Realismo en el Perú y Mercedes Cabello de Carbonera

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Introducción[editar]

Durante la segunda mitad del siglo XIX, la sociedad europea sufrió una serie de transformaciones influenciada por nuevas corrientes ideológicas. Aparece el realismo como corriente contrapuesta al romanticismo anterior; que se sustenta en la observación directa e inmediata de la sociedad contemporánea, encontrando su máxima expresión en la novela, y en la narrativa en general. Y así, mientras el romanticismo exploraba el mundo subjetivo, el realismo con su afán de objetividad incorpora a las obras elementos tomados de la realidad cercana con personajes que pertenecen a la vida cotidiana; y en su desenvolvimiento se vio favorecido por todo el marco cultural, social y político de la época; a ello habría que añadir las peculiaridades propias de cada país en relación con sus particulares circunstancia histórica y tradición literaria. Dentro de las principales representantes del realismo en el Perú encontramos a las escritoras Mercedes Cabello de Carbonera y a Clorinda Matto de Turner.

Datos Biográficos[editar]

Mercedes Cabello de Carbonera nació el 17 de febrero de 1842 en Moquegua, lugar donde transcurrió su temprana juventud. Proveniente de una familia culta, cuyo padre y tío se graduaron en Francia, la autora tuvo a su alcance la nutrida biblioteca que acopiaron estos parientes. Su formación empieza en la escuela de primeras letras y luego con profesores particulares donde llega a aprender el francés, lo que le permitirá leer de primera mano obras que muchos de sus contemporáneos peruanos ignoraban, como las de los autores Honoré de Balzac y Émile Zola.


En 1864, llega a Lima y vive dos años con su tío Pedro Mariano Cabello, quien ocupaba el cargo de cosmógrafo mayor de la República. En 1866 se casa con Urbano Carbonera Villanueva, médico también moqueguano que había llegado a Lima antes que ella y donde había logrado cierta importancia en su carrera. Tuvieron un matrimonio sin hijos y seguramente infeliz por la excesiva afición al juego del Dr. Carbonera. Cuando la autora peruana empieza a tomar vuelo en el mundo literario limeño, el Dr. Carbonera no la acompaña. Urbano Carbonera se instala definitivamente al sur de Lima en el pueblo de Chincha en 1879 dejando a su esposa en Lima. Mientras tanto, Mercedes Cabello empieza a escribir y publicar artículos sobre diversos temas y asistir a las veladas organizadas en casa de la escritora argentina Juana Manuela Gorriti donde aprendió el arte de novelar. En la capital se consolidó como escritora, actividad que había iniciado en su tierra natal. Su amplia formación humanística superaba las expectativas que tenía la sociedad limeña en torno a la mujer, pues la concepción dominante de la época, respecto a la condición femenina, estaba limitada exclusivamente a la reproducción, al cuidado de la prole y a la continuidad de los valores patriarcales.

La viudez temprana le permitió concentrarse en la producción periodística y literaria. Desde diversos medios de prensa, ataca sin contemplaciones todo aquello que reduce a la mujer a un rol social secundario. Es una auténtica librepensadora que eleva su voz de protesta, gracias a su formación positivista y secular que le permite encarar objetivamente los grandes problemas de su época. Este marcado tinte positivista, de la autora, se advierte respecto al papel de las mujeres en sociedad sobre todo en el campo de la educación. Y fue en el transcurso de la década del 70 del siglo XIX, cuando algunas mujeres ilustradas del Perú se circunscribieron al positivismo de Augusto Comte, siendo Mercedes Cabello la que abordó el tema de la educación para la mujer en un medio sociocultural controvertido y conflictivo que revelaba profundas desigualdades.

En su ensayo “Influencia de la mujer en la civilización”, abogó por un positivismo moderno, que incorpore a la mujer a la vida pública. Y así dijo: Creo que si un día la mujer alcanza, una posición social (la alcanzará no lo dudemos mediante su trabajo) que le asegure la subsistencia, independizándola del trabajo ajeno, no sólo se moralizarán ellas, sino también y mucho más los hombres”[1] Practicó un positivismo social crítico, siendo para ella la filosofía positivista un método para conocer e interpretar la realidad social y criticar las malas costumbres de la sociedad aristocrática limeña, expresándolas a través de la ficción literaria.

Así expone sus ideas sobre el “Positivismo Moderno”: “Ya que el arte es hoy la aflorescencia magnífica que en su mayor apogeo ha producido la ciencia: hagamos que la escuela realista sea la expresión de la filosofía positiva, cuya fórmula se adapta admirablemente al ideal del arte, pues que dice: El amor por principio, el orden por base y el progreso por fin”[2]. En el año de 1886 adquiere su consagración pública, al obtener la medalla de oro por su primera novela Sacrificio y Recompensa en el concurso convocado por el Ateneo de Lima. En su ensayo La novela moderna abogó por el realismo porque destacaba la psicología de los personajes, tendencia que abrazó completamente en su novela El conspirador, que se leyó como severa crítica del régimen político del momento. Su novela Blanca Sol condenó el materialismo de aquel momento. Fue tan controversial que ofendió a su maestra Gorriti quien era mucho más sutil en sus críticas a la sociedad.

Como Clorinda Matto de Turner, Cabello fue muy poco comprendida en su época, siendo blanco de fuertes críticas. En lo personal, Mercedes Cabello, no tuvo una vida feliz, con un esposo que le hizo sufrir la infidelidad y la enfermedad (sífilis), que es lo que, finalmente, la llevaría a la muerte, cuando ya estaba recluida en el Manicomio del Cercado de Lima. Murió cuando tenía 67 años, el 12 de octubre de 1909, dejando atrás una obra importante y siempre discutida. Mercedes Cabello cultivó varios géneros, pero es el ensayo y en la novela donde despliega exitosamente la contundencia de sus ideas y su conocimiento de todas las corrientes artísticas contemporáneas, siendo considerada la fundadora de la moderna novela peruana.

Características del Realismo Peruano

El pensamiento nacionalista y el afán renovador caracterizan a esta escuela, la cual brinda testimonio de los problemas del país, visualizando sus causas y proponiendo alternativas. De esta manera, el realismo retrató la parte externa de la sociedad tratando de reflejar a ésta en su conjunto a través de los personajes – tipo de sus obras. Esta idea se puede apreciar, por ejemplo, en dos de las obras de Mercedes Cabello, Blanca Sol y El conspirador. En la primera novela, la protagonista estaba inspirada en una poderosa dama limeña “con pujos de nobleza pero sin dinero […] mimada y preparada para llevar una irresponsable vida lujo y boato […]. La suya no fue una educación inmoral, era simplemente amoral, donde no le enseñaron ni inculcaron el respeto por los valores de la familia, o los simples convencionalismos sociales[3].

Respecto a El conspirador (Autobiografía de un hombre público), subtitulada “Novela político–social”, a través de su personaje principal, el coronel Jorge Diego Miguel Bello, aborda como un vicio o enfermedad nacional la figura del caudillo entregado al pillaje de las arcas públicas, y la vulneración de las leyes.

El realismo, por tanto, se entiende como la teoría o la práctica de la fidelidad a la naturaleza o la representación exacta de la vida cotidiana, desprovista de idealización. El énfasis realista en la objetividad y en la crítica social se convirtieron en aspectos centrales de la novela. Respecto a esta idea hay una marcada tendencia a relacionar el realismo y el naturalismo. Sin embargo, el naturalismo, que tiene como finalidad reflejar la realidad por medio de los métodos de observación y análisis de las ciencias naturales, aparece en la literatura europea por el año de 1870, como una derivación del realismo. El naturalismo presenta cierto contraste en su actitud: el realismo se propone llevar al plano e la literatura los elementos de la vida cotidiana observados desde un plano puramente objetivo; en cambio, el naturalismo aspira a utilizar las teorías científicas de la herencia biológica y de la influencia del medio sobre el hombre, (determinismo), y por ello se complace en exhibir personajes degradados por la enfermedad y la miseria.

Para el naturalismo, el hombre está atrapado entre sus propias garras, el hombre no es totalmente libre, pues desde su nacimiento está sujeto o determinado a cumplir un destino, regido no por el fatalismo romántico sino por los dos mencionados factores que lo condicionan: la herencia biológica y el medio social, donde el medio social y político de la época constituyen los mejores ingredientes para sus composiciones literarias.

Su obra novelística combina, como tantas otras obras del género en su época, elementos folletinescos y románticos, técnicas realistas y las ideas naturalistas de Zola. Escribió, Sacrifico y recompensa (1886), premiada con medalla de oro por el Ateneo de Lima, en la que describe la vida de Chorrillos, a mediados de siglo, presenta cuadros de costumbre y plantea un drama pasional; Los amores de Hortensia(1887), donde presenta el problema psicológico y social de una mujer en un medio conservador como el de los pueblos latinoamericanos del siglo XIX; fue una versión peruana de Madame Bovary de Flaubert, con un final más apasionado e irónico; Eleodora (1887), basada en la tradición “Amor de madre” de Ricardo Palma. Tamayo Vargas traza tres motivos pendulares sobre dicha novela: 1° El amor apasionado de Eleodora por un desconocido, a causa del retraimiento en que la tienen condenada su padre, un amante de las tradiciones heráldicas y de la disciplina feudal; 2° la perversión de ese amante desconocido, y en especial su debilidad por el juego; y 3° el sacrificio heroico de Eleodora, haciéndose pasar por adúltera, a fin de evitar la acción de asesinato contra su marido”; Blanca Sol (1889), una novela social en la que critica a la sociedad limeña de la época; Las consecuencias (1889), es una novela que tiene como objetivo corregir los vicios y preocupaciones sociales que afean a nuestra sociedad, como por ejemplo: las casas de juego; El conspirador (1892), es un enjuiciamiento de la política de caudillaje y revolución de los países hispanoamericanos. En ella representa la autobiografía de un hombre público lleno de cinismo y ambición. Realmente, la obra de Cabello de Carbonera es el resultado de su tiempo, pero asimismo una explicación literaria del momento histórico que le tocó vivir.

Para la escritora la literatura tenía una función educativa porque podía contribuir al desarrollo y transformación de la sociedad. Por ello, afirma: “Será necesario en adelante dividir a los novelistas en dos categorías, colocando a un lado a los que, escriben papeles para entretener doncellas, y a los que pueden hacer de la novela un medio de investigación y de estudio, en que el arte preste su poderoso concurso a las ciencias que miran al hombre, desligándolo de añejas tradiciones y absurdas preocupaciones”.

Contexto histórico en el que se desarrolla la novela de Mercedes de Carbonera[editar]

Mercedes Cabello empieza a publicar en los años 1870 durante la época del famoso Contrato Dreyfus, donde las ganancias del guano, de los nitratos y el cobre, de las empresas de servicios, los intereses comerciales y la multiplicación de empresas bancarias habían creado una nueva clase de riqueza, que estaba casi exclusivamente en la costa. Este rápido acceso a la abundancia había impregnado a los nuevos ricos de una confianza ilimitada en un porvenir económico dorado. De ahí que lo que los dominara fuera una audacia sin precedentes, parte de la cual resultó en el derroche más increíble.

Parte de esta audacia y derroche se encarnó en la construcción de ferrocarriles llevada a cabo por Meiggs, empresario norteamericano y contratista de ferrocarriles. Con Balta de presidente y Piérola de ministro de hacienda , hombres de ambiciones “a corto plazo”, se inició la rápida y desmedida construcción de vías férreas en aras de la cual fueron desatendidos proyectos de irrigación, educación, facilidades sanitarias, desarrollo industrial y manufacturero, etc. Este descuido financiero ya apuntaba a la inminente bancarrota hacia la cual se precipitaba el Perú.

La crisis financiera ocurre durante la presidencia del primer presidente civil electo del Perú y líder del Partido Civil de consigna antimilitarista, Manuel Pardo (1872 – 1876). Al asumir la presidencia, Pardo se ve frente a la una situación financiera que tambaleaba peligrosamente ante una crisis espantosa. Deudas contraídas si freno, irresponsables negocios arriesgados en proyectos de desarrollo, la desmedida explotación del guano y un vasto descuido en el manejo fiscal contribuyeron finalmente al colapso del estado peruano.

Pese a poseer la capacidad y visión necesarias para una administración más responsable – económicamente al menos – , la elección del competente Pardo y su subsiguiente programa de austeridad no pudieron detener el inminente colapso económico. La depresión económica de 1873 prácticamente marcó el destino peruano, y al término de la presidencia de Pardo en 1876 el país se vio obligado a declararse en quiebra y el sistema bancario, edificado sobre el guano, se desplomó. Frente a esta crisis exacerbada por conatos de insurrección y tumultos belicosos, los civilistas, a inasistencias de Pardo, hallaron oportuno apoyar la candidatura de una figura militar, Mariano Ignacio Prado, como única esperanza para mantener el orden durante el siguiente periodo presidencial. Éste había sido dictador de facto (1865 – 1867) y, con el triunfo peruano sobre la escuadra española en el combate del 2de mayo de 1866, se había convertido en héroe nacional. Así fue elegido presidente en 1876 sólo para luego llevar el país a una catastrófica guerra con Chile en 1879.

Tras la guerra hubo un periodo de intenso conflicto similar al caos político acaecido durante el periodo pos independentista de la primera mitad del siglo. Las fuerzas armadas al mando del general Andrés Avelino Cáceres lograron establecer una medida de orden en el país. Cáceres, criollo y héroe de la resistencia guerrillera durante la ocupación chilena, alcanzó ganar la presidencia en 1886. Son tiempos tumultuosos que sacuden el Perú y que afectan la base misma de la sociedad. Es innegable que factores sociales y económicos afectan al escritor y su obra, incidiendo directamente en la obra de Mercedes Cabello, quien analiza el contexto histórico del momento y es, justamente, aquí donde la escritora moqueguana cobra una responsabilidad social señalándole a la sociedad sus vicios y defectos pero únicamente con miras a corregirlos.

Mercedes Cabello: La personaje - autora o la mujer escritora[editar]

Nos centraremos en dos de sus obras: Blanca Sol (1889) y El conspirador (1892) inscritas en la categoría de novela realista. En éstas no utiliza la metáfora ni la frase sutil pues va directamente al hecho que desea dejar expuesto ante la mirada del lector. Pero si bien es descarnada en su diagnóstico siempre busca transmitir una esperanza para el futuro. Como Cabello de Carbonera había señalado en su discurso, “La novela realista”, de 1877: “La literatura debe desempeñar la misión, no de manifestarle al hombre cuán grosera e imperfecta es la naturaleza humana, sino más bien, cuán grande y perfecta puede llegar a ser”[5].

Blanca Sol[editar]

El personaje central de esta novela es Blanca Sol, mujer frívola y coqueta que vive en un círculo vicioso que la conduce a una degradación cada vez mayor. Educada en un colegio de monjas que tratan con marcada consideración a las niñas ricas y con menosprecio a las pobres, se convierte en una mujer que se casa por dinero con un hombre que no ama. Blanca Sol es una buena esposa que engaña a su marido, una perfecta ama de casa que delega las más importantes decisiones a sus empleadas, y una cariñosa madre de seis hijos que cuidan las criadas[6].

Y esto se reafirma con los siguientes extractos de la obra:

¿Qué culpa tenía ella, si desde la infancia, desde el colegio enseñaronla a amar el dinero y a considerar el brillo del oro como el brillo más preciado de su posición social?...

¿Qué culpa tenía de haberse casado con el hombre ridículo; pero codiciado por sus amigas, y llamado a salvar la angustiosa situación de su familia?

¿Qué culpa tenía, si e ves de enseñarle la moral religiosa que corrige el carácter y moderada las pasiones, sólo le enseñaron la oración inconsciente, el rezo automático y las prácticas externas de vanidosas e impías manifestaciones?

¿Qué culpa tenía ella de haber aprendido en la escuela de la vida a mirar con menosprecio las virtudes domésticas, y con admiración y codicia las ostentaciones de la vanidad?[7]

De esta manera, lo que pretende Mercedes Cabello es mostrar en qué se convierten las mujeres destinadas a ser objetos de lujo, sin moral, y sólo animadas por un ansia de riqueza sin límites. Lo dice al inicio de la novela: “La educaron como en Lima educan a la mayor parte de las niñas: mimada, voluntariosa, indolente, sin conocer más autoridad que la suya, ni más límite a sus antojos que su caprichoso querer”[8] . Con esta novela Mercedes Cabello originó un gran escándalo pues había osado criticar a las mujeres distinguidas de la sociedad limeña y por lo tanto el rechazo fue total.

El Conspirador[editar]

En 1892, Mercedes Cabello de Carbonera pone en circulación la novela político – social, El conspirador, inscrita en la categoría de novela realista/naturalista. Nuestra autora se vale de ella para cuestionar sin tapujos las condiciones injustas en las que vivían la mayoría de peruanos. El conspirador se enmarca en este propósito, pues es el reclamo ante la manera de ejercer la política y el poder, pervirtiendo lo que deben ser los valores ciudadanos de honorabilidad, honradez y patriotismo, pero también es un alegato con respecto al papel que debe cumplir la educación precisamente para formar ciudadanos honestos. Sus páginas no reflejan una esperanza desbocada, sino más bien un cierto desencanto, pero nunca resignación.

El conspirador, es una amplia visión sociológica sobre las mentalidades del Perú de fines del siglo XIX, así como de su vida cotidiana y del contexto político. Por esta razón, Ismael Pinto (biógrafo más importante de Mercedes Cabello) la denomina “anatomista social”, pues disecciona la realidad para revelar sus vicios y pecados. Gracias a sus páginas, el lector puede conocer las costumbres de los habitantes de la Lima de la época; como la asistencia al Teatro Principal en el que se consolidaban relaciones sociales, políticas y amorosas; la costumbre de las tertulias familiares; las reuniones políticas; los flirteos y devaneos amorosos; los paseos en tren recorriendo la ciudad hacia los balnearios del sur; el afán de algunas familias por aparentar una posición económica que ya no podían sostener, etc. Pero gracias a esta novela el lector también puede apreciar las rivalidades entre los partidos políticos existentes y sus respectivos caudillos y cómo hacían para ganar adeptos, votos e influencia pública, así como el engaño de los candidatos y las mentiras de quienes puede hablar y escribir. Así lo confirma Cabello en su obra:

Los candidatos nos hallamos en la ineludible necesidad de explotar las malas pasiones del pueblo; pues que son las más apropiadas para servir de elemento explosivo en la hora del combate. Mis enemigos me lanzaban emponzoñados dardos, explotando la aversión o inquina que por aquella ocasión manifestaban las clases altas, en contra del militarismo; yo a mi vez,, en revancha, tomé por arma ofensiva el odio de razas que en el Perú germina latente, pero listo para hacer explosión.

Nada gusta tanto al culpable o desgraciado, como el que le señalen el causante de sus faltas y desdichas, en otra u otras personas, a quien él pueda castigar. Así fue que el pueblo, que es en el Perú indolente, perezoso, derrochador, vicioso e imprevisor, holgóse grandemente al encontrarse que se le señalaba a los blancos, como los factores únicos de las culpas y desvíos de los pobres.

Y al presentarme yo, como el vengador de los agravios sufridos y “los derechos conculcados”, no necesitaba más para ser levado a los cuernos de la luna.

El pueblo es crédulo y fácilmente se le engaña; máxime si se le habla de reivindicar los derechos de la justicia, o mejor, de conquistar la igualdad, la fraternidad y la perfecta felicidad, que muy solemnemente le prometemos; o de cualquier otra cirigaña con que los candidatos embaucamos a los inocentes y crédulos.

De mi sé decir que estas artimañas dierónme resultados; tanto, que más de una vez, asustado de las proporciones que tomaba aquella chispa, encendida en mi mano, y que amenazaba tomar las proporciones de un incendio, temí por mi propia seguridad.[9]

En esta cita la señora Cabello busca reflejar el terreno cenagoso en el que el político despliega y desarrolla su actividad, pues en lugar de cumplir sus promesas con las que se ganaría el apoyo del pueblo deriva rápidamente por el camino de la deshonestidad, se envilece y, como todo comerciante “necesita dar para que le den”[10] . Además, la autora denuncia una especie de disociación que se produce en el fuero interno: mientras criticamos a aquel que actúa mal, socialmente nos peleamos por estar al lado del afortunado, a pesar de que ha llegado a la notoriedad por medios no lícitos.

Otro punto importante desarrollado en esta obra es el desengaño, pues la política, que en un primer momento es capaz de despertar entusiasmo e ilusiones, concluye mostrando su verdadera entraña. Sólo es plataforma para colmar aspiraciones personales, aunque revestidas de preocupaciones patrióticas. La política como un espacio para el ejercicio de la hipocresía o el cinismo. Y así, un momento muy expresivo, y no exento de humor, es el que ocurre a propósito de la discusión sobre la carrera que debería seguir el protagonista. La tía de Jorge Bello proponía que el joven se incorporara a la carrera militar porque esta llevaba “derechito a la Presidencia de la República, y sin calentarse los sesos ni envejecer libros”. Por su parte, el tío canónigo aconsejaba que tomara el camino de la Iglesia, mientras que otro proponía que debía ser “letrado” (es decir abogado)[11]. Frente a esto la postura de la autora es que: “La educación y la familia forman al hombre de corazón y al buen ciudadano, al hombre de Estado sólo lo forma la sociedad y los acontecimientos”[12]. Así, la educación se constituye en la palanca más importante para la formación del ciudadano, el cual debe modificar su escala de valores.

Mercedes Cabello propicia nuevos conceptos, valores y símbolos que sirvieron para reflexionar acerca de la realidad peruana. La vida de Cabello de Carbonera transcurrió durante años difíciles y turbulentos de la historia peruana. Años de incierta consolidación de la República y de dudosos amasamientos de fortunas. Vivió la anarquía y las pugnas intercaudillistas que iban y venían del poder: Vivanco, Echenique, Castilla, Prado y, especialmente en el sur, Piérola, quien constantemente estaba tratando de llevar a cabo insurrecciones. Rivalidades que se sucedían en interminables guerras civiles que llamaban “revolución”. Cabello de Carbonera, “como una esponja, voraz, absorbe todo aquello, procesa esa información y luego la archiva en su memoria. Es justamente con este material con el que trabajó su novela El conspirador: la realidad peruana novelable. Para qué pedir argumentos prestados, para qué ir a buscar fuera si todo lo tenemos aquí, a la mano, para qué hurgar el pasado, si el presente nos pertenece”[13].

Pero al mismo tiempo, Mercedes Cabello también pudo comprobar la corrupción que se amamantaba del poder (ambas lacras, caudillismo y corrupción, estarán presentes constantemente en sus novelas). Y el surgimiento del caudillismo y de inopinadas riquezas familiares que precedieron a los acontecimientos funestos, vividos, durante y después de 1879 con la Guerra del Pacífico. Lo que observó nuestra escritora lo plasmó en el papel, de tal manera que su obra es el resultado de su tiempo, pero asimismo una explicación (literaria) del momento histórico que le tocó vivir.

Se debe destacar que en El conspirador, Mercedes Cabello consolida la novela naturalista en el Perú, donde narra que el personaje principal, Jorge Bello, no es víctima de algún mal hereditario, sino del entorno familiar y de la sociedad peruana. De tal manera que no es la educación de la familia ni la de los colegios lo único que imprime su sello individual en el hombre público; es más bien el medio ambiente, esa atmosfera moral la que amolda su espíritu y anima sus ideas.

La novela de Mercedes Cabello de Carbonera tiene un objetivo moralizador, pues al final de sus páginas el personaje es honesto en el reconocimiento de sus errores y desviaciones: “Yo que en los partidos jamás busqué las ideas, ni los principios, ni cosa alguna semejante, sino pura y simplemente he medido el apoyo que ellos pudieran prestarme; procuré en todo caso no malquistarme con ninguno de los partidos, cualquiera que fuese su bando o su credo social”. Ya en su lecho de muerte y en su momento de lucidez toma el protagonismo de la trama y exclama sintetizando el mensaje de la propia autora: “En política el que se presenta sin un ideal, sin un principio, es como el que va a una batalla desarmado”[14].

En esta novela, aunque el personaje central es un hombre: el conspirador Jorge Bello, también hay una progresiva importancia del personaje femenino: Ofelia Olivas de Vesale, quien pertenece a una familia rica y noble; envuelta en aroma de salitre y guano. Al igual que la madre de Blanca Sol, la suya acostumbraba hacer a los amigos de su salón sus amantes, para recibir a cambio sus favores económicos. Ofelia se enamoró de un francés que la engañó llevándose su dote, razón por la cual ella muchas veces se presentaba como viuda.

Como en Blanca Sol, la fortaleza de Ofelia se manifestó también a través de la hilaridad, ésta delata una trasgresión conciente: ellas están dispuestas a prostituirse con tal de salvarse de la miseria. Si el medio social las agrede quitándoles el poder y el lujo y dejándolas en la pobreza, ellas continuarán subsistiendo a través del comercio de su cuerpo, entre otros motivos, porque son conscientes de que lo que la misma sociedad premió como matrimonio virtuoso no fue más que otra forma de comercio con su belleza. Blanca ya se había prostituido desde que aceptó casarse con el señor Rubio y Ofelia dejó de ser una mujer virtuosa desde que aceptó como amante al coronel Jorge Bello.

Uno de los temas a los que Mercedes Cabello dedica un mayor desarrollo es a la defensa de la mujer, conmocionando, la vida intelectual peruana. No será sólo Mercedes Cabello la que desarrolle esta temática sino también Clorinda Matto de Turner. Y así, en su lucha por el derecho a la educación de las mujeres, ambas, se enfrentaron al pensamiento conservador aferrado en mantener antiguas costumbres y al temor de la sociedad por el cambio. En este sentido, Mercedes Cabello aboga por una educación igualitaria para mujeres y hombres, así como por el acceso de las mujeres a un trabajo remunerado. Opositora del rol que la educación tradicional le asignaba a la mujer combatió en todos sus escritos la pasividad e inacción a la que estaba condenada. Argumentando que la instrucción y la moralidad de las mujeres han sido siempre el termómetro que ha marcado el progreso y el grado de civilización de las naciones. Al ser consciente de ello, Mercedes Cabello nos dice:

“No comprendo el anhelo de algunos padres de convertir a sus hijas en adorno superfluo de la sociedad a través de una educación que la convierte en objeto. “¡Triste destino el que le depara a la mujer nuestras sociedades! – exclama – ¡convertirla en un instrumento, en un objeto indispensable para la diversión, y la alegría de los demás! ¡Educación bárbara! Con la que se ha creado el carácter frívolo y ligero que caracteriza a la mujer y le pervierte el gusto para todo estudio serio, alejándola cada día más y más del noble fin para el que fue creada”.[15]

Cabello, afirmó que no sólo la falta de educación mantiene subyugada a la mujer, sino también la falta de oportunidades de trabajo.

La autora señala sin rodeos que no acepta que las mujeres se vean obligadas a tomar una actitud pasiva, y que no tengan el control sobre sus destinos fuera de las paredes del hogar. Cabello se queja de que este régimen señale a las mujeres como seres incapacitados intelectualmente e incompetentes para ganarse el sustento económico; en cambio postula, que si ese mismo gobierno las capacitase para alcanzar la independencia personal mediante el trabajo, entonces ellas estarían en condiciones de elegir el estado civil que más les conviniese, independientemente de las necesidades personales[16].

Luego de reclamar una educación profesional para mujeres. Cabello expresó su rechazo a la idea de contraer matrimonio como la única solución a los problemas económicos de las mujeres. De hecho, la autora no objetaba al matrimonio como institución social valedera, sino que se recurriese a él como medio de subsistencia para las mujeres, en particular, las de las clases superiores.


[1]ARISTA MONTOYA, Luis. “El positivismo de Mercedes Cabello”. En PINTO VARGAS, Ismael. (2010).Primer Simposium Internacional. Mercedes Cabello de Carbonera y su tiempo (1909 – 2009).Lima: USMP.Pág.44.

[2]TAMAYO VARGAS, Augusto.(1992).Literatura Peruana.Lima: PEISA.Pág.558.

[3]GONZÁLEZ VIGIL, Ricardo. (2004).Enciclopedia Temática del Perú.Literatura.Tomo XIV.Pág.94.

[4]GUARDIA, Sara Beatriz. “Imaginar la mujer. Mercedes Cabello y la educación femenina”.En: PINTO VARGAS, Ismael. (2010).Primer Simposium Internacional. Mercedes Cabello de Carbonera y su tiempo (1909 – 2009).Lima:USMP.Págs.30 – 31.

[5]GONZALES, Osmar. “Mercedes Cabello de Carbonera y El Conspirador. La Visión desencantada de la política”.En: PINTO VARGAS, Ismael.(2010).Primer Simposium Internacional. Mercedes Cabello de Carbonera y su tiempo (1919 – 2009). Lima: USMP. Pág. 71.

[6]GUARDIA, Sara Beatriz.“Imaginar la mujer.Mercedes Cabello y la educación femenina”. En: PINTO VARGAS, Ismael.(2010:31).

[7]VOYSEST, Oswaldo.(2007).Blanca Sol (Novela Social).Miami: Stockcero.Pág.175.

[8]VOYSEST, Oswaldo. (2007:7)

[9]PINTO VARGAS, Ismael. (2010).Primer Simposium Internacional. Mercedes Cabello de Carbonera y su tiempo. Lima:USMP.Págs.46,47.

[10]GONZALES, Osmar.“Mercedes Cabello de Carbonera y El Conspirador.La Visión desencantada de la política”.En: PINTO VARGAS, Ismael. (2010).Primer Simposium Internacional.Mercedes Cabello de Carbonera y su tiempo (1919 – 2009).Lima:USMP.Pág.77.

[11]GONZALES, Osmar.Mercedes Cabello de Carbonera y El Conspirador.La Visión desencantada de la política.En:PINTO VARGAS, Ismael.(2010:75).

[12]GONZALES, Osmar.“Mercedes Cabello de Carbonera y El Conspirador. La Visión desencantada de la política”.En: PINTO VARGAS, Ismael.(2010:75).

[13]PINTO VARGAS, Ismael. (2003).Sin perdón y sin olvido. Mercedes Cabello y su mundo.Lima: USMP.Pág. 187.

[14]GONZALES, Osmar.“Mercedes Cabello de Carbonera y El Conspirador.La Visión desencantada de la política”.En: PINTO VARGAS, Ismael.(2010).Primer Simposium Internacional.Mercedes Cabello de Carbonera y su tiempo (1919 – 2009).Lima: USMP.Pág.82.

[15]GUARDIA, Sara Beatriz.“Imaginar la mujer. Mercedes Cabello y la educación femenina”.En: PINTO VARGAS, Ismael.(2010:27,28).

[16]BARÚA LANCHIPA, Norma.“Mercedes Cabello de Carbonera y la religión de la humanidad”.En: PINTO VARGAS, Ismael.(2010).Primer Simposium Internacional.Mercedes Cabello de Carbonera y su tiempo (1919 – 2009).Lima: USMP.Págs.96,97.


Bibliografía Consultada[editar]

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2. GONZÁLEZ VIGIL, Ricardo. (2004). Enciclopedia Temática del Perú. Literatura. Tomo XIV.

3. PEDRAZA JIMÉNEZ, Felipe B. (coord.). (1991). Manual de Literatura Hispanoamericana. Tomo II.Navarra: Pedraza.

4. PINTO VARGAS, Ismael. (2003). Sin perdón y sin olvido. Mercedes Cabello y su mundo. Lima: USMP.

5. _____________________. (2010). Primer Simposium Internacional. Mercedes Cabello de Carbonera y su tiempo (1919 – 2009).Lima: USMP.

6. PRENDES GUARDIOLA, Manuel (2003). La novela naturalista hispanoamericana : evolución y direcciones de un proceso narrativo.Madrid: Cátedra.

7. TAMAYO VARGAS, Augusto. (1992). Literatura Peruana.Lima: PEISA. Pág. 558.

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9. VOYSET, Oswaldo. (2000). El Naturalismo de Mercedes Cabello de Carbonera: Un ideario ecléctico y de compromiso. New York: Hispanic Institute Columbia University.

10. ________________.(2007). Blanca Sol (Novela Social).Miami: Stockcero.