa. q. cooperando á la luz y sociego, q. es la primera necesidad de los pueblos, cuando pasan de un gobierno á otro, dispongan q. sus individuos exorten á la fraternidad y concordia, á los q. estando unidos en el sentimt. de la independencia, deben estarlo también en todos los demas, sofocando pasiones individuales q. dividen los animos, y producen funestas consecuencias.

—Acta de Independencia de Guatemala [85]

En el siglo XIX Guatemala tuvo un inicio mas católico que muchos países de América Latina, solo superado por Argentina (98.5%) y México (99%). La alianza político-religiosa se afianzó; el clero mayor unido con los antiguos criollos que se dedicaban directamente al comercio se agrupaban en el llamado “partido conservador”, su principal objetivo era mantener la estructura social que había imperado durante la Colonia Española. Por su parte los antiguos criollos agricultores que se dedicaban a la producción en sus latifundios, inconformes con las prerrogativas de los criollos comerciantes formaron el “partido liberal”, pretendían obtener el poder comercial. Los gobiernos liberales comenzaron a atacar a la Iglesia católica, que veían como aliada de sus enemigos y obstáculo para la emancipación y soberanía de un nuevo y depurado Estado, en un nuevo orden comercial.

Régimen conservador de los 30 años[editar]

General Rafael Carrera y Turcios, presidente vitalicio de Guatemala entre 1847 y 1865. Durante su gobierno el poder de las órdenes regulares de la Iglesia Católica se reforzó en Guatemala.

El líder liberal y general Francisco Morazán, presidente de Centro América entre 1835–1839, fue el primero en limitar el poder de la Iglesia Católica con la abolición del diezmo de parte del gobierno y la expropiación y restricción de uso de los bienes inmuebles de la institución religiosa. Morazán quiso imponer el mismo estilo de gobierno en el Estado de Guatemala, pero fue derrotado completamente por Rafael Carrera en 1840, quien implantó un régimen conservador que duró hasta 1871 en Guatemala. Rafael Carrera y Turcios, posteriormente fue Jefe de Estado (1844-1847) y presidente vitalicio de la República de Guatemala (1847-1848; 1851-1865)[Nota 22] . Durante su gobierno, el general Carrera, quien era de origen humilde y popular, permitió a las órdenes regulares retornar a Guatemala y les devolvió parte de las propiedades que les habían expropiado los liberales cuando Mariano Gálvez era jefe del Estado de Guatemala.[Nota 23] Con el retorno de las órdenes del clero regular se reforzó el partido conservador de Guatemala, y con la fuerza militar de Carrera, se dió por concluido el intento de alcanzar una unión centroamericana de corte liberal.[9] . Los conservadores invitaron a la Compañía de Jesús a regresar a la nación para favorecer la labor de la educación católica.

En 1840, cuando todavía no se había consolidado el régimen conservador en Guatemala, el antropólogo John Lloyd Stephens visitó Esquipulas, y la describió así:«Después de desayunar nos dirigimos a visitar el único objeto de interés en el lugar, la gran iglesia de peregrinación, el Lugar Santo de Centro América. Cada año, el 15 de enero, peregrinos lo visitan, llegando de lugares tan distantes como Perú o México; las penurias de los viajeros en esta peregrinación son comparables con las que sufren quienes peregrinan a La Meca. Como en el Este, "no está prohibido comerciar durante el peregrinaje"; y cuando no hay guerras que pongan en peligro a los viajeros, ochenta mil personas se han reunido en el lugar para rendirle culto a "Nuestro Señor de Esquipulas".»[86] En ese tiempo, la población de Esquipulas ascendía a 1500 indígenas y sólo tenía una calle de aproximadamente una milla de largo con casas de adobe a ambos lados y con un puente que pasaba sobre un riachuelo, afluente del río Lempa. El área estaba prácticamente despoblada y la vista desde el puente era magnífica.[87] En cuanto al templo, Stephens lo describió así: El templo, que se erige en solitario en medio de una región salvaje y desolada parecía la obra de un hechizo. La fachada era rica estaba profusamente adornada con enormes imágenes de estuco y en cada esquina había una torre, y sobre la cúpula una aguja que en su cúspide mostraba a los cuatro vientos la corona del otrora orgulloso imperio que arrebató la mayor parte de América a sus propietarios legítimos, la dominó por tres siglos con mano de hierro, y anora no tenía ni un pié de tierra, ni un súbdito en todas estas tierras. Entraron a ls iglesia por un magnífico portal, ricamente adornado con imágenes cristianas. Dentro de la iglesia estaba la nave con dos pasillos, separados por filas de plastras de nueve pies cuadrados,[Nota 24] y un domo magnífico, resguardado por ángeles con las alas extendidas. En las paredes hay pinturas, algunas de ellas de artistas guatemaltecos y otras que se habían traído desde España; y los altares estaban llenos de imágenes de santos, algunas de las cuales estaban hechas con una manufactura exquisita. El púlpito esta recamado en oro, y el altar estaba protegido por una reja de hierro con balaustradas de plata y adornado con seis pilares plateados de aproximadamente does pies de alto[Nota 25] y dos ángeles montado guardia en los escalones. Frente al altar, en una fastuosa capilla, está una imagen del Salvador en la cruz, "Nuestro Señor de Esquipulas", a quien está consagrada la iglesia, famosa por sus poderes milagros. Cada año miles de creyentes ascienden las escaleras de este templo de rodillas, o cargando una pesada cruz, y a quienes no se les permite tocar la sagrada imagen, pero que se van felices por haber poido obtener un pequeño cintillo con las palabras "Dulce nombre de Jesús".»[87]

Reforma liberal de 1871[editar]

Antiguo Colegio Tridentino de Guatemala, expropiado a las órdenes religiosas y convertido en el Instituto Nacional Central para Varones en 1875; al fondo, la Catedral Metropolitana.[88]
General Justo Rufino Barrios, presidente liberal de Guatemala de 1873 a 1885; durante su gobierno se aprobó la libertad de cultos en Guatemala.

Con los liberales de nuevo en el poder el presidente Justo Rufino Barrios estableció una política contraria a las órdenes regulares de la Iglesia Católica, suprimiendo las hermandades y órdenes religiosas, y expropiando más bienes de la Iglesia.[Nota 26] El 15 de marzo de 1873 este presidente promulgó la ley de libertad de culto.[89]

Durante su gobierno se expropiaron numerosos bienes a las órdenes del clero regular de la Iglesia Católica, ya que éstas eran los principales terratenientes y encomenderos conservadores; de esta forma, se restringía el poder del clero regular y del partido conservador y se traspasaba a los líderes liberales.[8] Entre los edificios que fueron retirados al clero para convertirlos en instituciones de educación laica están:

Ahora bien, la expulsión de las órdenes religiosas mayores no significó la eliminación de la Iglesia Católica en Guatemala; se produjo, eso sí, una situación similar a la que ocurrió con la promulgación de las reformas borbónicas en 1765: los curas del clero secular se encargaron de las parroquias que dejaron los frailes.[69] El catolicismo continuó, pero muchos de los sacerdotes seculares tenían escasa instrucción religiosa. La tradición protestante aprovechó la ocasión para convirtirse en una alternativa viable de evangelización cristiana.[Nota 27] Los liberales se mantuvieron en el poder hasta el final del gobierno del general Jorge Ubico Castañeda en 1944, lo que paulatinamente redujo la cantidad de católicos en el país: entre 1882 a 1940 la cantidad disminuyó del 97 al 95%, pero en lugar de un cumplimiento rigusoso como el que hubo hasta 1871, la población permanecía precariamente en la fe.

En 1944 llegó la Revolución de Octubre, en la cual la situación de los religiosos católicos empeoró, ya que el pensamiento social ya no fue únicamente en contra de los intereses económicos de la Iglesia, sino que muchos revolucionarios empezaron a declararse opuestos a cualquier tipo de religión. El artículo 32 de la Constitución decretada por la Asamblea Constituyente revolucionaria el 11 de marzo de 1945 dice textualmente: «Se garantiza el derecho de asociación para los distintos fines de la vida humana, conforme a la ley. Se prohíbe el establecimiento de congregaciones conventuales y de toda especie de instituciones o asociaciones monásticas,[Nota 28] así como la formación y el funcionamiento de organizaciones políticas de carácter internacional o extranjero. No quedan incluidas en esta prohibición, las organizaciones que propugnen la Unión Centroamericana o las doctrinas panamericanas o de solidaridad continental».[90] El Arzobispo de Guatemala de entonces, Mariano Rossell y Arellano se encontró con que era urgente que se recuperara la posición de la Iglesia Católica en Guatemala y por esa razón se alió a los intereses de la United Fruit Company por intermedio del Movimiento de Liberación Nacional para derrocar a los gobiernos revolucionarios a los que tildaba de ateos y comunistas. Después de la consagración del Santuario de Esquipulas (1950),[91] como parte de la campana de desprestigio iniciada contra el gobierno de Arbenz, mandó que el escultor Julio Urruela Vásquez tallara una réplica del Cristo de Esquipulas, la cual fue trasladada al bronce en 1952 y convertida, al año siguiente, en símbolo y estandarte de la campaña de peregrinación nacional contra el comunismo.[11] Este cristo fue luego nombrado como «Comandante en Jefe» de las fuerzas del Movimiento de Liberación Nacional durante la invasión que éste hizo en junio de 1954.

El 4 de abril de 1954, Rossell Arellano emitió una carta pastoral en la que criticaba los avances del comunismo en el país, y hacía un llamado a los guatemaltecos para alzarse y pelear contra el enemigo común de Dios y de la patria, la cual fue distribuida por todo el país.[11]

Tras el derrocamiento de Arbenz[editar]

La Iglesia Católica recuperó parte del poder que había tenido durante el gobierno conservador del Rafael Carrera en el siglo XIX;[92] así pues, la educación religiosa privada tuvo un auge a partir de 1955, con la fundación de varios colegios elitistas para varones[Nota 29] los cuales absorbieron a los estudiantes de élite que anteriormente hubieran atendido clases en las instituciones gubernamentales laicas como el Instituto Nacional Central para Varones,Escuela Normal para Varones o el Instituto Normal Central para Señoritas Belén.

Aunque el Arzobispo de Guatemala, Mariano Rossell y Arellano publicara un escrito respecto a que la Iglesia Católica no buscaba privilegios en su lucha contra el gobierno de Arbenz,[93] consiguió que el gobierno del coronel Carlos Castillo Armas incorporara en la Constitución de 1956 lo siguiente:

  • la capacidad jurídica de la Iglesia Católica -y las de todos los otros cultos- para adquirir, poseer y disponer de propiedades, siempre y cuando se destinen para fines religiosos, de asistencia social o a la educación.[94]
  • que se declarara optativa la educación religiosa en locales oficiales: en el artículo 97 de la Constitución se indica que la ley regularía lo relativo a la enseñanza religiosa en locales oficiales y que el Estado no la impartiría pero la declaraba optativa. También garantiza la libertad de enseñanza en todos los otros establecimientos.[95]
  • que el Estado contribuyera al sostenimiento de la educación religiosa: en el artículo 111 se indica que las instituciones privadas que impartan educación gratuita serán exoneradas de determinados impuestos fiscales y municipales en compensación por sus servicios.[96]

Rossell y Arellano inició una agrevisa campaña para recupar el catolicismo en Guatemala: restauró al Palacio Arzobispal y la residencia del Obispo Francisco Marroquín, en San Juan del Obispo, Sacatepéquez,[11] , el 22 de julio de 1953 recibió a los sacertotes Antonio Rodríguez Pedrazuela y José María Báscones quienes iniciaron la labor del Opus Dei en Guatemala,[97] y en 1959 realizó el Primer Congreso Eucarístico Centroamericano. Poco a poco logró el retorno de las [[Clero#Clero regular|órdenes regulares a Guatemala y participó en varias sesiones del Concilio Vaticano II, organizado por el papa Juan XXIII.[91]

Con el paso de los años y con los avances de los medios de transporte y comunicación el número de peregrinos y la devoción al Señor de Esquipulas se convirtió en la «Capital Centroamericana de la Fe». En 1956 el Papa Pío XII erigió la Prelatura Nullius del Cristo de Esquipulas, la cual está conformada por el Municipio de Esquipulas y tiene como sede Catedralicia el Santuario de Esquipulas. El Papa también nombró como Primer Prelado de Esquipulas al Arzobispo Rossell y Arellano. Una de las primeras preocupaciones de Rossell fue la búsqueda de una comunidad de religiosos que se hicieran cargo de la atención pastoral del Santuario; luego de muchas iniciativas fallidas logró encontrar el apoyo de la Abadía Benedictina de San José en Lousiana, Estados Unidos[Nota 30] El Domingo de Ramos de 1959 llegaron los tres primeros monjes benedictinos a Esquipulas comenzaron así la fundación del Monasterio Benedictino de Esquipulas. Tomando en consideración muchos aspectos religiosos, culturales e históricos el Beato Papa Juan XXIII aceptó la petición realizada por el obispo Rossell Arellano y elevó el Santuario de Esquipulas al rango de «Basílica Menor de Esquipulas» en 1961.

El 6 de enero de 1960 el arzobispo de Guatemala Mariano Rossell y Arellano devolvió el complejo de San Francisco a los frailes franciscanos.[41] [Nota 31] quienes en 1961, en medio de mucha polémica, iniciaron la reconstrucción del templo, la cual concluyó en 1967. Los franciscanos contaron con la ayuda del presidente general e ingeniero Miguel Ydígoras Fuentes, y de los miembros del Comité Pro Reconstrucción de la Iglesia.[41]

En 1966 el porcentaje de católicos bajo a un 88%, influenciado por el periodo de ausencia y por la cada vez más popular presencia protestante, especialmente con sus denominaciones evangélicas.

Guerra Civil: Opus Dei y Teología de la liberación[editar]

La teología de la liberación es una corriente teológica que se inició junto con el «Concilio Vaticano II» en el seno de la Iglesia católica en Latinoamérica y en algunas iglesias protestantes. El eje de la teología de la liberación son los pobres; el pobre se convierte en el sujeto y en el tema de fondo de la teología de la liberación no por razones políticas, sociales o económicas, sino fundamentalmente por razones teológicas bíblicas. Por consiguiente, la Iglesia, si es verdadera Iglesia, es una Iglesia de los pobres. Los promotores de esta teología fueron: el sacerdote revolucionario colombiano Camilo Torres Restrepo, el filósofo y teólogo peruano Gustavo Gutiérrez Merino y el sacerdote vasco Xabier Gorostiaga, S.J., entre otros.

Por su parte, el Opus Dei es una organización católica de extrema derecha eclesial, con su influencia en el Vaticano y la vinculación y apoyo del cardenal Mario Casariego y Acevedo. Desde 1976 el Opus Dei organizó cursillos para empresarios en la Ciudad de Guatemala en torno a dos ideas: los ataques a la Teología de la Liberación y a los intentos reformistas de la Democracia Cristiana Guatemalteca.[98]

El 10 de diciembre de 1964 falleció el arzobispo Rossell y Arellano y fue sustituido por el obispo Mario Casariego, primer español en ocupar el puesto en Guatemala desde 1821. Desde el inicio de su gestión se le acusó de estar al servicio de intereses antipopulares, de favorecer a las élites del país y de estar influenciado por el Opus Dei[Nota 32] En 1968, el presidente Julio César Méndez Montenegro le solicitó que visitara al presidente mexicano Díaz Ordaz y le solicitara apoyo en sus disputas con los jefes militares Arriaga Bosque y Arana Osorio. Al regresar a Guatemala en marzo, el arzobispo fue secuestrado por grupos de extrema derecha; hubo numerosos grupos de cristianos que elevaron sus oraciones para el aparecimiento del arzobispo; incluso, el Papa le envió una carta y le honró con varias dignidades eclesiásticas y el cargo de «Consejero de la Sagrada Congregación Consistorial», que le otorgaba poderes superiores a los del Nuncio Apostólico, pues tenía el derecho de revisar todos los nombramientos de obispos en la región. Incluso, fue nombrado «Príncipe de la Iglesia» y obtuvo la Orden del Quetzal cuando fue liberado.[99]

A principios de los años setenta varias parroquias de la diócesis de Escuintla, en la Costa Sur de Guatemala, iniciaron un trabajo de pastoral social a través de las llamadas Familias de Dios, inspiradas en la pedagogía de Paulo Freire. Esta labor abordaba el estudio de la Biblia desde la perspectiva de los pobres orientada a la reflexión sobre el papel de los cristianos en la construcción de una sociedad más justa. Un aspecto de preocupación de la Iglesia Católica en la Costa Sur fueron las condiciones inhumanas del trabajo en las fincas y la falta de una organización de los trabajadores temporales y cuadrilleros llegados del Altiplano.[100]

De acuerdo a publicaciones del Ejército de Guatemala, para el año 1980 los frentes del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP),[Nota 33] habían alcanzado un altísimo nivel de organización, con el apoyo e intervención de sacerdotes Jesuitas, Maryknoll y Misioneros del Sagrado Corazón; estos sacerdotes extranjeros, españoles en su gran mayoría, a través de Acción Católica, habrían armado un entramado perfectamente diseñado por teólogos de la liberación[Nota 34] obteniendo con su intervención y adoctrinamiento, un amplio dominio sobre las comunidades del triángulo Ixil.[101] .[102] Todo este esfuerzo de involucramiento religioso, era coordinado, desde otro frente guerrillero, por Luis Gurriarán[Nota 35] y Ricardo Falla Sánchez, S.J.[Nota 36] [103] los religiosos se encargaron de esta manera en desarrollar una estrategia de captación y reclutamiento para el EGP. Esta estrategia, basada en la teoría y praxis de la iglesia de los pobres, utilizaba entre sus procedimientos para lograr acrecentar su influencia visitas y reuniones de adoctrinamiento constante. De acuerdo a los reportes del ejército, estos ideólogos dirigían de esta manera el adoctrinamiento mediante la teología de la liberación, por medio de más de cien sacerdotes y monjas de diferentes órdenes religiosas, junto con el EGP.[104]

La Premio Nobel de la Paz Madre Teresa de Calcuta visitó la Ciudad de Esquipulas el 18 de julio de 1980, el motivo principal de su visita se debió a que tendría que inaugurar la plaza centroamericana de la paz, ubicada en el convento Belén, en el Cerrito Morola de la misma ciudad.[105]

Tres años más tarde durante el gobierno de facto de Efraín Ríos Montt, el 6 de marzo de 1983, aconteció la primera visita del Papa Juan Pablo II cuando el país atravesaba el conflicto armado interno entre el Ejército de Guatemala y la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca. El primer gesto del pontífice al bajar del avión fue besar el suelo guatemalteco; más tarde pidió a Ríos Montt la suspensión de la ejecución de tres reos condenados a muerte, aunque su petición fue desatendida y fueron finalmente ejecutados. Por otra parte la mañana del 7 de marzo el papa celebró una misa que fue oficiada en el Campo Marte de la Ciudad de Guatemala, esta se dice que fue la más grande concentración católica en la historia del país, se calcula que movilizó entre 1.5 y dos millones de personas.[106]

Basílica de Esquipulas es uno de los centros de peregrinaje católico más importante de Centroamérica.

Fin de la guerra civil y gobiernos civiles[editar]

En 1985 la Constitución Política declara que Guatemala es un estado laico. Para 1986 el porcentaje de católicos había caído dramáticamente por primera vez en la historia de la nación, sólo un 50% de los guatemaltecos profesaban la fe para ese entonces, aunque esta cifra se elevo a un 54% para 1996, año de la segunda visita del papa Juan Pablo II. En esta ocasión el pontífice llevó su mensaje hasta la ciudad de Esquipulas, el 6 de febrero de ese año ofició una misa en el Valle de María, habiendo unas 40.000 personas en la ceremonia. Juan Pablo II llamó varias veces "Cuna de la Paz" a esta ciudad, debido a que esta fue sede del Acuerdo de Paz de Centroamérica durante 1986 y 1987, y que fueron finalizados en Guatemala en 1996.[107] [108]

Las ruinas del Convento de Santo Domingo fueron vendidas a particulares y convertidas en el Hotel Casa Santo Domingo en 1989.

Otro suceso que impactó a la Iglesia Católica fue el asesinato del Monseñor Juan Gerardi, dos días después de la publicación del informe "Guatemala: Nunca más", el 26 de abril de 1998; en este documento el clérigo denunciaba los abusos durante el conflicto armado interno. El obispo Gerardi fue salvajemente asesinado a golpes en el garage de la casa parroquial de San Sebastián, en la ciudad de Guatemala. Los criminales usaron aparentemente un bloque de concreto para destrozarle el cráneo, desfigurando su rostro al punto de dejarlo irreconocible, su identificación se logró sólo tras la verificación del anillo episcopal en su mano.[109]

En 2002, Guatemala recibe la tercera y última visita pastoral de Juan Pablo II. El 30 de julio de 2002, llegó a la Ciudad de Guatemala, la misa fue oficiada en el Hipódromo del Sur, siendo está la visita más breve (27 horas) que hizo a Guatemala. En esta visita el beato "Hermano Pedro" fue declarado santo por Juan Pablo II. Asimismo, fue inscrito en el santoral católico bajo el nombre de Santo Hermano Pedro de San José de Betancur, cerca de un millón de fieles asistieron a la actividad. A las 17 horas (hora de Guatemala). El pontífice partió hacia el Aeropuerto Internacional La Aurora, las últimas palabras que pronunció en suelo guatemalteco fueron: "Guatemala te llevo en el corazón".[110] Por la presencia de los restos mortales del Santo Hermano Pedro, la iglesia de San Francisco fué elevada a la calidad de Santuario Arquidiocesano por el arzobispo de Guatemala cardenal Rodolfo Quezada Toruño el 30 de julio de 2003.[111]

Actualmente pese a que en general el catolicismo es el cristianismo predominante en el país, existen excepciones donde ha dejado de serlo debido a múltiples factores como la pobreza, la delincuencia, marginación, entre otros problemas; se estima el 47% de guatemaltecos son católicos en el año 2013. Culturalmente en la mayoría de áreas del territorio guatemalteco aún se viven fuertemente las tradiciones católicas, éstas están muy arraigadas en la población. Los departamentos con más porcentaje de católicos según varios estudios son Alta Verapaz, Baja Verapaz, Chiquimula, Sacatepéquez y Santa Rosa.

La religiosidad popular católica en Guatemala se vive con particular fervor en los tiempos litúrgicos de Cuaresma y Semana Santa, la tradición viste de singular mística y devoción la Pasión de Cristo y los dolores de su madre la Virgen María. En muchas partes del país se viste de lila y morado. El paso de solemnes cortejos procesionales sobre coloridas alfombras son el centro de atención, mientras se escuchan marchas fúnebres.[112] También resaltan los Rezados como el de la Virgen de los Reyes, la Inmaculada Concepción o la de la Inmaculada de Catedral conocida como la "Primera Dama de la Nación".

Devociones Marianas en Guatemala[editar]

Guatemala fue la primera nación del mundo que celebró formalmente la fiesta litúrgica católica de la coronación de la Santísima Virgen en su advocación de Reina de todo el Universo.[113] [114]

Entre las devociones más destacadas a la Virgen María se encuentran: Nuestra Señora del Rosario, Nuestra Señora del Carmen y Nuestra Señora de Guadalupe.

Nuestra Señora del Carmen[editar]

La devoción a la Virgen del Carmen en Guatemala es extendida, contando con varios templos dedicados a su advocación en la Ciudad Capital, siendo el principal el Santuario del Cerrito del Carmen, lugar del asiento original de la Capital de Guatemala en su cuarto traslado en 1776. La imagen de la Virgen del Carmen fue traída a Guatemala en el siglo XVII. La leyenda cuenta que santa Teresa de Ávila quiso que esta imagen fuera llevada al Nuevo Mundo, augurando que a sus pies se levantaría una gran ciudad; la misma fue entregada por las carmelitas de Ávila (España) a Juan de Corz, quien venía al nuevo mundo como ermitaño. Así, la Virgen del Carmen, se convirtió en la primera huésped y patrona del Valle que pasó a llamarse "Valle de la Virgen", donde más de un siglo después se fundaría la Nueva Guatemala de la Asunción, actual capital de la República de Guatemala.[115]

Nuestra Señora del Rosario[editar]

La talla de la Nuestra Señora del Rosario, fue mandada a esculpir por el dominico Fr. Lope de Montoya y bendecida en 1592, esta ha sido venerada en Guatemala por más de 4 siglos. En el año 1969 el Papa Pablo VI en Bula Papal, elevo el Templo de Santo Domingo a la dignidad de Basílica Pontificia de Nuestra Señora del Rosario, por reconocer que en ella se venera de forma extraordinaria y publica a la "Reina y Patrona de toda la jurisdicción de Guatemala". La coronación de la imagen debió hacerse al aire libre pues no se halló ningún templo lo suficientemente grande para albergar a la multitud.[116]

Protestantismo[editar]

El Protestantismo, cuyos feligreses regularmente se denominan cristianos evangélicos,[Nota 37] inició como un movimiento religioso en Guatemala con la llegada al poder presidencial del General Justo Rufino Barrios que con sus reformas liberales pretendía restar poder a la Iglesia Católica; éste mandatario promulgó la ley de libertad de culto el 15 de marzo de 1873.[117] Con esto los misioneros protestantes comenzaron a abrirse paso entre la presencia absoluta del catolicismo que llevaba más de tres siglos de historia en el país, una de las debilidades que aprovecharon fue que la practica católica ya era en parte "laica", las tradiciones eran fuertes, pero no así necesariamente el conocimiento y convencimiento de la fe.

La primera denominación protestante en Guatemala fue el Presbiterianismo, siendo fundada el año de 1882 por el misionero Jhon Clark Hill, para ese entonces eran minoría y sólo se conocida en la Ciudad de Guatemala. De 1882 a 1940 la población evangélica representaba a cerca del 2 por ciento de la población guatemalteca.

Pese a las restricciones impuestas para el ingreso de nuevas misiones religiosas extranjeras en el gobierno de Jorge Ubico las denominaciones protestantes se multiplicaron debido a las divisiones de las iglesias ya existentes y a las pocas nuevas fundaciones, entre ellas: la Iglesia de Dios del Evangelio Completo (1934) y Asambleas de Dios (1937), siendo estas la punta de lanza del pentecostalismo en el país.

A partir de la década de 1940 estas iglesias de corte pentecostal inician su incursión en los medios de comunicación. En 1950 la Misión Centroamericana sacó al aire la primera emisora evangélica, Radio Cultural TGN, que ganó rápidamente gran audiencia. Durante esta década, las comunidades continuaron creciendo hacia los departamentos del país, principalmente los del occidente y sur de Guatemala.[118]

Se le conoce al año 1963 como año del avivamiento pentecostes, pues fue en este año en el cual el número de creyentes y de iglesias pentecostales y de otras denominaciones protestantes crecieron en el país.[119] En 1966 el 7% de los guatemaltecos ya eran evangélicos. En 1974 se fundó la Asociación Guatemalteca de Ministros Evangélicos. Durante el terremoto que azotó a Guatemala en 1976, organizaciones misioneras extranjeras enviaron voluntarios que dejaron un legado de fe en congregaciones como la iglesia Verbo.

Así mismo el crecimiento del protestantismo en el país durante esta época se encuentra íntimamente ligado a la expansión de la llamada teología de la prosperidad:

- En los años 70, algunos católicos de clase media alta que se sentían traicionados cuando un sector de la Iglesia Católica se inclinó por la Teología de la Liberación y empezó a expresar una opción preferencial por los pobres, encontraron en la teología de la prosperidad, los espectáculos profesionalmente montados de los telepredicadores y los encuentros de oración en hoteles de lujo una nueva explicación desde la fe cristiana de su posición privilegiada en la sociedad. - La teología de la prosperidad también ofreció una opción atractiva a muchas personas pobres/clase media baja que deseaban fortalecer su disciplina persona y aumentar su autoestima.[120]

Para 1980 ya existían 5 emisoras de medios evangélicos y para 1982 habían al rededor de 125 programas radiales. El porcentaje se elevo al 19% en 1980. Para el centenario del protestantismo guatemalteco, en 1982, la cifra se había elevado a un 22.34% y luego a un 30% en 1986. Algunas de las iglesias independientes de mayor crecimiento una vez terminado este período fueron: Lluvias de Gracia, Casa de Dios y El Shaddai.

En política, el país ha tenido dos presidentes evangélicos:[121] El general Efraín Ríos Montt que encabezó la dictadura existente en ese país entre los años 1982 y 1983 como presidente de facto; y Jorge Serrano Elías que gobernó Guatemala constitucionalmente de 1991 a 1993 y presidió una corta dictadura de siete días al cabo de un autogolpe de estado.

Guatemala cuenta con los templos evangélicos más grandes de Latinoamérica, Iglesia Fraternidad Cristiana con capacidad para 12,200 personas[122] y la Iglesia Ciudad de Dios del Ministerio Casa de Dios con capacidad para 12,000 personas, denominadas mega iglesias, ubicadas en la Ciudad de Guatemala.

Para el año 1996 el 25% de los guatemaltecos era protestante, y para el 2013 los evangélicos alcanzaron el 40% de la población. Actualmente las iglesias evangélicas continúan creciendo y ejercen presión en el ámbito político[123] llegando a ser mayoría en varios sectores del país. Los departamentos con más adeptos al protestantismo son: Izabal, Zacapa, San Marcos, Huehuetenango y Retalhuleu.

Iglesias Protestantes[editar]

Templo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en la zona 15 de la Ciudad de Guatemala. La presencia de los mormones en Guatemala es considerable, contando con numerosas capillas y otro templo en la ciudad de Quetzaltenango.
Surgen de divisiones y disputas de poder entre las iglesias protestantes de misión, las misiones evangélicas de fe, y las iglesias pentecostales de misión. Son muestra fehaciente de la tendencia, cada vez más pronunciada, hacia la pentecostalización de todas las iglesias cristianas en América Latina.[124]

La iglesia pentecostés o pentecostal es la iglesia protestante con más número de miembros, según la «Alianza Evangélica de Guatemala»: existen registradas más de seteciencas iglesias pentecostés en el país. Por su parte, el «Ministerio Casa de Dios» del pastor Cash Luna es el ministerio con mayor miembros en Guatemala e inclusive cuenta con iglesias en el sur de México.

Existen alrededor de 1 750 diferentes iglesias evangélicas según la «Alianza Evángelica de Guatemala» y la alianza «Ayuda para la Iglesia Necesitada», y su número va en aumento.[cita requerida]

Otras iglesias protestantes cristianas con presencia en Guatemala son La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y los Testigos de Jehová.

Iglesia Ortodoxa[editar]

El Monasterio Ortodoxo de la Santísima Trinidad-Lavra Mambré fue fundado el 30 de abril del año 1986 por Madre Inés Ayau García y Madre María A. La Iglesia Ortodoxa de Guatemala fue establecida legalmente en el año de 1995, siendo establecida por Antonio Chedraoui, Arzobispo de México, Venezuela, Centro América y el Caribe, las monjas del Monasterio de la Santísima Trinidad y 25 miembros fundadores en el municipio de Amatitlán.[125] [126]

Actualmente en el territorio guatemalteco están presentes varias ramas de la Iglesia ortodoxa. La más numerosa es la Iglesia católica ortodoxa de Guatemala (ICOG) de 527 000 fieles,[127] [128] teniendo 1 monasterio y 334 templos en Guatemala y el sur de México, 12 sacerdotes, 250 ministros laicos, 14 seminaristas y 380 catequizadores, perteneciendo administrativamente al Patriarcado de Constantinopla. La Iglesia ortodoxa de Antioquía también tiene en Guatemala[129] un monasterio con orfanato[130] cerca de la capital y una parroquia.[131]

Sincretismo Religioso entre religiones mayas y cristianismo[editar]

Los conquistadores españoles pretendieron acabar con esto con el llamado «proceso de evangelización», sin embargo algunos indígenas no abandonaron del todo sus prácticas religiosas, así mismo los misioneros no condenaron toda manifestación cultural nativa, o al menos no lo hicieron con lo que consideraron bueno de las mismas, dando como resultado la supervivencia de algunas practicas ancestrales "mayas" pero con un nuevo sentir plenamente cristiano a la vista de los evangelizadores. Así se fusionaron elementos de estas dos religiones creando un sincretismo religioso,[132] es difícil discernir quienes tomaron esto como paganismo "escondido" bajo apariencia cristiana y quienes lo vivieron como Inculturación del evangelio.

Un ejemplo de la inculturación del cristianismo por parte de los misioneros son las Danzas y bailes étnicos de Guatemala que fueron creadas por los frailes dominicos, para auxiliarse en la catequización de los indios en la época de la conquista. Así mismo los elementos mayas son usados por devotos católicos durante las procesiones de Semana Santa o las elaboraciones de altares utilizando maíz y otros frutos que también son comunes en las ceremonias y rituales oficiados por sacerdotes mayas indígenas.[133] [134] Esta mezcla se da en la mayoría de municipios del occidente guatemalteco. Chichicastenango es el municipio donde se da más el sincretismo religioso maya-católico.[135]

Cerro Pascual Abaj en Chichicastenango.

Aparte de los que viven el sincretismo como una inculturación cristiana está otro grupo con el interés de rescatar el sentir pagano de las prácticas mayas, estos retoman el sincretismo desde una visión politeista en lo que llaman la "religión maya", separándose irremediablemente del cristianismo. En la parte más controvertida de este neopaganismo se encuentra el culto a Rilaj Maam -El Gran Abuelo- llamado Maximón, o "san Simon" que es el autoproclamado "santo" de las prostitutas, narcotraficantes, comerciantes y borrachos.[136] La Iglesia católica condena abiertamente este culto considerándolo idolatría y satanismo enmascarado.[137]

Otras religiones[editar]

En Guatemala existen pequeñas comunidades de judíos -aproximadamente mil doscientos practicantes-[138] que tienen sus propias sinagogas, musulmanes -aproximadamente mil practicantes-[139] con dos mezquitas en el país. Así mismo se cuenta con feligreses budistas en una pequeña minoría.[cita requerida]

Irreligión y Ateísmo[editar]

La irreligión en Guatemala[Nota 38] es un fenómeno reciente y su progresión es más lenta por los altibajos ocurrientes y el alza importante de los cristianos protestantes. En el país esta tendencia no afecta en las tradiciones ni costumbres, a diferencia de Costa Rica, Chile y Uruguay. La encuesta de la corporación Dentsu encontró que en 2010 un 15,3% de las personas se declaraban sin religión en su mayoría ateas, pero en el 2013 la corporación Latinobarómetro muestra una reducción a 9% o 10%, la CBN POLL estimo que la gente sin religión era el 0.23% en 1981 y 2,7% en 1987[140] .

la población no creyente oscila en torno al 10%, prácticamente duplicándose esa minoría en la última década. Esto confirma la data de la Encuesta Nacional de Juventud 2011, con la cual ya se anunciaba que un 9.5% de los jóvenes se declaraban como no creyentes (1%) o no se identificaban con religión alguna (8.5%), Seguramente el crecimiento económico, la acelerada urbanización y el bono generacional harán de Guatemala una sociedad menos religiosa, o más secularizada, el estudio hecho por el Latinobarómetro mostraría que en los años 2000, 2004, 2007, 2010 y 2011 el país estaba posicionado como el más ateo de Centroamérica, pero recientemente el porcentaje de Guatemaltecos ateos está colocada en 9% o 10% mientras la de Costa Rica se elevo a 11% o 12%, Guatemala es el segundo país menor religioso en Centroamérica, solo después de Costa Rica, aunque en perspectivas mundiales el crecimiento irreligioso es muy poco notable por los fervores católicos y las florecientes iglesias protestantes[141] .

Actualidad[editar]

El crecimiento del protestantismo[editar]

El caso de Guatemala es particularmente interesante porque en 1996 contaba con un 25% de cristianos evangélicos y estos crecieron 15 puntos hasta el año 2013, siendo en la actualidad al rededor del 40% de la población. Los católicos por su parte disminuyen poco en comparación a los países vecinos, sólo bajaron 10 puntos porcentuales en el mismo periodo de tiempo, esto es menos que el promedio de la región que oscila en 13% a la baja.[cita requerida]

Esta evolución particular de Guatemala, que cuenta con menos católicos que el resto de los países de la sub región, pero a su vez este grupo disminuye menos que en países vecinos, y que por su parte las denominaciones cristianas evangélicas crecen más proporcionalmente que el catolicismo; todo esto, lleva al país a dejar de ser mayoritariamente católico con 29 puntos porcentuales de ventaja a tener sólo 7 puntos de ventaja sobre estas denominaciones protestantes. La pérdida del catolicismo se ve en el hecho de que lejos de disminuir lo que sucede es que crece menos que las otras denominaciones cristianas.[142]

En Guatemala el proceso se aceleró desde 1980 como parte de una estrategia contrainsurgente que veía en el católico practicante un potencial simpatizante o militante del movimiento revolucionario, especialmente aquellos bajo la influencia de la Teología de la Liberación (ya en tiempos de la llamada Revolución Liberal, a finales del siglo XIX, se propició la entrada de iglesias protestantes para contrarrestar el poder económico y político de la Iglesia Católica y de los conservadores).

La corporación Latinobarómetro teniendo el estudio más reciente, elaborado con datos desde 1996 hasta 2013 y publicados en el año 2014, resalta que que el país junto con Nicaragua y Honduras, seria uno de los menos católicos de América Latina (los tres con un 47%), y Uruguay con un (41%). De seguir la tendencia a la baja del catolicismo, Guatemala podría llegar a ser el primer país centroamericano de mayoría protestante, como se había declarado en años anteriores.[143]

El crecimiento del secularismo[editar]

Al igual que la mayoría de países latinoamericanos, Guatemala es un país muy espiritual; el 90% de la población practica alguna religión.[144] Contrastado con lo anterior, los estudios también posicionan a la nación como el segundo país menos religioso de América Central, sólo después de Costa Rica; posiblemente también sea entre el noveno y séptimo en América Latina. Hace dos décadas Guatemala no superaba el 2% de gente que optaba por el secularismo, Seguramente el crecimiento económico, la acelerada urbanización y el bono generacional harán de Guatemala una sociedad menos religiosa, o más secularizada, hoy en día el porcentaje oscila entre el 12% de la población (aunque este porcentaje es más grande de lo que estiman otros estudios), la corporación latinobarometro[145] destaca que Guatemala tiene el mismo fenómeno de Costa Rica (17% de no religiosos), Chile (23% no religioso) y Uruguay (39% no religioso) solo que con una progresión más lenta (el fenómeno secular irreligioso).[cita requerida]

Religiones mayas en la actualidad[editar]

Actualmente va en aumento como consecuencia de las protecciones culturales establecidas bajo los Acuerdos de Paz, existiendo ahora grupos religiosos indígenas que tienen sus propios sacerdotes mayas, principalmente en el occidente del país. Últimamente el gobierno ha instituido una política de proveer altares en cada ruina Maya encontrada en el país, de modo que puedan ser realizadas las ceremonias tradicionales por parte de estos grupos religiosos.[cita requerida]

Estadísticas de latinobarómetro[editar]

El catolicismo continúa siendo la religión mayoritaria en Guatemala, aunque ahora sólo con el 47%; esta situación se puede denominar "minoría-mayoritaria", minoría porque dejo de estar arriba del 50% y mayoritaria por ser la creencia religiosa a la que más guatemaltecos pertenecen. Es de notar que este porcentaje ha tenido altibajos a pesar de un siglo de restricción del clero por parte de gobiernos liberales, las procesiones, tres visitas papales y la expansión del pentecostalismo en el país.

En 1996 el 54% de los guatemaltecos decía profesar la religión católica, frente a un 25% de evangélicos. Pero en 2013 el cálculo para los primeros se situó en 47%, este cristianismo está 7 puntos porcentuales sobre la creencia que le sigue en mayoría (las diferentes denominaciones protestantes unidas).

Los guatemaltecos que creen en otras religiones es un porcentaje menos sobresaliente en la sociedad del país, al inicio de este estudio en 1996 el 13% de los guatemaltecos decían creer en otras religiones, un año después el porcentaje llegó al 16% , luego para el 2007 solo era el 1%, aunque al cierre del estudio en el 2013 el porcentaje se coloco en un 3%.

Entre 1996 y 2013, el porcentaje de guatemaltecos que admite que no profesa religión alguna ha llegado a 15% en 2000 y 2007; pero en 2013 se situó en 10% . Es fascinante saber que esto ocurre.[146]


Evolución de la religion en Guatemala entre 1996 al 2013
Año  % católicos  % protestantes  % ateos/sin religión  % otras religiones
1996 54% 25% 8% 13%
1997 54% 24% 6% 16%
1998 69% 19% 8% 3%
1999 60% 27% 9% 3%
2000 52% 29% 15% 4%
2001 58% 29% 7% 6%
2002 57% 29% 8% 6%
2003 59% 32% 7% 2%
2004 53% 33% 12% 2%
2005 57% 31% 10% 2%
2006 54% 34% 10% 2%
2007 48% 36% 15% 1%
2008 51% 36% 11% 2%
2009 54% 34% 9% 3%
2010 47% 39% 12% 2%
2011 55% 30% 11% 4%
2013 47% 40% 10% 3%

Véase también[editar]

Referencias[editar]

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Bibliografía[editar]

Notas[editar]

  1. El Liceo Javier fue construido con una generosa donación de una descendiente del general Justo Rufino Barrios, quien la concedió com resarcimiento por la expulsión de los jesuitas durante el gobierno del general Barrios.
  2. El término «maya» es utilizado para referirse a un indígena guatemalteco que es descendiente de los mayas y/o que tiene como lengua materna una de las 21 lenguas mayenses habladas en Guatemala.
  3. La miel era un parte importante de la dieta maya.
  4. Dominicos, Franciscanos, Jesuitas y Mercedarios, principalmente.
  5. Esta autoridad se extendía en teoría a la selección y ordenación de sacerdotes; la autorización de las licencias para administrar los sacramentos, oficiar misas y confesar; y el derecho y responsabilidad de realizar visitas de inspeción a los clérigos.
  6. La sede episcopal de Ciudad Real incluía Chiapas, el Soconusco, la Vera Paz (incluida la Selva Lacandona), Tabasco y la todavía no conquistada Península de Yucatán.
  7. Las Casas acusó a Marroquín de tener indios esclavos y de repartimiento así como predicar "dañosa doctrina"; Marroquín por su parte lo acusó de traspasar los límites de su jurisdicción.
  8. Baile también creado por los frailes dominicos, para auxiliarse en la catequización de los “infieles” en el siglo XVI; representa las batallas libradas por los castellanos o cristianos contra los moros, árabes o sarracenos en su afán de expulsarlos de la península ibérica a finales del siglo XV.
  9. «Baile de la Conquista». Wikiguate. Consultado el 28 de noviembre de 2014.
  10. Por sus similitudes con el Génesis de la Biblia cristiana, se ha sugerido que la traducción del libro k'iche' no fue correcta y que fue hecha con intención de facilitar la administración de la doctrina católica a los indígenas. El texto ha sido analizado y estudiado detalladamente desde el siglo XIX, cuando fue encontrado en los archivos del convento dominico que expropió Francisco Morazán.
  11. Los dominicos rescataron este ingenio luego de que el propietario anterior en Amatitlán lo perdiera por falta de pago.
  12. Los dominicos lo obtuvieron cuando los antiguos dueños no pagaron el censo.
  13. Los dominicos le compraron el ingenio de Cerro Redondo a los mercedarios en 1711.
  14. Partes de esta construcción aún se conservan y quizá sean las únicas ruinas que datan del siglo XVI en la ciudad de Antigua Guatemala.
  15. No hay fechas exactas de la llegada de los jesuitas y de la fundación del segundo colegio.
  16. Autoridades locales elegidas por los criollos guatemaltecos.
  17. El clero regular, y los dominicos especialmente, se consideraba como defensor de los indígenas.
  18. En la corte de España se les conocía como «curas tontos».
  19. Estudio general era otra denominación de las Universidades durante la colonia española.
  20. pág. 112. «Se buscó limitar el excesivo poder económico de algunas hermandades y cofradías, su elevado número, la falta de control administrativo y fiscal por parte de las autoridades y las manifestaciones públicas de piedad; catalogadas como signos de atraso y fanatismo, en especial las de Semana Santa».
  21. «Catedral». Antigua Guatemala: Antigua Guatemala, info. Consultado el 5 de noviembre de 2014. «Durante esa restauración, debajo la estructura de la catedral se encontró una cripta, además de un conjunto túneles cuya utilidad se desconoce».
  22. Carrera fue el último gobernador del Estado de Guatemala y el primer presidente de la República
  23. Entre estos bienes se incluían monasterios, haciendas, molinos e ingenios de azúcar.
  24. Un metro cuadrado.
  25. Aproximadamente 70 centímetros de alto.
  26. Martínez Peláez, Severo (1990). La Patria del Criollo. «No debe caerse en el error de que Barrios atacó a la Iglesia Católica por motivos religiosos. La órdenes regulares de la iglesia eran los terratenientes conservadores más poderoso y las que más se oponían al sistema de distribución de jornaleros indígenas para los nuevos terratenientes liberales cafetaleros; Barrios, entonces, la atacó para quitarle el poder y sus bienes.» 
  27. Lic. Guillermo Pedroni Donnet.. «El Protestantismo en Guatemala». Guatemala: Universitaria. Consultado el 11 de junio de 2014. «En zonas rurales la presencia institucional católica literalmente desapareció entre 1880 y 1950».
  28. Es decir, el gobierno revolucinario mantendría expulsadas a las órdenes religiosas del clero regular.
  29. Liceo Javier, Colegio Salesiano Don Bosco, Colegio Monte María, Instituto Experimental La Asunción y el Liceo Guatemala, entre otros.
  30. Conviene destacar que la sede central de la United Fruit Company se encontraba en Nueva Orleans, Louisina.
  31. Tras el derrocamiente del gobierno de Jacobo Arbenz, para lo que el arzobispo Rossell trabajó arduamente por considerarlo ateo y comunista, la Iglesia Católica recuperó parte de los privilegios y propiedades que había perdido desde 1872, cuando trinfó la Reforma Liberal.
  32. Su secretario privado siempre fue un miembro de dicha orden conservadora y Casariego frecuentemente visita España para ordenar a grupos de sacerdotes del Opus Dei.
  33. El EGP actuaba en la región petrolera del norte de los departamentos de Huehuetenango y de Quiché, área en donde se localizaba el triángulo Ixil y en la que a mediados de la década de los años setenta se encontró petróleo.
  34. Tales como: Javier Gurriarán (párroco de Santa María Nebaj); Marcelino García (párroco de San Juan Cotzal); y Manuel Antonio González (párroco de San Gaspar Chajul).
  35. párroco y coordinador de la Cooperativa de Santa María Tzejá, población que en la práctica era la mayor base de apoyo del Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP) en Ixcán
  36. Coordinador de Acción Católica en toda Guatemala; años después escribiría un libro llamado «Masacres en la Selva» en donde describe las masacres que ocurrieron en Ixcán en 1982.
  37. El término evangélico en Guatemala se refiere comúnmente a una persona que profesa una religión protestante, es decir protestante y evangélico es lo mismo. A una iglesia protestante (sin importar la dotrina que tenga) le llaman iglesia evangélica, aunque ésta no pertenezca a las Iglesias evangélicas.
  38. La irreligión es el hecho de no practicar o seguir una religión. Esto no implica necesariamente que el irreligioso no crea en uno o más dioses: en muchas ocasiones se trata de un teísta no practicante (privado) en lugar de un ateo o agnóstico.