Revolución Liberal de 1871

De Wikipedia, la enciclopedia libre
(Redirigido desde «Reforma Liberal»)
Saltar a: navegación, búsqueda

La revolución liberal de 1871 (Guatemala) fue un proceso revolucionario ocurrido en Guatemala, de carácter liberal, que causó un cambio en la política de este país, y que derrocaría al presidente Vicente Cerna y Cerna. Liderada principalmente por Miguel García Granados, y con importante participación de Justo Rufino Barrios, se dio como resultado de la lucha entre conservadores y liberales, desarrollada en diferentes eventos desde la Independencia Centroamericana. Los liberales esperaron a que falleciera el gobernante conservador Rafael Carrera en 1865 para alzarse contra el gobierno conservador de los 30 años.

Antecedentes[editar]

Federación Centroamericana[editar]

Artículos principales: Provincias Unidas del Centro de América y Federación Centroamericana

Desde la independencia de Centroamérica, los conflictos fueron comunes y constantes, primeramente las luchas entre quienes querían anexarse a México, y quienes querían establecer una nación aparte y segundamente, las luchas entre los conservadores, que querían mantener los parámetros de gobierno que hubo durante la dominación española, y los liberales, que querían un cambio radical en ciertas políticas tras la independencia.

El político y militar salvadoreño Manuel José Arce llegó a la presidencia centroamericana en 1825, gobernando hasta 1829, gobernando primero con el apoyo de los liberales, pero tiempo después con el de los conservadores. Éste, tras ser depuesto por el general Francisco Morazán y huir a México, encabezaría rebeliones frustradas en 1831 y 1833.

General Francisco Morazán.
Caudillo liberal hondureño.

En 1829, el general hondureño Francisco Morazán logró una victoria, dirigiendo el autodenominado Ejército Aliado Protector de la Ley,[Nota 1] de tendencia liberal, sobre el gobierno conservador del presidente federal Manuel José Arce, y el jefe del Estado de Guatemala Mariano de Aycinena y Piñol. Morazán se instaló como presidente de las Provincias Unidas de Centro América. El gobierno liberal, inició reformas educativas, judiciales y económicas, y trató de limitar el poder económico y político de la Iglesia Católica.[Nota 2]

Durante su mandato, en Guatemala, estuvieron al mando los presidentes José Francisco Barrundia, bajo cuyo gobierno se confiscaron las propiedades españolas y se adoptaron radicales medidas en contra de la Iglesia, como la expulsión del arzobispo de Guatemala, prohibición de las órdenes religiosas y confiscación de todos sus bienes y propiedades; y Mariano Gálvez, federalista y liberal, que reformó la enseñanza y que en 1836 fue reelegido para un segundo mandato, en el que destacaron las medidas reformistas del Código Penal, las leyes de divorcio, el matrimonio civil y la libertad de testar. Esta política provocó reacciones conservadoras, como el levantamiento de Santa Rosa en 1837 y la rebelión de Rafael Carrera que lo derrocó en 1838, obligándole a exiliarse.

Aún durante el mandato de Centroamérica de Francisco Morazán, quien hubiera trasladado la capital centroamericana al El Salvador, luchas internas de la confederación le obligaron a llevar a cabo acciones militares con el fin de mantener su unidad. Tuvo que exiliarse en 1840, obligado por las fuerzas conservadoras de Rafael Carrera; regresó dos años más tarde, con la intención de restablecer la confederación, pero fue traicionado y finalmente fue fusilado en Costa Rica.[1]

Gobiernos conservadores de Guatemala[editar]

Teniente General Rafael Carrera, presidente conservador vitalicio de Guatemala.

Tras la victoria de Rafael Carrera de la lucha que había iniciado desde 1837 contra Francisco Morazán, las fracturas entre los gobiernos locales de Centro América hacían imposible la posibilidad de seguir con la Federación Centroamérica: un gobierno conservador poderoso en Guatemala eliminó cualquier posibilidad de dicha unión. Carrera se instaló en el poder y gobernó Guatemala en dos ocasiones y fue electo posteriormente presidente vitalicio hasta su muerte. Rafael Carrera tuvo durante su gobierno el apoyo propicio de grupos políticos y religiosos conservadores y liberales (aunque no públicamente). Durante su mandato, reivindicó y devolvió a las órdenes regulares[Nota 3] los bienes que habían sido confiscados a la Iglesia Católica durante los mandatos liberales, restableció los diezmos, abolió el tributo indígena, enmudeció a la prensa -lo, dicho sea de paso, siguió siendo practicado por los liberales de manera más dura y férrea- y fundó la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847. De lo que no se habla o se escribe generalmente fue de los aportes en materia económica ya que fue en su gobierno cuando comenzó a ser cultivado el café en el país debido a que la grana[Nota 4] fue perdiendo terreno en los mercados internacionales por el surgimiento de tintes rojos artificiales.[2] Mantuvo una guerra contra contra El Salvador y Honduras entre 1850 y 1853, y en El Salvador, apoyando a los conservadores, derrocando a Gerardo Barrios e instalando a Francisco Dueñas. Tras la muerte de Carrera y algunos gobiernos provisionales, fue elegido como Presidente de la República Vicente Cerna y Cerna en 1865. Durante su gobierno, Cerna, continuó la política conservadora iniciada por su antecesor. Tras ser reelegido en 1869, implantó una política represiva y acabó con el debate parlamentario. Miguel García Granados, quien fuera líder del Partido Liberal, y quien hubiera mantenido un rechazo hacia la política de Carrera y de Cerna, lideró dos levantamientos frustrados contra Cerna en 1865 y 1867, tras lo cual, hubo de exiliarse a México. En éste país, juntándose con Justo Rufino Barrios, organizaría un ejército junto a guatemaltecos exiliados (en su mayoría mercenarios) para deponer a Cerna.[3]

La Reforma Liberal[editar]

General Miguel García Granados, jefe de la Revolución liberal de 1871.

Con largos antecedentes de lucha entre conservadores y liberales, y con un gobierno conservador y declarado vitalicio con su antecesor Rafael Carrera, los liberales exiliados en México y liderados por Miguel García Granados y Justo Rufino Barrios, hicieron una revolución para deponer a Cerna. El 3 de junio de 1871, García Granados llegó con sus tropas a Patzicía, departamento de Chimaltenango, donde levantaron el Acta de Patzicia desconociendo al gobierno de Vicente Cerna y Cerna.

El 30 de junio de 1871, el ejército liberal entró en la Ciudad de Guatemala y García Granados se convirtió en presidente provisional, gobernando hasta el 4 de junio de 1873. Su gobierno puso en marcha la llamada Reforma Liberal de 1871 y decretó la libertad de prensa y la libertad de cultos, la supresión de los diezmos y de las órdenes religiosas y expulsó a los jesuitas, además de impulsar la educación laica. También se estableció la actual Bandera de Guatemala, decretando sus colores, y autorizando la creación del actual Escudo de Armas de Guatemala, donde aparece el quetzal, como símbolo de libertad, en sustitución del escudo conservador, el cual hacía referencia a la creación de la República de Guatemala el 21 de marzo de 1847, en franca oposición a la unión con el resto de naciones del área, que eran liberales.[2]

Estos fueron los cambios en los símbolos patrios:

Motivaciones Económicas[editar]

Los escritores liberales explicaban su posición frente a las órdenes regulares de la Iglesia Católica en terminos similares a los aquí utilizados por Ramón Rosa:
«En América, en donde la instrucción popular se difunde con la celeridad de la luz, y en donde no existen, como en Europa, muy arraigados y tradicionales intereses religiosos, que dan poder y privilegios a numerosas clases sociales; ennuestra América, en donde la libertad de conciencia es ya una conquista definitiva: todas, todas las religiones positivas tienen que desaparecer, en no remoto día, con sus artificiosos y contradictorios dogmas, con sus litúrgicos aparatos teatrales, con sus sangrientas historias, con sus egoístas y mal disfrazados intereses mundanos, con sus hipócritas santidades, con sus privilegiadas y ensoberbecidas castas, y con sus execrables tiranías [...]».
Ramón Rosa
En el prólogo de Poemas de José Joaquín Palma[4]
Honduras, 1882.

Antes de 1871, la economía guatemalteca se había basado en cultivos o actividades que no exigían mucha mano de obra, como el del nopal nutriente de la cochinilla. Pero al ser desplazada la grana de los mercados internacionales por los tintes químicos artificiales, el nuevo cultivo que se desarrolló -el café- exigió para su producción de muchos obreros. El problema se resolvió reinstaurando sistemas de contratación y manejo de trabajadores propios de la época colonial; este sistema de trabajo forzoso rebasó el campo agrícola y se usó también en obras públicas, especialmente en construcción de caminos, telégrafos y otras vías de comunicación.[5] Así pues, el mérito innegable del adelanto en transportes, especialmente el ferroviario, y el de la creación de una moderna red de servicios públicos, se vieron opacados por el establecimiento de prácticas casi esclavistas con dicho reglamento.

Por otra parte, el clero regular, que era un poderoso terrateniente y factor político durante el gobierno conservador, nuevamente fue despojado de sus bienes, incluyendo no solamente sus conventos, sino que también sus haciendas, ingenios azucareros y doctrinas.[Nota 6] [6]

Mandato de Justo Rufino Barrios e intento de reunificación de Centroamérica[editar]

En 1873 fue elegido presidente de Guatemala Justo Rufino Barrios, quien seguiría la línea de Miguel García Granados, y a quien se le conocería en Guatemala por haber declarado la educación laica, gratuita y obligatoria, y quien llevaría a cabo reformas sociales, culturales, económicas y legislativas. Durante su gobierno, en Guatemala, Barrios establecería una política anticlerical, suprimiendo las hermandades y órdenes religiosas, y expropiando los bienes de la iglesia, establecería la Constitución de 1879.[Nota 7]

Justo Rufino Barrios
Líder la Reforma Liberal y Presidente de Guatemala de 1,873 a 1,885.
Museo Nacional de Historia de Guatemala

Dos factores económicos importantes ocurrieron en este período:

  1. Se introdujo la producción a gran escala del café.[Nota 8]
  2. A fin de recompensar a los militares que colaboraron con la revolución, se expropiaron las tierras de indios, extensiones de tierra donde los indígenas guatemaltecos vivían desde la época colonial. Asimismo, se instituyeron las rotaciones de los indígenas entre las propiedades de los nuevos terratenientes.[6] Durante el gobierno de Barrios se despojó a los indígenas de las tierras de indios, las cuales se repartió entre los oficiales que lo ayudaron durante la Reforma Liberal.[6] El Decreto 170 (o Decreto de Redención de Censos) facilitó la expropiación de las tierras a los indígenas en favor de los oficiales, y de personas alemanas en las Verapaces, al propiciar la venta en pública subasta de las tierras comunales.[7] La propiedad comunal, dedicada a cultivos de subsistencia, se convirtió en propiedad privada dirigida al cultivo y comercialización a gran escala de productos agrarios. Por tanto, las características fundamentales del sistema productivo, fueron desde la época de Barrios la acumulación de la propiedad en pocas manos[8] y una especie de «servidumbre de finca», basada en la explotación de los «mozos colonos».[7]

Durante su gestión continuó la política iniciada en la anterior presidencia, emprendiendo un vasto programa de reformas que abarcaron, entre otros aspectos, a la Iglesia, la economía y la educación. Fundó el Banco Hipotecario, el llamado hospital de Oriente, la Escuela Politécnica y mandó construir el Cementerio General de Guatemala y la Penitenciaría Central de Guatemala. Además, durante su presidencia, en Guatemala se tendieron las primeras líneas telegráficas y ferroviarias, firmándose el contrato para la construcción del ferrocarril del Sur. En el orden administrativo y legal, se promulgaron el Código Penal, el Militar y el Código Fiscal.[Nota 9] Asimismo fueron creados los departamentos de Retalhuleu y Baja Verapaz y se estableció la educación pública gratuita, a través de escuelas en todo el país, suprimiéndose paralelamente las hermandades y órdenes religiosas. Barrios también promulgó la Constitución de 1879 y, al año siguiente, fue reelegido Presidente para un mandato de seis años.

Para garantizar el suministro de mozos colonos, se decreta el Reglamento de Jornaleros, legislación laboral que colocó a la población indígena prácticamente a la disposición de los intereses de los nuevos latifundistas cafetaleros, y los tradicionales conservadores - con la notable excepción del clero regular de la Iglesia Católica, el cual fue expulsado del país.[6] El decreto establecía lo siguiente para los indígenas:

  1. Quedaron obligados a trabajar en las fincas cuando los dueños de éstas los necesitaran y sin importar en donde se encontraran.
  2. Quedaron bajo la tutela de las autoridades locales, quienes se encargaban de velar porque los contingentes de indígenas fueran enviados a las fincas.
  3. Quedaron sujetos a la habilitación: paga forzada anticipada, endeudadora del trabajador y justificadora de su envío a las fincas y de su retención en ellas.
  4. Creación del libreto de jornaleros: documento probatorio de la solvencia del trabajador frente a su patrono, y sin la cual el trabajador estaba sujeto al rigos de las autoridades y de los dueños de fincas.[6]

Como resultado de este reglamento, hubo un notable aumento de las exportaciones, y se activó el intercambio con los países capitalistas; tanto los antiguos conservadores aristócratas como los nuevos terratenientes cafetaleros se vieron beneficiados con estas medidas.[6] Ahora bien, hubo un terrateniente conservador que fue atacado y despojado de los privilegios que había gozado durante el gobierno de los 30 años: el clero regular de la Iglesia Católica. Los liberales cafetaleros se vieron obligados a atacar a la Iglesia por el poder económico que ésta tenía y por la fuerte oposición que hacía a compartir el poder con los liberales.[6]

Por otro lado, Barrios persiguió enconadamente a la oposición, obligando a huir a muchos guatemaltecos al exilio de las tierras guatemaltecas. Asimismo, se gobierno se caracterizó por el saqueo de las arcas nacionales, fortuna que fue disfrutada por su viuda en Nueva York, luego de la muerte del General.[1] Barrios también fue objeto de críticas tras la firma, en 1882, del Tratado Herrera-Mariscal de límites con México, mediante el cual Guatemala renunciaba a toda pretensión sobre la región de Soconusco y a sus créditos contra México, sin recibir compensación alguna por ello para el país: había recibido armas mexicanas durante la revolución de 1871 que utilizó para derrocar a Cerna, pero nada más.

Como nota curiosa, cabe mencionar que durante su exilio, el poeta cubano José Martí llegó a Guatemala: venía de México decepcionado del régimen del general Porfirio Díaz y con la esperanza de encontrar uno mejor en el de Barrios. Durante su estancia en Guatemala en 1877 conoció a María García Granados y Saborío, hija de Miguel García Granados a quien cortejó, pero estando ya comprometido, ya no pudo corresponder. Martí se casó en 1878 y a los pocos meses murió María de una enfermedad pulmonar agravada por haber nadado con unas amigas. Martí le dedicó en 1891 el Poema IX que es conocido como el famoso poema La Niña de Guatemala. Devastado por la muerte de María, y decepcionado del gobierno de Barrios, Martí se fue de Guatemala.

En 1883, dejaría en la presidencia durante seis meses su cargo en una presidencia interina de José María Orantes, con motivo de su viaje a Nueva York a firmar el tratado para fijar los límites con México, regresando el 5 de enero de 1884 a la presidencia. Esta reunión pretendía tener el apoyo de México con su afan de que este país apoyara la unión, pero a un precio alto dando al vecino pais potestad total sobre los territorios de chiapas y tabasco. Su más grande anhelo sería la reunificación de Centroamérica, inspirado probablemente en el liberal Francisco Morazán. En 1885, con el apoyo de Honduras, emprendió una campaña militar para restablecer por la fuerza la unión centroamericana y declaró que asumía el mando militar de Centroamérica. Barrios obtuvo el respaldo del presidente de Honduras Luis Bográn, pero Costa Rica, El Salvador y Nicaragua se aliaron para oponerse a sus pretensiones, y también las condenaron los Estados Unidos y México.

Para poner en práctica sus planes, Barrios invadió El Salvador en marzo de 1885, mientras tropas de Costa Rica y Nicaragua se aprestaban a enfrentarse con las de Honduras. Sin embargo, los planes de la reunificación centroamericana se vieron frustrados súbitamente, ya que el presidente guatemalteco murió en la Batalla de Chalchuapa, poco después de que sus tropas invadieran El Salvador.[1]

Gobiernos posteriores a Justo Rufino Barrios[editar]

Tras la muerte de Justo Rufino Barrios, y tras un gobierno de apenas tres días de presidencia provisional de Alejandro M. Sinibaldi, Manuel Lisandro Barillas (político y militar guatemalteco) se hizo con la presidencia tras una jugarreta durante el propio seperio del general Barrios, y luego se tomó un largo tiempo para convocar a elecciones, en donde resultó electo.[9] Gobernaría como presidente de la República de 1886 a 1892, pero hubo de enfrentarse a la hostilidad de la Asamblea, la cual disolvió en 1887, y a varios intentos de golpe de Estado. Su política de firmeza se concretó en el saneamiento de la Hacienda, la expulsión del arzobispo Casanova (miembro líder del Partido Conservador) y la muerte, en 1890, del general Barrundia, quien no se dejó prender tras ser declarado en rebeldía.[1] Aunque no es frecuentemente mencionado, sería probablemente el último gobierno considerado revolucionario; cansado de gobernar, decidió entregar el poder y dedicarse a sus negocios personales.

Tras las elecciones populares, Barillas entregó la presidencia al también general José María Reyna Barrios, en período de quien se hicieron bellos monumentos en la Ciudad de Guatemala, se constituiría el actual Himno de Guatemala y se celebraría la ambiciosa Exposición Centroamericana de 1897 para tratar de atraer inversionistas a Guatemala que contribuyeran con la construcción del ferrocarril interoceánico. Tras el fracaso de la Exposición al no poder completar el ferrocarril a tiempo, la deuda externa con bancos ingleses se disparó, su gobierno degeneró y terminó siendo asesinado por Edgar Zollinger después de la Revolución Quetzalteca de 1897 en circunstancias que nunca fueron aclaradas. Tras su muerte, llegaría al poder el presidente licenciado Manuel Estrada Cabrera quien era el primer designado a la presidencia y cuyo gobierno de 22 años sería considerado relativamente conservador, pero en un momento en que la lucha Liberal-Conservadora ya no estaba declarada.

El gobierno de Estrada Cabrera estuvo marcado por el inicio de la intervención de los Estados Unidos en Guatemala, ya que la nación norteamericana estaba interesada en construir el Canal de Panamá en un ambiente tranquilo en el Istmo; Estrada Cabrera, a su vez, requería del apoyo norteamericano para rechazar militarment cualquier posible invasión inglesa, producto de la elevada deuda que Reyna Barrios dejó con los bancos de esa nación. Estrada Cabrera sufrió varios atentados contra su persona y varios intentos de invasión a Guatemala, incluyendo dos encabezados por el antiguo presidente Barrilas, a quien finalmente mandó a asesinar por dos sicarios guatemaltecos en México en 1907.[1] Finalmente, los conservadores se reunieron en el Partido Unionista, y lograron derrocar a Estrada Cabrera el 14 de abril de 1920 tras lograr incorporar en sus filas a una gran parte de la sociedad guatemalteca;[10] irónicamente, el partido conservador utilizó el argumento de la Unión Centroamericana para derrocar a un gobierno liberal.[11]

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. a b c d e Hernández de León, 1930.
  2. a b Woodward, s.f..
  3. Hernandez, 1930.
  4. Palma, 1882, p. xxviii.
  5. Bauer Paz, 1965.
  6. a b c d e f g Martínez Peláez, 1990, p. 842.
  7. a b Castellanos Cambranes, J. Tendencias del desarrollo agrario, en 500 años de lucha por la tierra (volumen 1). FLACSO, Guatemala. 1992, pág. 316.
  8. Mendizábal, A.B. Estado y políticas de desarrollo agrario: la masacre campesina de Panzós.
  9. Hernández de León,.
  10. Arévalo Martínez, 1945, p. 250-275.
  11. Mendoza, 1946, p. 117.

Bibliografía[editar]

Enlaces externos[editar]

  • Scribd.com (texto de la Ley orgánica de la Universidad San Carlos de Guatemala).

Notas[editar]

  1. Formado por la alianza entre El Salvador y Honduras
  2. Poderoso terrateniente y principal miembro del Partido Conservador
  3. Franciscanos, Dominicos, Mercedarios y Jesuitas, entre otros.
  4. Entonces el cultivo principal de Guatemala
  5. Estuvo vigente hasta el 15 de septiembre de 1968 en que el color azul fue cambiado a celeste y las dimensiones del escudo fueron reducidas.
  6. Las doctrinas eran pueblos de indígenas asignados a una determina orden religiosa para su catequización; sin embargo, con este pretexto las órdenes utilizaban la mano de obra de los catequizados gratuitamente.
  7. No debe caerse en el error de que Barrios atacó a la Iglesia Católica por motivos religiosos. La Iglesia era el terrateniente conservador más poderoso y el que más se oponía al sistema de distribución de jornaleros indígenas para los nuevos terratenientes liberales cafetaleros; Barrios, entonces, la atacó para quitarle el poder y sus bienes.
  8. Esto obedeció a que los terratenientes liberales de occidente fueron los principales promotores de la Revolución. Asimismo, la introducción del ferrocarril fue a causa de la necesidad de transportar el grano a los puertos del país.
  9. Algunas de estas leyes aún siguen vigentes en Guatemala.