Rafael Benjumea y Burín

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Rafael Benjumea, en un grabado de la época.
Casa del Ingeniero, obra de Rafael Benjumea junto al embalse del Guadalhorce.

Rafael Benjumea y Burín (Sevilla, 23 de julio de 1876 - Málaga, 27 de septiembre de 1952), I conde de Guadalhorce, fue un ingeniero de caminos y político español.

Biografía[editar]

Procedente de una familia de la burguesía agraria acomodada. Su padre Diego Benjumea Pérez de Seoane era abogado, ganadero y propietario agrícola. Su hermano Joaquín, conde de Benjumea, llegó a ser ministro de Franco y Gobernador del Banco de España.

Contrajo matrimonio con Isabel Heredia Loring-Bebel, nieta del industrial Manuel Agustín Heredia. Con ella tuvo como hijos a Isabel, casada con José Moreno Torres conde de Santa Marta de Babío, Rafael, casado con Jacqueline Poirier, Marta, casada con Mario Pastega, Francisco, casado con Matilde Cabeza de Vaca, Marquesa de Torremayor y de Valdecañas y Condesa del Peñón de la Vega, Ricardo, casado con Françoise Du Bois y Jorgina.

Su carrera profesional y política estuvieron siempre ligadas. Desde sus primeros pasos como profesional, Benjumea se mostró interesado por las obras públicas, trabajando fundamentalmente en la comarca malagueña del río Guadalhorce, donde realizó fundamentalmente dos grandes obras: una central hidroeléctrica, entre 1903 y 1905,[1] y un pantano -el Pantano del Chorro-, inaugurado oficialmente el 21 de mayo de 1921.[1] Sus obras en esa región le valieron el título de Conde de Guadalhorce,[2] que le fue entregado por Alfonso XIII el 12 de septiembre de 1921.[3]

Sin embargo, los frutos de su vida profesional no solo le valieron el reconocimiento a nivel local, sino que fueron méritos suficientes como para que Primo de Rivera, que conocía de sobra que la opinión política de Benjumea era favorable al intervencionismo estatal,[4] le llamara en 1926 para ser Ministro de Obras Públicas.[4]

En el marco de su labor como político llevó a cabo numerosos proyectos, pero hay dos que destacan por encima del resto: el trazado, reparación y mantenimiento de las carreteras españolas y la creación de las Confederaciones Hidrográficas.[1] También es conocido su Plan Guadalhorce para los ferrocarriles, que terminó de mallar la red ferroviaria. Sin embargo, recibió numerosas críticas -encabezadas por José Calvo Sotelo-, centradas sobre todo en la financiación de sus proyectos.[1]

En 1931, con la llegada de la Segunda República, tuvo que exiliarse acompañando al dictador, lo que le llevaría a acabar residiendo en Argentina en 1933.[5] Desde el extranjero mantuvo tanto su vida profesional -participó en obras del Metro de Buenos Aires- como laboral -fue promotor de un partido de derechas-.[6] A su vuelta a España en 1947, dada su experiencia anterior, el general Franco le otorgó la presidencia del Consejo de Administración de RENFE.[6] Asimismo, sumó otros de tipo honorario como presidente del Consejo de Obras Públicas, académico de Ciencias Morales y Políticas y maestrante de Ronda. Sin embargo, su papel en la vida política fue cada vez menor, y falleció en Málaga en 1952.

Su sobrino Javier Benjumea Puigcerver fundó la empresa Abengoa en 1941.

Referencias[editar]

  1. a b c d Xarxa Telemàtica Educativa de Catalunya
  2. GAITE, M., El Conde de Guadalhorce: su época y su labor, Editorial del Colegio de Canales, Caminos y Puertos, 1977.
  3. Todohistoria.com Efemérides
  4. a b Artehistoria
  5. Página personal de Josep M. Albaigès
  6. a b VV. AA., Enciclopedia de Historia de España, Volumen IV (Diccionario biográfico), Editorial Alianza, 1991.


Predecesor:
Pedro Vives Vich
Escudo de España 1874-1931.svg
Ministro de Fomento
8 de febrero de 1925 - 30 de enero de 1930
Sucesor:
Leopoldo Matos Massieu
Predecesor:
Eduardo Alfonso Quintanilla
Presidente de RENFE
11 de febrero de 1947 - 23 de octubre de 1952
Sucesor:
Alfonso Peña Boeuf