Punta Alta

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Punta Alta
Ciudad  de Argentina
Otros nombres: Puerto Belgrano
Punta Alta
Punta Alta
Localización de Punta Alta en Provincia de Buenos Aires
Coordenadas: 38°52′00″S 62°04′00″O / -38.866666666667, -62.066666666667Coordenadas: 38°52′00″S 62°04′00″O / -38.866666666667, -62.066666666667
Idioma oficial Español
Entidad Ciudad
 • País Bandera de Argentina Argentina
 • Provincia Bandera de Provincia de Buenos Aires Buenos Aires
 • Partido Coronel Rosales
Intendente Oscar Holzman, IVR
Eventos históricos  
 • Fundación 2 de julio de 1898 (Ing. Luigi Luiggi)
Altitud  
 • Media 2 msnm
Población (2010)  
 • Total 58 315 hab.
Gentilicio puntaltense
Huso horario UTC -3
Código Postal Argentino B8109
Prefijo telefónico 02932
Variación intercensal +1,78 % (2001 - 2010)
Sitio web oficial
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Punta Alta es una ciudad-puerto (por contar con Puerto Belgrano y Puerto Rosales) ubicada en el sudoeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina cabecera del partido de Coronel de Marina Leonardo Rosales. Es la segunda ciudad con mayor población en su región, con aproximadamente 60.000 habitantes según el Censo Nacional de Población 2010.

Recursos[editar]

Punta Alta es ciudad cabecera de un partido que posee una estructura económica caracterizada por su polarización y especialización, cuyos rasgos más sobresalientes son, sus tres sectores: a) sector primario: la producción agropecuaria es casi exclusivamente de cosecha fina (trigo, cebada y avena). La cosecha gruesa (sorgo y girasol), se evidencia en muy pocos campos y se destina pastoreo, cosechando una reducida cantidad respecto de la siembra. El sorgo granífero es la siembra predominante. La localidad más importante del distrito para este sector es Bajo Hondo. La actividad hortícola es complementaria, no muy desarrollada y se concentra principalmente en Villa Arias, a unos 8 km. del centro de Punta Alta. Se destacan los cultivos de tomates, cebolla, acelga, pimientos y algunas variedades de zapallos. En lo que se refiere a ganadería, esta es presentada casi en su totalidad por ganado vacuno, destinado a la industria de la carne, existiendo también ovinos y en menor medida porcinos. El destino principal de la faena de ovinos es para consumo familiar, mientras que la faena de ganado vacuno es comercializada en los centros urbanos de la región, produciendo óptimas respuestas productivas y económicas. Existen también rodeos destinados a la producción tambera, que forman parte de una cuenca lechera regional. De todas maneras, generó la fundación de CAIPAL, una de las usinas lácteas más importantes de la zona. En cuanto a producciones primarias intensivas se pueden citar: la apicultura, con un amplio potencial debido a la gran y variada floración del partido; la cunicultura; un desarrollo de industria avícola; criaderos de chinchillas y la producción de hongos. Sobre la producción pesquera se puede decir que la amplia zona costera y la rica fauna ictícola de la bahía y el resto del mar argentino favorece la captura comercial de diversas especies entre las que se destacan corvina, langostino, camarón, pescadilla, tiburón, pulpo, etc. Sector secundario: la incidencia de este sector en el producto bruto local no es mayoritaria. En el ámbito urbano se localizan poco más de 50 locales industriales vinculados mayoritariamente, a las demandas locales y regionales de bienes de consumo no durables y con la producción de agroalimentos. La principal característica de estas es su conformación de micro y pequeñas empresas. Una de las principales ramas de la actividad es la industria alimenticia, representada entre otras por dos molinos harineros, una usina láctea y la producción de hongos champiñones. Otras actividades importantes son: la construcción, la metalurgia y las industrias del plástico y la talabartería. Pueden citarse numerosas panaderías, fábricas de pastas, imprentas y mueblerías. Sector terciario: es el más importante de la economía local, está compuesto por una estructura relacionada con tareas de fabricación, reparación y mantenimiento realizadas por el complejo naval de Puerto Belgrano, donde los Talleres Generales están especializados, con un alto nivel de calificación de la mano de obra. Se destacan por sus actividades de mantenimiento y reparación de la flota de mar. Idénticas actividades se realizan a buques de terceros, a través de pequeñas y medianas empresas de carácter privado. Es importante destacar la actividad de transporte de petróleo y sus derivados a través de la empresa petrolera OilTanking Ebytem que a través de la existencia de monoboyas petroleras ubicadas dentro del radio de Puerto Rosales, representa entre el 50 % y 60 % del tonelaje total que circula por los puertos de la bahía. Para el desarrollo de la actividad turística, Coronel Rosales cuenta con una amplia área natural que presenta interés desde el punto de vista histórico, científico y turístico, que motiva la realización de distintos circuitos dentro de la ciudad y del partido. El turismo se concentra principalmente en la localidad balnearia de Pehuen Co, a unos 60 km. de Punta Alta. Esta villa posee una amplia y variada forestación, con aguas cálidas y mansas e importantes yacimientos fósiles del período cuaternario. El partido también cuenta con el balneario de Arroyo Pareja y Villa del Mar, con posibilidades de deportes acuáticos e instalaciones para embarcaciones. A principios del siglo XX, la ciudad tuvo un perfil económico diferente. Punta Alta fue asiento de importantes inversiones de empresas privadas extranjeras: el Ferrocarril del Sud, de capital británico, llegó con sus vías en agosto de 1898. En 1903 se concesionó un ferrocarril para unir el puerto de Rosario con Punta Alta, donde ya se proyectaba una terminal de embarque de granos; para tal fin, se formó en París la Compagnie du Chemin de Fer de Rosario à Puerto Belgrano (Compañía del Ferrocarril Rosario Puerto Belgrano), con la participación de grandes financistas, entre ellos el Banco Paribas. La línea férrea se inauguró en diciembre de 1910. Con capitales franceses empezaron a construir un puerto comercial en la desembocadura del Arroyo Pareja (a 2 km del casco urbano), llamado a ser el puerto cerealero más importante de América del Sur. Proyectado por el Ing. Abel Julien Pagnard, las obras se iniciaron a principios de 1912. Pero después de la Primera Guerra Mundial la construcción quedó paralizada y sólo se habilitó una parte del conjunto proyectado. Fue nacionalizado en diciembre de 1947 por el primer gobierno de Perón y se lo llamó Puerto Rosales, en memoria del héroe naval epónimo del partido. Hoy la reactivación del puerto conjuntamente con la puesta en marcha de la zona Franca Bahía Blanca-Coronel Rosales constituye una esperanza cierta del despegue económico de la ciudad. Asimismo es de destacar que Punta Alta tiene el orgullo de ser la ciudad donde se fundó la primera Cooperativa Eléctrica de Argentina (1927), que aún funciona proveyendo de fluido eléctrico al distrito. La Cooperativa Eléctrica local cuenta con aerogeneradores de electricidad, que constituyen el Parque Eólico Centenario, uno de los más importantes del país.

Población[editar]

Cuenta con 58.315 habitantes (INDEC, 2010), lo que representa un incremento del 1,8% frente a los 57.296 habitantes (INDEC, 2001) del censo anterior.[1] El crecimiento poblacional se encuentra estancando en forma negativa hasta 1991. Con el censo 2001 se percibió una leve mejora, pero la misma continuaría en el próximo censo. El censo de 2010 tuvo un incremento de solo el 1% de la población, contando 31400 mujeres y 30200 hombres.

Gráfica de evolución demográfica de Punta Alta entre 1980 y 2010
Fuente de los Censos Nacionales del INDEC

Características[editar]

Vista de la calle Irigoyen

Punta Alta acogió residentes de todas las provincias argentinas a lo largo de su historia, quienes se asentaron sobre una población de base compuesta en su mayoría por inmigrantes europeos (italianos principalmente y también un gran número de españoles y europeos del norte y este). Un ejemplo de este fenómeno de inmigración lo constituyen los más de 8.000 jujeños y salteños que actualmente habitan en esta ciudad, además de muchos habitantes de otras provincias, fundamentalmente del norte de la Argentina. Tal divesidad étnica constituye una de las riquezas culturales de Punta Alta, donde coexisten centros de residentes provincianos, además de las sociedades española e italiana[cita requerida]. Los índices de desarrollo humano son buenos. La tasa de analfabetismo es de sólo el 0,68%. El 85,85% de la población habita en casas de materiales resistentes y sólidos, con todos los elementos de aislación y terminación y solamente un 0,59% vive en en casas construidas con materiales de desecho o no sólidos. Un 81% de los hogares tiene acceso a la red de cloacas. Se calcula en un 15,8% la población con necesidades básicas insatisfechas.

Historia[editar]

Pobladores autóctonos[editar]

Cuando el gobierno nacional impulsó, a fines del siglo XIX, la construcción del Puerto Militar, la zona de la Bahía Blanca y puntualmente los campos próximos de lo que hoy es Punta Alta y Base Naval Puerto Belgrano estaban ocupados mayormente por dos grupos aborígenes, en pacífica convivencia con algunos pocos pobladores de origen europeo y/o criollo.

Vista del Portal de la plaza y la iglesia María Auxiliadora de Punta Alta

Eran los Linares y los Ancalao, que pertenecían, según J. O. Sulé, a dos parcialidades étnicas diferentes. Los primeros eran de origen pehuenche o guenaken o mestizo, mientras que los otros eran de ascendencia boroga . Estos últimos, al mando del cacique Venancio Coñhuepán, habían arribado a la zona hacia 1827, acompañando al Coronel Ramón Estomba como fuerzas auxiliares en la fundación de la Fortaleza Protectora Argentina (hoy ciudad de Bahía Blanca), estableciéndose en las inmediaciones de la actual Aldea Romana, cercanías del cementerio y Arroyo Napostá.

Desde un principio, junto a los Linares, fueron considerados "indios amigos" , asentándose en forma permanente dentro de la línea de frontera, como ya se dijo, y auxiliando militarmente a la guarnición regular del fuerte.

La implementación de este "modus vivendi" entre blancos e indígenas se debió a varios factores. En el caso de la Fortaleza Protectora Argentina , las grandes distancias con otros centros poblados y la irregularidad en las comunicaciones y transportes, hicieron que la convivencia amistosa y el comercio con los indígenas fuese de vital importancia para el mantenimiento del fuerte. También hay que considerar las relaciones interétnicas de los indígenas, en donde los araucanos, establecidos en la zona cordillerana y precordillerana, presionaban constantemente a los grupos establecidos en la pampa argentina para que se unan a sus ataques a las estancias y fortines. Pero éstos, ubicados en territorios lindantes con la frontera, eran los más perjudicados a la hora de producirse una represalia por parte del poblador blanco, por lo que fueron proclives a establecer una relación pacífica a fin de resguardarse de los ataques de los araucanos y garantizar, a su vez, intercambios comerciales de bienes con los cristianos.

De esta manera, los Ancalao y los Linares, como "indios amigos" de Bahía Blanca, contribuyeron con sus mocetones tanto en la defensa del fuerte como en las acciones punitivas, destacándose las llevadas a cabo en 1857 contra la gente de Calfucurá que, agrupada en la Confederación Indígena Pampeana, los amenazaba permanentemente. En aquella oportunidad, el general José Martínez Zapiola, Ministro de Guerra del Estado de Buenos Aires, organizó una fuerza denominada "Ejército de Operaciones del Sur", integrado por dos divisiones. La primera correspondía al Fuerte Independencia (hoy Tandil) y la segunda a la Fortaleza Protectora Argentina, formando parte de ella el cacique Francisco Ancalao, con sus 46 mocetones de pelea.

En febrero de 1858 el ejército acampó en las nacientes del arroyo Pigüé. No lejos de allí, aguas abajo, Calfucurá alistaba sus 1500 lanzas. El combate duró dos días, y luego de una lucha cuerpo a cuerpo feroz, las fuerzas indígenas hostiles cedieron. Era la primera vez que Calfucurá era derrotado.

Su reacción ante tal humillación no se hizo esperar. En la madrugada del 9 de mayo de 1859 tres mil lanceros, bajo las órdenes de Calfucurá, Catricurá, Antemil y Cañumil, atacaron el fuerte de Bahía Blanca, irrumpiendo en un desbocado galope por las actuales calles Estomba y Zelarrayán en dirección a la plaza. Le dieron pelea los efectivos de las fuerzas auxiliares indígenas, al mando de Francisco Ancalao, junto con la Legión Militar Italiana y numerosos civiles armados. Cuando despuntó el sol ya no había vestigios de los invasores que, perseguidos por las fuerzas del fuerte, se dispersaron por el desierto. Aquel lamentable suceso se hubiese podido evitar ya que días antes Francisco Ancalao había alertado a su jefe, el Teniente Coronel Olegario Orquera, respecto de las insistentes y llamativas preguntas acerca del fuerte por parte de unos indios comerciantes provenientes de las Salinas Grandes, aunque éste no lo escuchó. No obstante, su desempeño durante la defensa del fuerte le valió el nombramiento de Sargento Mayor por el Superior Gobierno de Buenos Aires, el 21 de enero de 1860.

Diez años después, nuevamente las huestes de Calfucurá atacaron Bahía Blanca, arriando, a fines de agosto de 1870, unas mil cabezas de ganado que pastaban en lo que hoy es parque Patagonia y Aldea Romana. Alertados, el comandante de la guarnición Teniente Coronel José Llano junto a algunos vecinos armados y los lanceros de Francisco Ancalao, los alcanzaron a la altura del paraje de Arroyo Pareja, en las cercanías de Punta Alta, frustrando el asalto y recuperando las haciendas.

Ante el frustrado robo, Calfucurá planeó un nuevo ataque, confiándoselo a su hijo Namuncurá. Según el plan concebido, el poblado de Bahía Blanca sería saqueado por cerca de 2000 indios, guiados por el desertor Manuel Suárez. Pero a último momento, cuando la gente de Namuncurá ya orillaba el Arroyo Napostá, Suárez se arrepintió de su acción y alertó de la inminente invasión a Francisco Ancalao, quien informó rápidamente del peligro al Comandante José Llano. El clarín y los disparos de cañón llamaron a zafarrancho de combate y convencieron a Namuncurá de abortar el plan, pues el fuerte ya no iba a ser un objetivo fácil.

Una vez más, Francisco Ancalao, como jefe máximo de la Fuerza Auxiliar Indígena de la Fortaleza, se destacaba en el cumplimiento de sus funciones. Finalmente, en enero de 1871 falleció, dejando una foja de servicios colmada de actos de heroísmo al servicio de la civilización, al frente de su gente, en decenas de combates.

En reconocimiento, sus restos fueron inhumados en el cementerio del pueblo, en tierra cristiana, ubicado en la actual plaza Enrique Pellegrini de Bahía Blanca. no obstante, el hecho provocó la reacción del cura párroco, quien exigió al Dr. Sixto Laspiur, presidente de la Municipalidad, la inmediata inhumación de los restos ya que de lo contrario sería declarado profanado a dicho camposanto. Ante esta delicada situación, el asunto fue presentado ante un tercero, oficiando como tal el Jefe de la División Costa Sud, Teniente Coronel Domingo Viejobueno, quien dispuso que los restos permanecieran donde había sido sepultados, con los honores correspondientes a su jerarquía militar.

Edificio de la Asociación Española de Socorros Mutuos y el Cine Español

Luego del fallecimiento de aquel cacique, la gente de Ancalao quedó al mando de Rafael, su hijo. Pocos años más permanecieron en cercanías de Bahía Blanca, ya que, según J. Guardiola Plubins, a principios de la década del 80 fueron erradicados del ejido bahiense, alegando razones de salubridad dado el brote de tifus desatado por ese tiempo. Se establecieron, entonces, en los campos próximos a Ciudad Atlántida y Arroyo Pareja, en una "suerte de estancia" que le había sido otorgada a Francisco Ancalao en octubre de 1866, mientras que los Linares, bajo el mando de don Fernando, hicieron lo propio en los parajes próximos a las actuales baterías de defensa.

Allí permanecieron hasta que comenzaron las obras de construcción del Puerto Militar, cuando fueron desalojados sin reparos. En 1910 Rafael Ancalao fue comunicado que, junto con su gente, debía desocupar las casi 5000 hectáreas que le pertenecían ya que el Gobierno de la Provincia de Buenos Aires las había vendido a Miguel Raggio Carneiro. De esta manera el día 4 de mayo de 1912 comenzó el éxodo de aquella gente, con sus familias, ganados e implementos de trabajo, rumbo al Bolsón, en la provincia de Río Negro, donde vivía Simeón Ancalao, sobrino de Rafael, quien había logrado acordar con el Gobernador de aquella provincia el otorgamiento provisorio de algunas tierras donde establecerse.

De todas maneras, un miembro de aquel grupo permaneció en las tierras que consideraba suyas. Era Fermín González Ancalao, luego conocido simplemente como "el indio Fermín". Había nacido en Tres Arroyos, aproximadamente en 1873, siendo hijo de Hermenegildo González y Petrona Ancalao, hija ésta de Francisco Ancalao y hermana de Rafael.

Muy probablemente, en 1900 o antes Fermín ocupó las tierras que hoy conocemos como "isla Cantarelli", hasta que en 1916 comenzó a trabajar en la Base Naval como obrero de la División Talleres y se mudó al pueblo. Dejó como encargado de sus posesiones a un tal Viola, quien permaneció allí hasta 1938, cuando fue desalojado por una orden judicial al haber sido vendidas dichas tierras al señor Marcio Cantarelli alrededor del año 1926. Desde entonces Fermín trató de reconquistar por todos los medios sus propiedades dirigiéndose por carta hasta al mismo Presidente de la Nación General Edelmiro Farrel. Entre otros documentos que poseía para acreditar su posesión se hallaba una carta del ingeniero A. Nieburth, de la empresa Diks, Dates & Van Hattem, constructora del Puerto Militar, quien había tenido a su cargo el trazado de la línea del llamado Ferrocarril Estratégico, entre Punta Alta y las Baterías. En dicho documento, el ingeniero destacaba que durante la tarea se había valido de la ayuda voluntaria del único ocupante del campo, el indio Fermín, y que incluso había establecido un mojón para la orientación del personal a sus órdenes denominado FERMÍN, asentado con esa toponimia en los planos oficiales. No obstante, a pesar de aquellos testimonios y documentos presentados, Fermín no logró recuperar sus posesiones. Vivió su vida trabajando en los talleres de la Base Naval, hasta que en 1941 se retiró. "Soy el primer indio jubilado de la Base", decía orgulloso Fermín, cuyo único privilegio había sido poder ingresar a caballo al complejo naval. Ya ciego y anciano, falleció el 18 de mayo de 1959.

Primeras exploraciones[editar]

Luego de los viajes de Cristóbal Colón y de la certeza de haber descubierto nuevas e inexploradas tierras, la corona de España encomendó una serie de empresas exploradoras hacia las nuevas posesiones, dirigidas en un principio hacia las Antillas y luego hacia el norte y sur del nuevo continente. En 1513 el conquistador español Vasco Núñez de Balboa (1475-1517) descubrió el océano Pacífico y tomó posesión del mismo en nombre de los Reyes Católicos, el cual fue recorrido luego en toda su extensión por la expedición de Hernando de Magallanes y Sebastián Elcano, la primera en dar la vuelta al mundo. Fue justamente una nave de esta expedición la que reconoció y exploró las costas de la bahía Blanca, varando, incluso, en la zona que hoy conocemos como Arroyo Pareja para ser carenada. Ocurría esto en febrero de 1520, cuando la carabela Victoria, capitaneada por don Luis de Mendoza, se separó del resto de las embarcaciones de la empresa y penetró en las inmediaciones de la bahía. Se internó por los canales de la ría hasta quedar encallada en los bancos de arena durante dos días, lo que hizo que su comandante imponga, en su diario de mareas, el nombre de "Bahía de los Bajos Anegados" al accidente geográfico que tiempo después pasaría a llamarse Bahía Blanca. Debieron pasar muchos años para que se logren levantar cartas más fidedignas de la costa atlántica sur y, en general, de todas las posesiones españolas meridionales. En este sentido, recién bien entrado el siglo XVIII aparecen dibujadas en los mapas de la época la bahía y las islas que alberga, gracias a los relevamientos topográficos, marcaciones, sondajes y toma de altura del capitán de navío Alejandro Malaspina (1754-1809) realizados en 1794 a bordo de la corbeta Descubierta.

Exploración del coronel Pedro A. García[editar]

Hasta 1822, amén de la cartografía realizada por los científicos de la expedición del citado Malaspina, eran pocos los conocimientos precisos que se tenían sobre la bahía, conocida como "De los Bajos Anegados", "Bahía de Abajo" o "Bahía de los Buenos Cables", denominación última dada por el piloto de la Real Armada Española José de la Peña y Zazueta en 1804, quien a bordo de la balandra Nuestra Señora de Belén recorrió la zona y reconoció sus condiciones como refugio naval. A instancias de Bernardino Rivadavia, ministro de gobierno del general Martín Rodríguez, Gobernador de la provincia de Buenos Aires, en 1822 se iniciaron los trabajos previos necesarios para colonizar la zona sur, como se dijo, hasta ese momento casi inexplorada y con muy escasos conocimientos ciertos. De esta manera el gobierno envió, por tierra, una expedición de reconocimiento de la zona al mando del coronel Pedro Andrés García. Como consecuencia de tales expediciones, al año siguiente se fundó el Fuerte Independencia, hoy Tandil, y permaneció latente la idea de fundar una ciudad-puerto sobre la bahía, a la que se la llamaría General Belgrano, en honor al prócer, recientemente fallecido.

Un fuerte sobre el arroyo Pareja[editar]

A fines de 1823 el gobierno de la provincia de Buenos Aires envió una misión de reconocimiento con la goleta Clive, llevando a bordo al jefe del Departamento de Ingenieros Martiniano Chilavert y al agrimensor Fortunato Lemoine, junto con el piloto español Joaquín Fernández Pareja. En el mes de diciembre de aquel año relevaron la costa de la bahía y, al mismo tiempo, Fernández Pareja exploró la desembocadura de un curso de agua, en verdad, un brazo del mar, que recibió el nombre de Arroyo Pareja, en homenaje a su descubridor. La desembocadura de dicho arroyo fue descripta, en los informes de Chilavert y Lemoine como muy favorable para el establecimiento de una estación marítima. Paralelamente, y a raíz de los constantes malones que hostigaban a las estancias de la provincia, el gobernador Rodríguez decidió emprender una nueva expedición militar por vía terrestre, a la vez que dispuso hacer efectiva, en base a los informes de los ingenieros de la Clive, la ocupación de las tierras aledañas a la bahía Blanca, estableciendo un fortín de avanzada y una población a su vera, desde donde se avanzaría hasta el río Colorado. Como el estado de las finanzas de la provincia era débil, Rivadavia decidió encargar la empresa a particulares llevando adelante un concurso de propuestas, a principios de 1824. En él triunfó la del armador español Vicente Casares. Según el contrato, éste se comprometía a fundar un establecimiento en la bahía y realizar un relevamiento costero entre aquella y el cabo San Antonio, en busca de otros lugares también aptos para puertos. A cambio recibiría tierras en enfiteusis y una compensación de $ 20.000. tres fueron las embarcaciones fletadas: la goleta Río de la Plata, piloteada por su patrón Roberto Pulsifer y en la cual iban los agrimensores; la goleta Gleaner, capitaneada por Diego Johnson; y la sumaca Mariana, buque auxiliar para el transporte de materiales. Haciéndose a la mar la Río el 8 de marzo de 1824, una vez en la zona recorrió minuciosamente toda la ría, sus canales e islas, tras lo cual ambos ingenieros acordaron con Casares proceder a levantar el fuerte sobre los márgenes del arroyo Pareja. Los trabajos dieron comienzo el 20 de abril, día en que también se hizo presente en el lugar el general José Rondeau y su tropa, adelantado del ejército del general Martín Rodríguez que, como se dijo antes, habiendo partido desde Buenos Aires logró llegar hasta el Sauce Grande, en una travesía no falta de penurias e inconvenientes debido al hostigamiento de los indígenas, la falta de pasturas y la aspereza del terreno. En aquella reunión, ante el asombro y la decepción de los jefes de la expedición naval, Rondeau informó de la decisión del gobernador de suspender el proyecto de construcción del fuerte, aduciendo que el sitio no era el apropiado, motivado quizás, por las penurias que debió soportar el ejército en su avanzada por la campaña. Luego Rondeau regresó con el grueso de la expedición asentada en el Sauce e informó al respecto a su superior, quien decidió, ante la negativa de Casares de suspender los trabajos, intimarlo a la retirada por intermedio del coronel Manuel Pueyrredón. Hasta tanto, los jefes de la expedición marítima habían labrado la siguiente acta, en defensa y fundamentación de la elección del sitio:

"Nos, los abajo suscritos, Don Vicente Casares, Vecino y del comercio de Buenos Aires, Don Diego Johnson, capitán de la goleta Gleaner y piloto encargado de la derrota de la Expedición a esta bahía, y Don Roberto Pulsifer, capitán y dueño de la goleta americana Río destinada a la descubierta de las costas desde el cabo San Antonio hasta la mencionada bahía Blanca._ Declaramos que la expresada bahía es puerto capaz y de buen fondeadero desde la Embocadura hasta la extremidad del canal, de la seguridad que está toda ella abrigada de multitud de islas y canales, que la mayor parte de estos son capaces de admitir buques de los mayores portes, con varios puntos sobre la costa Norte de difícil desembarco con las embarcaciones menores, todo lo que certificamos a petición de don Martiniano Chilavert a bordo de la goleta Gleaner en el Arroyo Pareja a 22 de abril de 1824- Vicente Casares, Diego Jhonson, Roberto Pulsifer."[2]

Chilavert y Lemoine posteriormente enviaron también una carta al ministro Rivadavia, con fecha 7 de mayo de 1824, narrando todo lo acontecido en el lugar elegido para proceder a la fundación del fuerte, que no era otro que la actual isla Cantarelli (en realidad, una pequeña porción de tierra separada del continente por el arroyo Pareja).

“Exmo. Sor. [...] El primero de abril llegó el empresario (Vicente Casares), y desde ese día nos ocupamos de reconocer el lugar donde debíamos situarnos haviendo (sic) preferido hacerlo en el arroyo Pareja , así por la mayor facilidad que ofrecen sus márgenes al desembarco y creemos más seguro en aquel punto, con los medios de defensa que teníamos, contra los ataques de los bárbaros; como porque creimos ser más fácilmente descubiertos por el Ejerc. estando colocados en un terreno elevado. Los días siguientes hasta el 11 nos ocupamos de hacer fajina en una isla[3] que debía de servirnos para la pronta construcción del Fortín. El 19 saltamos en tierra y trazamos el Fortín apoyado sobre el arroyo y defendible por 100 hombres. El 20 comenzamos a construirlo, pero habiendo llegado el Sr. Gral Rondeau tuvimos que suspender los trabajos en virtud de ord. del Sor. Governad. en Campaña, pasada al empresario que nos fue transcripta por este Conforme a ella hemos regresado a ésta, habiendo salido de Bahía Blanca el 29 del pasado y llegado a este destino el 5 del corriente. Dios Gud. a V. E. muchos años”.[3]

Por su parte, Vicente Casares elevó una protesta al gobierno, convencido de que la decisión del gobernador era equivocada y afectaba no sólo a sus intereses particulares sino también a los de la provincia pero fue en vano.

La expedición del bergantín General Belgrano[editar]

A mediados de 1824 y siendo gobernador de la provincia el general Gregorio Las Heras el peligro de una inminente guerra con el Imperio del Brasil y las constantes incursiones y ataques que perpetraban los indígenas sobre los pueblos de frontera volvieron a instalar en la agenda de gobierno la necesidad de establecer puntos fortificados en el interior de la provincia.

Con tal propósito Las Heras decidió enviar, en misión secreta, una expedición marítima a la bahía Blanca, también conocida en ese entonces como Bahía de Abajo, alistándose el bergantín de guerra General Belgrano, recientemente incorporado a la fuerza naval de la provincia de Buenos Aires. El mando le había sido confiado al capitán Francisco José Seguí, llevando como segundo comandante al subteniente Antonio Toll y Bernadet y como piloto encargado de la travesía al veterano Joaquín Fernández Pareja (que había desempeñado la misma función a bordo de la goleta Clive en 1823, descubriendo en aquella oportunidad el arroyo que hoy lleva su nombre). Habiendo zarpado del puerto de Buenos Aires el 25 de septiembre de 1824, la misión comprendía el desembarco en la bahía con reconocimiento de su costa y el hallazgo de un paraje apto para la construcción de un fuerte. Lamentablemente las inclemencias del tiempo hicieron imposible su cumplimiento por lo cual el día 23 de octubre el Belgrano emprendió el regreso. Tres meses después el bergantín se hizo nuevamente a la mar para intentar cumplir su frustrado cometido, llevando la misma dotación anterior a excepción del piloto que fue remplazado por Diego Johnson (el mismo que en 1823 con la goleta Gleaner había transportado hasta la bahía Blanca al armador Vicente Casares y al contingente de operarios). El día 19 de enero de 1825 anclaba a una milla de distancia del arroyo Pareja, fondeadero que desde entonces se le conocería con el nombre de “Sonda o Pozos del Belgrano”, actual apostadero de la Base Naval En aquella oportunidad les fue posible realizar un reconocimiento de la zona- A pesar del éxito de la expedición debieron pasar tres años más para que se concretara la fundación de un fuerte en la región, estableciéndolo no en el sitio elegido por Chilavert y Lemoine en 1824 sino varios kilómetros más hacia el interior de la bahía, bajo el nombre de Fortaleza Protectora Argentina.

El HMS Beagle y Charles Darwin en Punta Alta[editar]

Cuatro años después de fundada la Fortaleza Protectora Argentina, actual ciudad de Bahía Blanca, la zona fue recorrida por el naturalista inglés Charles Darwin, hacia 1832. Este científico formaba parte de una segunda expedición encomendada por Inglaterra para el estudio de las costas en una travesía alrededor del mundo, la cual estaba a cargo del capitán Robert Fitz Roy, comandante del H.M.S. Beagle. Habiendo partido desde Devonport en diciembre de 1831, el Beagle ancló en la bahía Blanca en septiembre de 1832. con la colaboración del capitán James Harris, comandante de una goleta del gobierno de la provincia de Buenos Aires destinada a navegar entre Bahía Blanca y Río Negro, arribaron al arroyo Napostá desde donde se dirigieron al fuerte. Con la idea de realizar una minuciosa exploración y sondeos para fijar la profundidad de las aguas a fin de dejar establecidos los puntos navegables y dirección de los canales, el capitán Fitz Roy decidió quedarse en la bahía durante varias semanas, lo que le dio la posibilidad a Charles Darwin de recorrer la zona. Así, el 22 de septiembre llegó a Punta Alta, donde halló por primera vez huesos fósiles, acontecimiento que marcaría, según Richard Darwin Keynes, el descubrimiento inicial de la primera de las líneas de evidencias que llevarían a Darwin a cuestionar y liego desechar la teoría de la inmutabilidad de las especies[4] . Durante los días subsiguientes continuó visitando Punta Alta y al promediar el mes de octubre el Beagle ancló por corto tiempo en la costa de Monte Hermoso (en el sitio geográfico conocido en la actualidad como “Las Rocas”), acontecimiento que Darwin registró en su diario de viaje de la siguiente manera:

“El 19 de octubre el capitán Fitz Roy ancló por media hora en Monte Hermoso, para realizar algunas observaciones, yo fue con él y tuve la buena suerte de obtener huesos fósiles de roedores bastante bien conservados [...]” En su recorrido por la zona Darwin realizó importantes hallazgos, no sólo relacionados con la paleontología sino también con la botánica, al descubrir una nueva especie para la comunidad científica[5] , la zoología y la geología.

Deportes[editar]

Las actividades deportivas más practicadas son el fútbol y el básquet. Pero también es posible la práctica de otros de deportes tales como: natación, karate, tenis y equitación (en la Ponderosa y Puerto Belgrano), pesca, voleibol, rugby, hockey, atletismo, bochas e inclusive skate a pesar de no tener un lugar público y apto para la practica de este deporte.Ajedrez, cuyo referente Héctor Jorge, ganó dos Prix

provinciales y participó en dos argentinos de la especialidad
Celebración en Punta Alta por la Victoria de la Selección Argentina de Fútbol contra Grecia en el Mundial Sudáfrica 2010.

Clubes de fútbol[editar]

Punta Alta tiene dos clubes de fútbol profesional, afiliados a la Liga del Sur (B.B.):

Vista aérea del estadio del Club Atlético Sporting

También cuenta con 2 predios municipales donde sepueden practicar gratuitamente los deportes deseados. El polideportivo de la calle Río Dulce "54", cuenta con una actividad de Fútbol 5 los días sábados, donde se realizan torneos desde el año 2006 con el fin de promocionar la salud a la rama masculina mayores de 18 años.

Clubes de básquet[editar]

Clubes de rugby[editar]

Clubes de Hockey[editar]

  • Sporting
  • Rosario Puerto Belgrano
  • Club de Hockey del Polideportivo Municipal
  • Club de Hockey Puerto Belgrano.
  • M&M Hockey club.

Clubes de pesca[editar]

  • Club de pesca los 40
  • Club los picaditos de punta alta facebook groups lospicaditosdepuntaalta

Handball[editar]

En la actualidad no tiene ningún club que compita en forma profesional. El deportista más destacado de esta disciplina es Octavio Dueña que actualmente milita en la primera división del Club Deportivo San Francisco de Bahia Blanca. En el 2010 debuto como Director Técnico de la rama femenina, en las categorías formativas de dicho club.

En el 2010 hay un proyecto muy avanzado para fundar la Asociación Rosaleña de Handball , se estima que con la creación de dicha Asociación los clubes Rosaleños impulsaran el Handball a los jóvenes.

En el año 2013, en junio de ese año jóvenes en el CLUB SOCIAL Y DEPORTIVO ALTENSE de esta ciudad comenzaron a practicar este deporte para poder progresar en esta actividad física.Pero luego de un mes fracaso .EN 2014 Volvió a resurgir en el mismo club .

Otros deportes[editar]

  • Tenis
  • Golf
  • Náutica
  • Pesca
  • Voley
  • Atletismo
  • Kite surf
  • Wind surf
  • Handball
  • Hockey
  • Automovilismo
  • Padel
  • Ajedrez
  • Skate
  • Natación

Grupos de Teatro Independientes[editar]

  • Grupo de teatro Punta Alta
  • Grupo de teatro La bartola
  • Grupo de teatro X Amor Al Arte




Museos y afines[editar]

Escuela de Educación Técnica 1
  • Museo de Ciencias Naturales "Carlos Darwin"(El museo se llama Carlos Darwin en ánimo amistoso al científico explorador Charles Darwin quién visito la zona allá por el siglo XIX).
  • Museo Histórico Pedro E. Giachino
  • Museo Naval Puerto Belgrano
  • Museo Histórico VGM Sequeiros-Jerez
  • Museo Histórico Crucero A.R.A. General Belgrano
  • Museo de la Infantería de Marina
  • Archivo Histórico Municipal
  • Sala de Interpretación Paleontológica "F. Ameghino"
  • Complejo Cultural Ex Estación Solier
  • Casa Municipal del Tango
  • Teatro Colón
  • Escuela de Educación Secundaria Nº2
  • Escuela Técnica N°1
  • Parque San Martín

Hoteles[editar]

Accesos[editar]

Se llega de Buenos Aires a Punta Alta, por la Ruta Nacional 3, que empalma con la Ruta Nacional 249. La RN 3 atraviesa todo el distrito conectándolo hacia el sur del país. Esta ruta se vincula además con la RN 33 que hacia Córdoba y Santa Fe, y la RN 35 hacia la Pampa y Cuyo. La RN 229 enlaza a Punta Alta, con Villa del Mar y Villa Arias y se encuentra con la RN 3 a la altura del km 650 de ésta.

Referencias[editar]

  1. «Argentina: Provinces, Departments, Cities, Localities & Agglomerations - Statistics & Maps on City Population».
  2. GUARDIOLA PLUBINS, José; "Historia de Bahía Blanca"; Tomo I; s/ed; p. 111 y ss.
  3. GUARDIOLA PLUBINS, José; "Historia de Bahía Blanca"; Tomo I; s/ed; p. 111
  4. DARWIN KEYNES, Richard; “Charles Darwin’s Beagle Diary”; Cambridge University Press; Gran Bretaña; 1988; p. 110.
  5. Se trata de la Neosparton darwinii (nueva retama de Darwin), especie vegetal endémica de la provincia de Buenos Aires, única en el mundo.

Enlaces externos[editar]