Protección diplomática

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La protección diplomática consiste en la reclamación de un Estado frente a otro Estado que ha cometido un hecho ilícito internacional, y como consecuencia del cual, ha causado daños a la persona, los derechos del Estado que ejerce la protección diplomática. El presupuesto de hecho es, por tanto, la comisión de un hecho ilícito internacional en perjuicio de un nacional o nacionales de otro Estado. Es un derecho propio del Estado y nunca puede ser ejercido por otro sujeto (con la excepción de alguna Organización Internacional, en este caso la protección efectuada respecto de los agentes de dicha organización se denomina Protección Funcional).

Requisitos[editar]

La nacionalidad de la reclamación[editar]

Para que un Estado ejerza la protección diplomática de un ciudadano es necesario que éste tenga su nacionalidad. En los casos de personas con nacionalidad múltiple la Corte Internacional de Justicia se inclina por la «nacionalidad efectiva», es decir, el Estado con capacidad para reclamar será aquel con el que el individuo tenga un vínculo efectivo.

El agotamiento de los recursos internos del Estado causante del daño[editar]

La regla del agotamiento es una regla de Derecho Internacional consuetudinario bien establecida, confirmada por sentencias de la Corte Internacional de Justicia. El fundamento de la regla se basaría en el respeto a la soberanía del Estado, por lo que el sujeto debería emplear primero los métodos jurídicos propios del Estado causante del daño antes de que se pudiese proceder a la protección diplomática.

Conducta correcta de la persona a favor de la que se actué la protección[editar]

Se trata de precisar si la conducta fue contraria al derecho interno del Estado contra el que se reclama o al Derecho internacional de la persona física o jurídica a favor de la que se ejerce la protección diplomática puede influir, de alguna manera, a los efectos de la realización de la protección y en las consecuencias en que se encuentra. Esta institución también es conocida por la expresión "manos limpias"

La discrecionalidad del Estado[editar]

La protección diplomática es un derecho propio del Estado y por lo tanto la decisión de su ejecución corresponde a éste. Sin embargo, puede darse la situación de que un Estado haya dispuesto algo diferente en su ordenamiento interno, como es el caso de Portugal o de Alemania. El Tribunal Constitucional alemán ha reconocido por medio de sus sentencias la obligación del Estado de otorgar la protección diplomática en favor de sus nacionales, salvo en los supuestos en los que pudiera afectar a intereses esenciales del Estado.

Referencias[editar]

  • Fernández Tomás, Antonio (2004). Manual de Derecho Internacional Público. Tirant Lo Blach.