Punta Alta
| Punta Alta | |
|---|---|
| Ciudad de Argentina | |
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| Coordenadas: | |
| Idioma oficial | Español |
| Entidad | Ciudad |
| • País | |
| • Provincia | |
| • Partido | Coronel Rosales |
| Intendente | Ing. Néstor Hugo Starc, IVR |
| • Fundación | 2 de julio de 1898 (Ing. Luigi Luiggi) |
| Altitud | |
| • Media | 2 msnm |
| Población (2001) | |
| • Total | 57 296 hab. |
| Gentilicio | puntaltense |
| Huso horario | UTC -3 |
| Código Postal Argentino | B8109 |
| Prefijo telefónico | 02932 |
| Variación intercensal | +1,5 % (1991 - 2001) |
| Sitio web oficial | |
Punta Alta es una ciudad y puerto ubicado en el sur de la provincia de Buenos Aires, Argentina cabecera del partido de Coronel de Marina Leonardo Rosales. Es una de las ciudades de mayor población en su región. Según un estudio promovido por el CONICET y seis universidades nacionales, Punta Alta es la ciudad con mejor calidad de vida —en términos que van desde cobertura sanitaria hasta belleza paisajística— del país.[1]
Índice |
Ubicación geográfica [editar]
Punta Alta está en el extremo sudoeste de la provincia de Buenos Aires, a 673 km de Buenos Aires, y prácticamente a orillas de la Bahía Blanca, sobre el fondeadero de Puerto Belgrano.
Recursos [editar]
Las actividades giran en torno a la Base Naval de Puerto Belgrano, la más importante de la Argentina. En ella, además de tareas vinculadas con lo estrictamente militar, se desarrollan servicios para proveer a la Flota de Mar de la Armada Argentina y trabajos para terceros, destacándose la actividad naval en los diques de carena.
Sin embargo, a principios del siglo XX, la economía tendió a diversificarse. Punta Alta fue asiento de importantes inversiones sobre todo provenientes de Francia. En 1903 se concesionó un ferrocarril para unir el puerto de Rosario con Punta Alta, donde ya se proyectaba una terminal de embarque de granos. Se formó en París la Compagnie du Chemin de Fer de Rosario à Puerto Belgrano (Compañía del Ferrocarril Rosario Puerto Belgrano), con la participación de grandes financistas, entre ellos el Banco Paribas. La línea férrea se inauguró en diciembre de 1910. Con capitales franceses empezaron a construir un puerto comercial en la desembocadura del Arroyo Pareja (a 2 km del casco urbano), llamado a ser el puerto cerealero más importante de América del Sur. Proyectado por el Ing. Abel Julien Pagnard, las obras se iniciaron a principios de 1912. Pero después de la Primera Guerra Mundial la construcción quedó paralizada y sólo se habilitó una parte del conjunto proyectado. Fue nacionalizado en diciembre de 1947 por el primer gobierno de Perón y se lo llamó Puerto Rosales, en memoria del héroe naval epónimo del partido. Hoy la reactivación del puerto conjuntamente con la puesta en marcha de la zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales constituye una esperanza cierta del despegue económico de la ciudad. Asimismo es de destacar que Punta Alta tiene el orgullo de ser la ciudad donde se fundó la primera Cooperativa Eléctrica de Argentina (1927), que aún funciona proveyendo de fluido eléctrico al distrito. La Cooperativa Eléctrica local cuenta con aerogeneradores de electricidad, que constituyen el Parque Eólico Centenario, uno de los más importantes del país.
Población [editar]
Contaba en el censo 1980 con 56.620 habitantes. Para el censo de 1991 tuvo un descrecimiento leve que dio 56.427 pobladores y 57.296 habitantes (INDEC, 2001).[2] El crecimiento poblacional se encuentra estancando en forma negativa hasta 1991. Con el censo 2001 se percibió una leve mejora, pero la misma continuaría en el próximo censo. El censo de 2010 tuvo un incremento de solo el 1% de la población, contando 31400 mujeres y 30200 hombres.
Características [editar]
Punta Alta acogió residentes de todas las provincias argentinas a lo largo de su historia, quienes se asentaron sobre una población de base compuesta en su mayoría por inmigrantes europeos (italianos principalmente y también un gran número de españoles y europeos del norte y este). Un ejemplo de este fenómeno de inmigración lo constituyen los más de 8.000 jujeños y salteños que actualmente habitan en esta ciudad, además de muchos habitantes de otras provincias, fundamentalmente del norte de la Argentina. Tal divesidad étnica constituye una de las riquezas culturales de Punta Alta, donde coexisten centros de residentes provincianos, además de las sociedades española e italiana[cita requerida]. Los índices de desarrollo humano son buenos. La tasa de analfabetismo es de sólo el 0,68%. El 85,85% de la población habita en casas de materiales resistentes y sólidos, con todos los elementos de aislación y terminación y solamente un 0,59% vive en en casas construidas con materiales de desecho o no sólidos. Un 81% de los hogares tiene acceso a la red de cloacas. Se calcula en un 15,8% la población con necesidades básicas insatisfechas.
Pobladores Autóctonos [editar]
Cuando el gobierno nacional impulsó, a fines del siglo XIX, la construcción del Puerto Militar, la zona de la Bahía Blanca y puntualmente los campos próximos de lo que hoy es Punta Alta y Base Naval Puerto Belgrano estaban ocupados mayormente por dos grupos aborígenes, en pacífica convivencia con algunos pocos pobladores blancos .
Eran los Linares y los Ancalao, que pertenecían, según J. O. Sulé, a dos parcialidades étnicas diferentes. Los primeros eran de origen pehuenche o guenaken o mestizo, mientras que los otros eran de ascendencia boroga . Estos últimos, al mando del cacique Venancio Coñhuepán, habían arribado a la zona hacia 1827, acompañando al Coronel Ramón Estomba como fuerzas auxiliares en la fundación de la Fortaleza Protectora Argentina (hoy ciudad de Bahía Blanca), estableciéndose en las inmediaciones de la actual Aldea Romana, cercanías del cementerio y Arroyo Napostá.
Desde un principio, junto a los Linares, fueron considerados "indios amigos" , asentándose en forma permanente dentro de la línea de frontera, como ya se dijo, y auxiliando militarmente a la guarnición regular del fuerte.
La implementación de este "modus vivendi" entre blancos e indígenas se debió a varios factores. En el caso de la Fortaleza Protectora Argentina , las grandes distancias con otros centros poblados y la irregularidad en las comunicaciones y transportes, hicieron que la convivencia amistosa y el comercio con los indígenas fuese de vital importancia para el mantenimiento del fuerte. También hay que considerar las relaciones interétnicas de los indígenas, en donde los araucanos, establecidos en la zona cordillerana y precordillerana, presionaban constantemente a los grupos establecidos en la pampa argentina para que se unan a sus ataques a las estancias y fortines. Pero éstos, ubicados en territorios lindantes con la frontera, eran los más perjudicados a la hora de producirse una represalia por parte del poblador blanco, por lo que fueron proclives a establecer una relación pacífica a fin de resguardarse de los ataques de los araucanos y garantizar, a su vez, intercambios comerciales de bienes con los cristianos.
De esta manera, los Ancalao y los Linares, como "indios amigos" de Bahía Blanca, contribuyeron con sus mocetones tanto en la defensa del fuerte como en las acciones punitivas, destacándose las llevadas a cabo en 1857 contra la gente de Calfucurá que, agrupada en la Confederación Indígena Pampeana, los amenazaba permanentemente. En aquella oportunidad, el general José Martínez Zapiola, Ministro de Guerra del Estado de Buenos Aires, organizó una fuerza denominada "Ejército de Operaciones del Sur", integrado por dos divisiones. La primera correspondía al Fuerte Independencia (hoy Tandil) y la segunda a la Fortaleza Protectora Argentina, formando parte de ella el cacique Francisco Ancalao, con sus 46 mocetones de pelea.
En febrero de 1858 el ejército acampó en las nacientes del arroyo Pigüé. No lejos de allí, aguas abajo, Calfucurá alistaba sus 1500 lanzas. El combate duró dos días, y luego de una lucha cuerpo a cuerpo feroz, las fuerzas indígenas hostiles cedieron. Era la primera vez que Calfucurá era derrotado.
Su reacción ante tal humillación no se hizo esperar. En la madrugada del 9 de mayo de 1859 tres mil lanceros, bajo las órdenes de Calfucurá, Catricurá, Antemil y Cañumil, atacaron el fuerte de Bahía Blanca, irrumpiendo en un desbocado galope por las actuales calles Estomba y Zelarrayán en dirección a la plaza. Le dieron pelea los efectivos de las fuerzas auxiliares indígenas, al mando de Francisco Ancalao, junto con la Legión Militar Italiana y numerosos civiles armados. Cuando despuntó el sol ya no había vestigios de los invasores que, perseguidos por las fuerzas del fuerte, se dispersaron por el desierto. Aquel lamentable suceso se hubiese podido evitar ya que días antes Francisco Ancalao había alertado a su jefe, el Teniente Coronel Olegario Orquera, respecto de las insistentes y llamativas preguntas acerca del fuerte por parte de unos indios comerciantes provenientes de las Salinas Grandes, aunque éste no lo escuchó. No obstante, su desempeño durante la defensa del fuerte le valió el nombramiento de Sargento Mayor por el Superior Gobierno de Buenos Aires, el 21 de enero de 1860.
Diez años después, nuevamente las huestes de Calfucurá atacaron Bahía Blanca, arriando, a fines de agosto de 1870, unas mil cabezas de ganado que pastaban en lo que hoy es parque Patagonia y Aldea Romana. Alertados, el comandante de la guarnición Teniente Coronel José Llano junto a algunos vecinos armados y los lanceros de Francisco Ancalao, los alcanzaron a la altura del paraje de Arroyo Pareja, en las cercanías de Punta Alta, frustrando el asalto y recuperando las haciendas.
Ante el frustrado robo, Calfucurá planeó un nuevo ataque, confiándoselo a su hijo Namuncurá. Según el plan concebido, el poblado de Bahía Blanca sería saqueado por cerca de 2000 indios, guiados por el desertor Manuel Suárez. Pero a último momento, cuando la gente de Namuncurá ya orillaba el Arroyo Napostá, Suárez se arrepintió de su acción y alertó de la inminente invasión a Francisco Ancalao, quien informó rápidamente del peligro al Comandante José Llano. El clarín y los disparos de cañón llamaron a zafarrancho de combate y convencieron a Namuncurá de abortar el plan, pues el fuerte ya no iba a ser un objetivo fácil.
Una vez más, Francisco Ancalao, como jefe máximo de la Fuerza Auxiliar Indígena de la Fortaleza, se destacaba en el cumplimiento de sus funciones. Finalmente, en enero de 1871 falleció, dejando una foja de servicios colmada de actos de heroísmo al servicio de la civilización, al frente de su gente, en decenas de combates.
En reconocimiento, sus restos fueron inhumados en el cementerio del pueblo, en tierra cristiana, ubicado en la actual plaza Enrique Pellegrini de Bahía Blanca. no obstante, el hecho provocó la reacción del cura párroco, quien exigió al Dr. Sixto Laspiur, presidente de la Municipalidad, la inmediata inhumación de los restos ya que de lo contrario sería declarado profanado a dicho camposanto. Ante esta delicada situación, el asunto fue presentado ante un tercero, oficiando como tal el Jefe de la División Costa Sud, Teniente Coronel Domingo Viejobueno, quien dispuso que los restos permanecieran donde había sido sepultados, con los honores correspondientes a su jerarquía militar.
Luego del fallecimiento de aquel cacique, la gente de Ancalao quedó al mando de Rafael, su hijo. Pocos años más permanecieron en cercanías de Bahía Blanca, ya que, según J. Guardiola Plubins, a principios de la década del 80 fueron erradicados del ejido bahiense, alegando razones de salubridad dado el brote de tifus desatado por ese tiempo. Se establecieron, entonces, en los campos próximos a Ciudad Atlántida y Arroyo Pareja, en una "suerte de estancia" que le había sido otorgada a Francisco Ancalao en octubre de 1866, mientras que los Linares, bajo el mando de don Fernando, hicieron lo propio en los parajes próximos a las actuales baterías de defensa.
Allí permanecieron hasta que comenzaron las obras de construcción del Puerto Militar, cuando fueron desalojados sin reparos. En 1910 Rafael Ancalao fue comunicado que, junto con su gente, debía desocupar las casi 5000 hectáreas que le pertenecían ya que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires las había vendido a Miguel Raggio Carneiro. De esta manera el día 4 de mayo de 1912 comenzó el éxodo de aquella gente, con sus familias, ganados e implementos de trabajo, rumbo al Bolsón, en la provincia de Río Negro, donde vivía Simeón Ancalao, sobrino de Rafael, quien había logrado acordar con el Gobernador de aquella provincia el otorgamiento provisorio de algunas tierras donde establecerse.
De todas maneras, un miembro de aquel grupo permaneció en las tierras que consideraba suyas. Era Fermín González Ancalao, luego conocido simplemente como "el indio Fermín". Había nacido en Tres Arroyos, aproximadamente en 1873, siendo hijo de Hermenegildo González y Petrona Ancalao, hija ésta de Francisco Ancalao y hermana de Rafael.
Muy probablemente, en 1900 o antes Fermín ocupó las tierras que hoy conocemos como "isla Cantarelli", hasta que en 1916 comenzó a trabajar en la Base Naval como obrero de la División Talleres y se mudó al pueblo. Dejó como encargado de sus posesiones a un tal Viola, quien permaneció allí hasta 1938, cuando fue desalojado por una orden judicial al haber sido vendidas dichas tierras al señor Marcio Canarelli alrededor del año 1926.
Desde entonces Fermín trató de reconquistar por todos los medios sus propiedades dirigiéndose por carta hasta al mismo Presidente de la Nación General Edelmiro Farrel. Entre otros documentos que poseía para acreditar su posesión se hallaba una carta del ingeniero A. Nieburth, de la empresa Diks, Dates & Van Hattem, constructora del Puerto Militar, quien había tenido a su cargo el trazado de la línea del llamado Ferrocarril Estratégico, entre Punta Alta y las Baterías. En dicho documento, el ingeniero destacaba que durante la tarea se había valido de la ayuda voluntaria del único ocupante del campo, el indio Fermín, y que incluso había establecido un mojón para la orientación del personal a sus órdenes denominado FERMÍN, asentado con esa toponimia en los planos oficiales. No obstante, a pesar de aquellos testimonios y documentos presentados, Fermín no logró recuperar sus posesiones. Vivió su vida trabajando en los talleres de la Base Naval, hasta que en 1941 se retiró. "Soy el primer indio jubilado de la Base", decía orgulloso Fermín, cuyo único privilegio había sido poder ingresar a caballo al complejo naval. Ya ciego y anciano, falleció el 18 de mayo de 1959.
El indio Fermín quedó para siempre en la memoria de los puntaltenses, especialmente aquellos que lo conocieron, como Mabel León, de quien rescatamos estos recuerdos:
El hacía muy bien el rasguido de la zamba y aunque no tenía casi voz, igualmente cantaba con su vocecita finita y melodiosa.
Era muy afectivo, para nada huraño y se había integrado perfectamente al blanco. No así su padre quien murió peleando por defender sus tierras y negándose a formar parte de esta civilización. Al indio Fermín lo recuerdo completamente bajito, muy chueco, de pómulos salientes y usando unos anteojos redondos y chiquitos. Siempre llevaba un sombrero muy viejo, arratonado y con su guitarra al hombro recorría a caballo todos los lugares de Punta Alta, que en ese entonces no estaba aún asfaltada.
Vivió más de cien años, aunque él no sabía decir con exactitud porque no poseía documentación. Completamente ciego, muchos años lo cuidó una señora con la cual se casó en una ceremonia a la que asistió mucha gente que se alegraba de corazón por este acontecimiento.
El indio Fermín es un personaje mítico de Punta Alta, desconocido por muchos y valorizado por todos aquellos que lo conocimos. Tuvo su propia historia de malones y de luchas en defensa del lugar que legítimamente le correspondía por ser hijo natural de estas tierras.
Con respecto a los Linares, el otro grupo de indígenas asentado en la zona, también el progreso fue alejándolos de su natural posesión de la tierra hacia los más apartados rincones. Mariano Linares, hijo de Fernando Linares, ingresó al plantel del personal de la Comuna de Bahía Blanca en 1910, desempeñándose como sereno y cuidador de la plaza. Luego de 25 años de servicio, en marzo de 1936 se jubiló, para fallecer apenas un mes después, a los 80 años.
Deportes [editar]
Las hactividades deportivas más practicadas son el fútbol y el básquet. Pero también es posible la práctica de otros de deportes tales como: natación, karate, tenis y equitación (en la Ponderosa y Puerto Belgrano), pesca, voleibol, rugby, hockey, atletismo y bochas
Clubes de fútbol [editar]
Punta Alta tiene dos clubes de fútbol profesional, afiliados a la Liga del Sur (B.B.):
- Club Rosario Puerto Belgrano, Es el club que actualmente participa en la segunda división de la Liga del Sur.
- Club Atlético Sporting de Punta Alta Club que participa en el torneo oficial de la Liga del Sur. Es el único club que jamás ha descendido al torneo promocional de dicha liga.
- Club Atlético M y M.
- Se reactivó el Club Social Pehuen-Có de la vecina localidad homónima, participando de manera profesional en la Liga de fútbol de Coronel Dorrego.
También cuenta con 2 predios municipales donde sepueden practicar gratuitamente los deportes deseados. El polideportivo de la calle Río Dulce "54", cuenta con una actividad de Fútbol 5 los días sábados, donde se realizan torneos desde el año 2006 con el fin de promocionar la salud a la rama masculina mayores de 18 años.
Clubes de básquet [editar]
- Club Comandante Espora
- Club Social y Deportivo Altense
- Club Ateneo
- Club Atlético Los Andes de Punta Alta
- Club Atletico Carlos Pellegrini
- Club Atletico Sporting
Clubes de rugby [editar]
Clubes de Hockey [editar]
- Sporting
- Rosario Puerto Belgrano
- Club de Hockey del Polideportivo Municipal
- Club de Hockey Puerto Belgrano.
- M&M Hockey club.
Handball [editar]
En la actualidad no tiene ningun club que compita en forma profesional. El deportista mas destacado de esta disciplina es Octavio Dueña que actualmente milita en la primera division del Club Deportivo San Francisco de Bahia Blanca. En el 2010 debuto como Director Tecnico de la rama femenina, en las categorias formativas de dicho club.
En el 2010 hay un proyecto muy avanzado para fundar la Asociacion Rosaleña de Handball , se estima que con la creacion de dicha Asociacion los clubes Rosaleños impulsaran el Handball a los jovenes.
Otros deportes [editar]
- Tenis
- Golf
- Náutica
- Pesca
- Voley
- Atletismo
- Kite surf
- Wind surf
- Handball
- Hockey
- Automovilismo
- Padel
Museos y afines [editar]
- Museo de Ciencias Naturales "Charles Darwin"
- Museo Histórico
- Museo Naval Puerto Belgrano
- Archivo Histórico Municipal
Accesos [editar]
Se llega de Buenos Aires a Punta Alta, por la Ruta Nacional 3, que empalma con la Ruta Nacional 249. La RN 3 atraviesa todo el distrito conectándolo hacia el sur del país. Esta ruta se vincula además con la RN 33 que hacia Córdoba y Santa Fe, y la RN 35 hacia la Pampa y Cuyo. La RN 229 enlaza a Punta Alta, con Villa del Mar y Villa Arias y se encuentra con la RN 3 a la altura del km 650 de ésta.
Referencias [editar]
- ↑ Román, Valeria (23 de octubre de 2008). Clarín (ed.): «Punta Alta tiene la mejor calidad de vida según un ranking de ciudades». Consultado el 23 de octcubre de 2008.
- ↑ «Argentina: Provinces, Departments, Cities, Localities & Agglomerations - Statistics & Maps on City Population».