Proyecto Huellas

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El Proyecto Huellas se configuró en la Fundación Cajamurcia como un ambicioso proyecto de recuperación y puesta en valor del patrimonio histórico de la Región de Murcia (España) a partir del año 2003, tras haber realizado en 2002 una exposición en la catedral de Murcia titulada con ese nombre. El director del proyecto es el profesor Cristóbal Belda Navarro, Catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Murcia.

El Proyecto Huellas surgió tras la estela del éxito que tuvo la primera de las sucesivas ediciones de Las Edades del Hombre en Valladolid en 1988. El gran éxito de público y referencias en los medios de comunicación sobre el evento crearon un efecto imitación en otras regiones como Orígenes en Zaragoza, Huellas en Murcia o La Luz de las imágenes en Valencia. La exposición Huellas fue inaugurada el 23 de enero de 2002. La muestra fue organizada por el Obispado de Cartagena y Caja Murcia.

Catedral de Murcia (detalle)

El comisario de la misma fue el Catedrático de Historia del Arte, Cristóbal Belda Navarro. También colaboraron la Administración Regional y Local de Murcia para dar impulso a un proyecto que buscaba destacar el papel que juega la región como destino de turismo cultural. Murcia es conocida a nivel internacional por el sol y sus playas y en cambio, pasan desapercibidos sus recursos culturales y patrimoniales.

Objetivos de la exposición[editar]

  • Dar a conocer los dos mil años de historia de la Diócesis de Cartagena.
  • Restaurar la catedral de Murcia aprovechando el momento.
  • Recuperación de unas 120 obras de arte sacro de la Región.

La exposición estaba formada por un total de 412 piezas procedentes de toda España y del extranjero (Rusia, Italia o Austria)

Algunas de las piezas expuestas[editar]

Huellas 2002 en datos[editar]

  • Número total de visitantes 596.640
  • Días abiertos al público 154
  • Media diaria de visitantes 3.874
  • Visitas guiadas 125.600
  •  % sobre el total de las visitas 21%
  • Visitas sin guía 471.040
  •  % sobre el total de las visitas 79%
  • Total de grupos con visitas guiadas 6.160
  • Media diaria de grupos con visita guiada 40
  • Equipo de guías 25 personas
  • Grupos de escolares con visita guiada gratuita 2.490
  • Escolares que han asistido con visita guiada 49.800
  • Número de catálogos editados 8.000

Proyecto Huellas: Actuaciones[editar]

La exposición Huellas permitió desarrollar, a partir de sus contenidos, otras muchas iniciativas que han servido para canalizar las acciones de la Fundación en el Patrimonio Histórico por medio de diversas iniciativas llevadas a cabo por la Fundación Caja Murcia. Huellas 2002 supuso el punto de partida para un proyecto mucho más ambicioso: El Proyecto Huellas.

Exposición Huellas[editar]

En la catedral de Murcia, de enero a julio de 2002. Un recorrido por la historia de la diócesis de Cartagena y el reino de Murcia desde el comienzo de la evangelización del territorio en la Cartagena romana, hasta mediados del siglo XIX.

La base del argumento era el programa esculpido en la fachada barroca de la catedral de Murcia y explicado a través de obras de arte de diversa procedencia (España, Italia, Austria, Rusia) relacionadas con la historia del obispado y del reino histórico. Durante los seis meses de duración, asistieron 600.000 visitantes.

Arquitecto director del montaje: Pablo Puente Aparicio

Arquitecto director de la restauración: Juan Antonio Molina Serrano

Comisario: Cristóbal Belda Navarro

Exposición La Ciudad en lo Alto[editar]

Con motivo del Año Jubilar de Caravaca de la Cruz y ya bajo la identificación de proyecto Huellas se realizó esta muestra entre los meses de mayo y octubre del año 2003. Era uno de los motivos incluidos en la exposición anterior de la catedral de Murcia, ahora ampliado para destacar la sacralidad del territorio en una localidad tan famosa en toda la cristiandad por la aparición milagrosa de un conocidísimo Lignum Crucis. Se celebró en la antigua Iglesia de la Compañía de la ciudad de Caravaca, restaurada para este acontecimiento. Se expusieron obras de arte de toda España, Austria, Italia, Alemania y Ecuador, para ilustrar la historia de Caravaca desde la Prehistoria hasta mediados del siglo XIX.

La antigua Iglesia de la Compañía de Jesús en Caravaca de la Cruz, en Murcia, adquirida por el ayuntamiento, abrirá mañana sus puertas, ya restaurada, para mostrar la historia de esta localidad murciana, desde las primeras civilizaciones hasta mediados del Siglo XIX, cuando Isabel II concede a Caravaca el título de ciudad.

La Vera Cruz, símbolo principal de la ciudad,ocupa un lugar privilegiado en la muestra La Ciudad en lo Alto pretende mostrar la historia de Caravaca de la Cruz desde las primeras civilizaciones hasta mediados del siglo XIX. Teniendo en cuenta que el milagro de la Vera Cruz fue un hito histórico que condicionó la trayectoria posterior de la ciudad, este acontecimiento constituye por sí mismo el núcleo de la exposición como centro en torno al que se aglutinan tanto el capítulo anterior como los que siguieron a esa legitimación de la reconquista impuesta bajo el signo de una cruz.

La muestra se ha estructurado en tres secciones principales capaces de ofrecer al visitante una lectura coherente de los diversos capítulos históricos, de forma que, en su pormenorizado recorrido, comprenda y valore el significado que cada obra tiene al ser presentada como páginas de una historia que ha trascendido las fronteras españolas.

1.- La Morada de los Dioses. Esta sección abre la exposición con distintos testimonios de épocas pasadas –desde el Eneolítico hasta los árabes–, partiendo de esa pretendida sacralidad del territorio observada al recorrer los santuarios ibéricos y las obras dedicadas al culto o a prácticas funerarias. Estas piezas constituyen los elementos básicos de las religiones antiguas a las que Roma impuso un intenso efecto unificador capaz de propiciar una secuencia natural que explica la cristianización de antiguos templos romanos como el de La Encarnación.

Esta sección consta, a su vez, de cuatro partes, en las que se exhibirán piezas de la orfebrería española del Sureste, exvotos ibéricos, esculturas arcaicas y otra serie de obras de la época que tienen en común su vinculación al Mediterráneo:

1.1.- Primeras civilizaciones

1.2. - Culturas mediterráneas

1.3.- De Carthago Nova a Begastri

2.- Crux in Arce Posita. La Cruz colocada sobre la Fortaleza. Esta sección, la más sobresaliente, recoge una amplia colección de cruces, algunas guardadas en ricos estuches, suntuosos relicarios y numerosas referencias a los protagonistas de la aparición milagrosa en Caravaca: el cura Chirinos y el sayid de Valencia Abu Ceyt. Las obras seleccionadas reproducen la visión de los defensores y de los que cuestionaron el acontecimiento, enriqueciendo así la historia con el debate que despertó el "misterioso aparecimiento".

La veneración de las reliquias, los guardianes y custodios del Lignum Crucis y los reyes, príncipes y ministros relacionados con Caravaca son otros de los episodios que conforman esta segunda sección, donde ocupa un lugar privilegiado el alto valor simbólico de la reliquia como imagen representativa del poder del cristianismo frente al infiel. De ahí el capítulo Ecclesia Triumphans, tan utilizado en la historia del arte para valorar el afianzamiento de la Contrarreforma en todos los territorios de la Europa católica. La secuencia histórica termina con la expansión de la Cruz por Europa y América como testimonio de la difusión universal del símbolo caravaqueño gracias a la labor de diversas órdenes religiosas.

3.- Sub Umbra Crucis. Al amparo de la Cruz. En esta sección se pone de manifiesto cómo se vivía tras las murallas de la ciudad desde la Baja Edad Media hasta comienzos de la modernidad y el esplendor de la Caravaca del Renacimiento y del Barroco. También se realiza un recorrido, desde el siglo XVI hasta mediados del XIX, por las diversas órdenes religiosas que se asentaron en la ciudad, el desarrollo urbanístico, las relaciones con la Orden de Santiago y las obras de arte creadas en ese período. Bajo el epígrafe Temed a Dios, honrad al rey, el último episodio de la exposición refleja la caída del Antiguo Régimen y cómo las desamortizaciones hicieron perder a la Iglesia su papel orientador de la historia. En este apartado también se hace referencia a las grandes obras religiosas y civiles de Rafael Tegeo, para concluir con el reinado de Isabel II, monarca que concedió a Caravaca el rango de ciudad.


263 obras de arte de incalculable valor llegadas de España, Europa y América entre libros, relicarios, epístolas, pinturas, esculturas, orfebrería, piezas arqueológicas, tejidos, mapas, lápidas e instrumentos musicales, entre otras obras, procedentes de museos, iglesias, monasterios, santuarios,conventos, fundaciones, archivos, bibliotecas y colecciones privadas.

Importantes piezas entre las que destacan:

  • Algunos libros de la Biblioteca General de la Universidad de Viena.
  • Vera Cruz de plata dorada, cobre y pedrería cedida por el Museo Nacional Du Moyen Age Themmes de Cluny (París).
  • Cruz-relicario de oro y esmaltes (s. XVII) del Museo Nacional de Machado de Castro de Coimbra (Portugal).
  • Cruz asiento con Lignum Crucis (h. 1735-1745) de oro y esmeraldas propiedad del Museo de Arte Colonial del Banco Central de Ecuador en Quito.


Se exhibieron piezas procedentes de Berlín, Salzburgo y Lyon; de las catedrales de Sevilla, Santiago de Compostela, Málaga, Valencia, Astorga, Cuenca y Granada; de fundaciones como la del Desierto de las Palmas de Benicasim y la Fundación BBVA; el Ayuntamiento de Sevilla; iglesias de los pueblos navarros de Estella y Zábal; el Convento de Santa Teresa de Jesús de Ávila; la Biblioteca General de Ciudad Real; el Museo Militar de Barcelona; el Museo Nacional de Arte de Cataluña; la Biblioteca Nacional; el Archivo Histórico Nacional; la Real Academia de la Historia; Patrimonio Nacional; Museo Arqueológico Nacional de Madrid; Real Academia de Bellas Artes de San Fernando; el Museo Arqueológico de Valladolid; el Archivo General de Simancas o el Museo de Bellas Artes de Vitoria, entre otros.

De la Región murciana se exhibieron obras de la Catedral de Murcia, el Museo de Bellas Artes; los museos arqueológicos de Murcia, Lorca, Caravaca, Yecla, Calasparra, Jumilla y Mula; Santuario de la Vera Cruz; iglesias, conventos, monasterios y colecciones particulares.

Entre las cerca de 250 obras que formaban esta exposición de Caravaca cabe destacar:

Arquitecto director del montaje: Pablo Puente Aparicio.

Comisario: Cristóbal Belda Navarro.

Exposición Salzillo, testigo de un siglo[editar]

En colaboración con otras entidades públicas la Fundación Cajamurcia se propuso revivir la Murcia del sigo XVIII con motivo del tercer centenario del nacimiento del escultor Salzillo (2007). A través de su vida, trayectoria y obras, casi 400.000 personas disfrutaron los misterios de este Nuevo Siglo de Oro alojados en una triple sede: el Museo Salzillo, la Iglesia de San Andrés y la Iglesia de Jesús.

Además de una cuidada selección de la obra de Salzillo, la muestra contenía piezas de Bernini, Zurbarán, Juan Carreño de Miranda, Paolo de Matteis, Luis Meléndez, Molinaretto, Durero, Luisa Roldán, Luis Salvador Carmona, Nicolás de Bussy y José Risueño, entre otros. Durante los meses de la exposición (marzo-julio) se celebraron diversos conciertos de música de la época en el auditorio y la iglesia de San Miguel. Este homenaje al imaginero murciano queda recogido en el catálogo de la exposición.

La ciudad de Murcia celebró en 2007 el tercer centenario del nacimiento de Francisco Salzillo y Alcaraz, uno de los mayores escultores del siglo XVIII. La exposición no busca mostrar la totalidad de la obra de Salzillo sino una selección muy cuidada de ésta. El visitante podrá contemplar obras tan emblemáticas del artista como su Belén o sus pasos procesionales. Se exhibirán, además, piezas únicas del afamado escultor, algunas nunca mostradas hasta ahora y otras tan sólo en contadas ocasiones, como Santa Ana y la Virgen Niña , recién restaurada y conservada en el Monasterio de Santa Ana de Murcia o San Miguel , además de otras llegadas de fuera de la Región. Como otras obras de especial interés podrán contemplarse el único dibujo que existe firmado por Salzillo y que representa a la Virgen del Patrocinio, una custodia de plata, diseñada por el artista en 1737, y un Crucificado esculpido por el artista en 1769 y por el que fue calificado de “Aplaudido maestro de España”, documento que también se mostrará en la exposición.

La exposición se estructura en tres secciones cuyos enunciados recorren un siglo, el XVIII, en el que vivió Francisco Salzillo, y tratan de explicar y hacer comprender los intercambios, influencias y logros de su arte y el de sus contemporáneos, en una necesaria confrontación entre sensibilidades que hicieron de aquella centuria un Nuevo Siglo de Oro.


SECCIÓN I. DE CASTILLOS Y LEONES CEÑIDA

Sede: Museo Salzillo

Una página de la historia iniciada en 1700 con la muerte del rey Carlos II y los acontecimientos vividos por España para su sucesión. El protagonismo del reino de Murcia en el contexto de la política de la corona y en la regeneración económica desde las últimas décadas de Carlos II resultan evidentes. De esta forma, el visitante contempla el siglo de Salzillo desde la tradición barroca hasta la renovación ilustrada a través de figuras como el cardenal Luis Belluga y Moncada, Melchor de Macanaz, el conde de Floridablanca, el actor Isidoro Máiquez o el artista Jaime Bort.

1. Primum dux. Guerra de Sucesión y nacimiento de Francisco Salzillo.

2. Demum rex. Organización del Estado. Plan de reformas.

3. Las dos espadas. Belluga y Macanaz, dos visiones contrapuestas del Estado.

4. Buen cielo, buen suelo. Frase atribuida a Belluga para definir el carácter de sus diocesanos. Panorama del arte y de la cultura del siglo XVIII murciano.

5. Gustos cambiantes. Del mundo tradicional a las enseñanzas académicas.

6. Tiempos de reforma. Imágenes de la ciudad en el s. XVIII: Cartagena, Murcia, Lorca y Yecla. De la plaza militar a la ciudad ilustrada.


SECCIÓN II. LA SABIA IMITADORA DE LOS DIOSES

Sedes: Iglesia de Jesús y Museo Salzillo

El visitante se adentra en la visión de un Salzillo creador, estudiándolo de acuerdo a los preceptos de una literatura artística que trazó la formación de los artistas y sentó las bases de un proceso intelectual nacido en el boceto y concluido en la obra definitiva. Es, por ello, por lo que la fama que rodeó al escultor en vida hizo posible su eterna memoria. En esta sección se mostrarán, entre otras obras, los textos conservados en los que se cimentó la cultura visual, humanística y teórica de Salzillo como tratados de arte, documentos jurídicos, libros de anatomía y medicina, física, historia y religión.

  • Rasguños, dibujos y cartones. La formación del escultor Francisco Salzillo. Primeras experiencias del principiante.
  • El consuelo de una eterna memoria. La fama póstuma y la aspiración a la mortalidad deseada por todo artista.
  • "Quanto" necesite tu curiosidad estudiosa. No sólo la práctica es esencial, sino que se necesita una buena instrucción teórica. La escultura, arte liberal.
  • Ternura y lágrimas. La pasión dramatizada de la iglesia de Jesús.
  • La vida robada al cielo. El mito de Prometeo que infunde la vida a la arcilla, compitiendo con los dioses como creador de hombres.


SECCIÓN III. BELLEZA DEL CUERPO, "DELEYTE" DEL ALMA

Sede: Iglesia parroquial de San Andrés

La escultura del siglo XVIII español en relación con la obra de Salzillo es uno de los capítulos más interesantes de la muestra. Si Salzillo fue testigo de su siglo no lo fue sólo en razón del tiempo vivido, sino también por dar testimonio del mismo. En este marco artistas españoles, pintores y escultores, orfebres, grabadores, tejedores y músicos de la época acompañan al escultor en el marco de sus diversas tendencias tanto desde el punto de vista iconográfico como de sus fundamentos estéticos. Esta tercera sección es un recorrido por los valores fundamentales de la imagen dieciochesca: su belleza física como reflejo de su belleza moral y la identidad, muchas veces recordada, de belleza y santidad. Salzillo se encuentra presente en todas las secciones, confrontándose con sus contemporáneos y permitiéndonos valorar las aportaciones de su obra al arte español de su siglo.

  • Tintura veritatis. La policromía, signo diferenciador de la escultura hispánica y sus distintas modalidades.
  • Atavío, galas y adorno. La elegancia, el lujo y las buenas maneras.
  • Vestidos de hermosura. El color en Salzillo alcanza la condición de escultopintura.
  • El teatro de la Fe. La manifestación pública de la religión.
  • La Antigüedad soñada. Las estatuas antiguas y su condición de modelos y referencias éticas.
  • Fantasía hispánica de la Navidad. El Belén de Jesualdo Riquelme.
  • El arrobo místico. Éxtasis y contemplación místicos.
  • Iconos de lo sagrado. Los grandes modelos de piedra de la época.
  • El espejo de la vida eterna. La vida y la muerte contempladas desde el ámbito de lo sagrado.


Arquitecto director del montaje: Pablo Puente Aparicio.

Comisario: Cristóbal Belda Navarro.

Exposición Floridablanca, la utopía reformadora[editar]

Exposición celebrada en Murcia con motivo del bicentenario de la muerte del ilustre murciano D. José Moñino y Redondo, Conde de Floridablanca durante el pasado año.

De hidalgo murciano a fiscal del Consejo de Castilla

El 21 de octubre de 1728, del matrimonio entre José Moñino, funcionario episcopal, y Josefa Redondo, nació en Murcia José Moñino y Redondo. Expediente de hidalguía de la familia Moñino (Archivo Municipal. Murcia)

El futuro Conde de Floridablanca realizó sus estudios en Murcia y Orihuela. Una primera etapa que coincidió con un espectacular desarrollo de las artes en las ciudades mencionadas, con la actividad de escultores regionales y extranjeros, la renovación de los retablos de las iglesias y la construcción de nuevos y monumentales edificios religiosos y militares. Son los ejes que definen el llamado Siglo de Oro local en el que Murcia conquistó una personalidad artística bien definida.


El varón prudente, de buen modo y trato

En este periodo se consolida el prestigio del futuro Conde de Floridablanca como Fiscal del Consejo de Castilla, cargo desde el que desplegó su espíritu reformador dentro del clima de renovación que se vivió en España en ese momento, y con el que se intentó rescatar al país de siglos de retraso. Por esta sección desfilan personajes y sucesos como Carlos III –copia de Mengs (Real Academia de la Historia. Madrid), Tanucci, Campomanes– retratado por Francisco Bayeu (Real Academia de la Historia. Madrid) o el Motín de Esquilache, pintado por José Martí y Monsó (Museo Nacional del Prado. Madrid).

En 1772, José Moñino y Redondo es nombrado Embajador en Roma ante la Santa Sede y como tal le corresponde canalizar las tensas relaciones de Carlos III con el Papa Clemente XIV, consiguiendo la supresión de la Compañía de Jesús (1773). Desfilan personajes implicados en esta supresión como el papa Clemente XIV (Museo Storico Acheologico di Santarcangelo) o con los que se relacionó Moñino. Un retrato de Federico II de Prusia pintado por Dorothea Terbusch, procedente de Versalles (Musée National des Châteaux de Versailles et de Trianon), completa la galería de personajes.

A raíz de esta misión, Moñino recibió sus títulos nobiliarios, de los que el más conocido, Conde de Floridablanca, fue tomado de la herencia local que poseía en Alquerías, según se muestra en el Traslado de la concesión del título de Conde de Floridablanca (Archivo General de Simancas. Valladolid).


Pro virtute et merito - Floridablanca, Secretario de Estado

Núcleo central de la exposición, analiza el periodo transcurrido entre 1777 –año del nombramiento de Floridablanca como Primer Secretario de Estado– y 1792 –fecha de su caída acusado de corrupción y abuso de autoridad– y los últimos años de su vida hasta su muerte en 1808.

Desde su cargo de Primer Ministro, José Moñino impulsó la construcción de más de 2.000 kilómetros de carreteras, canales y sistemas de regadío, además de modernizar el sistema crediticio, liberalizar los precios, eliminar trabas al comercio y apoyar las Sociedades Económicas de Amigos del País y la prensa periódica.

En 1782 fundó el Banco Nacional de San Carlos, antecedente del Banco de España. En 1787 creó la Junta Suprema de Estado, precedente del Consejo de Ministros. Sus propuestas reformistas pasaron, además, por la división de España en 38 provincias, la reforma de las universidades, la apertura de academias científicas y escuelas superiores, la construcción del Observatorio y el Gabinete de Historia Natural, la creación de la Junta General de Caridad, el establecimiento de escuelas gratuitas masculinas y femeninas y la apertura de hospitales y centros benéficos.

Esta sección se ilustra con los materiales de despacho que utilizó el Conde, objetos de artesanía, una valiosa colección de monedas y medallas del siglo XVIII procedentes de los museos arqueológicos de Madrid y Lorca y de la Casa de la Moneda de Madrid, instrumentos marinos, de medición y orientación, ilustraciones de grandes expediciones marítimas, objetos médicos, grandes proyectos religiosos –como el Tabernáculo de la Catedral de Salamanca (Museo Catedral de Salamanca)– y obras literarias como La música: poema, de Tomás de Iriarte (Biblioteca Nacional. Madrid). Destaca, además, el retrato de María Luisa de Parma (Museo Nacional del Prado. Madrid), realizado por Goya.

El capítulo final de la exposición narra la caída de Moñino y posterior retiro en Murcia en tiempos de la Revolución francesa. Floridablanca, desde su retiro murciano y desde las responsabilidades asumidas en la defensa de las obras públicas, volverá a ocupar el protagonismo en política española en el inicio de la Guerra de la Independencia, desde la Junta murciana y luego la Junta Suprema Central, hasta su muerte en 1808 como se pone de manifiesto en la Real Orden comunicando el fallecimiento del I Conde de Floridablanca (Archivo Histórico Nacional. Madrid).

Arquitecto director del montaje: Pablo Puente Aparicio.

Comisario: Cristóbal Belda Navarro.

Enlaces externos[editar]