Refresco

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Refrescos.

Un refresco es en general una bebida preparada, con o sin agua carbonatada, edulcorantes que pueden ser naturales —fructuosa o sacarosa— o sintéticos —ciclamato (E952)—, acidulantes, colorantes, antioxidantes, estabilizadores de acidez y conservadores, que se toma fría o al tiempo.

Según el país donde se utilice, el término suele tomar un significado más concreto:

Daños que provoca el refresco[editar]

El beber refresco de cola, con gas o sin él, de dieta o normal, ha ganado adeptos en países donde antes se carecía de esta tradición. El problema se origina cuando ese consumo se realiza en detrimento de otras costumbres más sanas, como el beber agua, leche, jugos o batidos naturales. Los niños y adolescentes son quienes más consumen estas bebidas, y son ellos precisamente los más propensos a sus efectos nocivos, y los que más impactos publicitarios reciben de este mercado.

Función y efectos de los ingredientes de los refrescos[editar]

Cada componente de la fórmula del refresco desempeña cierta función, ya sea como conservador, endulzante o colorante. Todos los ingredientes juntos forman un producto agradable al consumidor, pero también con efectos negativos para su salud cuando se consume en exceso.

Agua carbonatada. Diversos estudios han demostrado que este componente se asocia con los cálculos renales.

Color caramelo. Su origen viene por la acción del calor o de productos químicos sobre los hidratos de carbono. La función del colorante marrón es la de agente saborizante.

Efectos adversos para el organismo: se ha demostrado que el caramelo producido con amoníaco causa deficiencia de la vitamina B6, responsable en parte del metabolismo de los carbohidratos y las proteínas, como del glucógeno muscular, que, al faltar, produce espasmos o contracciones musculares.

Aspartamo (Nutrasweet). Es un compuesto preparado de ácido aspártico y fenilamina. Ha sido asociado con daños a las células cerebrales y tumores cerebrales. Eleva la acidez de la orina, creando susceptibilidad a las infecciones del tracto urinario.

Ácido fosfórico. Se obtiene mediante la acción del ácido sulfúrico sobre el fosfato tricálcio. Su función es la de aumentar el efecto antioxidante de otras sustancias. En altas concentraciones éste ácido irrita la piel y las membranas mucosas.

El ácido fosfórico es dañino también para el calcio de los huesos, porque no permite la adecuada absorción en el organismo, provocando su debilitamiento y por tanto incrementándose la posibilidad de tener fracturas. Se dice también que el ácido fosfórico es uno de los mayores contribuyentes al aumento de la osteoporosis.

Además, la combinación de este ácido con azúcar refinada y fructuosa dificulta la absorción de hierro, lo que puede generar anemia y mayor facilidad para contraer infecciones, principalmente en niños, ancianos y mujeres embarazadas.

Benzoato potásico. Es un conservante, bactericida y fungicida.

Efectos adversos para el organismo: las personas que padecen asma, son alérgicas a las aspirinas o tienen urticaria a intervalos, pueden ser susceptibles al benzoato potásico y tener reacciones alérgicas.

El benzoato de potasio no debe ser añadido en alimentos destinados a bebés o niños; sin embargo, está presente en los refrescos consumidos por niños. Está también incluido en la lista de aditivos a evitar por niños hiperactivos.

Ácido cítrico. En su estado natural se puede encontrar en los limones y en otros zumos cítricos; sin embargo, en el refresco aparace de manera artificial: se fabrica comercialmente mediante la fermentación de melazas con cepas de microorganismos Aspergillus niger. Si el ácido cítrico se consume en cantidades muy grandes, puede causar erosión de la dentadura e irritación local.

El cuerpo humano detiene el crecimiento de los huesos sobre los treinta años, disolviéndose después en la orina, dependiendo de la acidez de los alimentos ingeridos. Todos los compuestos de calcio disueltos se acumulan en las arterias, venas o tejidos de la piel, afectando esto también al funcionamiento del riñón.

Cafeína. Su origen natural es el café. La cafeína que contienen las populares bebidas no son más que agregados para provocar adicción en los consumidores, más que para darle sabor.

Una lata de refresco —si es que lo especifican— contiene 38 mg de cafeína, la cual es considerada un estimulante, por lo que provoca cambios de conducta. La cafeína ha sido comparada en forma compatible con las anfetaminas, que son estimulantes solo recetados por prescripción médica.

Cuando esta sustancia se consume en cantidades elevadas puede provocar insomnio, debilidad, fatiga, úlceras, interferencia con la digestión de las proteínas y con la regulación de las funciones intestinales llegando a producir vómitos y diarreas, provoca también hemorragias de la piel, cataratas, albinismo, alteración a los glóbulos rojos, hidrocefalia, hemorragia de los ojos, deficiencia ósea irreversible, taquicardia, dolores de cabeza y hasta ataques de ansiedad. Además, si se consume en frío, acelera su acción.

Esta sustancia es principalmente peligrosa para los niños por su susceptibilidad de generar pérdida de memoria, pérdida de equilibrio, insomnio, fatiga, temblor de los dedos, temor, ansiedad, estrés, hiperactividad y depresión.

Referencias[editar]

  1. Diccionario argentino español para españoles, Alberto J. Miyara, lema gaseosa.

Enlaces externos[editar]