Quintero, León y Quiroga

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Quintero, León y Quiroga fue un trío de compositores, poetas y músicos españoles, reconocidos por su autoría conjunta de muchas canciones populares en el género de la copla; eran Antonio Quintero, Rafael de León y Manuel Quiroga.

Al componer, Quintero escribía los sainetes de los espectáculos que estrenaban, y coordinaba la parte teatral con las canciones, en las que también colaboraba con Rafael de León, aunque la responsabilidad de las letras recaía generalmente en Rafael de León, y la música era parte exclusiva de Quiroga. Compusieron entre otras, las siguientes canciones, muchas de ellas entre las de mayor recaudación y popularidad en España entre 1940 y 1965:

  • «A la lima y al limón» (1940). Rafael de León y Manuel Quiroga.
  • «Tatuaje» (1941). Rafael de León y Manuel Quiroga (junto Xandro Valerio).
  • «La Lirio» (1944). Rafael de León y Manuel Quiroga (junto a José Antonio Ochaíta).
  • «Francisco Alegre» (1948). Antonio Quintero, Rafael de León y Manuel Quiroga.
  • «Enamorada» (1961). Rafael de León (con Augusto Algueró]).
  • «A tu vera» (1964). Rafael de León (con Juan Solano).

Otras coplas muy populares de Quintero, León y Quiroga son «La niña de fuego», «Ay pena, penita, pena», «Y sin embargo te quiero», «No me quieras tanto», «Romance de valentía», «La zarzamora», «Dolores la Golondrina», «Romance de la Reina Mercedes», «Yo soy ésa», «Limosna de amores», «Capote de grana y oro» o «La Salvaora»; también «Ojos verdes» por Rafael de León, Manuel Quiroga y Salvador Valverde, o «Amante de abril y mayo» por Quintero, León y Solano.

En el repertorio de la copla andaluza, a esta tríada de autores se pueden sumar los maestros Salvador Valverde, José Antonio Ochaíta, Juan Solano, Xandro Valerio y Ramón Perelló.

Las coplas de Quintero, León y Quiroga han sido cantadas por las más importantes voces del género, tanto en su época como en la actualidad: Concha Piquer, Manolo Corrales, Juanita Reina, Miguel de Molina, Lola Flores, Rosa Morena, Rocío Jurado, Marujita Díaz, Nati Mistral, Sara Montiel, Marifé de Triana, Isabel Pantoja, Pasión Vega, Martirio, La Paquera de Jerez, Miguel Poveda, Juanito Valderrama y Canut Reyes (Gipsy Kings) entre otros.

Conocer personalmente a la cupletista Concha Piquer, la más destacada figura de la canción de la época, cuando ésta actuaba en Sevilla en el Teatro Lope de Vega, fue un momento de especial importancia en los inicios de la carrera del poeta Rafael de León. En 1932 Rafael de León inicia su aventura madrileña de la mano del músico, también sevillano, Manuel Quiroga con vistas al lanzamiento a nivel nacional del trío más famoso de la música española de todos los tiempos: "Quintero, León y Quiroga". Sus más de cinco mil canciones registradas dan una idea de la gran productividad que alcanzó esta asociación. Pasada la Guerra Civil, la dictadura del General Franco bendijo y promovió un género llamado folclore español, aunque sus orígenes eran puramente andaluces.

Aquella generación de racionamientos y carencias tuvo a cambio una abundante ración de coplas en la naciente radiodifusión. Quintero, León y Quiroga tenían la clave del éxito, poseían "la marca de fábrica" más conocida de la música en aquel periodo y llegaban al público a través de la radio.

Tras una larga época de éxitos incesantes, se inicia un cierto aperturismo cultural y con él llegan ritmos musicales distintos, especialmente la trepidante música que triunfa en Estados Unidos. Las canciones de Quintero, León y Quiroga ya no sintonizan tan fácilmente con las nuevas generaciones. En la década de los sesenta, una juventud más politizada y antifranquista comienza a despreciar a las folclóricas y a una música que se les antoja más regional que "española". Y comienza un declive que lleva a Rafael de León y sus compañeros artísticos a casi un creciente e injusto olvido. Rafael de León todavía paladea el éxito, en esta su última etapa, escribiendo letras que cantan Nino Bravo, Raphael y Rocío Dúrcal, llegando a ganar el III Festival de Benidorm, en el año 1961, con «La luna de Benidorm». Incluso consigue que los jóvenes compositores, como Augusto Algueró y Manuel Alejandro musicaran sus textos.

Joan Manuel Serrat hacía referencia a los tres compositores como símbolo de una época en su canción «Temps era temps» y también los citó el cantautor Joaquín Sabina en sus canciones «Doble vida» y «Más de cien mentiras»; esta última canción es cantada junto a Serrat en su gira Dos pájaros de un tiro y plasmada posteriormente en un disco.

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