Principio (ética)
En ética, los principios son reglas o normas que orientan la acción de un ser humano. Se trata de normas de carácter general, máximamente universales, como, por ejemplo: amar al prójimo, no mentir, respetar la vida, etc. Los principios morales también se llaman máximas o preceptos.
Los principios son declaraciones propias del ser humano, que apoyan su necesidad de desarrollo y felicidad, los principios son universales y se los puede apreciar en la mayoría de las doctrinas y religiones a lo largo de la historia de la humanidad.
Immanuel Kant fundamenta la ética en la actividad propia de la razón práctica. Considera principios aquellas proposiciones que contienen la idea de una determinación general de la voluntad que abraza muchas reglas prácticas. Los clásifica como máximas si son subjetivos o leyes si son objetivos.[1]
Los principios morales son una codificación de las cosas que el hombre ha descubierto que son malas para él mismo y para los demás en algún momento de su historia, y habiendo descubierto que estas cosas inhibían su propio bienestar, legisló entonces sobre ellos. [cita requerida]es tos commuben a todos los de recho de los mas de loa s oracionees de comfa
Referencias[editar]
- ↑ Emanuel Kant. Crítica de la razón práctica. Madrid: Mestas ediciones.2001
Los principios generales del Derecho son los enunciados normativos más generales que, a pesar de que no han sido integrados formalmente al ordenamiento jurídico, se entiende que son parte de él, porque sirven de fundamento a otros enunciados normativos particulares, o bien de forma extra especial se recogen de manera abstracta de el contenido de un grupo de ellos mismos.
Estos principios son especialmente utilizados por los jueces, los legisladores, los creadores de doctrina y por los juristas en general, ya sea para integrar lagunas legales o para interpretar normas jurídicas cuya aplicación resulta dudosa.