Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana
Bien de Interés Cultural
23 de febrero de 1956
RI-51-0001256
Monumento Histórico-Artístico
Valladolid - Real Mº de San Joaquin y Santa Ana 2.jpg
Fachada del monasterio
Tipo Monasterio
Advocación San Joaquín y Santa Ana
Ubicación Bandera de España Valladolid, España
Coordenadas 41°39′3″N 4°43′53″O / 41.65083, -4.73139Coordenadas: 41°39′3″N 4°43′53″O / 41.65083, -4.73139
Uso
Culto Iglesia católica
Diócesis Valladolid
Orden Congregación Cisterciense de San Bernardo
Cofradía del Santo Entierro
Arquitectura
Construcción 1780-1787
Estilo arquitectónico Neoclasicismo
[editar datos en Wikidata ]

El Real Monasterio de San Joaquín y Santa Ana es un monasterio de monjas de la Congregación de Monasterios de Monjas Cistercienses de San Bernardo construido a finales del siglo XVIII en estilo Neoclásico, sito en la Plaza de Santa Ana de la ciudad de Valladolid (comunidad autónoma de Castilla y León, España). El Monasterio posee un museo de arte sacro que incluye valiosas piezas de la escultura barroca castellana, mientras que la iglesia atesora tres lienzos juveniles de Goya, únicos cuadros del pintor conservados en Castilla y León.

Historia[editar]

El convento primitivo fue fundado en 1596 para acoger una comunidad de monjas Bernardas Recoletas (Cistercienses) y su construcción corrió a cargo de Francisco Praves. En 1777, encontrándose el edificio muy deteriorado y amenazando ruina, la comunidad se dirigió al rey Carlos III solicitando amparo y la reconstrucción del mismo, ya que era fundación de patronato regio. El monarca encargó los planos de la nueva construcción a su arquitecto Francisco Sabatini, iniciándose las obras en 1780. Como director de las mismas ofició primero Francisco Balzaina, teniendo como contratista a Francisco Álvarez Benavides, y más tarde a M. Mariátegui. El nuevo edificio se inauguró en 1787.

La actual comunidad de monjas pertenece a la Orden Cisterciense de San Bernardo o de Castilla. El Monasterio es también la sede de la Cofradía del Santo Entierro. En 1956 fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional, tratándose por tanto de un Bien de Interés Cultural (BIC).

Iglesia y Museo[editar]

Fachada proncipal del monasterio.

Construido en un estilo neoclásico particularmente sobrio, en su exterior el monasterio apenas presenta elementos decorativos, fuera del esquema de impostas lisas y molduraje de placas que recorre sus muros y articulan la fachada; la fachada que corresponde a la iglesia tiene unas molduras más ricas que jerarquizan la fachada y señalan la situación de la iglesia dentro del conjunto. Su geometría es insistentemente rectilínea. La fachada busca perspectivas y tener presencia urbana. La escultura de Santa Ana que figura dentro de una hornacina sobre el dintel de la puerta es obra del siglo XVI y se cree que procede del viejo monasterio. El frontón que corona la fachada lleva en el tímpano las Armas Reales. La composición de la fachada y su decoración provienen de la tradición de la arquitectura herreriana que fue retomada en la segunda mitad del siglo XVIII por arquitectos como Ventura Rodríguez.

Iglesia del Monasterio.
Los santos Bernardo y Roberto, de Goya.
La muerte de San José o el Tránsito de San José, de Goya

Del conjunto monástico, destaca la iglesia, cuya planta adopta la forma elíptica y se cubre con cúpula con cúpula de la misma forma en la que se abren óculos y una estrecha linterna cilíndrica. El interior de la iglesia se organiza por medio de pilastras toscanas que sujetan un gran entablamento del mismo orden sobre en que nace la cúpula. A lo largo del eje mayor de la elipse se engarzan el pórtico de la iglesia, cuadrado y cubierto con cielorraso, la iglesia propiamente dicha, con su forma elíptica, y la capilla mayor, cuadrada y también cubierta con cúpula, que se abre a la elipse a través de un gran arco que sobrepasa el entablemento para que la conxión entre la elipse y la capilla meyor sea lo más intensa posible.

Todo esto da como resultado una espacialidad intensamente barroca, de cariz borrominesco (si bien con una decoración neoclásica), en la que se van engarzando planos en el eje mayor, que se remata por el retablo mayor de la iglesia. Al lado de la Epístola de la capilla mayor se abre el coro monacal, que contiene una sillería neoclásica. En la elipse, situadas entre las pilastras toscanas, existen seis hornacinas (tres a cada lado del eje mayor) que acogen seis grandes retablos neoclásicos, realizados en madera, jaspeados imitando mármoles verdes y dorados con pan de oro, y decorados con angelotes marmorizados, aletones, pilastras y frontones triangulares y curvos alternados.

Santa Ludgarda, de Goya.

Cada uno de los seis retablos neoclásicos contiene una importante pintura realizada en 1787, tres por Ramón Bayeu y las otras tres por su cuñado, Francisco de Goya, pasados los cuarenta años. Las tres de Bayeu, situadas en los tres retablos del lado del Evangelio representan a Santa Escolástica, La Inmaculada con San Francisco y San Antonio, y San Benito y se consideran de las mejores obras de su autor. Las otras tres, de Goya, se sitúan en los tres retablos del lado de la Epístola. Son interesantes por su mayor calidad artística y por ser representativas de un estilo austero, que recuerda al de Zurbarán, extraño en la obra del genial aragonés. Además, son los únicos cuadros suyos que se conservan en Castilla y León). Se titulan: Santa Ludgarda; La muerte de San José y Los santos Bernardo y Roberto.

El retablo mayor de la iglesia, situado en la capilla mayor, se organiza por medio de cuatro columnas corintias que soportan un potente entablamento; en su hornacina se encuentra un conjunto escultórico que muestra a Santa Ana, San Joaquín y la Virgen, que data de finales del siglo XVIII.

El interior de la iglesia y los cuadros comentados pueden visitarse dentro del recorrido del espacio conventual que en 1978 fue habilitado por las monjas como museo de arte sacro. En sus siete salas se muestran numerosas piezas artísticas y objetos devocionales de la vida monacal, como pinturas de escuela castellana del siglo XVI, elementos de vajilla y orfebrería, atavíos litúrgicos, telas y una colección de imágenes para vestir del Niño Jesús y San Juanito. Asimismo, figura una Virgen con el Niño del siglo XIII. Pero las obras más valiosas son dos expresivas tallas en madera policromada del Barroco español del siglo XVII: un Cristo Yacente obra postrera del escultor Gregorio Fernández (1634), que hoy en día es imagen titular de la Cofradía del Santo Entierro, y una Dolorosa del granadino Pedro de Mena (1670).

Cristo Yacente, de Gregorio Fernández.

El horario de visitas del Museo del Monasterio es: Martes a viernes, de 10 a 13,30 h. y de 17 a 20 h.; sábados, domingos y festivos, de 10 a 14,30 h.; los lunes permanece cerrado.

Bibliografía[editar]

  • FERNÁNDEZ MARTÍN, Juan José, El Monasterio y el Arquitecto del Rey. La iglesia y el Convento de San Joaquín y Santa Ana en Valladolid, obra de Francisco Sabatini, Colegio de Arquitectos de Valladolid, Valladolid, 1996. ISBN 84-605-5053-2.
  • RODRÍGUEZ, Delfín (coordinador), Francisco Sabatini, 1721-1797. La arquitectura como metáfora del poder, Comunidad de Madrid, Madrid, 1993.
  • BRASAS EGIDO, José Carlos. Guía artística de Valladolid. Ediciones Lancia, 2005. ISBN 84-8177-101-5.

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]