Grabado a punta seca

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El grabado a punta seca es una técnica similar a la del grabado al buril. El artista dibuja la imagen sobre una lámina de zinc, cobre, sin tratar, o de acrílico o plástico utilizando un instrumento que parece un lápiz, con punta de diamante, o simplemente metal afilado. A medida que se va haciendo la incisión se va produciendo un surco, levantando a ambos lados una especie de suaves crestas de metal llamadas "rebarbas" o "rebabas". Las rebabas pueden presentarse a un lado de la línea o surco, o a ambos lados, dependiendo del ángulo de ataque (inclinación de la punta) con respecto a la superficie. Si se trabaja en un ángulo aproximado de 45º, se hace la rebaba sobre el ángulo complementario. Si se trabaja a unos 90º, la punta perpendicular a la superficie, se obtendrá rebaba a ambos lados de la línea.

Estas rebarbas retienen cierta cantidad de tinta y dan al trazo de la punta seca un aspecto rico y aterciopelado. Pero si se quiere dar una apariencia firme y clara, lo mejor es eliminar las rebabas, sin dañar el surco. Las rebarbas son delicadas y se desgastan con la continua presión de la prensa por lo que no permiten tiradas de más de 20 o 30 cópias. Para disminuir el desgaste de las rebabas, que también se da durante el proceso de entintado y limpieza de la tinta, es posible someter la placa a un baño electrolítico, con el cual se aporta un metal más duro. Este proceso recibe el nombre de acerado.

Como en el proceso del grabado al aguatinta, la estampación de la punta seca se hace entintando la lámina, limpiándola, colocando un papel humedecido sobre ella e introduciéndola en la prensa.

La punta seca cobra impacto de grandeza en cuanto técnica de expresión libre en el siglo XVII, en la obra de Rembrandt, el maestro acepta posiblemente esta técnica, por las razones que posiblemente Durero la rechazaría. En la evolución de la obra grabada de Rembrandt, va integrándose la punta seca a las planchas trabajadas al aguafuerte, llegando en muchos casos a predominar sobre éste y en otros termina siendo la técnica protagonista de la plancha. Este aspecto de la punta seca complementando otros procedimientos debe resaltarse, dado que su ejecución, directa y emocional, permite matizar, suavemente o resaltar cualquier grabado ejecutado con otra técnica.

Véase también[editar]