Publius Lentulus

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Publius Lentulus es un personaje ficticio que habría sido Gobernador de Judea antes de Poncio Pilato. Supestamente escribió una carta acerca de Jesús al Senado Romano.

Autenticidad[editar]

La carta de Lentulus es, con toda certeza apócrifa por varias razones:

  • Nunca existió el título de Gobernador de Jerusalem.
  • Históricamente no hay otro registro acerca de un Procurador de Judea de nombre Lentulus y un Gobernador Romano no se habría dirigido al senado en esos términos.
  • Un Romano con seguridad no habría escrito utilizando expresiones tales como "profeta de la verdad", "hijos de los hombres" o "Jesucristo", ya que las dos primeras son modismos propios del Hebreo y el Arameo, mientras que la tercera es tomada del Nuevo Testamento.

La carta brinda una descripción de Jesús tal como un Cristiano piadoso.

Origen[editar]

La carta fue mencionada por primera vez en el texto sobre la "Vida de Cristo" por el cartujo Ludolfo de Sajonia (Colonia, 1474), y en la "Introducción a los trabajos de San Anselmo" (Nuremberg, 1491). Pero no se puede considerar como obra de San Anselmo ni de Ludolfo. De acuerdo con el manuscrito de Jena, un cierto Giacomo Colonna encontró la carta en 1421 en un antiguo documento Romano enviado a Roma desde Constantinopla. El escrito debió haber sido escrito originalmente en Griego, y posteriormente traducido al Latin durante los siglos XIII o XIV, finalmente recibió su forma actual de manos de un humanista del siglo XV o XVI.

Friedrich Münter en el texto "Die Sinnbilder und Kunstvorstellungen der alten Christen" (Altona 1825, p. 9) creía que se podía trazar el origen de la carta hasta la época de Diocleciano; pero esto no es aceptado de manera general.

La Carta[editar]

La supuesta carta en traducción libre dice:

"Lentulus, Gobernador de los Jerosolimitanos al Senado de Roma y al Pueblo, saludos. En nuestros tiempos ha aparecido y existe todavía un hombre de gran virtud llamado Jesús Cristo y por las gentes Profeta de la verdad. Sus discípulos le apellidan Hijo de Dios, el cual resucita a los muertos y sana a los enfermos. Es de estatura alta, mas sin exceso; gallardo; su rostro venerable inspira amor y temor a los que le miran; sus cabellos son de color de avellana madura y lasos, o sea lisos, casi hasta las orejas, pero desde éstas un poco rizados, de color de cera virgen y muy resplandecientes desde los hombros lisos y sueltos partidos en medio de la cabeza, según la costumbre de los nazarenos. La frente es llana y muy serena, sin la menor arruga en la cara, agraciada por un agradable sonrosado. En su nariz y boca no hay imperfección alguna. Tiene la barba poblada, mas no larga, partida igualmente en medio, del mismo color que el cabello, sin vello alguno en lo demás del rostro. Su aspecto es sencillo y grave; los ojos garzos, o sean blancos y azules claros. Es terrible en el reprender, suave y amable en el amonestar, alegre con gravedad. Jamás se le ha visto reír; pero llorar sí. La conformación de su cuerpo es sumamente perfecta; sus brazos y manos son muy agradables a la vista. En su conversación es grave, y por último, es el más singular y modesto entre los hijos de los hombres."

Varios manuscritos varían acerca del texto en algunos detalles: Ernst von Dobschűtz ("Christusbilder", Leipzig, 1899) enumera los manuscritos y brinda un crítica detallada. La descripción coincide con el ícono de Abgaro V de Edesa; y también con el retrato de Jesucristo realizado por Nicéforo.

Fuentes[editar]

Referencias[editar]


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