Quinta de San Pedro Alejandrino

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

El Libertador llegó el 6 de diciembre de 1830 a la hacienda ofrecida para su alojamiento por don Joaquín de Mier. El Libertador después de haber renunciado a la presidencia, planeaba viajar a Jamaica y luego a Europa, pero su estado de enfermedad se lo impidió.

El Libertador Simón Bolívar, murió en esta hacienda el 17 de diciembre, de 1830 a la una de la tarde.

Estructura de la Quinta[editar]

La Quinta de San Pedro Alejandrino fue fundada el 2 de febrero de 1608 por el canónigo de la Catedral de Santa Marta Adul Alberto Pedraza Quiroz y Cortesía con el nombre de “La Florida San Pedro Alejandrino”; en memoria del mártir español Pedro Godoy.

Con el transcurrir del tiempo y la historia, la hacienda cambia 15 veces de propietarios; entre los cuales destacan apellidos como Mondragón, Orozco, Zubiría, De Mier entre otros. El 9 de enero de 1808 don Faustino de Mier y Theran compró la hacienda por $11.773 pesos oro, pero años más tarde le fue confiscada dicha propiedad por no colaborar con la causa patriota. A finales de la segunda década del siglo XIX esta hacienda fue adjudicada al hidalgo español Don Joaquín de Mier y Benítez, hombre de negocios, quien intensificó los cultivos de caña de azúcar para la producción de la panela, el ron y la miel. Al fallecer Don Joaquín de Mier en 1861, heredó la hacienda su hijo Manuel Julián de Mier, quien continuo la costumbre de su padre de visitarla casi diariamente; pero aconteció que algunos vecinos del pueblo de Mamatoco querían impedir la entrada a San Pedro de las aguas que le pertenecían, por lo cual Don Manuel Julián inició un pelito y contra ese abuso. Los responsables, viéndose perdidos en el terreno legal, lo acecharon y decidieron realizarle un atentado, cuando pasase por el río. La bestia en que montaba se asustó y corrió, lo cual lo salvó de una muerte segura. Después de ese atentado Don Manuel Julián no volvió a San Pedro Alejandrino, y a partir de ese momento el ingenio entra en un proceso de decadencia y abandono.

Posteriormente el 2 de febrero de 1891 el Departamento del Magdalena, siendo gobernador el Doctor Ramón Goenaga compra 200 hectáreas de la hacienda por la suma de $24.000 pesos oro con el ánimo de conservarla. Y en 1891 se realizó la primera restauración para aproximarla al estado que presentaba en 1830; años más tarde esta hacienda es declarada Monumento Nacional Histórico.

Hoy en día es uno de los atractivos turísticos más importantes de la ciudad de Santa Marta y es administrada por la Fundación Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo.

Las edificaciones en la Quinta de San Pedro Alejandrino están distribuidas de la siguiente manera:

Sector social o Residencial[editar]

Casa principal[editar]

Escultura del Libertador SIMON BOLIVAR Quinta de San Pedro Alejandrino.

Considerado el sitio más importante pues en una de sus alcobas fue donde falleció el libertador Simón Bolívar. Dentro de esta casa principal se encuentran unos jardines internos que le dan un estilo colonial a la hacienda. Las construcciones antiguas de la Quinta de San Pedro Alejandrino se encuentran pintadas de color amarillo ocre, entre ellas sobresale la casa principal; considerada como el sitio más importante de esta hacienda, pues en una de sus alcobas exhalo su último suspiro El Libertador Simón Bolívar. Alrededor de la Casa Principal se encuentran algunos árboles centenarios: un Samán, una Ceiba y dos tamarindos. Estos últimos son los más mencionados por la tradición histórica porque en medio de ellos colocaron la hamaca del Libertador cuando llegó a la hacienda; estas especies de árboles, acompañada de la variada flora y fauna presentes en la hacienda, constituyen la colección viva del Jardín Botánico Quinta de San Pedro Alejandrino, el cual se extiende sobre la totalidad de su área, con especies de plantas pertenecientes al bosque seco tropical de la región.

En el Jardín Botánico se encuentran diferentes colecciones de plantas entre las cuales se pueden mencionar las cactáceas, palmetum, ornamental, xerofítica, maderable entre otras.

En la parte central del jardín hay una escultura pedestre del Libertador en mármol de Carrara que fue hecha en Italia por el profesor genovés Pedro Montarsolo Victorio; fue un regalo del Departamento del Magdalena y se instaló el 2 de febrero de 1891. Durante los tiempos el concepto de escultura ha variado; por ejemplo la obra del Libertador de Pedro Montarsolo pertenece a los conceptos neoclásicos, donde se retiraba material (Piedra), para de ahí sacar la figura y su temática estaba ligada a los procesos de luchas políticas y libertadoras como evento, referencia o testimonio de la época.

La casa principal se divide en trece salas o cuartos; y son los siguientes:

  • Capilla u Oratorio: La Capilla donde reposan los restos del médico Alejandro Próspero Réverénd. En este lugar se encuentra la imagen de San Pedro Alejandrino patrono de la hacienda, la cual fue traída de Cádiz (España) por Francisco de Godoy.
  • Sala principal: En la sala principal de la casa Quinta se encuentran algunas pinturas de los personajes de la historia de la hacienda: un óleo del Libertador, en él se observa la apariencia de Simón Bolívar para el año de 1812, esta obra es del artista español Ignacio Elizaran Txapartegi; también hay un óleo de Joaquín de Mier y otro de Alejandro Próspero Reverend. De igual forma se conserva un óleo, copia de la acuarela del inglés Edward Mark; artista que en 1842 plasmó el ambiente campestre que tenía la hacienda a la llegada del Libertador Simón Bolívar en el año de 1830.
  • Alcoba: La alcoba es el sagrado recinto donde murió el Padre de la Patria Simón Bolívar, el 17 de diciembre de 1830 a la una de la tarde. En la actualidad se conserva la cama (catre de campaña) donde murió El Libertador cubierta por la bandera de Colombia, hay además un armario, una escupidera y un sillón de terciopelo rojo desde donde Bolívar dictó sus últimos legados el diez de diciembre de 1830, el Testamento y su Última Proclama, donde expresó:


Colombianos,
Habéis presenciado mis esfuerzos para plantear la libertad donde reinaba antes la tiranía. He trabajado con desinterés, abandonando mi fortuna y aun mi tranquilidad. Me separé del mando cuando me persuadí que desconfiabais de mi desprendimiento. Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono.
Al desaparecer de en medio de vosotros, mi cariño me dice que debo hacer la manifestación de mis últimos deseos. No aspiro a otra gloria que a la consolidación de Colombia. Todos debéis trabajar por el bien inestimable de la Unión: los pueblos obedeciendo al actual gobierno para libertarse de la anarquía; los ministros del santuario dirigiendo sus oraciones al cielo; y los militares empleando su espada en defender las garantías sociales.
¡Colombianos! Mis últimos votos son por la felicidad de la patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro.
Simón Bolívar. Hacienda de San Pedro, en Santa Marta, a 10 de diciembre de 1830.


Ambos documentos fueron tomados por el Dr. José Catalino Noguera, notario de Santa Marta,

De igual forma en la alcoba principal se observa un reloj de origen alemán que detuvo en el tiempo el general Mariano Montilla tres minutos cincuenta y cinco segundos después de la muerte del Libertador.

En una de las paredes de la alcoba donde muere El Libertador se conserva un óleo del artista colombiano Simón Celis, quien presenta al Libertador con un carácter fuerte, en posición erguida dotado de una marcada elegancia; este efecto es percibido a través del vestuario, el cual tiene un color negro que connota elegancia, contrastando a su vez con el color blanco del pantalón y de los guantes; a ello se suman las aplicaciones en dorado que lleva la casaca del Libertador, demostrando un Bolívar dotado de autoridad y poder.

  • Biblioteca: Con libros mayoritariamente en francés, que le pertenecieron al Doctor Alejandro Próspero Réverénd. Recién llegado Simón Bolívar a la hacienda, Don Joaquín de Mier conduce al Libertador a su humilde biblioteca, al ingresar a este recinto El Libertador sostiene una breve conversación donde le expresa: "Don Joaquín, su biblioteca no es humilde, atesora los más grandes escritos de la historia"; se refería a las obras Gil Blas de Santillana y El Quijote de la Mancha.

En la biblioteca se encuentran muebles de la época, algunos contienen libros de autores franceses, ingleses, griegos, españoles e italianos; grandes obras clásicas del siglo XVII. Se destacan: La Biblia Vulgata Latina (Tomo 3 del A.T) 1819, Historia de las Indias escrita por Fray Bartolomé de las Casas 1927, Historia Natural de Bufón 1792, Historia de las Fiestas de la Iglesia de Joaquín Castellot 1788, también se encuentran algunos libros que datan de 1800 a 1924 cuyos temas centrales están relacionados con el periodo de independencia, historia bolivariana, historia general de Colombia, filosofía y botánica, entre otros.

  • Cuarto de Baño: Hay una puerta lateral en la alcoba principal que conduce al cuarto de baño, en este lugar se conserva un bidé compuesto por un aguamanil de porcelana, las tazas sanitarias y una tina de mármol blanco italiano. El Médico expresa en sus memorias que el Libertador recibía un baño emoliente tibio para su mejoría, los primeros días de estancia en la hacienda.
  • Sala de Fumar: La sala de fumar, anteriormente conocida como sala de costuras, fue acondicionada como sala para fumadores a la llegada del Libertador, ya que su delicado estado de salud no le permitía inhalar fuertes olores. Se conserva además en este lugar una licorera con bordes de oro la cual perteneció a Don Joaquín De Mier y fue utilizada por el Libertador.
  • Comedor: Se encuentra una mesa de extensión, 4 sillas cuyos fondos están tejidos en palma de iraca, parte de la vajilla de porcelana de sevres perteneciente a la familia de mier, estos artefactos están en una urna de vidrio para su mayor protección.
  • Cocina:Es una cocina propia del siglo XVIII, encontramos un matate, que era una piedra donde se trituraban las especies, un pilón, 5 fogones y un horno con forma de iglú.
  • Repostería: En este lugar se hacían los panes y postres de la época, hay dos jarrones de barro donde se almacenaba el agua para mantenerla a buena temperatura, también hay dos filtros con los cuales se purificaba el agua. En este lugar se realizó la necropcia al Libertador Simón Bolívar por su médico Alejandro Próspero Reverán en las horas de la tarde del 17 de diciembre de 1830(Mismo día de la muerte del Libertador).
  • Caballeriza: en la caballeriza se encuentra el coche Berlina, el cual trajo al libertador desde la actual Casa de la Aduana, antiguamente llamado Consulado Español hasta la Quinta el día 6 de diciembre de 1830.
  • Alcobas De Huéspedes: Habían dos alcobas de huéspedes en la casa, pero estas actualmente se convirtieron en salas temáticas: Sala del Centenario y Sala de Independencia.
  • Sala del Centenario: Recuerdos de la celebración del primer centenario de la muerte del Libertador.
  • Sala de Independencia: Se encuentran imágenes de personajes ejemplares que apoyaron a Simón Bolívar y su causa, así como un oleo que representa la Batalla de Boyacá librada el 7 de agosto de 1819.
  • Sala Bolivariana: funciono en este espacio, la oficina de don Joaquín de Mier y Benítez, actualmente es un espacio donde se le rinde tributo al Libertador. Encontramos en ella una escultura tamaño real del Libertador, muchos objetos pertenecientes a su persona, un daguerrotipo de su matrimonio con María Teresa Rodríguez Del Toro, óleos de sus dos padres, María Concepción Palacios y Juan Vicente Bolívar y Ponte, y "La visión del peregrino" que es un óleo que plasma el sueño de su maestro Simón Rodríguez un año después de la muerte de Simón Bolívar.

Sector laboral[editar]

Este conjunto hace parte de estas construcciones donde funciono el viejo ingenio en el cual se procesaba la caña de azúcar para la elaboración de panela, miel y ron que era comercializado por la flotilla de barcos de Don Joaquín De Mier por todo el caribe. Estas construcciones datan del siglo XVIII y comprenden a las siguientes edificaciones:

  • Bagacera: lugar destinado al almacenamiento del desecho de la caña de azúcar, o bagazo.
  • Trapiche: Es sin duda el más importante, es el símbolo de la producción panelera, pues allí se molía la caña, y se hacia la panela.Se caracteriza por sus gruesos muros de contención y su techo en forma de cónica
  • Destilería: Aquí se destilaba en grandes calderas y alambiques la miel de la caña, para obtener el ron de caña.
  • Sótano: Tenía como función albergar y guardar los barriles, para conseguir un mejor añejo.

El sector moderno[editar]

Altar de la Patria Quinta de San Pedro Alejandrino
Teatro al aire libre Joaquín De Mier y Benítez.

Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo[editar]

La idea de la creación de un Museo de Arte Contemporáneo en La Quinta de San Pedro Alejandrino surgió del artista Armando Villegas en el año 1986, y tuvo una gran acogida por los demás artistas que conformaban la Unión Bolivariana. Contó con un respaldo unánime de las autoridades regionales y con el apoyo del presidente de la república de Colombia, Belisario Betancur. De esta forma, la ordenanza del 23 de abril 27 de 1928 ofrececía a los países bolivarianos una parcela de tierra propia en San Pedro Alejandrino, destinada a la construcción de monumentos. Este museo fue inaugurado el 24 de julio de 1986 y es patrimonio cultural de las seis naciones.


La colección del Museo Bolivariano[editar]

Es el reflejo de nuestra América, una conjunción de culturas que tienen sus nexos, pero a la vez también inmensas diferencias, a pesar de que los llamados países bolivarianos se encuentran unidos por una historia común, encontramos en sus manifestaciones plásticas convergencias y divergencias que enriquecen ese acervo artístico que recoge el Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo en su colección permanente de pintura, escultura y obra gráfica. Esta colección, nace en 1986 con la única pretensión de recoger una muestra de la producción artística contemporánea de los países bolivarianos (Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá), que rindiera tributo al Libertador Simón Bolívar en la Quinta de San Pedro Alejandrino.

La colección del Museo Bolivariano no abarca todo el universo plástico del llamado arte latinoamericano, pero si encontramos aquí ejemplos notables de movimientos y tendencias que van desde aquellos influenciados por el Indigenismo que nace en México y se expande por toda América Latina proclamando nuestra identidad, hasta las corrientes más abstractas que nos llegan con las vanguardias europeas, se establecen en las academias de arte del continente y nos introducirán en la modernidad. Podemos aproximarnos a esta colección de arte tan heterogénea, que aparentemente solo se encuentra unida por ideales y tratados políticos; retomando el mapa cultural de América Latina, ubicando los puntos de unión donde nuestra identidad permite delimitar problemáticas y búsquedas comunes a los artistas plásticos de los países bolivarianos; Recorriendo caminos que nos llevan desde las raíces y toda esa influencia precolombina presente en la obra de artistas como Antonio Grass (n. 1937), y Enrique Tábara (n.1930) que nos recuerdan nuestra herencia ancestral, y que es retomada con más fuerza en la obra de Eduardo Kingman (n.1913), Oswaldo Guayasamín (1919-2000), y Luis Alberto Acuña (n.1904-198 ) quienes lideraran los movimientos de pintura indigenista en Ecuador y Colombia respectivamente. Paralela a esta corriente la tradición decimonónica y académica, que se manifiesta en la pintura de género sea retrato, bodegón o paisaje tiene gran presencia en la colección, podemos citar la obra de Gonzalo Ariza (n.1912- 1995), quien cultiva el género del paisaje con un manejo acertado de la luz, tradición aprendida de los maestros japoneses durante su estancia en el lejano oriente. El retrato es un tema reiterado en la colección del museo, en este género destacan tres cartageneros importantes Enrique Grau (n.1920-2004), Darío Morales (1944- 1988) y Alfredo Guerrero (n.1936). Grau, mantiene un estilo propio en la ejecución, figuras andróginas de trazos firmes que denotan una dureza en los rostros que caracteriza su producción. Morales por su parte es un dibujante consumado, cultivador del detalle hasta llegar al hiperrealismo, exaltando la feminidad en cada uno de sus trabajos; al igual que Guerrero quien con un preciosismo exquisito define detalles de la forma y la figura femenina. Debemos mencionar también la obra de René Portocarrero (1912-1985) artista cubano que hace evocaciones elegantes de temas propios de la isla y su cotidianidad con gran maestría.

Por ser este museo, Bolivariano, no faltan los retratos de Simón Bolívar que ha sido motivo de inspiración para muchos artistas, quienes nos revelan diferentes facetas del Libertador. Destaca como una de las obras más importantes de la colección el óleo sobre lienzo de Alejandro Obregón (1920-1992) titulado Don Simón en San Pedro Alejandrino, pintado especialmente para este museo en el año de 1986, Obregón retrata al Libertador en sus últimos días, hace una visión del General que no encontró salida a su laberinto y pasa a la eternidad y la gloria en San Pedro Alejandrino. Encontramos otros retratos de Bolívar realizados por Jorge Elías Triana (1921-1998), Gustavo Zalamea, German Tessarollo y Antonio Frío, entre otros.

La pintura de abstracción está representada ampliamente, diferentes tendencias dentro de lo que conocemos como el arte informal se encuentran dentro del acervo del museo. Obras como la de la venezolana Luisa Richter (n.1928) o la colombiana Patricia Tavera (n.1945) donde la materia supera el concepto, el color a la forma y la textura al signo; abren nuevas y amplias posibilidades a la expresión plástica. Un abstraccionismo donde la forma es más sutil con recurrencias a la figuración y la forma está presente en la obra de los peruanos Fernando De Szyszlo (n.1925) y Alberto Dávila (1912-1988). Que unidos a Alfredo y Olga Sinclair (n.1957) de Panamá y los colombianos Manuel Hernández (n.1928) y Carlos Rojas (n.1933 - 1997) constituyen un grupo importante de pintores abstractos latinoamericanos, que se han ubicado muy bien dentro del mercado del arte. Por su parte la abstracción geométrica que en Latinoamérica tuvo un gran auge con los constructivistas de la llamada “Escuela del Sur”, dirigida por Joaquín Torres-García (1874-1949), en Uruguay creo un movimiento que se expandió hacia el norte, vemos su influencia la producción de artistas como Jorge Riveros (n. 1934) y Omar Rayo (n.1928) donde la forma geométrica se combina en innumerables permutaciones creando imágenes basadas en los mismos elementos pero siempre diferentes.

Darío Ortiz - Los testigos II, Colección Museo Bolivariano

No podemos dejar de lado los ismos, de los cuales recibimos pequeños coletazos de esa intensa actividad que estremeció a Europa durante el siglo XX. Y que también podríamos considerar como propia, ya que se desarrolla un movimiento importante en Venezuela con el trabajo de Jesús Rafael Soto (n.1923 - 2005), Carlos Cruz Diéz (n.1923) y Alejandro Otero (1921-1990), estos dos últimos presentes también en nuestra colección y que trascenderá en la historia del arte como cinetismo.

El regreso fuerte de la figuración después del dominio que tuvo la abstracción, marca el trabajo de Juan Antonio Roda (n.1929- 2003) , Armando Villegas (n.1928), Ángel Loochkartt (n.1933), Manuel Chong Neto (n.1927), Brooke Alfaro (n.1949), y Alicia Viteri (n.1946). Estos artistas plantean nuevas visiones acerca de la figura humana y su entorno. Estas lecturas a veces difíciles, se caracterizan por fuertes dosis de expresionismo en el trazo; y la creación de personajes característicos como el Príncipe Prospero de Alicia Viteri o los Congos de Loochkartt que narran historias particulares. Otros artistas figurativos de la colección son Santiago Cárdenas (n.1937), presente con una de sus pizarras; Darío Ortiz Robledo(1968)con una obra de su serie sobre la condición humana. Pedro Alcántara (n. 1942), Augusto Rendón (n.1933) y Humberto Giangrandi (n.1943) estos últimos comprometidos fuertemente con lo social. Maripaz Jaramillo (n.1948), y Regulo Pérez (n.1927) quienes trabajan la deformación de la figura como elemento de expresión plástica.

La colección de esculturas emplazada en los jardines del Museo y en el teatro al aire libre Joaquín de Mier y Benítez, está encabezada por una pieza de Eduardo Ramírez Villamizar (n.1923 - 2004), titulada “Caracol Caribe”. Villamizar al igual que Edgar Negret (n.1920), muestran en sus construcciones una gran influencia por las culturas precolombinas más específicamente la cultura Inca del Perú, a donde han realizado viajes de estudio y han plasmado sus vivencias en las obras “Manto Emplumado” y “Machu Pichu” de Ramírez Villamizar y Negret respectivamente. La obra de Marina Núñez del Prado (n.1921-1995), Cóndor y el Ave de Alicia Tafúr (n.1934), nos recrean una fauna escultórica por así llamar a esas formas zoomorfas estilizadas que salen de la mano de estás dos escultoras. Destaca también el trabajo en piedra del peruano Benito Rosas (n.1952), reconocido artista por su manejo acertado de la piedra creando formas con bastante movimiento y textura. Complementan esta colección trabajos de John Castles, Cecilia Ordóñez, Elma Pignalosa y Nelly Sarmiento, entre otros.

El Museo Bolivariano tiene también una colección de obra gráfica, fotografía y dibujo que por motivos de conservación se exhibe temporalmente. Conforman esta colección un dibujo en gran formato de David Manzur (n.1929) titulado “homenaje a una pared colonial”. Un desnudo de Alfredo Guerrero. Dos proyectos para un mural de Álvaro Barrios (n.1945) con su estilo propio influenciado por el pop art y el comic. Además de obras de Cesar Bravomalo y Alejandro Otero entre otros. En las diferentes técnicas de grabado encontramos obra de Juan Cárdenas (n.1939), Teresa Cuellar conocida como Teye, Alicia Viteri y Minerva López. La acuarela que ha sido una de las preocupaciones del museo también hace parte de nuestro acervo, encontramos trabajos del cubano Roberto Fabelo (n.1950), del maestro mexicano Alfredo Guati Rojo y entre los colombianos obras de Luis Paz (n.1937), Zarita Abello y Roberto Angulo. La colección de fotografía y reúne la obra de los colombianos Luis Guillermo Martínez, Mónika Herran, Pakiko Ordóñez y Fernell Franco, entre otros.

Jardín Botánico Quinta de San Pedro Alejandrino[editar]

Jardines Jardín Botánico Quinta de San Pedro Alejandrino.

La idea de crear un jardín botánico se remonta a los años 60 por el cienagero Rafael romero castañeda, quien deseaba crear un arboletum o conjunto de plantas y árboles maderables.

Sin embargo hasta el año 2005, con un convenio entre la facultad de biología de la Universidad del Magdalena y la Fundación Museo Bolivariano de Arte Contemporáneo (Administración de la Quinta de San Pedro Alejandrino), cuando se crea el jardín botánico de La Quinta de San Pedro Alejandrino la cual presenta una variada vegetación, ya que toda la flora presente consta de especies introducidas y también autóctonas. Hay algunos árboles con más de 70 años de edad, junto con otros aún mayores (incluso hay 4 centenarios) situados en el corazón de la hacienda. En homenaje a Simón Bolívar, muchos países han regalado al jardín varios árboles típicos de cada país, entre los cuales se encuentran una palmera de Cuba y otra de las islas Hawái. Hay animales que se introdujeron para que hubiese un mejor ambiente en la hacienda, que conserva todas las clases de bosques: secos, tropicales, junglas, etc.

Más información sobre el Jardín Botánico de la Quinta de San Pedro Alejandrino en: http://www.museobolivariano.org.co/colecciones/jardin-botanico-quinta-de-san-pedro-alejandrino

Enlaces externos[editar]