Recova de Buenos Aires

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Recova de Buenos Aires
Recova de la Carne
Vieja Recova.jpg
La Recova Vieja, en 1864. Al fondo se puede observar el primer edificio del Teatro Colón.
Edificio
Estilo Colonial español
Localización Flag of Spain (1785-1873 and 1875-1931).svg Bandera de Argentina Buenos Aires, Virreinato del Río de la Plata/Argentina
Uso(s) Mercado
Construcción
Construcción 1802-1804
Demolición 1883
Equipo
Arquitecto(s) Juan Bautista Segismundo
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La Recova de Buenos Aires denominada en su época Recova de la Carne fue un edificio situado en la Ciudad de Buenos Aires que dividió las plazas de la Victoria y del Fuerte. Su construcción comenzó en el año 1802 y desde entonces y hasta su demolición en 1883 sirvió como sitio de venta de mercaderías para la provisión de los vecinos de la ciudad.

Propuestas iniciales y construcción[editar]

En el año 1774, fue planteada su construcción por entonces gobernador interino de Buenos Aires, Juan José de Vértiz y Salcedo, con el fin de suplantar el improvisado mercado que se montaba diariamente sobre la Plaza del Fuerte (antiguo solar de los Jesuitas y actual mitad este de la Plaza de Mayo) y que sirviese como sitio de venta de mercaderías. El lugar elegido para su emplazamiento fue el lado este de la Plaza Mayor (mitad oeste de la actual Plaza de Mayo), pero las obras se demoraron y, finalmente, se dejó de lado la empresa.

Diez años más tarde, en 1784, en el Cabildo de Buenos Aires se vuelve a proponer la idea de una recova y hasta se llama a licitación para la construcción de la misma pero, a la asunción del virrey Loreto, la propuesta es descartada.

El 1 de septiembre del año 1800, el vecino don Martín Diego de la Vega y Quiroga presenta un nuevo proyecto para la construcción, bajo planos del coronel de ingenieros don José García Martínez Cáceres. Hacia finales de año, por orden del Cabildo, se reúnen fondos para la construcción entre los vecinos cuyas propiedades eran fronterizas a la Plaza.

En 1801, a poco de asumir, el virrey del Pino introduce algunas modificaciones y da su visto bueno a dos importantes proyectos civiles que comenzarán a realizarse en el siguiente año: La construcción del muelle sobre el Río de la Plata y la construcción de la Recova (llamada en la época Recova de la Carne).

Emeric Essex Vidal, Vista del Cabildo desde la Recova Vieja (1817).
Vista lateral de la recova, la actual calle Defensa y la Iglesia de San Francisco.

En este mismo año (1802) se principió a abrir los cimientos para la recova de la carne en la Plaza Mayor” (Beruti, op. cit.)

Bajo la dirección del maestro mayor Juan Bautista Segismundo, también constructor del Convento de San Lorenzo, y según la traza de don Agustín Conde se construyeron dos alas de doble filas de cuartos que presentaban hacia el exterior once arcos de medio punto por lado. Como novedad para la época, la totalidad de los muros fue construida con ladrillos de molde.

"El 22 de diciembre del año que corre (1803), se echó el bando donde manda vender la carne, verduras, frutas, etcétera, en la recova"

El año siguiente, en 1804, se construyó el gran arco (Arco de los Virreyes) que permitió unir las dos alas, completando así el proyecto original de estilo neoclásico. Con el objeto de despejar la perspectiva, al año siguiente, se pasó a demoler la casilla de los Fieles Ejecutores, “que estaba hecha junto o frente al brazo de la recova que va para San Francisco y se puso en la carnicería, y bajo en un cuarto de la misma recova” (Beruti, op. cit.)

La privatización[editar]

Hacia 1840, mermado el erario público por el bloqueo francés, el gobierno saca a remate la Recova y es adquirida por los hermanos Manuel y Francisco Murrieta en la suma de cuatrocientos mil pesos. Antes de escriturar, en un episodio que se registra confuso, los Murrieta venden la propiedad a Tomás de Anchorena. Luego de la muerte de Anchorena y con el fin del bloqueo anglo-francés, la Recova va dejando de cumplir su función primordial de abasto de carnes, frutas y verduras para pasar a albergar en sus cuartos a tenderos y artesanos.

"La doble fila de cuartos que forman la Recova vieja, constaba casi en su totalidad de tiendas de ropa hecha, generalmente de lo más ordinario: allí acudían preferentemente los marineros… Por aquellos años de Dios, comían todos los tenderos de la fonda. Los llevaban la comida en viandas de lata, y entre 2 y 3 de la tarde, (hora en que entonces se comía), no se podía pasar por la Recova porque el olor a viandas era insoportable y el tufo a comida que en verano salía de cada tienda de esas, volteaba como un escopetazo. Es imposible que los que por aquella época acostumbraban pasar por allí, hayan olvidado ese olor sui generis…" (Wilde, op. cit.)

La demolición[editar]

La rápida demolición de la Recova, en 1883. Atrás, la Casa Rosada sin su arco central. (Foto: AGN)

En 1869 se presentó un proyecto proponiendo la expropiación de la Recova vieja para dar, con su demolición, mayor ensanche a la plaza de la Victoria, pero las finanzas maltrechas por los gastos de la guerra y el posterior brote de fiebre amarilla hicieron que el proyecto naufragase.

Durante su primer año de gestión como intendente de la ciudad federalizada, Torcuato de Alvear —en el contexto de una gran cantidad de obras destinadas a la sanidad y el embellecimiento urbano— decide la demolición de la Recova que se da en el año 1884. Tras la expropiación de la misma, encarga al arquitecto Juan Antonio Buschiazzo las tareas de demolición, la unificación de las plazas y el traslado de la Pirámide de Mayo desde su ubicación primitiva, frente al Cabildo a la altura de la Catedral, hasta donde se encuentra actualmente, sobre el eje imaginario de la antigua recova.

Los trabajos de demolición comenzaron el 25 de mayo de 1883, fueron llevados adelante por una legión de obreros y se terminaron al día siguiente.

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Referencias[editar]

Véase también[editar]