Principio de razón suficiente

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El principio de razón suficiente es un principio filosófico según el cual todo lo que ocurre tiene una razón suficiente para ser así y no de otra manera, o en otras palabras, todo tiene una explicación suficiente.[1]

Formulación[editar]

El principio de razón suficiente admite diversas formulaciones, todas ellas pueden ser reducidas a alguna de las formas siguientes:

  • Para toda entidad X, si X existe, entonces hay una explicación suficiente de porque "X existe".
  • Para cada evento E, si E ocurre, entonces hay una explicación suficiente por la cual "E ocurre".
  • Para cada proposición P, si P es cierta, entonces hay una explicación suficiente de porqué "P es cierta".

Aquí "explicación suficiente" puede entenderse como un conjunto de razones o de causas, aunque muchos filósofos de los siglos XVII y XVIII no distinguieron entre estos dos tipos de "explicaciones suficientes". El resultado del principio, sin embargo, es muy diferente según se interprete una "explicación suficiente" de una u otra manera.

En la actualidad sigue siendo una cuestión abierta si el principio de razón suficiente puede ser considerado un axioma en una construcción lógica como una teoría matemática o una teoría física, porque los axiomas son proposiciones que se aceptan sin necesidad de tener una justificación dentro del propio sistema.

Consecuencias del principio[editar]

Según el principio de razón suficiente, todos los eventos que a primera vista parecen azarosos o contingentes, en realidad tienen una explicación suficiente, su aparente incompresibilidad es que no disponemos de un conocimiento completo de los mismos. El principio parece implicar, que en último término todas las verdades son verdades de razón, pues un análisis infinito conduciría a poder determinar su necesidad.

El racionalismo cartesiano considera que la descomposición analítica de cualquier hecho en elementos más simples, permite conocer el orden lógico que constituyen las cosas complejas[2] así como las relaciones causales entre ellas.[3] Consecuentemente la lógica aristotélica tradicional de la intuición de las esencias por parte del entendimiento como facultad del alma, es interpretada ahora por la lógica racionalista de Port Royal como lógica de atribución a una noción que es conocida como idea en la conciencia, no como intuición de la realidad de la esencia como había sido hasta ahora.[4] Por ello, el predicado es un atributo o modo del sujeto como sustancia,[5] cognoscible mediante análisis, según conocimiento acabado de los elementos que le constituyen como sustancia y las causas (relaciones con otras sustancias) que lo hicieron posible y existente en el mundo de la experiencia. En otras palabras, todo es necesario pues en último término todas las verdades serían para nosotros verdades de razón si pudiéramos someter la realidad a un completo análisis. Así el racionalismo se basa en la asunción de que las verdades de hecho son verdades de razón. En el racionalismo de Descartes, si existe un "Dios" o ser con una capacidad de análisis infinita, éste podría saber que todas las verdades del mundo son de hecho verdades de razón.

El mecanicismo cartesiano parecería estar apoyado en este principio, a condición del mantenimiento de un dualismo radical: la sustancia pensante, res cogitans y la sustancia extensa res extensa. Pero Leibniz no admitió tal dualismo en su concepción metafísica. Considerandolo un mecanicismo injustificable por su condición de materia extensa[6] y justificó la sustancia con su concepto de mónada. Así Leibniz considera que el orden existente en el mundo mundo como una «armonía preestablecida por Dios» y la libertad aparente del hombre en una acción inmanente de las mónadas.

Para justificar el hecho de la libertad se ha hecho famosa la frase que utilizó el propio Leibniz para explicar su principio y las verdades de razón: «César pasó el Rubicón». Considerando que el hecho de pasar el Rubicón aparentemente no procede del análisis de la noción de César. Puesto que César al ser un ser libre, pudo no haber pasado el Rubicón, sin dejar de ser César. Sin embargo como, de hecho, ha pasó el Rubicón tiene que haber una razón suficiente para que lo hiciera, y dicha razón no puede estar más que en la propia esencia de César. El César que no hubiera pasado el Rubicón ya no sería el mismo César, sería otro César. Pues César se constituye como tal en sus predicados. Sólo un análisis completo de todo lo que constituye la noción de César[7] explicaría la verdad necesaria, y por tanto verdad de razón del hecho: «César pasó el Rubicón»

Nuestros análisis abarcan solamente unos cuantos elementos mundanos que nos dan razón y explican una verdad de hecho, contingente, que pudo no haber sido; pero para Dios, todo sucede conforme a una razón suficiente contenida en la noción de cada mónada. El conjunto y finalidad de la razón suficiente de la acción de todas las mónadas, en su conjunto como mundo real, frente a todos los mundos posibles[8] no puede ser otra que: "Este es el mejor mundo de todos los posibles". Así queda justificada la Perfección y Bondad de Dios.[9]

Las formulaciones de Leibniz[editar]

El principio tiene antecedentes todo a lo largo de la historia de la filosofía,[10] [1]

Pero generalmente se atribuye a Gottfried Leibniz, quien lo formula en diversas ocasiones a lo largo de su obra:

...que jamás ocurre algo sin que haya una causa o al menos una razón determinante, es decir, algo que pueda servir para dar razón a priori de por qué algo existe y por qué existe de esta manera más bien que de otra manera.

Teodicea, I, 44.

Nuestros razonamientos están fundados sobre dos grandes principios: el de contradicción..., y el de la razón suficiente, en virtud del cual consideramos que ningún hecho podría hallarse ser verdadero o existente, ningún enunciado verdadero, sin que haya una razón suficiente por la que ello sea así y no de otra manera, si bien estas razones las más de las veces no nos puedan ser conocidas.

Monadología, §31-32.

En Gerhardt, V. 309 lo describe como "principium redendae rationis" (principio por el que se ha de dar razón).

En Monadología, §32: considera que este principio es uno de los que funda cualquier razonamiento. "Consideramos que ningún hecho puede ser verdadero sin que haya una razón suficiente para sea así y no de otro modo".

En Theoría motus abstracti (seccs. 23-24): "Nada acontece sin razón"...de donde establece las condiciones de que hay que evitar cambios inestables; entre contrarios elegir el término medio; y poder agregar a cualquier término lo que nos plazca siempre y cuando no cause perjuicio a ningún otro término; pues "este nobilísimo principio de razón suficiente" es "el ápice de la racionalidad en el movimiento".

En Gerhardt, II, 181: Establece que no todo lo posible existe. "Una vez admitido esto se sigue que algunos posibles llegan a la existencia más bien que otros no por absoluta necesidad sino por alguna otra razón (como el bien, el orden, la perfección)".

Carta a des Bosses en 1711: "si no hubiera la mejor serie posible, Dios no habría creado nada, pues no puede obrar sin una razón o preferir lo menos perfecto a lo más perfecto".

"Otro principio apenas menos general en su aplicación que el principio de contradicción, se aplica a la naturaleza de la libertad. Se trata del principio de que nada acontece sin la posibilidad de que una mente omnisciente pueda dar alguna razón del por qué acontece más bien que no acontece. Además, me parece que este principio tiene para las cosas contingentes el mismo uso que para las cosas necesarias".[11]

Para la tradición racionalista, el principio de razón suficiente es el fundamento de toda verdad, dado que nos permite establecer cuál es la condición (la razón) de la verdad de una proposición. Todo lo que sucede tiene en sí una razón suficiente. Un análisis completo haría patente dicha razón. En último término, para Dios, todo es verdad de razón.

Argumentos de Leibniz[editar]

  • Hay algo más bien que nada porque hay una razón suficiente: la superioridad del ser sobre el no-ser.
  • No hay vacío en la Naturaleza, porque entonces habría que explicar por qué ciertas partes están ocupadas y otras no, y la razón de ello no puede encontrarse en el vacío mismo.
  • La materia no puede reducirse a la extensión porque no habría razón que explicara por qué una parte de la materia está en el lugar x más bien que en el lugar y.[12]

Interpretaciones del principio[editar]

Christian Wolff: Per rationem sufficientem intelligimus id, unde intelligitur, cur aliquid sit. (Ontología §56) (Entendemos por razón suficiente aquello por lo que se entiende por qué existe algo).

Esta interpretación de tipo ontológico ha sido mantenida como derivación del principio de no contradicción. Y ha sido la interpretación que ha prevalecido durante mucho tiempo en los racionalistas y neoescolásticos del siglo XIX.

Schopenhauer en su obra Sobre la cuádruple raíz del principio de razón suficiente (1813) señala cuatro formas de dicho principio:

  • La razón según la cual todo lo que pasa en los objetos físicos o materiales puede explicarse.
  • La razón según la cual hay una razón por la que una determinada proposición sea verdadera.
  • La razón según la cual toda propiedad relativa a números o figuras geométricas es explicable en términos de otras propiedades.
  • La razón según la cual alguien hace lo que hace.

Tales principios son la aplicación a cuatro necesidades: necesidad física, lógica, matemática y moral.

Alexander Pfänder considera el sentido genuinamente lógico del principio, según el cual éste descansa en la "conexión interna que la verdad de un juicio tiene, por un lado, con el "juicio".[13] Su conocimiento a priori no limita la posibilidad de la acción de cada mónada en su interior, porque en realidad la sucesión es un armonía preestablecida por Dios que ha elegido el "mejor mundo de los posibles"; por otro lado con la razón suficiente"", y es por lo tanto un principio aplicable solamente al juico y a la condición de verdad, lo cual equivale, en el fondo, a la posibilidad de ser verdadero.[14]

Russell considera que el principio de razón suficiente engloba dos principios:

  • Uno de carácter general que se aplica a todos los mundos posibles.
  • Otro especial que se aplica únicamente al mundo actual.

Ambos principios se refieren a existentes, posibles o actuales, pero mientras el primero es una forma de la ley de causalidad (final) el segundo consiste en la afirmación de que toda producción causal actual está determinada por el deseo del bien.

El primero tiene un carácter metafísicamente necesario (principio de los contingentes posibles) mientras el segundo es contingente (principio de los contingentes actuales).[15]

Heidegger considera este principio como una cuestión central de la metafísica pues atañe a la cuestión del fundamento. Considera que tiene dos aspectos:

  • negativo: nihil est sine ratione (nada existe sin una razón)
  • afirmativo: omne ens habet rationem (todo ser tiene razón)

Para Heidegger la forma negativa es más fundamental, por cuanto no atañe a las cosas de las que se afirma algo, sino al fundamento de las cosas, del cual fundamento no se afirma nada. Para Heidegger el principio se interpreta erróneamente al confundir "razón" con "fundamento". Por tanto el principio declara nada hay sin razón, por tanto declara que el principio no carece de razón, pero no da la razón del fundamento. La razón del principio no se halla en el principio.

Para Heidegger el sentido de este pequeño principio de razón (der kleine Satz von Frund) es el sentido originario del "logos", como lo que "se hace ver", lo que se abre del ser para hacerse "presente". De esta forma este pequeño principio se convierte en el gran principio (grosse Grundsatz), cuando habla como "palabra del Ser" (als Wort vom Sein), llamando a este Ser, "Razón".

Teniendo en cuenta todo lo anterior las varias maneras de entender el principio de razón suficiente adquiere las siguientes formas de entenderse:

  • la ontológica
  • la lógica
  • la psicológica o gnoseológica
  • la metafísica

Ferrater Mora concluye que todos estos modos están relacionados: puede considerarse ontológico, pero al mismo tiempo es lógico o lógicamente formulable; pero a la vez es un principio que se impone a todo pensar y, como tal todo pensar como pensamiento tiene su origen en el principio de razón.[16]

Situación de este principio en la física y en la matemática[editar]

En la actualidad, el principio de razón suficiente fue refutado en la física, mediante la interpretación de Copenhague de la mecánica cuántica. Esta interpretación fue confirmada por el teorema de Bell, que afirma que si existieran variables ocultas de acción local, esto tendría consecuencias diferentes de los que predice la mecánica cuántica. Como la relatividad especial no permite la existencia de variables de acción no local, la consecuencia es que la situación planteada por la mecánica cuántica es azar verdadero.

Por otro lado, en las matemáticas, el teorema de Gödel, demostró que existen afirmaciones verdaderas en matemática, que no se pueden demostrar. En particular, se refiere a los sistemas axiomáticos que pueden definir a los números naturales, y en general, a toda lógica de segundo orden. El teorema dice que estos sistemas axiomáticos serían inconsistentes o incompletos.

Véase también[editar]

Notas y referencias[editar]

  1. a b Pruss, Alexander R. (2006). «Introducción». The Principle of Sufficient Reason: A Reassessment. Cambridge University Press. ISBN 9780521859592. 
  2. Recordando la definición de Descartes: "Sustancia es aquello que no necesita de otra cosa para existir". Definición que tanta importancia tiene en el racionalismo y en la perspectiva de Leibniz al considerar las mónadas
  3. Salvo en lo que se refiere a las acciones libres de las sustancias no extensas, es decir el alma en tanto que res cogitans'. Por ello el mecanicismo es suficiente para explicar todos los sucesos físicos de la naturaleza incluyendo los biológicos en tanto que son concebidos como mecanismos
  4. En sentido Moderno de idea como contenido de conciencia; nada que ver con la idea platónica o forma tradicional
  5. Recordemos que para los racionalistas sustancia es todo aquello que no necesita de otra cosa para existir. Noción que llevada al extremo como hicieron algunos conduce al ocasionalismo, Malebranche, o al monismo panteista, Spinoza, pero que tanto en Descartes como en Leibniz está claro que en esa definición no se incluye la relación de creación por Dios, salvando por un lado el pluralismo de las sustancias, como la posible libertad en la acción
  6. ¿Cómo justificar la materia en un lugar con respecto a otro, frente al vacío?
  7. César = suma de todos sus predicados = noción de César
  8. Cada mundo posible se constituiría por las posibilidades de acción y reacción y relación de todas las mónadas en una conjunción única como mundo com-posible, según Leibniz
  9. Tal es el llamado "optimismo metafísico" de Leibniz.
  10. Abelardo, Introductio ad theologiam, III; Giordano Bruno, De l'infinito universo e mondi, I; siendo de especial relevancia el antecedente del P. Suárez en el siglo XVI, en relación al posible y existente como contingente
  11. Citado por Ferrater Mora. op. cit.
  12. Citados por Ferrater, op. cit.
  13. Entendido como creencia, cfr. proposición (lógica): Enunciado, proposición y juicio
  14. Ferrater Mora, op. cit.]]
  15. A critical Exposition of the Philosophy of Leibniz, 1937, Cap. III
  16. Ferrater Mora. op. cit.

Bibliografía[editar]

  • Ferrater Mora, J. (1985). Diccionario de filosofía. Madrid. 
  • Hirschberger, J. (1967). Historia de la filosofía. Barcelona: Herder. 
  • Ortega y Gasset, José (1947, publicado en 1958). La idea de principio en Leibniz y la evolución de la teoría deductiva. Buenos Aires: Emecé. 
  • Heidegger, M. (1973). Vom wessen des Grundes. Frankfurt am Main Vittorio Klostermann. 
  • Hellín, J. (1955). El principio de razón suficiente y la libertad. Revista Pensamiento. pp. 303-320. 
  • Hellín, J. (1963). Sentido y valor del principio de razón suficiente. Revista Pensamiento. pp. 415-426. 
  • Nicolás, Juan A. (1993). Razón, verdad y libertad en G.W.Leibniz: análisis histórico-crítico del principio de razón suficiente. Granada: Servicio de publicaciones de la Universidad de Granada. 
  • Roldán, R. (1963). Theoria cum praxi: la vuelta a la complejidad (Apuntes para una filosofía práctica desde el perspectivismo leibniziano). Isegoria: Revista de Filosofía Moral y Politica. CSIC.