Literatura española del Realismo

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Perfecta, Gloria, La familia de León Roch), a este grupo, aunque carente de tesis, pertenece su novela favorita, Marianela, idilio trágico entre un ciego y una muchacha ignorante y fea, que decide huir cuando su amado recobra la vista, temerosa de mostrarle su rostro, y muere cuando él se casa con otra mujer. y6 dio origen a la guerra de los 100 años Más tarde, entre

Pérez Galdós inició muy tarde su carrera de autor dramático. Entre sus obras sobresalen La loca de la casa, La hija de San Quintín, Electra (cuyo estreno causó conmoción social) y El Abuelo, adaptada cinematográficamente por José Luis Garci. El teatro galdosiano se caracteriza por su sinceridad e inconformismo, aunque su lenguaje teatral resulta actualmente anticuado.

Importancia de Galdós

El éxito de los Episodios Nacionales y de muchas de sus novelas y obras dramáticas fue absoluto. Los críticos y los escritores de su época lo consideraron como un genio, aunque su compromiso en lo religioso, en lo social y en lo político le creó grandes adversarios. También los escritores del 98 recibieron sus influencias, aunque se revelaron contra su "chabacanería" (Valle-Inclán, por ejemplo, lo apodó "don Benito el garbancero"), sin percatarse quizá de que lo únicamente chabacano eran las vidas que describía. Actualmente es considerado como uno de los primeros novelistas españoles.

Emilia Pardo Bazán[editar]

Emilia Pardo Bazán nació en La Coruña en 1851. I Condesa de Pardo Bazán, ( luego cambiada la denominación por Condesa de Torre de Cela ). A los diecisiete años se casó con José Quiroga y Pérez de Deza y se instaló en Madrid. Fue una mujer con una amplia cultura, realizó numerosos viajes y se creó para ella una cátedra de Literatura en la Universidad de Madrid, ciudad donde falleció en 1921.

Obra

Entre sus estudios sobre la actualidad literaria, se destaca La cuestión palpitante, y aunque en él no acepta el materialismo naturalista, defiende una actitud realista y se enfrenta a aquellos que sostienen que el mal solo puede aparecer en la literatura para ser derrotado.

Su estilo fue enérgico y ahonda en problemas y situaciones difíciles. Escribió cientos de cuentos que publicó reunidos, como los Cuentos de Marianela. Pero su producción literaria goza de mayor importancia en novelas como Un viaje de novios, que narra la historia de un matrimonio entre un hombre maduro y una joven inculta y adinerada; o La tribuna, la más naturalista de sus novelas, donde describe la dura vida proletaria en una fábrica de tabaco. También son de suma importancia Los pazos de Ulloa y La madre Naturaleza, con personajes y paisajes gallegos, con un argumento apasionado y, en ocasiones, violento.

Luis Coloma[editar]

Luis Coloma (Jerez de la Frontera, 19 de enero de 1851 - Madrid, 1914), hijo de un médico famoso, a los doce años entró en la Escuela Naval preparatoria de San Fernando (1863), pero más tarde la abandonó y se licenció en Derecho en la Universidad de Sevilla, aunque nunca llegó a ejercer la profesión de abogado. Fue miembro de la Real Academia en 1908 y murió en 1914.

Cultivó la literatura con un gran éxito entre los lectores. Escribió dos importantes novelas: Pequeñeces y Boy. En la primera realiza una crítica de la alta sociedad madrileña en los años anteriores a la Restauración monárquica (1874) en la figura de Alfonso XII, hijo de la destronada Isabel II. Más tarde publicó únicamente narraciones de carácter histórico, como Jeromín, sobre don Juan de Austria.

Leopoldo Alas (Clarín)[editar]

Leopoldo Alas "Clarín".

Leopoldo Alas nació en Zamora (1852), aunque él siempre se sintió profundamente asturiano. Realizó sus estudios de Derecho en Oviedo, y el doctorado en Madrid, donde perdió la fé. A partir de entonces viviría en permanente lucha espiritual, de la que da testimonio su obra. A los veintitrés años usó en sus escritos el pseudónimo de Clarín. Catedrático de la Universidad de Oviedo También cultivó el cuento y la novela breve; publicó más de setenta obritas de este género. Entre los primeros relatos cortos que compuso, sobresale Pipá (1879), que cuenta la tragedia de un pillete ovetense. También merece mención Adiós, Cordera, clásico idilio dramático.

Pero fundamentalmente se reconoce su faceta como novelista, por las dos únicas novelas que escribió: La Regenta y Su único hijo. La primera de ellas (1885) es la más importante. Con claras influencias de Madame Bovary de Flaubert, presenta física y moralmente a Vetusta (nombre metafórico de Oviedo) como prototipo de una ciudad española, dormida en el tradicionalismo. Utilizó Alas una técnica naturalista; pero no pintó ambientes sórdidos como Zola (cuya acción transcurre en medios burgueses), sino que el pesimismo aparece con rasgos evidentes de ternura e ironía. En La Regenta salen a debatir las conciencias (en especial la de su protagonista Ana Ozores, de carácter similar al de Emma Bovary), en su lucha con su deber y con el ambiente, dando una imagen a la ciudad que muchos consideraron injuriosa. La novela fue condenada rápidamente por la Iglesia, aunque con el paso del tiempo Clarín y el obispo entablaron una franca amistad. Hoy se considera a La Regenta como la novela cumbre del Realismo español, junto a Fortunata y Jacinta de Galdós.

Armando Palacio Valdés[editar]

Armando Palacio Valdés (Entralgo, Asturias, 1853 - Madrid, 1938) se educó en Avilés y terminó el bachillerato en Oviedo; siguió la carrera de Leyes en Madrid. Dirigió la Revista Europea, donde publicó artículos que luego reunió en Semblanzas literarias (1871). A la muerte de José María de Pereda en 1905, asumió su cargo en la Real Academia de la Lengua.

Gran amigo de Clarín, escribió varias novelas importantes, como Marta y María, en la que las dos hermanas bíblicas son trasladadas a un ambiente contemporáneo, que combate el falso misticismo. La más popular de sus obras es La hermana de San Sulpicio, donde narra las aventuras que anteceden al matrimonio de un médico gallego y de la protagonista, una monja sin vocación que no renueva sus votos. También cabe destacar La aldea perdida, historia dramática de un pueblo degradado por la explotación minera.

Vicente Blasco Ibáñez[editar]

Vicente Blasco Ibáñez.

Vicente Blasco Ibáñez nació en Valencia en 1867. Mantuvo ideas republicanas radicales por las que sufrió arrestos y destierros. Fue diputado en siete legislaturas. En el año 1909 partió a Argentina en busca de fortuna, pero su intento fracasó. Defendió a los aliados durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918); con ese fondo escribió Los cuatro jinetes del Apocalipsis, novela de gran éxito mundial. Siguió una vida de millonario cosmopolita y muchos de sus relatos fueron adaptados al cine en Hollywood. Falleció en 1928 en Menton, en la Costa Azul. Sus restos fueron trasladados a Valencia en 1933, donde fueron recibidos triunfalmente.

Blasco produjo una enorme obra novelesca; en ella descollan las obras ambientadas en Valencia o en su provincia, tan intensamente amada por el escritor (Arroz y tartana, La barraca, Entre naranjos, Cañas y barro). Reflejó sus ideas políticas, sociales y antirreligiosas en La catedral o en La bodega, aunque como se ha comentado anteriormente, su fama se debe en gran parte a Los cuatro jinetes del Apocalipsis, que trata sobre dramas familiares durante la Gran Guerra.

Sin embargo, el Blasco Ibáñez mejor tratado por la crítica es el de inspiración valenciana. En ocasiones se le ha considerado como el Zola español porque comparte con el novelista francés una actitud subversiva, predilección por los ambientes sórdidos, preocupación por la herencia biológica, etc. Escribe intensamente y su estilo puede ser calificado de basto, pese a que no carece de imágenes de pureza plástica. Por su edad, pudo haber pertenecido a la Generación del 98, pero su espíritu mundano difiere de la ascética y la cultura de estos escritores.

La poesía[editar]

Cierto es que hacia la segunda mitad del siglo XIX la novela evolucionó rápidamente hacia el Realismo, pero esto no ocurrió con la lírica y en el teatro, cuya transformación fue menos violenta y aún continuaron impregnados de romanticismo hasta final de siglo.

Este romanticismo postrero es más aparente que real; en ocasiones carece de fondo y sin la exaltación lírica a la que se entregaba el romanticista de pro. Esto es debido a la sociedad, pues era el momento de la burguesía que consolidaría la Restauración de 1875. Dicha sociedad, que estaba sentando las bases del capitalismo y dando los primeros pasos de industrialización del país, no dejó cabida para las personas que admiraban el arte de forma desinteresada.

Los escritores más representativos son Gaspar Núñez de Arce y Ramón de Campoamor, en ocasiones adscritos al Romanticismo como opositores al movimiento, pues en este romanticismo tardío aún quedaban pequeños vestigios con Gustavo Adolfo Bécquer y Rosalía de Castro.

Ramón de Campoamor[editar]

Ramón de Campoamor nació en Navia (Asturias) en 1817, y murió en 1901. Perteneció al Partido Moderado, además de ser empleado de Hacienda, gobernador y diputado. Escribió tratados sobre temas filosóficos (Lo absoluto), obras dramáticas, poemas de pretensiones épicas y filosóficas (Colón, El drama universal y El licenciado Torralba).

Su creación más personal, sin embargo, son sus breves poemas, como Humoradas, Doloras y Pequeños poemas. Con ellos pretendió romper con el Romanticismo, creando una poesía acorde con el momento, prosaica, sencilla, escéptica y en algunos casos irónica, con una moraleja que suele ser trivial. Hoy puede ser considerada por los estudiosos ramplona y banal. En cualquier caso, Campoamor explicó sus ideas innovadoras en Poética, en la que dice:

La poesía es la representación rítmica de un pensamiento por medio de una imagen, y expresado en un lenguaje que no se puede decir en prosa ni con más naturalidad ni con menos palabras... Sólo el ritmo debe separar al lenguaje del verso del propio de la prosa... Siéndome antipático el arte por el arte y el dialecto especial del clasicismo, ha sido mi constante empeño el de llegar al arte por la idea y el de expresar ésta en el lenguaje común, revolucionando el fondo y la forma de la poesía.

Gaspar Núñez de Arce[editar]

Gaspar Núñez de Arce (1834-1903), nació en Valladolid. Fue gobernador de Barcelona, diputado y Ministro de Ultramar.

Escribió dramas, como El haz de leña, que trata sobre del tema del príncipe don Carlos, hijo de Felipe II, un tema ya tratado por Schiller; aunque su obra mejor valorada está constituida por sus poesías y sus poemas extensos.

Núñez de Arce cuidaba la expresión, pero sus poemas están cargados de artificiosidad política (como en Gritos del combate, en los que pretendía conseguir una poesía civil y patriótica); en exaltados discursos de corte filosófico (La duda). Se le suele achacar el abuso de una retórica demasiado fácil. También escribió cuentos o leyendas versificadas, como Un idilio, La pesca y El vértigo.

Otros poetas[editar]

Aunque menos importantes, también hubo otros numerosos poetas que siguieron las tendencias realistas, entre ellos:

  • ó el interés por el costumbrismo que reflejó el público burgués más conservador a través de géneros como la zarzuela o género chico, el sainete o el teatro por horas. Se trataba de un teatro fundamentalmente de evasión, que procuraba no plantear problemas de conciencia al burgués. Junto a ello, se intentaba revitalizar los anticuados valores conservadores de la honra con las iniciativas para hacer revivir el drama histórico romántico por parte de Manuel Tamayo y Baus o por parte del neorromanticismo del matemático José Echegaray.

José Echegaray[editar]

José Echegaray (1832-1916) nació en Madrid y ocupó altos cargos políticos. Fue ingeniero de Caminos, de cuya escuela fue director. Alternó el estudio de las matemáticas y de los problemas científicos (sobre los que publicó dos libros: Ciencia popular y Vulgarización científica) con la poesía dramática, que según Lázaro Carreter «le da una cierta sequedad sistemática que muestra más el esfuerzo que el instinto poético». En 1904 se le concedió, junto a Frédéric Mistral, el Premio Nobel.

Echegaray trató de combinar dos elementos incompatibles: un romanticismo exagerado con el positivismo y realismo latente en su tiempo. Como resultado se da un teatro de costumbre contemporáneas, a base de procedimientos románticos, en los que según la crítica abusa de las situaciones trágicas y patéticas, y se caracteriza porque en cada una de sus obras plantea un caso de conciencia, un problema ideológico o, como se titula una de sus obras, un Conflicto entre los deberes. Entre sus obras más relevantes se encuentran El loco Dios, Mancha que limpia, El gran Galeoto, O locura o santidad.

Manuel Tamayo y Baus[editar]

Manuel Tamayo y Baus (1829-1898) nació en Madrid. Fue hijo de actores y se casó con la hija del famoso actor Isidoro Máiquez. Estuvo en permanente contacto con el teatro y abarcó en sus obras gran variedad de temas. Escribió tragedias clásicas (Virginia), dramas románticos (Locura de amor, sobre Juana la Loca), teatro costumbrista (La bola de nieve y Lo positivo) y el teatro de tesis (Lances de honor y Los hombres de bien). Su obra más importante es Un drama nuevo, en la que presenta a la compañía teatral de Shakespeare, que ha de representar un drama en el que el actor Walton descubre que Alicia, su mujer, que desempeña este papel en la obra, le es infiel. Pero lo que ocurre ficticiamente en la ficción, también ocurre en la realidad: Alicia ama a Edmundo y, al representarse la obra, Walton mata a su esposa en escena para limpiar su honor. Finalmente Shakespeare explica al público lo ocurrido.

Otros dramaturgos[editar]

Además de los citados, también se destacan:

  • Adelardo López de Ayala (1828-1865): ocupó altos cargos políticos (ministro y presidente del Congreso). Desarrolló la alta comedia con obras como El tanto por ciento, El tejado de vidrio, Consuelo y El nuevo don Juan, en las cuales planteó tesis moralizantes.
  • Eugenio Sellés (1844-1926): escribió El nudo gordiano, en el que planteó los problemas que acarrea el matrimonio.
  • Enrique Gaspar (1842-1902): autor de comedias como La levita, Las personas decentes y Las circunstancias que reflejan el ambiente burgués de su tiempo.
  • José Feliú y Codina (1847-1897): Escribió el drama rural La Dolores y teatro de costumbres regionales.
  • Leopoldo Cano (1844-1934): sus obras más importantes son La Pasionaria y La Mnes de una 'realidad'. Lecturas de las novelas contemporáneas de Galdós y otras novelas e la época. Las Palmas: Casa Galdós, 2002, pp. 171-201.
  • López Jiménez, Luis. El Naturalismo y España: Valera frente a Zola. Madrid: Pearson Alhambra, 1977. ISBN 84-205-0355-X
  • Miralles García, Enrique. La novela española de la Restauración (1875-1885): sus formas y enunciados narrativos. Barcelona: Puvill, 1979. ISBN 84-85202-12-0
  • Miranda García, Soledad. Religión y clero en la gran novela española del siglo XIX. Madrid: Pegaso, 1982. ISBN 84-85244-09-5
  • Oleza, Joan. La novela del siglo XIX: del parto a la crisis de una ideología. Valencia: Bello, 1976. ISBN 84-212-0039-9
  • Pattison, Walter T. El naturalismo español: historia externa de un movimiento literario. Madrid: Gredos, 1969. ISBN 84-249-0279-3
  • Villanueva Prieto, Francisco Darío. Teorías del realismo literario. Pozuelo de Alarcón: Espasa-Calpe, 1992. ISBN 84-239-1771-1
  • VV.AA. Polémica sobre el realismo. Buenos Aires: Tiempo Contemporáneo, 1972.
  • Lázaro Carreter, Fernando. Lengua castellana y literatura Segundo de Bachillerato. Madrid: Anaya, 2003.ISBN 84-667-2158-4

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]