Reino de Croacia

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Este artículo versa sobre el reino independiente. Para la provincia del Imperio Habsburgo, véase Reino de Croacia (Habsburgo).
Reino de Croacia
Kraljevina Hrvatska
Regnum Croatiae

Bandera
Bandera

925-1526

Flag of the Kingdom of Croatia (Habsburg).svg

Escudo de

Escudo

Ubicación de
El Reino de Croacia en 925
Capital Tomislavgrad, Šibenik, Knin, Solin.
Idioma oficial latín y croata
Religión Católica
Gobierno Monarquía absoluta
Rey
 • 925–928 Tomislav (primero)
 • 1516–1526 Luis II (último)
Período histórico Edad Media
 • Establecimiento del reino 925
 • Batalla de Mohács 1526

El Reino de Croacia (en croata: Kraljevina Hrvatska ), también conocido como Reino de los croatas (en croata: Kraljevstvo Hrvata; en latín: Regnum Croatorum), fue un reino medieval que comprendía la mayor parte de lo que hoy es Croacia así como, periódicamente, partes de Bosnia y Herzegovina en los Balcanes. Fundado en 925, funcionó como un estado soberano durante unos dos siglos. Su existencia se caracterizó por varios conflictos con los venecianos, búlgaros, húngaros y, en ocasiones, el Papa. En 926 consiguió la utilización de la lengua eslava en los servicios religiosos, a cargo del obispo Gregorio de Nin.[1] En 1102, después de un período de tiempo definido por la crisis de sucesión de la dinastía Trpimirović, el reino perdió su plena soberanía con la creación de una unión personal con el Reino de Hungría.

Orígenes[editar]

Coronación del rey Tomislav como primer rey de Croacia. Pintura de Oton Iveković.

El libro De Administrando Imperio, escrito en el siglo X por el emperador bizantino Constantino VII es considerado la fuente más veraz sobre la migración de los pueblos eslavos hacia el sureste de Europa. Según este texto, los eslavos llegaron alrededor o antes del año 600 procedentes de lo que son aproximadamente Galitzia y la Llanura Panónica hacia la provincia romana de Dalmacia. Según la tradición popular, los croatas fueron guiados a Dalmacia por un grupo de cinco hermanos llamados Klukas, Lobel, Kosenc, Muhlo y Hrvat, y sus dos hermanas, Tuga y Buga.[2]

El origen del reino medieval se remonta a los tiempos de Tomislav, descendiente de Trpimir I, que es considerado el fundador de la dinastía Trpimirović. En algún momento entre 923 y 928, Tomislav consiguió unir a los croatas de los principados de Panonia y Dalmacia, cada uno de los cuales había sido gobernado por separado por duques y príncipes, y fue coronado como rey de los croatas en Duvno.[3] El nombre de la ciudad fue cambiado a Tomislavgrad (actualmente en Bosnia y Herzegovina) en su honor. La fuente de más importancia sobre la coronación se encuentra en una carta de 925 del Papa Juan X, en la que cita literalmente a Tomislav rex Chroatorum. El estado de Tomislav abarcaba la mayor parte de Panonia, Dalmacia, Bosnia y Eslavonia. Administró su reino en once condados (županijas) y un banato. Cada una de estas regiones tenían una ciudad fortificada.

Consolidación[editar]

La sociedad croata sufrió cambios importantes en el siglo X. Los líderes locales o župani, fueron reemplazados por los retenes del rey, que tomó las tierras de los terratenientes anteriores, consolidando la creación de un sistema feudal. Los campesinos se convirtieron en siervos y dejaron de ser soldados, haciendo que el poder militar de Croacia comenzara a desvanecerse.

Tomislav fue sucedido por Trpimir II (928-935) y Krešimir I (935-945), cada uno de los cuales logró mantener su poder y mantener buenas relaciones tanto con el Imperio bizantino como con el Papa. Después llegó una época de mayor agitación: el rey Miroslav (945-949) fue asesinado durante una lucha interna por el poder y Croacia perdió las islas de Brač, Hvar y Vis, ocupadas por Pagania. Las ciudades-estado de Dalmacia y el Banato de Bosnia pasaron a poder de Bizancio, y el este de Eslavonia y Sirmia fueron tomadas por los magiares.

Krešimir II (949-969) restauró el orden en la mayor parte del estado. Mantuvo relaciones especialmente buenas con las ciudades de Dalmacia, donando tierras e iglesias a Zadar y Solin. Krešimir II fue sucedido por su hijo Stjepan Držislav (969-997), que estableció unas mejores relaciones con el Imperio bizantino.[4]

Durante el reinado de Krešimir IV (1058-1074), el reino medieval croata alcanzó su máxima extensión territorial. Kresimir logró que el Imperio bizantino lo confirmara como gobernante de las ciudades de Dalmacia.[5] También permitió a la Curia Romana una mayor participación en los asuntos religiosos de Croacia, lo que consolidó su poder, pero perjudicó su relación con el clero en el reino. Croacia bajo Krešimir IV se componía de doce condados, y era ligeramente mayor que en tiempos de Tomislav. Incluía las zonas más próximas de Pagania, y su influencia se extendió sobre los estados vecinos de Zachlumia, Travunia y Doclea, dominados hasta entonces por los serbios. Krešimir fundó también ciudades importantes como Šibenik hacia 1058.[6]

Crisis de sucesión[editar]

Europa hacia el año 1100, durante la crisis de sucesión croata.

En 1072 Krešimir apoyó un levantamiento búlgaro y serbio contra sus amos bizantinos. Éstos tomaron represalias militares contra Croacia, y en 1074 con la ayuda de los Normandos lograron capturar al propio rey, viéndose obligados los croatas a ceder Split, Trogir, Zadar, Biograd, y Nin a los normandos. No obstante, en 1075 la República de Venecia los expulsó buscando ampliar su influencia en la zona. La muerte de Kresimir IV en 1074 también marcó final de facto de la dinastía Trpimirović, que había gobernado las tierras croatas hacía más de dos siglos.

El sucesor fue Dimitar Zvonimir (1074-1089), que había sido Ban de Eslavonia, y pertenecía a la rama Svetoslavić de la Casa de Trpimirović. Dimitar falleció en extrañas circunstancias, sin heredero directo para sucederle. Subió entonces al trono Esteban II (1089-1091), de la línea principal Trpimirović, que llegó al trono a una edad avanzada y reinó durante dos años. Su sucesión fue disputada por una facción de los nobles del norte de Croacia (Panonia). Los nobles le ofrecieron el trono croata al rey Ladislao I de Hungría, quien reclamó la corona croata a través de su hermana la reina Helena de Hungría, viuda del rey Dimitar. La reina disfrutaba de una influencia significativa en el norte de Croacia, y al parecer fue utilizada para impulsar la demanda de su hermano. Los nobles del sur del país no aceptaron al monarca húngaro, y nombraron rey a Petar Svačić, que instaló la capital en Knin.

El problema sucesorio culminó en una guerra, cuando las tropas del rey húngaro Colomán I penetraron en territorio croata y derrotaron a los ejércitos croatas en la batalla de la montaña Gvozd, en la que perdería la vida Petar Svačić.[7] Colomán se hizo coronar rey de Croacia, y los territorios croatas fueron anexionados al Reino de Hungría, pasando a ser una provincia más del reino. Además, el Príncipe Álmos, hermano de Colomán, fue nombrado gobernador de Croacia.

Soberanía húngara[editar]

Muerte del rey Petar Svačić durante la batalla de la montaña Gvozd en 1097, obra de Oton Iveković (1869-1939). Tras este enfrentamiento, el trono de Croacia pasó a los reyes húngaros.

En 1099, Colomán tuvo que dirigir sus ejércitos hacia el este, donde los rusos y los cumanos habían comenzado la invasión de su reino. A su retorno (1101) la nobleza croata había organizado un movimiento revolucionario, lo que obligó a Colomán a la firma de un pacto de compromiso,[7] el Pacta Conventa por el que el rey húngaro restituía la autonomía a Croacia, a cambio de que los croatas admitieran a los reyes húngaros como soberanos.

Durante el reinado de Colomán (1102-1116), Croacia disfrutó de una época de prosperidad y tranquilidad que no conocía su turbulenta historia. El reino se fortaleció, se estableció una nueva administración controlada por el Sabor y los virreyes (ban) y el ejército croata se reorganizaron. Los reyes húngaros sucesores de Colomán (Esteban II de Hungría (1116-1131), Bela II (1131-1141) y Geza II (1141-1162) respetaron las instituciones croatas y defendieron su territorio de los ataques de venecianos y bizantinos, considerándolos tan importantes como si fueran propios.

Amenaza otomana[editar]

Desde el siglo XIV, el incontenible Imperio otomano había avanzado hacia el norte en sus posesiones en los Balcanes, conquistando Serbia y Bosnia, adentrándose antes del siglo XVI en los territorios húngaros (guerras otomano-húngaras). En 1526, el ejército otomano de Solimán el Magnífico aplastó al ejército de Luis II de Hungría en la Batalla de Mohács y devastó el Reino de Hungría, donde además se desató una guerra civil por los pretendientes al trono, Fernando I de Habsburgo y Juan Zápolya.

Buscando protección ante la amenaza otomana, los nobles croatas otorgaron la corona del reino de Croacia al Archiduque Fernando I de Austria, de la dinastía Habsburgo. Por órdenes reales, en 1553 y 1578, amplias zonas fronterizas de Croacia y Eslavonia se convirtieron en la Frontera Militar (Vojna Krajina), bajo autoridad directa del alto mando militar de Viena. El Reino de Croacia bajo la soberanía Habsburgo se mantendría hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial (1914).

Referencias[editar]

  1. WebCitation «Hrvatski glagoljizam i stradanje dalmatinskih gradova» Consultado el 3 de diciembre de 2012
  2. Croatian History «Croatia - historical and cultural overview» Consultado el 3 de diciembre de 2012
  3. Cambridge University Press «Southeastern Europe in the Middle Ages, 500–1250» Consultado el 3 de diciembre de 2012
  4. Fine, V. A. The Early Medieval Balkans: A Critical Survey from the Sixth to the Late Twelfth Century. University of Michigan Press, 1991. ISBN 0472081497, p. 274
  5. Studia Croatica «[»
  6. Fratija, J. G., Sibenik y su catedral, Volumen 20-21, año 1966, página 113-24.
  7. a b Studia Croatica «STJEPAN II Y PEDRO KAČIĆ - Fin de las dinastías» Consultado el 4 de diciembre de 2012