Relaciones España-Reino Unido

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Relaciones España-Reino Unido
Bandera de España
Bandera del Reino Unido
Spain United Kingdom Locator.png
     España
     Reino Unido
Misión diplomática
Embajada de España en Londres Embajada del Reino Unido en Madrid
Representantes
Embajador Federico Trillo Embajador Simon Manley
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Las relaciones España-Reino Unido se refieren a las relaciones internacionales habidas entre el Reino de España y el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, y entre las naciones que las antecedieron.

Historia[editar]

La historia de las relaciones hispano-británicas se complica por la herencia política de ambos países. Ni el Reino Unido ni España tienen un ancestro constitucional único; el Reino Unido fue creado originalmente por la unión de los Reinos de Inglaterra y Escocia (y más tarde con Irlanda), mientras que España fue inicialmente creada por la unión de las Coronas de Castilla y Aragón. También se han complicado por el hecho de que tanto el Reino Unido como España fueron las dos potencias imperiales globales, en ocasiones reclamando los mismos territorios, una situación que aún hoy día se está barajando en la disputa por Gibraltar, al sur de la península ibérica.

Alianza anglo-portuguesa[editar]

Boda de Juan I de Portugal con Felipa de Lancaster, hija de Juan de Gante y princesa inglesa.

Durante centurias, el rol de Inglaterra en la península ibérica estuvo marcado por la alianza luso-británica de 1373. Las relaciones británicas con Portugal fueron siempre más fluidas que con España, y España y el Reino Unido se enfrentaron dos veces en el contexto de la independencia de Portugal.

En 1384, en plena Guerra de los Cien Años, Inglaterra proporcionó refuerzos al rey Juan I de Portugal, frustrando la invasión castellana respaldada por Francia. Ambos bandos se enfrentaron en la decisiva batalla de Aljubarrota, que demostró ser vital para asegurar la continuada independencia de Portugal de sus vecinos más grandes.

Dicha alianza entró en crisis cuando Portugal apoyó a Juana de Castilla en lugar de a su tía Isabel de Castilla durante la Guerra de Sucesión Castellana (1474-1479), ya que Francia también se postuló de ese lado. En los años siguientes, los ingleses colaboraron con los Reyes Católicos; había bodas entre los príncipes ingleses y castellanos e incluso un pequeño destacamento inglés luchó en por la causa castellana durante la conquista de Granada. Sin embargo, la lucha de Isabel I de Inglaterra en contra de Felipe II de España en el siglo xvi, provocó un nuevo apoyo inglés a los intereses portugueses, que terminó en 1640 con la coronación del rey Juan IV de Portugal (no reconocido por los reinos españoles hasta 1668). En los siguientes siglos, Portugal y el Reino Unido estuvieron estrechamente ligados en su política y guerras contra España, colaborando estrechamente con Francia tras la Guerra de Sucesión Española (1700-1714), que asentó a la Casa de Borbón en el trono español.

Era de los descubrimientos[editar]

Enrique VIII de Inglaterra, que contrajo matrimonio, posteriormente anulado por él mismo, con Catalina de Aragón, hizo una serie de cortas alianzas con Carlos I contra Francia durante la Guerra italiana de 1521-1526 y la Guerra italiana de 1542-1546. Felipe II de España, que en 1559 barajó la posibilidad de casarse con Isabel I, a condición de que ésta acatase la religión católica,[1] finalmente se casó con María I de Inglaterra, poseyendo Felipe la dignidad de rey de Inglaterra e Irlanda jure uxoris. La temprana muerte de María impidió una unión personal más cercana entre los dos países.

Ruptura[editar]

En la década de 1560 - 1570 concurrieron una serie de desavenencias comerciales, políticas y religiosas que deterioraron gravemente las relaciones entre ambos países.

La publicación del Acta de Supremacía por la que Isabel I era declarada cabeza de la Iglesia, la prohibición de la misa católica y la persecución de los religiosos católicos fue motivo de quejas por parte de España, de la misma manera que Inglaterra reclamaba que la Inquisición española respetara la libertad religiosa de ciudadanos ingleses residentes en España; las presas que los corsarios bajo bandera inglesa como François le Clerc, John Hawkins o Francis Drake entre otros, hacían sobre los navíos españoles en las Indias dieron lugar a reclamaciones españolas[2] que raramente se resolvían; los gravámenes impuestos por Felipe II a la exportación de mercancías de los puertos españoles y la prohibición a los extranjeros de comerciar en las Indias; las simpatías españolas para con María I de Escocia, encarcelada en Inglaterra; la situación en los Países Bajos españoles, donde Inglaterra apoyaba militar y económicamente a los rebeldes holandeses en la guerra de Flandes contra las autoridades españolas, y donde el duque de Alba ordenó el embargo de las propiedades inglesas, en represalia por la detención de súbditos españoles.[3]

En 1570, con Isabel excomulgada por el papa Pío V en su bula Regnans In Excelsis, España dio su apoyo en secreto a la conspiración de Ridolfi para asesinar a Isabel I,[3] y se contemplaba seriamente la posibilidad de invadir militarmente Inglaterra.[4] La formación de la Liga Santa, originalmente concebida para enfrentarse al Imperio otomano, fue vista como una amenaza contra Inglaterra. El apoyo de ésta al pretendiente al trono portugués Don Antonio tras la anexión de Portugal a España vino a sumarse al cúmulo de desencuentros habidos entre ambos países.

En 1585 estalló la Guerra anglo-española (1585-1604), en el transcurso de la cual se produjeron el ataque a Cádiz de 1587, el fallido intento de invasión a Inglaterra por la Armada Invencible, el también fracasado ataque inglés a La Coruña o el saqueo de Cádiz. La paz no llegaría hasta 1604, tras la muerte de Felipe II e Isabel I y su sucesión por Felipe III y Jacobo I respectivamente; ambas potencias pactaron el tratado de Londres, poniendo fin a la guerra y restaurando sus relaciones comerciales.[5]

Siglo XVIII[editar]

Gibraltar ha sido un conflicto continuo en las relaciones entre ambos países, ya que España no reconoce la soberanía británica sobre el peñon.
La frontera

Durante todo el siglo XVIII las relaciones entre ambos países estarían marcadas por una sucesión de conflictos militares y políticos, condicionadas por el Pacto de Familia que las coronas española y francesa mantenían.

En 1707, con el Acta de Unión, Inglaterra y Escocia se unieron formando el Reino de Gran Bretaña.

En 1700, tras la muerte sin descendencia de Carlos II de España y su sucesión por Felipe V de España (nieto de Luis XIV de Francia), se planteó en Europa la posibilidad de que ambos países se unieran en una única potencia, cuyo poder excesivo amenazaría a los restantes países del entorno. Para oponerse a ello, Inglaterra, las Provincias Unidas de los Países Bajos y el Sacro Imperio Romano Germánico formaron la Gran Alianza, partidaria de la ocupación del trono español por Carlos de Austria. En 1702 declararían la guerra a la coalición franco-española,[6] dando inicio a la guerra de sucesión española. El conflicto terminaría en 1713 con la firma del tratado de Utrecht, mediante el cual España cedió a Gran Bretaña Gibraltar y Menorca y se comprometió a otorgarle el asiento de negros,[7] lucrativo negocio basado en el comercio de esclavos africanos hacia las colonias españolas en América.

Descontento con las cesiones territoriales hechas por la paz de Utrecht, Felipe V mandó ocupar Sicilia y Cerdeña, lo que dio lugar en 1718 a la Guerra de la Cuádruple Alianza,[8] que terminaría en 1720 con la firma del tratado de La Haya.

En 1727 ambos países entrarían nuevamente en conflicto en la guerra anglo-española de 1727 - 1729, ocasionada por el intento español de recuperar Gibraltar. En 1729 la firma del Tratado de Sevilla volvería a dejar las cosas como estaban antes de la guerra.

En 1739 estallaría la guerra del Asiento, librada en las colonias americanas, y al año siguiente ambos países se verían nuevamente en bandos opuestos durante la Guerra de Sucesión Austriaca, que el tratado de Aquisgrán de 1748 terminaría.

En 1761 España entró en la guerra de los Siete Años y en 1779 en la Guerra de independencia de los Estados Unidos[9]

Con el fin de contener la expansión de la Revolución francesa, en 1793 se formó la Primera Coalición, una alianza de varios países europeos entre los que se encontraban España y el Reino Unido. Forzado por el avance de las tropas francesas en territorio español, Manuel Godoy firmó con Francia la Paz de Basilea en 1795, y al año siguiente el tratado de San Ildefonso, mediante el cual España y Francia pactaban mantener una política militar conjunta frente a terceros países. La Paz de Amiens de marzo de 1802 se vería rota en 1804, cuando el ataque británico a la flota española en la batalla del Cabo de Santa María provocaría una nueva declaración de guerra de España a Gran Bretaña. La derrota de Trafalgar al año siguiente sería el episodio más renombrado de este nuevo enfrentamiento.

Siglo XIX[editar]

En 1800, con el Acta de Unión, Gran Bretaña e Irlanda se unieron formando el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda.

La alianza hispano francesa se rompió en 1808 debido a las pretensiones de Napoleón de elevar al trono español a su hermano José Bonaparte. Durante la guerra de independencia que siguió, Gran Bretaña y España estuvieron unidos.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía adicional[editar]

Enlaces externos[editar]