Adriano

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Adriano
Emperador del Imperio Romano

Busto de Adriano

Reinado 10 de agosto de 11710 de julio de 138
Nombre real Publio Elio Adriano
Nacimiento 24 de enero de 76
Roma o Itálica[1]
Fallecimiento 10 de julio de 138 (62 años)
Bayas
Entierro Castillo Sant'Angelo
Predecesor Trajano
Sucesor Antonino Pío
Cónyuge/s Vibia Sabina
Descendencia Lucio Aelio Vero
Antonino Pío
(ambos adoptivos)
Dinastía Dinastía Antonina
Padre Publio Elio Adriano Afer
Madre Domicia Paulina

Publio Elio Adriano, en latín Publius Aelius Hadrianus[2] (Itálica[1] , 24 de enero de 76 - Bayas, 10 de julio de 138) fue emperador de Roma desde el 11 de agosto de 117 hasta su muerte. Sobrino-nieto y sucesor de Trajano, perteneció a la tradicionalmente llamada dinastía Antonina o, según reciente propuesta, a la dinastía Ulpio-Aelia.[3]

Contenido

[editar] Orígenes familiares

Adriano nació en una familia originaria de Itálica, en Hispania. Los antepasados paternos de Adriano, los Elios, se habían instalado en Hispania a finales del siglo III a. C., poco después de la fundación de Itálica (que tuvo lugar en 206 a. C.), procedentes de la ciudad de Hadria, a la que Adriano consideró como "su segunda patria" (Vita Hadr., 18). Los Aelios, quizá importantes propietarios agrícolas, eran una de las más destacadas familias de la aristocracia romana en Hispania, y pertenecían al orden senatorial desde dos generaciones atrás. Su abuelo, Elio Marulino, había sido el primer senador en la familia; la Historia Augusta menciona también a un tío abuelo de sus mismos nombres como experimentado astrólogo, afición que heredó el futuro emperador (Vita Hadr. 1-2). Probablemente también por la línea paterna Adriano estaba emparentado con el futuro emperador Trajano: se cree que el abuelo de Adriano se había casado con una tía de Trajano.[4]

Su padre, Publio Elio Adriano Afer, sobre el cual los datos son muy escasos, fue, según el historiador Dión Casio,[5] senador y antiguo pretor; en un reciente estudio se ha concretado su ignorado destino como ex pretor: estaría al mando de una legión, como "experimentado general", entre los años 79-80 d. C.[6] De la madre del futuro emperador, Domicia Paulina, se sabe sólo que procedía de Gades. Adriano tuvo una única hermana, mayor que él, Elia Domicia Paulina, casada con el futuro triple cónsul L. Julio Urso Serviano (Vita Hadr. 1), cuñado con el que mantuvo una duradera rivalidad, a pesar de haberle considerado ocasionalmente entre sus posibles sucesores (Dión Casio, 17, 3).

[editar] Infancia y juventud

Adriano perdió a su padre en el transcurso del año 85, o más probablemente, después de enero de 86.[7] Como sus tutores legales fueron designados otros dos italicenses: su tío segundo, Trajano, y el influyente équite Publio Acilio Atiano (amigo de la familia y del propio Trajano), que no tenía hijos y sería más tarde, durante el imperio de Trajano, prefecto del pretorio.

No hay información precisa acerca de la educación que recibió el joven Adriano, aunque en la Historia Augusta se apunta su temprano interés por la cultura griega, que le valió el sobrenombre de Graeculus ("grieguecillo").[8] A los catorce años, en 90, marchó o regresó a Itálica,[9] donde permaneció menos de un año, ya que en otoño fue llamado a Roma por Trajano, recientemente nombrado cónsul ordinario para el año 91.[10] En la capital, el joven Adriano continuó su educación e inició el cursus honorum. Probablemente en el año 94 desempeñó el vigintivirato, como uno de los decemviri stlitibus iudicandis, miembros de un tribunal que juzgaba casos civiles. Se sabe por el epígrafe de Atenas, que detalla el inicio de su carrera pública, que más adelante desempeñó también los cargos de praefectus Feriarum Latinarum y sevir turmae equitum Romanorum.[11] Sirvió por primera vez en el ejército como tribuno laticlavio de la Legión II Adiutrix, acuartelada en Aquincum, actual Budapest. Más tarde fue trasladado a la Legión V Macedonica, en el Danubio Inferior.[12] Viajó a Germania para llevar a su tutor, Trajano, la noticia de que Nerva, elegido emperador tras el asesinato de Domiciano, lo había hecho su hijo adoptivo. Excepcionalmente, Adriano fue nombrado por tercera vez tribuno, esta vez en la Legión XXII Primigenia, acuartelada en Moguntiacum (Germania). El 27 de enero de 98 falleció Nerva, y Adriano se desplazó a Colonia para anunciar personalmente a Trajano su ascenso al poder imperial, el 28 de enero del año mencionado.

[editar] Carrera bajo Trajano

Según informa la Historia Augusta, las relaciones de Adriano con su poderoso pariente no siempre fueron buenas: se menciona una disputa por culpa de los celos de los efebos del Emperador hacia el nuevo favorito,[13] cuya homosexualidad está atestiguada también en la obra de Dión Casio. Tras este incidente, Adriano recuperó su relación de amistad con Trajano gracias al apoyo decidido del rico y poderoso hispano (probablemente italicense de familia paterna tarraconense[14] ) y triple cónsul Lucio Licinio Sura, fallecido en 107-108 d. C., al cual el mismo Trajano, según el Epit. de Caesar. 13, 6, habría debido también el trono. El joven Adriano contaba igualmente con la protección de la emperatriz, Plotina, experta astróloga como él mismo, y a instancias de la cual contrajo matrimonio en el año 100 con otra sobrina nieta de Trajano, su prima Vibia Sabina. Este matrimonio redobló los vínculos de Adriano con la familia imperial.

Ese mismo año fue designado para el cargo de cuestor, como candidatus de Trajano. En los años siguientes, en todo caso antes del 112, formó también parte de algunos de los colegios sacerdotales reservados al orden senatorial, y concretamente a los VIIviri epulonum y los sodales Augustales.[15]

En 101, marchó con Trajano a Dacia, en calidad de comes Augusti, con motivo de la Primera Guerra Dacia. Sin embargo, no se mantuvo a su lado durante toda la campaña, sino que regresó a Roma, donde ejerció el cargo de tribuno de la plebe. Más tarde, en 105, regresó a Dacia para servir a las órdenes de Trajano, esta vez con el mando de una legión, la I Minervia, en la Segunda Guerra Dacia. Al término de la guerra, fue nombrado gobernador de Pannonia Inferior. Entre mayo y augusto del año 108 fue cónsul sufecto (junto con Trebatio Prisco), aunque es posible que permaneciera en su cargo de gobernador de la provincia hasta 109.

Hacia 110-111, viajó a Grecia. En Atenas conoció tal vez al filósofo estoico Epicteto, con quien le uniría en adelante una gran amistad. El contacto directo con la cultura griega causó a Adriano una gran impresión. Es posible que por entonces adquiriera la costumbre de dejarse la barba, inusual entre los nobles romanos, pero frecuente entre los griegos.[16] Su amor por la cultura griega queda patente en el hecho de que aceptara, en el año 111-112 el cargo de arconte honorífico, a lo que muy pocos romanos habían accedido con anterioridad y fue celebrado por la municipalidad de Atenas con el consiguiente epígrafe (CIL III, 550). Años más tarde, siendo ya emperador, lo sería también de Delfos, en dos ocasiones (años 126 y 129).

En 113, acompañó a Trajano en su expedición contra el Imperio Parto.

En época de las Guerras Párticas de Trajano, era gobernador de Siria. Tras la muerte de Trajano, la emperatriz Plotina aseguró que Adriano había sido adoptado como hijo por Trajano en su lecho de muerte. A pesar de que muchos dijeron que esto era una farsa, Adriano fue proclamado emperador de Roma. Su nombramiento fue inmediatamente seguido de la ejecución sumarísima de cuatro importantes excónsules, exponentes de las conquistas militares de Trajano. Estas ejecuciones, de las que Adriano siempre responsabilizó a su antiguo tutor, Acilio Atiano (Vita Hadr. IX), se llevaron a cabo sin el acuerdo previo del Senado, y provocaron un distanciamiento entre el emperador y la vieja asamblea. Esto pudo marcar la política imperial subsiguiente, que fue dirigida en el sentido de ampliar la base de apoyo del Principado en detrimento de Roma, mediante el contacto directo del emperador con las elites provinciales, en oposición a la vieja política del mantenimiento de Roma como ciudad imperial y hegemónica.

Quizá tuviera también algo que ver con ello el que Adriano, a diferencia de muchos emperadores anteriores, no quisiera ostentar el consulado ordinario más que dos veces, ambas seguidas y al comienzo de su reinado: en el primer semestre de 118, teniendo como collega a su sobrino, el barcinonense Cneo Pedanio Fusco Salinator sr., y, en el primer cuatrimestre de 119, junto con L. Dasumius Hadrianus, otro posible pariente, esta vez de los Dasumii italicenses.[17] Otra causa de la enemistad entre el Senado y el Emperador fueron las reformas llevadas a cabo, por éste último, en la administración del Estado. Adriano reformó y modernizó el funcionariado del Imperio, creando grupos de expertos, tecnócratas, que supuso que mucho de los resortes del gobierno quedaran en manos de estos funcionarios, con lo que la élite senatorial vio mermado su poder.

[editar] Política militar

Muralla de Adriano, entre Inglaterra y Escocia
Muralla de Adriano, entre Inglaterra y Escocia

Adriano estaba contra la política de conquistas emprendida por Trajano, por lo que sus primeras medidas como emperador tendieron a abandonar definitivamente cualquier tentativa de preservar las conquistas inseguras realizadas por su predecesor en su última expedición contra el Imperio Parto. Conquistas éstas que el propio Trajano había sido forzado a abandonar tras una serie de reveses militares. Favoreciendo una política de defensa pasiva, Adriano también abandona parte de las conquistas de Trajano en Dacia, actual Rumanía, cediendo a los sármatas la planicie del Bajo Danubio y concentrando la ocupación romana en la región de Transilvania, protegida por la barrera natural de los Cárpatos. Según Dión Casio, también ordenó la demolición del puente construido por Trajano sobre el río Danubio, como forma de evitar una invasión de las provincias danubianas a partir de Dacia. En un intento por proteger las demás fronteras del imperio, mandó construir un gran número de fortificaciones, entre ellas la Muralla de Adriano, situada entre Inglaterra y Escocia.

[editar] Política interior

Denario de Adriano.
Denario de Adriano.

Fue un gran admirador de la cultura griega, siendo uno de los responsables de la propagación del helenismo del mundo antiguo. Hizo grandes viajes por el imperio, realizando obras y mejorando las infraestructuras y la economía de las provincias.

Ordenó la construcción del Panteón de Roma, reconstruido sobre otro previo, mucho menor, erigido por Agripa, pero manteniendo la fachada arcaica con el nombre del antiguo benefactor. La construcción estuvo a cargo de Apolodoro de Damasco, quien murió por orden del Emperador hacia el año 130. En Tívoli mandó edificar su villa imperial: la villa de Adriano es una de las más famosas construcciones romanas; en ella se representan diversos lugares del mundo.

Fue un emperador viajero y, por donde pasaba, levantaba ciudades, construía calzadas, erigía monumentos. Estos monumentos tenían un significado político: su construcción generalmente significaba una alianza en pie de igualdad abstracta entre Roma y la ciudad donde se construían. Así, mandó terminar la construcción de un gigantesco templo a Zeus en Atenas, el "Olympieion", cuyo origen se remontaba a la época del tirano ateniense Pisístrato en el siglo VI a. C. El resultado de estas construcciones fue organizar un barrio al modo romano de urbanizar, de manera que Adriano pudiera igualarse al fundador mítico de Atenas, Teseo. Esta Atenas "romana" estaba separada de la antigua ciudad por un pórtico en la entrada, en el que había inscrito: "Esta es la ciudad de Adriano, y no la de Teseo". Esta reelaboración de la legitimidad política en torno, no a la ciudad de Roma o de su Senado, sino a una cultura helénica común, que presagiaba ya en cierta manera al Imperio Bizantino, permitió al historiador francés Paul Veyne comparar a Adriano con buen sucesor de Nerón. Su política encontraría la mayor oposición por parte de un pueblo que había opuesto históricamente la mayor resistencia a esta matriz cultural griega: Judea.

Para muchos historiadores el gobierno de Adriano fue la era Dorada del imperio romano por encontrarse entre el periodo de los conflictivos tiempos de los primeros emperadores y la decadencia del imperio ante las invasiones bárbaras de los siguientes emperadores.

[editar] La revuelta judía

Artículo principal: Rebelión de Bar Kojba

Los judíos se reunieron preparando una nueva revuelta contra la cultura greco-romano. La revuelta estalló cuando Adriano mandó reconstruir Jerusalén, destruida por Tito en el año 70, como una ciudad griega. Esto fue considerado por los judíos como una profanación de su ciudad por los extranjeros. De hecho en todos los sitios surgían estatuas, baños públicos, centros ruidosos de vida profana. Durante el final del reinado de Adriano, un movimiento armado anti-romano sacudió el interior de Judea, mandado por el rebelde mesiánico que vendría a ser conocido por el nombre de Simón bar Kojba (el Hijo de la Estrella).

En cuanto Adriano supo del levantamiento de los judíos, ordenó que las legiones de las provincias vecinas atacasen a los judíos y los destruyesen. No se sabe con certeza si Adriano participó activamente en la guerra judaica ni en qué medida, lo que sí es cierto es que esta guerra fue larga y terrible, durando más de dos años. Los judíos fueron acorralados poco a poco en sus refugios subterráneos de las montañas, donde fueron diezmados. Los sobrevivientes fueron vendidos como esclavos. El ejército romano sufrió tal desgaste que Adriano eliminó de sus despachos militares al Senado la fórmula usual de apertura: El Ejército y el Emperador están bien. Roma decretó la expulsión de los judíos de Jerusalén, que fue reconstruida como ciudad griega pasando a llamarse Aelia Capitolina.[18]

En el emplazamiento del Templo se erigió la estatua de Zeus y junto al Gólgota donde fue crucificado Jesús se levantó un templo dedicado a Afrodita. Se eliminó la antigua provincia de Judea redefiniéndose sus limites y creando la provincia de Syria Palaestina, forma de intentar apagar la memoria de la presencia judaica en la región, cambiándola por el nombre de sus más antiguos habitantes, los Filisteos (o palestinos). Por eso en el Talmud, esta revuelta siguió siendo llamada "la guerra del exterminio". De hecho, por más que la diáspora judía empezara siglos antes de Adriano, es la narrativa sobre la guerra judaica la reveste de características legendarias. La guerra eliminó cualquier posibilidad de renacimiento de un judaísmo como expresión puramente política y no sólo religiosa y cultural, situación que se perpetuaría hasta el surgimiento del sionismo en el siglo XIX.

El Panteón, restaurado en época de Adriano
El Panteón, restaurado en época de Adriano

[editar] Sucesión de Adriano

La sucesión de Adriano fue complicada. En principio había pensado adoptar como hijo y sucesor a uno de sus muchos antiguos favoritos (como el adolescente griego Antinoo), y a veces instaba a sus amigos a proponerle los mejores nombres (Dión Casio, 17, 3); pero, tras la muerte prematura y repentina el 1 de enero de 138 d.C., de su heredero designado e hijo adoptivo (en opinión de algunos posible hijo natural de Adriano) Lucio Ceionio Cómodo (rebautizado a mediados de 136 como Lucio Elio César), Adriano, ya con poco tiempo (se dice que conocía la fecha de su muerte), decidió adoptar al probo senador Titus Aurelius Fulvus Boionius Arrius Antoninus, que de emperador vendría a ser conocido como Antonino Pío. Le impuso la condición de que adoptase a su vez, como hijos y sucesores, al sobrino de su mujer y pariente de Adriano, Marcus Aurelius Verus, de la gens Annia bética (nieto del triple cónsul M. Annius Verus), el futuro emperador Marco Aurelio, de apenas 17 años (al que llamaba el Verissimus: Dión Casio, 21), así como al hijo del fallecido Lucius Ceionius, Lucio Vero II, de sólo 7 (su posible nieto natural según la citada hipótesis), que vendría a ser co-emperador junto con Marco Aurelio. Los tres tuvieron que pasar legalmente, junto con todos sus bienes, a la gens Aelia, la de Adriano, obligados mediante una lex adoptionis, lo que demuestra el interés de Adriano en continuar la dinastía hispana iniciada por Trajano, y en mantenerla dentro de las estirpes béticas.[19] Para ello Aurelio Antonino presentaba las ventajas de estar estrechamente ligado al "clan bético",[20] así como de haber perdido algún tiempo atrás a sus dos hijos varones.

Mientras tanto, Adriano, una vez muerta su hermana, ordenó ejecutar, u obligó al suicidio, a sus dos parientes vivos más próximos: a su cuñado, el nonagenario consular Serviano, del que desconfiaba por creer que buscaba la sucesión imperial para su nieto Cn. Pedanio Fusco Salinator, y a éste mismo. Esta decisión agravó mucho más el distanciamiento entre Adriano y el Senado, que a su muerte intentó invalidar todas sus disposiciones, lo que fue impedido por Antonino. Ésta es la causa más plausible de que fuera llamado en adelante con el epíteto de Pius, especialmente utilizado entre los romanos para las manifestaciones de piedad familiar.

Poco después de la triple adopción formal, que tuvo lugar el 25 de febrero de 138, Adriano murió en efecto, el 10 de julio de 138, a los 62 años de edad, retirado en la villa imperial de Baiae, cerca de Nápoles, tras padecer los grandes sufrimientos que Serviano le había augurado antes de morir, que le llevaron incluso a querer quitarse la vida varias veces ("consumido por una miserable muerte", dice el Epitomador, 14,8). Tras reposar en otros puntos, sus restos fueron depositados en el enorme mausoleo que, a semejanza del de Augusto, pero de un tamaño mayor, se había hecho construir en el lado opuesto del Tíber, conocido como Mausoleo de Adriano y más tarde como la fortaleza papal de Castel Sant'Angelo, junto con los de la emperatriz, su odiada Vibia Sabina (a la que, según el Epítome, 14.8, forzó al suicidio) y su fallido heredero. Allí serían enterrados posteriormente los demás miembros de la dinastía Ulpio-Aelia. El emperador viajero y evergeta murió, como dice Dión Casio (27, 2), "odiado por el pueblo, a pesar de su excelente reinado, a causa de los asesinatos que había cometido al principio y al final de su reinado, que habían sido cometidos de forma injusta e impía".

Junto a otras muchas habilidades y conocimientos, tras los apuros pasados en su juventud por culpa de su acento provinciano Adriano llegó a alcanzar gran destreza en el uso del griego y del latín. Dejó escrita una Autobiografía, cuyos reflejos quedan en la Historia Augusta y en algunas otras fuentes, y, según dice Dión Casio (cap. 3), "una variedad de escritos en prosa y composiciones en verso", de los que se nos ha conservado un único poema, redactado en su lecho de muerte: Animula, vagula, blandula, al que dio fama imperecedera la magistral recreación biográfica de Marguerite Yourcenar.

[editar] Bibliografía

  • Elio Esparciano, "La vida de Adriano", en: Biógrafos y panegiristas latinos. Madrid: Aguilar, 1969. El texto original, en latín, está disponible en línea: Vita Hadriani; en traducción francesa de 1845 (con algunos errores), en [1] y en versión inglesa en [2] (omitiendo la controvertida mención de Roma como el lugar de su nacimiento).
  • Dión Casio, Historias, trad. inglesa en [3]
  • Anón., Epitome de Caesaribus... ex libris Sex. Aurelii Victoris: texto latino en [4]
  • Marguerite Yourcenar, Memoirs of Hadrian. New York: Farrar, Straus and Giroux, [1951]. ISBN 0-374-52926-4 (múltiples ediciones en español).
  • Anthony Birley, Adriano. La biografía de un emperador que cambió el curso de la Historia. Barcelona: Península, 2003-2005. ISBN 84-96333-36-1 (1ª edición inglesa: Hadrian. The restless emperor, Londres, Routledge, 1997).

[editar] Notas

  1. a b Las fuentes antiguas ofrecen información contradictoria a este respecto. La mayoría de los historiadores han considerado más creíble la única información aportada en la Vita Hadriani, de la Historia Augusta, donde se indica que "Natus est Romae VIIII kal. Feb. Vespasiano septies et Tito quinquies consulibus." (Vita Hadr. I,1,3), es decir, que nació en Roma el día noveno antes de las calendas de febrero (24 de enero) del año en que Vespasiano desempeñaba su séptimo consulado, y su hijo, Tito, el quinto (76). Tanto Anthony Birley (Adriano, p. 27) como Ronald Syme ("Hadrian and Italica", en The Journal of Roman Studies, Vol. 54, Parts 1 and 2 (1964), pp. 142-149), a pesar de diversas fuentes contrarias, o de la pertenencia de Adriano a la tribu electoral Sergia (la propia de Itálica), se inclinan por Roma como lugar de nacimiento de Adriano. La profesora Alicia Mª Canto y De Gregorio, de la UAM, acaba de reunir en un artículo titulado "Itálica, patria y ciudad natal de Adriano (31 textos históricos y argumentos contra Vita Hadr. 1, 3", 25 fuentes literarias directas y 6 textos y argumentos indirectos que prueban sin margen de duda que Adriano nació en Itálica, en Athenaeum vol. 92.2, 2004, pp. 367-408 (http://dobc.unipv.it/dipscant/athenaeum/athenaeum.html
  2. A partir del 11 de agosto de 117, Imp. Caes. Traianus Hadrianus Augustus; desde algo después de su muerte, Divus Hadrianus
  3. Alicia M. CANTO, «Saeculum Aelium, saeculum Hispanum: Promoción y poder de los hispanos en Roma», en: Hispania. El Legado de Roma. En el año de Trajano, Madrid-Zaragoza, Ministerio de Cultura, 1998, págs. 209-224; más recientemente: Alicia M. CANTO, «La dinastía Ulpio-Aelia (96-192 d. C.): ni tan 'Buenos', ni tan 'Adoptivos' ni tan 'Antoninos'», Gerión 21.1, 2003, pp. 263-305 (http://www.ucm.es/BUCM/revistas/ghi/02130181/articulos/GERI0303120305A.PDF) y «Advenae, externi et longe meliores: la dinastía ulpio-aelia», en: Le vie della storia. Migrazioni di popoli, viaggi di individui, circolazione di idee nel Mediterraneo antico, Atti del II Incontro Internazionale di Storia Antica (Genova, 6-8 ottobre 2004), edds. M.G. Angeli Bertinelli y A.M. Donati, col. Serta Antiqua et Mediaevalia IX, Roma, L’Erma di Brettschneider, 2006, págs. 237-267 (http://www.bretschneider.it/n-edi.cfm?startrow=1&Flag='Yes')
  4. Birley, p. 30.
  5. Dión Casio LXIX, 3, 1 (traducción al inglés)
  6. Canto, art. cit. 2004, págs. 395-397
  7. Cuando contaría ya con los diez años que dice la Historia Augusta.
  8. Vita Hadr. I,1,5. Un apelativo que, sin embargo, ya se había aplicado al propio Trajano, lo que permite inferir que el gusto por la cultura griega le fue inculcado en primer lugar por su tutor (Canto, art.cit. 2004, pág. 400, evocando una olvidada referencia en el Panegírico de Plinio el Joven, XIII), algo que confirmaría también el lugar que ocupa este comentario en la Historia Augusta.
  9. En la Historia Augusta se utiliza la expresión "ad patriam rediit" ("regresó a la patria"), lo que, junto con su pertenencia a la tribu Sergia y otros datos de la propia Historia Augusta, reforzaría la idea de que habría nacido allí y no en Roma (Vita Hadr. I,2,1)
  10. Vita Hadr. I,3,2.
  11. Birley, op. cit., p. 51.
  12. Birley, p. 54.
  13. Vita Hadr. I,2,7.
  14. Alicia M. Canto "CIL VI 10229: ¿El testamento de Licinio Sura?", Chiron XXI, 1991, págs. 277-324.
  15. CIL III, 550; Birley, p. 67.
  16. Sobre este tema véase Birley, p. 88, y Canto, art.cit. 2004, pág. 392, quien, por el contrario, asocia la barba a una época más temprana, y al deseo de emular a Numa Pompilio, a raíz del significativo episodio de la sors Vergiliana (Vita Hadr. 2, 8).
  17. Alicia M. Canto, art. cit. 1991.
  18. http://www.uv.es/~ivorra/Historia/Imperio_Romano/SigloIIb.htm Adriano], por Carlos Ivorra. En página web de la Universitat de València
  19. Canto, art. cit. 2003, passim.
  20. Canto, arts. cits. 1998 y 2003.

[editar] Enlaces externos


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