Reino de Hungría (1920-1945)

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Magyar Királyság
Reino de Hungría

Red flag.svg

1920-1945

Flag of Hungary (1920–1946).svg
Flag of Hungary (1946-1949, 1956-1957).svg

Bandera Escudo
Bandera Escudo
Lema nacional: Regnum Mariae Patrona Hungariae
Himno nacional: Himnusz
Ubicación de Hungría
Localización del Reino de Hungría.
Hungary map World War II - 1920-1941-es.svg
Fronteras iniciales (1920, en amarillo), y en 1941 (en verde), tras los Arbitrajes de Viena.
Capital Budapest
47°29′N 19°02′E / 47.483, 19.033
Idioma oficial Húngaro
Religión Católica romana
Gobierno Regencia
Regente
 • 1920 - 1944 Miklós Horthy
Primer Ministro
 • 1920 - 1921 Pál Teleki
 • 1944 - 1945 Ferenc Szálasi
Período histórico Entreguerras
 • Invasión rumana

4 de agosto de 1919

 • Restauración de la monarquía 1 de marzo de 1920
 • Tratado de Trianon 4 de junio de 1920
 • Primer arbitraje de Viena 2 de noviembre de 1938
 • Segundo arbitraje de Viena 30 de agosto de 1940
 • Ascenso al poder de Ferenc Szálasi 15 de octubre de 1944
 • Conquista de Budapest 13 de febrero de 1945
Miembro de: Fuerzas del Eje

El Reino de Hungría es el nombre oficial que recibió el Estado húngaro entre 1920 hasta 1945, cuando fue ocupado por la Unión Soviética y se transformó en la República Popular de Hungría. Si bien 1945 es la fecha oficial de la abolición del Reino, Hungría había estado bajo dominio total de la Alemania Nazi desde octubre de 1944, cuando Miklós Horthy fue obligado a renunciar y fue reemplazado por Ferenc Szálasi, fascista del Partido de las Cruces Flechadas y ocupada militarmente desde marzo de ese mismo año. Durante todo ese tiempo, a pesar de ser un reino, no tenía rey, sino regente (el antiguo almirante austrohúngaro Horthy).

Durante el periodo de entreguerras, la política húngara se caracterizó por la idealización de la grandeza pasada del país y la persecución de objetivos irredentistas,[1] que pretendían la modificación de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial a favor de Hungría.

Política[editar]

Formación[editar]

Después de que las tropas rumanas, que habían invadido Hungría en 1919, se retiraran a su país, Hungría volvió a entrar en una etapa de guerra civil. Esta vez, los contrarrevolucionarios anticomunistas y monárquicos iniciaron el terror blanco, intentando borrar todo vestigio de la breve república comunista. De esta manera, en el país se desató una ola de persecuciones contra los miembros de movimientos de izquierda y contra los judíos. El campesinado, harto de las exacciones del gobierno comunista y las ciudades (a excepción de los trabajadores industriales), al borde de la hambruna, aceptaron la vuelta de la oligarquía a cambio de la restauración del orden,[2] incluso a pesar de los desmanes de los paramilitares, que fueron disminuyendo al final del periodo contrarrevolucionario.[3]

En 1920, la primera ley abolió todas las medidas aprobadas por los gobiernos revolucionarios de Mihály Károlyi y Béla Kun.[4] Más tarde, una coalición de derecha decidió convertir de nuevo a Hungría en una monarquía constitucional, aunque la restauración de la figura del rey fue pospuesta. En su lugar se nombró un regente y, de esta manera, el almirante Miklós Horthy se convirtió en Jefe de Estado hasta 1944.

Gobierno[editar]

El almirante Miklós Horthy, hombre fuerte de Hungría hasta 1944, en la procesión de San Esteban, fiesta nacional, en 1931.

Estructura de gobierno y sufragio[editar]

A pesar de que Hungría se había comprometido a respetar a todas las minorías que habitaban el país mediante tratados de paz, en la práctica, esto no se cumplió. Por ejemplo, el número de judíos que podían asistir a las universidades fue limitado. El entonces primer ministro, István Bethlen, manipuló las elecciones en las localidades rurales, donde el voto no era secreto,[3] logrando su reelección hasta 1931, cuando la Gran Depresión lo sacó del poder. No obstante, Bethlen logró introducir a su país en la Sociedad de Naciones y dominó la política nacional durante una década.

El país disponía de voto secreto únicamente en las ciudades y el censo era muy restrictivo.[5] Incluso en las ciudades, único lugar donde los movimientos obreros gozaban de cierta libertad, su influencia era mínima ya que los principales cargos municipales eran nombrados por el gobierno.[3] El sufragio estaba limitado asimismo por sexo y edad.[6] El gran número de condiciones que limitaban el derecho al voto hacían que sólo entre un 26,6% y un 33,8% de la población pudiese votar en las elecciones celebradas durante la regencia,[6] y de forma controlada por el poder.

Bethlen, la figura dominante de la política húngara en los años veinte.

Muchos de los partidos permitidos, desde la ultraderecha hasta los socialdemócratas (el partido comunista se hallaba prohibido), eran minúsculos y efímeros, meras plataformas para el ascenso de sus dirigentes.[6]

A comienzos de los años veinte los principales partidos eran el Partido de la Unidad Nacional Cristiana, conservador y nacionalista, y el Partido de los Pequeños Propietarios.[6] Los dos se unieron a comienzos de 1923, quedando el segundo en la práctica subordinado al primero. El nuevo partido (Partido de la Unidad, en húngaro: Egységes Párt) se convirtió en el partido de gobierno durante las siguientes dos décadas. Durante la década de 1930 aparecieron nuevos partidos de extrema derecha que, en su mayoría, acabaron fusionándose en el Partido de la Cruz Flechada de Ferenc Szálasi.

El Partido de la Unidad era en realidad una colección de partidos menores y agrupaciones de intereses diversos, que incluían a los terratenientes, industriales, monárquicos partidarios de los Habsburgo, revisionistas, etc, unidos fundamentalmente por su irredentismo, anticomunismo y conservadurismo social.[6] Abundaban también los antisemitas, aunque los miembros del partido no llevaron a cabo medidas antijudías salvo en la época de la contrarrevolución (1918-1921).[6]

La crisis económica y el cambio de gobierno[editar]

Con la llegada de la Gran Depresión, el almirante Horthy fue presionado para nombrar primer ministro a Gyula Gömbös, un antisemita de extrema derecha, que a su vez fue presionado para que asignase puestos gubernamentales a algunos judíos. No obstante, para 1935, la influencia de la Alemania nazi había impulsado a Gömbös a olvidarse de sus promesas, y la aparición de las «leyes judías» había restringido a los judíos el mercado laboral profesional y los había apartado del resto de la sociedad húngara. Gömbös había obtenido hacía poco la mayoría en el Parlamento, y había iniciado el fortalecimiento del Ejército. En privado, Gömbös le había indicado a Hermann Göring que su objetivo era crear un partido único, que estaría ligado al Gobierno, tal como el Partido Nazi había hecho en Alemania. No obstante, todos sus planes se vinieron abajo cuando enfermó del riñón y murió en octubre de 1936. A pesar de la prematura muerte de Gömbös, el antisemitismo ya se había extendido por todas las capas de la población. En aquel momento, los judíos representaban el 5% de la población.[cita requerida]

La guerra mundial[editar]

Miklós Horthy se unió al bando del Eje durante la II Guerra Mundial al recibir la garantía de Hitler de recibir las tierras que los húngaros considerasen suyas.[cita requerida] No obstante, los judíos de Hungría no serían deportados en masa a campos de concentración sino a partir de marzo de 1944, tras la ocupación alemana del país, cuando se intensificó el exterminio sistemático de los judíos en Hungría para la aplicación de la "Solución Final".[7] Hasta entonces el número de víctimas fue de aproximadamente 60.000.[cita requerida] Desde el inicio de las actividades de Adolf Eichmann y sus subordinados en abril de 1944, comenzaron las deportaciones al campo de concentración Auschwitz-Birkenau. En solo 56 días fueron deportados a ese campo de exterminio 437.000 judíos.[7]

En octubre de 1944, al apoderarse del gobierno el partido “Cruz Flechada”, miles de judíos de Budapest fueron asesinados a orillas del río Danubio, y decenas de miles, especialmente mujeres, enviados hacia la frontera austríaca.[cita requerida] En total fueron asesinados 565.000 judíos en los territorios controlados por Hungría durante la guerra.[7]

Para ese entonces, al volcarse el curso de la II Guerra Mundial contra el Eje, Horthy intentó cambiarse al bando de la Unión Soviética, pero fue descubierto por los alemanes, que enviaron al comando SS Otto Skorzeny a Budapest. Skorzeny secuestró al hijo de Horthy, y Horthy padre suspendió todas las negociaciones con los soviéticos. Luego fue reemplazado por Ferenc Szálasi, líder del Partido fascista de las Cruces Flechadas. Si bien el sistema político del Reino de Hungría dejó de existir con la salida de Horthy del poder, el Reino no fue disuelto hasta la llegada del Ejército Rojo en 1945.

Horthy pasó el resto de la guerra bajo arresto en Baviera, al final se le permitió vivir en Portugal, a pesar de las protestas de los comunistas húngaros. Szálasi escapó a Viena, pero fue arrestado, juzgado y ejecutado, ya que, aunque estaba en contra de las ejecuciones masivas de judíos,[cita requerida] no hizo nada para evitarlas.

Los gobiernos de la Regencia[editar]

Economía[editar]

Después del Tratado de Trianon en 1920, Hungría fue limitada a una fracción de su territorio en el pasado, y grandes zonas industriales, el 55%, fueron pérdidas. El 61% de la tierra cultivable fue perdida, así como el 88% de los bosques, 62% de las líneas férreas, el 83% de las fuentes de arrabio y el 67% de las instituciones bancarias. Desde entonces, la economía de Hungría se centró en la importación y en la exportación de productos agrícolas. En 1929, la caída de los precios de los granos empujó a miles de húngaros al desempleo y la calidad de vida del ciudadano cayó.

Desde los años 30, los lazos económicos con Alemania mejoraron la situación de Hungría, que se volvió cada vez más dependiente de la nación germana.

Agricultura, industria y política[editar]

Con más de la mitad de la población dedicada a la agricultura,[8] la distribución de la misma seguía siendo extremadamente desigual: mientras unos cientos de familias nobles poseían más de la mitad de la tierra cultivable, cerca de tres millones de campesinos (el 70% de la población rural) sobrevivían con terrenos de entre 1 y 7 acres (ocupando el 10% de las tierras cultivables) o no tenían tierra alguna.[8]

Posesión de la tierra en Hungría (1925) [9]
"Tipo" Extensión poseída (en yugos) Número
Sin tierras - 400.000
Pequeños propietarios 8.000.000 840.000
Grandes y medianos terratenientes 7.600.000 10760

La distribución de los latifundios no bastaba para resolver el problema agrario[8] y era contrario a los intereses de los aristócratas que sostenían al gobierno[8] durante la década de los veinte y parte de los años treinta. El gobierno fomentó entonces la industrialización del país para tratar de reducir la superpoblación rural.[8] Ésta necesitaba de capitales, lo que llevó al gobierno a mantener en general buenas relaciones con los financieros judíos, como ya había sucedido antes de la guerra. A la vez, esta cercanía aumentó más aún el antisemitismo de la oposición ultraderechista,[8] que veía a los judíos como sostén del régimen.

Sociedad[editar]

El régimen de Horthy se caracterizó por su carácter conservador, chovinistamente nacionalista y furibundamente anticomunista.[10] [11] La ideología de la contrarrevolución mezcló ambos, nacionalismo y antimarxismo en lo que se llamó la «idea de Szeged» (en húngaro: Szegedi gondolat).[11] Amalgama nebulosa de propaganda política, se centraba en la lucha contra el bolchevismo, el fomento del antisemitismo, un nacionalismo chovinista y el revisionismo.[11]

La sociedad se encontraba intensamente polarizada, quedando el poder político en manos de la nobleza y la alta burguesía y con el cuerpo de oficiales del Ejército formando prácticamente una clase propia.[10] Este estrato de la sociedad, así como la opinión pública, era intensamente revisionista, considerando el Tratado de Trianon como injusto e insultante.[11]

En un ambiente reaccionario, cobraron relevancia la ascendencia del individuo, sus títulos, el respeto por la autoridad y un antisemitismo clásico, junto con una despreocupación por la situación de penuria de las masas de jornaleros y obreros del país.[10]

El más poderoso exponente del régimen, el propio regente, se ha descrito como un hombre conservador, tradicionalista y hostil a las ideas que pudiesen suponer cambios sociales, desórdenes o rebeliones, un hombre con los valores de la época del emperador Francisco José.[10] Opuesto a cualquier reforma que no fuese la más mínima, los cambios de la época, especialmente la Gran Depresión y la falta de una alternativa de izquierda tras el aplastamiento de la República Soviética Húngara y el control del centroizquierda por el poder, hicieron que hubiese de enfrentarse a un crecimiento de la oposición de ultraderecha, única alternativa aparente para los partidarios de un cambio social, económico y político.

El nacionalismo extendido por el país se manifestó en la creación de numerosas asociaciones y ligas patrióticas, con el objetivo de eliminar el Tratado de Trianon. Entre las más famosas se contaron la "Asociación de Defensa Nacional Húngara" (en húngaro: Magyar Országos Véderö Egyesület, MOVE), la «Asociación los Magiares Alzados» (Ébredö Magyarok Egyesülete EME), la «Sociedad del Juramento de Sangre de la Doble Cruz» (Kettöskereszt Vérszövetség) y la «Liga Cultural Húngara» (Magyar kulturliga).[12] Las características más destacadas de estas asociaciones, además de su furibundo nacionalismo, fueron su anticomunismo, antisemitismo y espíritu de "acción".[12]

Las iglesias cristianas apoyaron el régimen reaccionario de Horthy, ante su desagradable experiencia durante el breve régimen revolucionario de Béla Kun, defendiendo además medidas de discriminación hacia los judíos.[13]

Territorio[editar]

Pérdidas[editar]

División de Hungría con las nuevas fronteras de Trianon y la población según el censo de 1910.

El 4 de junio de 1920, el recién nombrado Miklós Horthy firmó el Tratado de Trianon, y renunció a grandes secciones de territorio poblado por magiares. En total, Hungría perdió el 72% de su antiguo territorio y su población pasó de 20,8 millones a sólo 7 millones de habitantes. Las naciones que se beneficiaron de las pérdidas húngaras fueron: Austria, Checoslovaquia, Rumania y Yugoslavia. Hungría perdió su única salida al mar, el puerto de Fiume, en favor de Italia.

La mayor parte de los magiares en otros países se encontraban ubicados en:

Mapa de Rumania en 1940, con el norte de Transilvania resaltado en amarillo (anexado por Hungría ese año).

Estas poblaciones están basadas en el censo de 1910, antes de la Primera Guerra Mundial. No obstante, gran cantidad de alemanes étnicos, eslovacos, rumanos y croatas habitaban Hungría, así como judíos.

Revisionismo[editar]

La política de entreguerras estuvo dominada en Hungría por la obsesión de la clase política[14] por las pérdidas territoriales sufridas con el Tratado de Trianon,[15] que dejaban fuera de las nuevas fronteras del Reino a más de 3 millones de magiares, mayoritarios en sus territorios limítrofes. Mientras los gobiernos conservadores de los años veinte y parte de los treinta y cuarenta confiaron en la revisión pacífica del Tratado a favor de Hungría con el apoyo de las potencias occidentales, la ultraderecha prefería apoyarse en las nuevas potencias fascistas (Italia y Alemania) en auge.[8]

Con el afianzamiento del poder alemán en los años treinta, la postura de la derecha radical de usar a Alemania para enmendar la situación territorial fue ganando partidarios, incluso en parte de los conservadores.

Ganancias y el apoyo del Eje[editar]

Expansión territorial húngara entre 1938 y 1941 respecto a las fronteras austrohúngaras y de Trianon.

Con el tiempo, los políticos húngaros renegaron públicamente del Tratado de Trianon, y las alianzas con la Alemania Nazi y la Italia fascista sirvieron como medio para tratar de recuperar las pérdidas territoriales y de población.

Luego de la Crisis de los Sudetes los húngaros recibieron en el Primer Arbitraje de Viena la zona meridional de Eslovaquia, con mayoría magiar, y, tras la desaparición de Checoslovaca en marzo de 1939 por la ocupación alemana de la parte checa, la Transcarpacia, con escasa población magiar y mayoría ucraniana.[16] [17] El arbitraje, realizado por Italia y Alemania, fue admitido tácitamente por Gran Bretaña.[17]

Más tarde, en el Segundo arbitraje de Viena en el otoño de 1940, Hungría recuperó el norte de Transilvania, cedido forzosamente por Rumania. Este cambio fue el primero mal visto entre las potencias y desaconsejado por algunas destacadas figuras políticas del país.[18] El cambio territorial no satisfizo a ninguna de las dos partes.[19]

En 1941 Hungría participó en la invasión de Yugoslavia y recibió como recompensa la devolución de la Voivodina.[20] En total, entre 1938 y 1941 el país dobló su extensión gracias al apoyo alemán.[16]

El Reino de Hungría planeaba recuperar más territorio rumano (toda Transilvania y Temesvar), pero la amistad entre el rumano Ion Antonescu y Adolf Hitler frustró sus ambiciones. Luego, Hungría tuvo que enviar tropas a la operación Barbarroja, para, entre otras cosas, contrarrestar la influencia rumana en Hitler.

Todas estas anexiones húngaras fueron declaradas nulas después de la Segunda Guerra Mundial.[16]

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. Szilassy (1971), p. 9
  2. Macartney, p. 585
  3. a b c Macartney, p. 586
  4. Macartney, p. 582
  5. Macartney, p. 586,588
  6. a b c d e f Dreisziger (1998), p. 32
  7. a b c El destino de los judíos de Europa - El exterminio de los judíos de Hungría Yad Vashem
  8. a b c d e f g Kelin, Bernard: " Hungarian politics and the Jewish question in the inter-war period". Jewish social studies 28:2 (1966)
  9. Macartney, p. 589
  10. a b c d Dreisziger (1998), p. 31
  11. a b c d Cohen (1996), p. 363
  12. a b Dreisziger (1998), p. 35
  13. Dreisziger (1998), p. 108
  14. Macartney, p. 593
  15. Balogh (1983), p. 43
  16. a b c Balogh (1983), p. 44
  17. a b Balogh (1983), p. 45
  18. Balogh (1983), p. 46
  19. Balogh (1983), p. 49
  20. Balogh (1983), p. 50

Bibliografía[editar]