Quamquam pluries

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Quamquam pluries
(latín: Aunque muchas [veces])
Carta encíclica del papa León XIII
C o a Leone XIII.svg
Magni nobis Cercle jaune 50%.svg Sapientiae christianae
Fecha 15 de agosto de 1889
Argumento Rezo del rosario y devoción a san José
Encíclica número 32 de 85 del pontífice

Quamquam pluries es una encíclica sobre san José por el papa León XIII.[1] Fue publicada el 15 de agosto de 1889 en la basílica de san Pedro en Roma.

Como contexto, el papa afirmó los desafíos que la Iglesia enfrenta, como la creciente depravación de las morales en la generación joven:

Ahora, Venerables Hermanos, ustedes conocen los tiempos en los que vivimos; son poco menos deplorables para la religión cristiana que los peores días, que en el pasado estuvieron llenos de miseria para la Iglesia. Vemos la fe, raíz de todas las virtudes cristianas, disminuir en muchas almas; vemos la caridad enfriarse; la joven generación diariamente con costumbres y puntos de vista más depravados; la Iglesia de Jesucristo atacada por todo flanco abiertamente o con astucia; una implacable guerra contra el Soberano Pontífice; y los fundamentos mismos de la religión socavados con una osadía que crece diariamente en intensidad.

E instó a los católicos a rezar a san José, como patrón de la Iglesia:

Y puesto que, más aún, es de gran importancia que la devoción a San José se introduzca en las prácticas diarias de piedad de los católicos, Nos deseamos exhortar a ello al pueblo cristiano por medio de nuestras palabras y nuestra autoridad. Las razones por las que el bienaventurado José debe ser considerado especial patrono de la Iglesia, y por las que a su vez, la Iglesia espera muchísimo de su tutela y patrocinio, nacen principalmente del hecho de que él es el esposo de María y padre putativo de Jesús. De estas fuentes ha manado su dignidad, su santidad, su gloria. Es cierto que la dignidad de Madre de Dios llega tan alto que nada puede existir más sublime; mas, porque entre la santísima Virgen y José se estrechó un lazo conyugal, no hay duda de que a aquella altísima dignidad, por la que la Madre de Dios supera con mucho a todas las criaturas, él se acercó más que ningún otro.

El papa estableció que durante octubre, se añadiría una oración a san José al rosario y concedió una indulgencia de siete años y siete cuaresmas para cada uno de tales actos.

Fuentes[editar]

Referencias[editar]

  1. Raymond Burke, 2008, Mariology: A Guide for Priests, Deacons,seminarians, and Consecrated Persons, Queenship Publishing ISBN 1-57918-355-7, página 576