Reconstrucción Nacional

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La Reconstrucción Nacional fue un periodo posterior a la Guerra del Pacífico, donde el Perú inicia su resurgimiento económico, político y social. Algunos autores lo ubican en el tiempo desde 1883 (firma del Tratado de Ancón) a 1895 (que coincide con el periodo del Segundo Militarismo), otros lo extienden hasta 1919 (inicio del Oncenio de Leguía).

Antecedentes e introducción[editar]

La guerra terminó completando la destrucción que se había iniciado con la crisis económica de la década de 1870. En 1879, el sistema bancario peruano estaba quebrado y la agricultura, la minería y el comercio apenas sobrevivían. Al terminar la pesadilla de la guerra y de la ocupación, el país seguía viviendo. Pero era un país exangüe, amputado, dolorido. En suma un país yacente. El Perú que sigue al período de la guerra, es un Perú quebrado en sus más profundas raíces. La situación económica del país luego de la guerra fue bastante precaria: el país sentía la necesidad de afrontar un futuro de reconstrucción en todos sus aspectos.

El Perú había perdido sus principales recursos naturales, sus principales industrias productivas, el comercio se había contraído, las principales vías de comunicación colapsadas o destruidas, una inflación incontenible y sobre todo, una enorme deuda externa con los acreedores ingleses, la cual sobrepasaba los cincuenta millones de libras esterlinas, lo que hacía imposible que el Perú pudiese recibir nuevos créditos internacionales.

Sin embargo, en estos años van a aparecer nuevos recursos económicos que van a permitir acelerar la recuperación económica del país. Se inició la explotación del caucho en la selva y del petróleo en la costa norte. La explotación de ambos recursos naturales está vinculada al fenómeno de la segunda revolución industrial, la cual tuvo en el boom del automóvil a su máximo exponente. Asimismo, se inició en estos años el lento resurgimiento de la actividad agroindustrial del azúcar y del algodón en la costa norte del país.

Características[editar]

  • Establecimiento de la contribución personal y los trabajos de la república, lo que ocasionará la rebelión de Atusparia y Uchcu Pedro.
  • Reestructuración y funcionamiento de la Biblioteca Nacional, encomendándole dicha tarea a Ricardo Palma.
  • Reconstruyó la UNMSM
  • Se firma el Contrato Grace con los tenedores de bonos de la deuda externa del Perú.
  • Se logra pagar una parte de la deuda externa.
  • Reorganización de las fuerzas armadas.
  • Se entrega en concesión trenes, guano, territorios en la selva, etc.
  • Se suprimen los billetes fiscales, cambiándolos por la moneda de plata.
  • Se rompen relaciones diplomáticas con Chile por la cuestión del plebiscito (chilenización).
  • Creó la compañía recaudadora de impuestos (para el mejor cobro de las rentas del Estado).
  • Se da gran apoyo a la fundación de instituciones crediticias y financiera del capital extranjero, creándose Bancos (Perú, Londres, Popular, internacional).
  • Reducción del impuesto a los productos de primera necesidad (alimentos) e incremento de los que sirven de placer o de vicio (alcohol y tabaco)
  • Implantó el patrón de oro en el sistema monetario, emitiéndose la “Libra de Oro
  • Se funda la “Escuela Militar de Chorrillos” (EMCH) y se establece el servicio militar obligatorio (SMO)
  • Se crean las Juntas Departamentales (1886), con el objetivo de descentralizar la recaudación de las contribuciones e invertirlas en provecho de los mismos pueblos tributarios.
  • Se suprimen el Tribunal del Consulado y se crea la Cámara de Comercio de Lima (1888).
  • Se funda la Sociedad Geográfica de Lima (1888).
  • Se inaugura el alumbrado eléctrico en el Centro de Lima (1886), a cargo de la Empresa Peruvian Electric Constructión and Supply Company.
  • Se instala el servicio telefónico en Lima (1888), a cargo de Bacigalupi y Cia. Los primeros abonados vivían en Lima, Callao, Miraflores, Barranco y Chorrillos.
  • Se funda el Banco Italiano (1888), hoy llamado Banco de Crédito del Perú.
  • Se reorganiza el ejército y se reabre la Escuela Militar (1889). También llegó el buque de guerra “Lima”.
  • Se importaron las primeras bicicletas (1889).
  • Se funda la Fábrica Nacional de Tejidos Santa Catalina, en la avenida Grau (1889). La fábrica de tejidos de Vitarte fue adquirida por compañía la inglesa Peruvian Cotton (1890).
  • Se instala en Talara la London Pacífic Petroleum Company para explotar los pozos petroleros de la Brea y Pariñas (1890).
  • Repatriación de los restos de los héroes de la Guerra con Chile.
  • Rebelión de los campesinos ayacuchanos por el estanco de la sal.
  • Manuel Madueño intentó crear un estado federado en Loreto.
  • Se firmó el Tratado Billinghurst-La Torre para convocar al plebiscito en Tacna y Arica.
  • Llegan los inventos de la segunda revolución industrial.

Economía[editar]

No resulta difícil imaginar el nivel de destrucción en que quedó la economía peruana al final de la guerra. A esto se sumaba otro asunto: el país debía resolver una serie de problemas anteriores al estallido del conflicto. El principal se refería al pago de la deuda externa a los acreedores británicos. Desde la firma de la paz con Chile ellos presionaron al Perú para que cancele los compromisos pendientes.

El problema es que el país no contaba con los recursos para el pago de la deuda. Además requería urgentemente capitales para iniciar la reconstrucción sin la cual era imposible cumplir con los acreedores británicos. La deuda ascendía a cerca de 51 millones de libras esterlinas cuyo pago anual exigía casi dos millones y medio de libras, suma imposible de reunir en aquellos años.

Ahora la agricultura asumió el papel dinámico en la economía que el guano había desempeñado unos años antes. De este modo los hacendados se transformaron en el grupo dominante hasta 1919. En este período también se hizo presente el capital norteamericano y se consolidó el modelo exportador que entraría en crisis cuando quebró de la Bolsa de Nueva York en 1929.

En esta segunda etapa, los productos de exportación fueron más diversos. La sierra proporcionó lana (de oveja y de alpaca), junto con minerales como plata, oro y cobre, entre otros. La Amazonía contribuyó con café, coca y caucho. Y la costa con azúcar y algodón. Los precios de la mayoría de estos artículos aumentaron, con leves fluctuaciones, en el mercado mundial, lo cual demostraba una creciente capacidad productiva del país.

Agricultura[editar]

La agricultura de la costa quedó luego de la guerra reducida a un nivel de subsistencia. Su recuperación fue muy dolorosa. No había crédito, la mano de obra era escasa y la poca maquinaria que quedaba en funcionamiento era obsoleta. Había que tomar medidas para revitalizarla. En primer lugar conseguir créditos y facilidades para que se formen empresas de irrigación, favorecer la inmigración de mano de obra y crear institutos agrícolas.

En 1896 por iniciativa de un grupo de agricultores se fundó la Sociedad Nacional de Agricultura. La intención era empujar al país en pro del desarrollo agrícola y canalizar las demandas de los hacendados. Bajo sus demandas se introdujo, por ejemplo, la enseñanza agrícola en nuestro medio al fundarse, en 1902, la Escuela Nacional de Agricultura. También se iniciaron los estudios para combatir las pestes y enfermedades de los cultivos de la costa.

Remontándonos a los días que siguieron a la firma de la paz, muchos hacendados habían abandonado los valles, especialmente en los del departamento de La Libertad. Ya no existían las espléndidas casa-haciendas y las adornadas capillas que durante tantas décadas caracterizaron la zona. También fueron desapareciendo los pastos y campos de algodón y arroz que antaño se entreveraban con los sembríos de caña.

Pero hacia la década de 1890 empezó a configurarse otro paisaje, más moderno aunque menos bello. Desde las faldas de los Andes, todo visitante al valle de Chicama podía contemplar un mar inmenso, casi ininterrumpido, de caña y chimeneas de negro azabache que humeaban en un cielo siempre azul. Se trataba de nuevas y gigantescas plantaciones industriales que concentraron la tierra en pocas manos.

La historia de los valles de La Libertad es simple. Las haciendas de los terratenientes trujillanos fueron absorbidas por tres grandes empresas agrícolas: Casagrande, Roma y Cartavio. Los Gildemeister (familia alemana), Larco (familia italiana) y la Compañía Grace (empresa británica), sus propietarios respectivos, simbolizaban los nuevos tiempos: inyección de capital extranjero y trabajo de los indios "enganchados" que formaron el proletariado agrícola. El mercado internacional favorecía las exportaciones de azúcar: en 1889 se exportaron 45 mil toneladas y hacia 1900, unas 50 mil hectáreas estaban dedicadas al cultivo de la caña.

El sorprendente desarrollo de Casagrande se remonta a la década de 1870 cuando la firma Gildemeister y Co., propiedad del inmigrante alemán Juan Gildemeister, quien compró varias haciendas, incluyendo Casagrande, que se convirtió en el centro de sus operaciones azucareras. Cuando falleció en 1898, Gildemeister había comprado 8 grandes haciendas azucareras y era el segundo gran terrateniente del valle, después de la familia Larco.

Siguiendo con el mapa azucarero del Perú, la zona más estable fue Lambayeque, en donde el impacto de la guerra fue menos dramático. Las dos familias azucareras más importantes de la región, los Pardo (Tumán) y Aspíllaga (Cayaltí), se habían establecido en la década de 1870 y fueron capaces de sobrevivir y expandirse con la ayuda del crédito de las casas comerciales y bancos extranjeros.

Respecto al algodón, su exportación siguió en importancia a la del azúcar. Los departamentos de mayor producción fueron Piura e Ica, dedicados al cultivo de "algodón de hebra larga"; otras zonas de cultivo eran los valles ubicados al norte de Lima (Santa, Pativilca, Supe, Huaura, Chancay y Chillón). Los tipos de algodón que se cultivaban eran: peruano, egipcio y, en menor cantidad, argeliano, Mitafifí y Sea Island. Su cultivo cubría, en 1905, cerca de 20 mil hectáreas y daba ocupación a cera de 16 mil personas.

Pero los cultivos del "oro blanco", como se le llamaba al algodón, estaban casi siempre expuestos a la enfermedad del Wilt hasta que, en 1908, luego de infatigables trabajos, Fermín Tangüis una planta resistente al Wilt que se hizo famosa en el mundo por su gran calidad.

Por su lado, el arroz era sembrado en Lambayeque donde existían haciendas con molinos propios para su pilado. Este cultivo se orientaba básicamente al mercado interno y una pequeña parte era vendida a Chile, Ecuador y Bolivia a través de los puertos de Eten y Pacasmayo.

Minería[editar]

Hubo seria preocupación por dotar al sector minero de un marco legal capaz de fomentar su desarrollo. Por ello, en 1890 se exoneró por 25 años a la industria minera de todo impuesto. La ley benefició a los siguientes minerales: oro, plata, cobre, cobalto, plomo, fierro, níquel, estaño, antimonio, azufre, carbón de piedra, cinabrio y petróleo.

También se exoneró de impuestos aduaneros a la importación de maquinarias, útiles, herramientas y demás productos necesarios para su explotación (dinamita, carbón, madera y azogue, entre otros). Otro hecho, esta vez de carácter geoeconómico, se dio en 1892 cuando el Ferrocarril Central llegó a Casapalca y, al año siguiente, a La Oroya. En 1904 la Peruvian Corporation lo hizo llegar hasta Cerro de Pasco.

También se fundó la Sociedad Nacional de Minería con el propósito de representar y fomentar los intereses de la industria minera. Y para coronar este esfuerzo nacional por el sector minero, en 1901 empezó a regir el nuevo Código de Minería, inspirado en principios liberales, que reformó radicalmente al sector y permitió el sorprendente desarrollo que alcanzó la minería en los primeros años del siglo XX.

Mientras que la minería colonial se había concentrado en los metales preciosos, el nuevo despegue minero respondió a las necesidades (principalmente de cobre) de la industria europea y norteamericana. En este sentido, al igual que en la agricultura costeña, los empresarios peruanos demostraron capacidad para responder las demandas del mercado mundial. Sólo entre 1896 y 1899 se invirtieron casi 13 millones de dólares en este sector. Parte de este capital provenía de los propios mineros que habían alcanzado éxito el resto se reunió entre los hacendados y comerciantes limeños.

Hasta 1900 se puede hablar de una "pequeña minería" donde destacan los esfuerzos de estos empresarios peruanos. Es la época heroica de las exploraciones, los estudios y los experimentos arriesgados financiados con un pequeño porcentaje sus ahorros.

El petróleo, por su parte, era conocido ya desde los tiempos virreinales. Desde finales del siglo XVII el padre José de Acosta informaba que existía un manantial de brea al que se le llamaba copé y que era utilizado por los marinos para alquitrar sogas y aparejos, o para pintar sus embarcaciones. Luego, en 1863 A. E. Prentice realizó la primera perforación en el país en un lugar llamado Caña Dulce en la costa de Zorritos.

A partir de 1890 se explotó sistemáticamente el petróleo de Piura donde la Lobitos Oil Company desarrolló la extracción en los yacimientos de la Brea y Pariñas. Según algunas cifras, en 1892 eran 30 los pozos abiertos ubicados casi todos en la zona de Negritos; su producción era de 500 mil litros de petróleo diarios. En 1890 los yacimientos de la Brea y Pariñas rindieron poco más de 8 mil barriles y 10 años más tarde su producción anual sobrepasaba los 200 mil barriles.

El caucho[editar]

La explotación del caucho, también llamado “jebe” o shiringa por los nativos de la selva, tomó importancia a finales del siglo XIX y significó el despertar de ciudades amazónicas como Iquitos en Perú (en 1851 era un modesto pueblo de pescadores con menos de 200 personas; en 1900, era una pujante ciudad de 20 mil habitantes) o Manaos en Brasil.

La demanda del comercio internacional impulsó la extracción de este recurso natural que trajo importantes beneficios al tesoro público entre 1882 y 1912. Un nuevo mito de “El Dorado” se elaboraba en la selva, aunque para las poblaciones de aborígenes representó la quiebra de su organización social, de su vida económica y de sus creencias. Esto sin contar el problema demográfico. De esta forma, se escribía una nueva página del eterno choque entre las necesidades de Occidente y el modo de vida de los indígenas americanos.

Para el país, la explotación cauchera representó un importante, aunque violento, paso en la ocupación, bajo criterios nacionales, del espacio amazónico. En este sentido se exploró la Amazonía reiniciándose importantes estudios geográficos a cargo de la Junta de Vías Fluviales, creada en 1901, que continuó a los de la Comisión Hidrográfica que funcionara desde 1860.

Los nativos de la selva usaban el caucho para sus juegos (hacían pelotas con él) o para impermeabilizar bolsas. El mundo occidental comenzó a necesitarlo desde 1823 cuando Macintosh logró patentarlo para la manufactura de productos impermeables. Más adelante, en 1839, Charles Goodyear descubrió que si el caucho se mezclaba con azufre y se calentaba se obtenía un producto más fuerte, elástico y resistente tanto al frío como al calor.

A raíz de ese descubrimiento, el "vulcanizado", la producción del caucho en Brasil, por esos años el primer productor mundial, se incrementó notablemente para subir de 338 toneladas en 1840 a 2673 en 1860. A finales de siglo, el caucho se convirtió en un producto imprescindible para la industria automotriz cuando, en 1888, se patentó el procedimiento para fabricar llantas inflables.

El auge cauchero atrajo a la Amazonía a numerosos migrantes que trabajaron en su explotación (como los casi míticos Carlos Fermín Fitzcarrald o Julio César Arana) y en los servicios vinculados a la misma. Como cualquier industria extractiva, no consideraba útil la conservación del medio ecológico ni la del árbol productor del jebe, pues se pensaba que el recurso era inagotable (como antes parecía serlo el guano). De esta manera, los árboles eran talados indiscriminadamente y los caucheros pronto se ganaron una siniestra fama frente a la población nativa. Eran los portadores del mal, además de ser transmisores de enfermedades, como el tifus o la malaria, que diezmaron seriamente a la población nativa. Se calcula que unos 40 mil nativos murieron de estas enfermedades durante el "boom cauchero".

En 1897, el caucho representaba el 9.3% del total de las exportaciones del Perú. En 1884 se exportaron 540,529 kilos mientras que, entre 1900 y 1905, salieron por el puerto de Iquitos más de 2 millones de kilos de caucho por año. De otro lado, en 1900 el monto en libras esterlinas por su exportación fue de 378,318 y en 1905 fue de casi un millón. A partir de ese momento, le salieron competidores de otras partes del mundo. Exploradores británicos habían exportado plantas a la India y a Ceilán donde se desarrollaron extensas plantaciones. El precio del caucho empezó a disminuir en el mercado. Luego aparecería el jebe sintético. La era del caucho estaba finalizando para el país.

Literatura[editar]

Durante la ocupación de Lima por el ejército chileno, diversas instituciones públicas como la Universidad Mayor de San Marcos, el Palacio de la Exposición y la Biblioteca Nacional fueron utilizadas como barracas por las tropas invasoras siendo al mismo tiempo desvalijadas de todos sus bienes artísticos y culturales los que fueron conducidos a Chile.

Tras la guerra del Pacífico hay una reacción contra el romanticismo, liderada por el intelectual Manuel González Prada, quien cultivó una poesía que por su temática estetizante y la introducción de nuevas formas métricas fue un claro precursor del modernismo. Se desarrolló también, de un modo bastante tenue, el realismo en la novela, que toma vuelo a partir de entonces en el Perú.

Una característica resaltante en este período es el surgimiento de un grupo de escritoras. Muchas de ellas —habiendo perdido a sus cónyuges e hijos mayores en la guerra con Chile— tuvieron que ganarse la vida por sí mismas, y cultivaron su vocación literaria a través de tertulias. La principal fue la de la argentina Juana Manuela Gorriti, en las que se discutía sobre los problemas sociales y sobre la influencia de las formas europeas. Escribieron novelas que en cierto modo pueden calificarse como realistas. Tal es el caso de Mercedes Cabello de Carbonera, con El conspirador y Clorinda Matto de Turner, con Aves sin nido. Otra novelista que destacó fue María Nieves y Bustamante con Jorge, el hijo del pueblo.

El modernismo se desarrolla en el Perú a partir del poema «Al amor» de Manuel González Prada, publicado en el diario El Comercio en 1867, donde el autor fusiona un conjunto de géneros poéticos provenientes de Europa, dando como resultado el triolet. Esta tendencia, resultado del cosmopolitismo que vivía el Perú, pronto se desarrolló en otras partes de América Latina: en Cuba con José Martí; en Nicaragua con Rubén Darío; en Argentina con Leopoldo Lugones; en Uruguay con Julio Herrera y Reissig; en México con Manuel Gutiérrez Nájera. A pesar de sus tempranos antecedentes con González Prada, el modernismo alcanzará en el Perú un pleno desarrollo tardíamente, a inicios del siglo XX. Descolló José Santos Chocano, cuya obra grandilocuente que gusta de la retórica y de la descripción de paisajes está en realidad más próxima a Walt Whitman y al romanticismo; Alberto Ureta, cuyos poemas, de tono reflexivo y melancólico poseen mayor calidad, y Enrique Bustamante y Ballivián. José María Eguren abrió el camino de la innovación en la poesía peruana con sus libros La canción de las figuras (1916) y Simbólicas (1911), próximos al simbolismo y que reflejaban su mundo interior mediante imágenes oníricas, con las que reacciona contra la retórica y el formalismo modernistas.

Industria[editar]

En 1896 se creó la Sociedad Nacional de Industria y se formó en Lima el Instituto Técnico e Industrial del Perú para servir al gobierno como órgano consultivo y al público como centro de información en materias técnicas industriales. De esta manera el país apostaba por su desarrollo industrial.

De las diversas ramas industriales, la textil fue la que alcanzó mayor desarrollo y progreso, especialmente la industria manufacturera de tejidos de algodón debido a dos factores: la alta producción del algodón en la costa y la rica tradición textil peruana que se remontaba a los tiempos prehispánicos y virreinales.

En Lima se abrieron las principales fábricas como "Santa Catalina" fundada en 1888, propiedad de la familia Prado y la que trajo al país la maquinaria más moderna; "San Jacinto", fundada en 1897, propiedad de la familia italiana Isola y que formó la primera escuela de químicos en el arte del tinte; El Progreso, fundada en 1900 y propiedad de inmigrantes alemanes; "La Victoria", establecida en 1898 y propiedad de la familia Pardo; y "La Bellota", fundada en 1900 y propiedad del italiano Américo Antola.

Un caso singular fue la fábrica "Maranganí", fundada en 1897 y propiedad de Pablo Mejía y Antonio Lorena; ubicada en Canchis (Cusco), daba ocupación a 100 operarios y su producción se vendía en la sierra sur y Bolivia.

En otros rubros, inmigrantes de origen italiano fundaron las fábricas de helados, como "D'Onofrio" en 1897, y de elaboración de harina y sus derivados, como "Nicolini Hermanos" en 1900. La producción de galletas estuvo monopolizada por la empresa Arturo Field. La industria cervecera estaba representada por "Backus y Johnston" en Lima, y, en el Callao, la "Fábrica Nacional" fundada por un alemán, que luego pasaría a la familia italiana Piaggio. Lima y otras ciudades del interior albergaban varias fábricas de bebidas gaseosas. Por último, en 1898, se establecieron dos fábricas de fósforos: "El Sol" y "La Luciérnaga".

Banca[editar]

El sistema bancario se recuperó lentamente. El "Banco Italiano" (hoy Banco de Crédito del Perú) se inició en 1889 como una asociación de comerciantes italianos para financiar sus negocios, básicamente comercio y agricultura. En 1897, el “Banco de Londres, México y Sudamérica” se asoció al "Banco del Callao" dando origen al "Banco del Perú y Londres"; se dedicó básicamente a dar préstamos a la agricultura de exportación. En 1898 se abrió el Banco Internacional y en 1899 la familia Prado fundó el Banco Popular como mecanismo para financiar sus negocios. El capital bancario más importante era manejado por el "Banco del Perú y Londres" y el "Banco Italiano". Cada uno movía aproximadamente un millón de libras peruanas; el capital de los demás fluctuaba en 200 mil libras peruanas.

Ciencia[editar]

En agosto de 1885, Daniel Alcides Carrión, un estudiante de medicina peruano, se inoculó con la ayuda de Evaristo Chávez, la secreción tomada de una verruga de la paciente Carmen Paredes. Después de 3 semanas desarrolló los síntomas clásicos de la "fiebre de la Oroya", por lo que se estableció un origen común de las dos enfermedades. Carrión llevó un diario con anotaciones detalladas de sus síntomas hasta los últimos días de su enfermedad en que se agravó su estado clínico y falleció de la enfermedad el 5 de octubre de 1885. Por sacrificio fue reconocido como mártir de la medicina peruana y en su honor se celebra el 5 de octubre el día de la medicina peruana.

En 1888, se fundó la Sociedad Geográfica de Lima.

Pedro Paulet inventó el motor de propulsión de combustible líquido (1895) y el primer sistema moderno de propulsión para cohetes (1900). Descubrió las ventajas del combustible líquido para la propulsión de los cohetes y diseño, construyo y probó con éxito el primer motor cohete de combustible líquido conocido en la historia. En 1902, diseñó su "avión torpedo" propulsado por una batería de cohetes, montados en un ala pivotante que le permitía despegues verticales, después de lo cual giraban hacia atrás para impulsarlo en vuelo horizontal.

El año anterior, Augusto Weberbauer comenzó sus investigaciones botánicas en el Perú. Publicará en 1911 su obra maestra La flora de los Andes peruanos en sus rasgos fundamentales (Die Pflanzenwelt des peruanischen Anden in ihren Grundzügen Dargestellt"),

Scipión Llona escribe sobre la Geografía de Madre de Dios en el Boletín de la Sociedad Geográfica de Lima (1904).

En 1908, se funda el Observatorio Sismológico de Lima.

En 1911, Fermín Tangüis, tras 10 años de investigación, descubrió un variedad de algodón que resistía el Cotton Kilt (hongo que había destruido numerosas plantaciones), y superaba al Egipto y al Mitafifi en producción unitaria; además, su fibra larga y gruesa tuvo gran demanda en hilanderías, ya que no se rompía y era fácil de ser manufacturada. Por último, su cultivo requería poca agua y era muy rústico, por lo que podía ser sembrado en lugares que antes no se consideraban aptos para el algodón. Su algodón “especial” (bautizado algodón Tangüis) se difundió rápidamente por los valles de la costa, contribuyendo a un nuevo auge algodonero.

Santiago Antúnez de Mayolo publicó un estudio sobre el potencial hidroeléctrico del Cañón del Pato, que tituló Proyecto de la Instalacióin Hidro-Electro-Química del Cañón del Pato sobre el río Santa-Perú, en 1915.

Enlaces externos[editar]