Primero sueño

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Una de las primeras ediciones de los poemas sorjuaninos, que incluye el Primero sueño. (Madrid, 1714).

El Primero sueño es el poema más importante, según la crítica, de Sor Juana Inés de la Cruz. De acuerdo al testimonio de la poetisa, fue la única obra que escribió por gusto. Fue publicado en 1692, como parte del tomo primero de las obras completas de la monja.

Apareció editado con el título de Primero sueño. Como la titulación no es obra de Sor Juana, buena parte de la crítica duda de la autenticidad del acierto del mismo. En la Respuesta a Sor Filotea de la Cruz Sor Juana se refirió únicamente al Sueño. Como quiera que sea, y como la misma poetisa afirmaba, el título de la obra es un homenaje a Luis de Góngora y Argote y a sus dos Soledades.[1]

Es el más largo de los poemas sorjuaninos —975 versos— y su tema es sencillo, aunque presentado con gran complejidad. Se trata de un tema recurrente en la obra de Sor Juana: el potencial intelectual del ser humano. Para transformar en poesía dicha temática acude a dos recursos literarios: el alma abandona el cuerpo, a lo que otorga un marco onírico.[2]

Las fuentes literarias del Primero sueño son diversas: el Somnium Scipionis, de Cicerón; Hercules furens, de Séneca; el poema de Francisco de Trillo y Figueroa, Pintura de la noche desde un crepúsculo a otro; el Itinerario hacia Dios, de San Buenaventura y varias obras herméticas de Atanasio Kircher.[3]

El poema comienza con el anochecer del ser humano y el sueño de la naturaleza y del hombre. Luego se describen las funciones fisiológicas del ser humano y el fracaso del alma al intentar una intuición universal. Ante el fracaso, el alma recurre al método deductivo y alude excesivamente al conocimiento que posee la humanidad. Se mantiene el ansia de conocimiento, aunque se reconoce la escasa capacidad humana para comprender la creación. La parte final relata el despertar de los sentidos y el triunfo del Día sobre la Noche.[4]

Análisis[editar]

El “Primero sueño”, como bien señala Octavio Paz,[5] es un poema único en la poesía del Siglo de Oro, puesto que hermana poesía y pensamiento en sus expresiones más complejas, sutiles y filosóficas, algo no frecuente en su tiempo. Se alimenta de la mejor tradición mística y contemplativa para decir al lector que el hombre, pese a sus muchas limitaciones, tiene en sí la chispa (la “centella”, según Sor Juana) del intelecto, que participa de la divinidad.[6] Esta tradición del pensamiento cristiano (la Patrística, el Pseudo Dionisio Areopagita, Nicolás de Cusa, etc.)[7] considera la noche como el espacio idóneo para el acercamiento del alma con la divinidad. Las aves nocturnas, como atributos de la diosa Minerva, asociada con la luna triforme (por sus tres rostros visibles) y símbolo de la sabiduría circunspecta,[8] simbolizan la sabiduría como atributo de la noche (In nocte consilium),[9] uno de los temas más caros al pensamiento humanista, presente en Erasmo de Rotterdam y en todo un conjunto de exponentes de esta idea en el Renacimiento y el Barroco.[10] Es por ello que las aves nocturnas son los símbolos que presiden lo que será el sueño del alma en busca del conocimiento del mundo creado por la divinidad. Esto explica que la noche aparezca en el poema de Sor Juana como sinónimo de Harpócrates,[11] el dios del silencio prudente, quien, como aspecto de la noche, acompaña tácitamente la trayectoria del sueño del alma hasta el final. La noche, por tanto, es una aliada y no una enemiga, pues es el espacio que dará lugar a la revelación del sueño del alma.[12] Las figuras del venado (Acteón) el león y el águila aparecen, primero, como los animales diurnos que se contraponen a las aves nocturnas para representar el acto del dormir vigilante.[13] Es decir, representan la idea que le interesa a Sor Juana destacar: el descanso no debe ausentarse por entero de la conciencia intelectual, sino ser un sueño vigilante y atento a las revelaciones de la sabiduría divina.[14] Estos animales diurnos simbolizan también los tres sentidos exteriores más importantes: la vista, el oído y el olfato, que permanecen inactivos durante el sueño.[15] Así se enlazan en el poema armónicamente las aves nocturnas en su sabia vigilia, los animales diurnos en su sueño vigilante, y el ser humano, cuyo cuerpo (miembros corporales y sentidos exteriores) duerme físicamente mientras su alma, consciente, es liberada temporalmente para lanzarse a la aventura del conocimiento, el cual se da por dos vías: la intuitiva y la racional.[16] En la primera, el alma es fascinada por la contemplación instantánea de la totalidad de lo creado, pero es incapaz de formar un concepto de esa totalidad fugazmente contemplada. En la vía racional, el alma recupera el uso de su facultad razonante después de haber sido deslumbrada por el sol, pero encuentra ineficaz el método humano (que es el aristotélico de las diez categorías) para comprender los incontables misterios de la creación. En ambas vías el alma fracasa en su intento, que no obstante se ve siempre renovado.[17] Sólo el despertar aparenta dar una tregua a este sueño del deseo de conocimiento que siempre tiende a alcanzar el misterio de Dios, de la naturaleza que él creó y del hombre mismo como “bisagra engarzadora” entre Dios y el mundo creado.[18]

Entre las más conocidas interpretaciones del poema se encuentra la de Octavio Paz, que afirma al respecto:

Primero sueño no es el poema del conocimiento como un vano sueño sino el poema del acto de conocer. Ese acto adopta la forma del sueño, no en el sentido vulgar de la palabra sueño ni en el de ilusión irrealizable, sino en el de viaje espiritual [...] El viaje —sueño lúcido— no termina en una revelación como en los sueños de la tradición del hermetismo y el neoplatonismo, en verdad el poema no termina: el alma titubea, se mira en Faetón y, en esto, el cuerpo despierta. Épica del acto de conocer, el poema es también la confesión de las dudas y las luchas del Entendimiento. Es una confesión que termina en un acto de fe: no en el saber sino en el afán de saber.

Octavio Paz. Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe. México: Fondo de Cultura Económica, 1982, págs. 498-499.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. González Boixo, págs. 56-57.
  2. González Boixo, pág. 58.
  3. González Boixo, págs. 59-62.
  4. González Boixo, pág. 61.
  5. Paz: 470.
  6. Méndez Plancarte: 591-592.
  7. Olivares Zorrilla, 2004: 557. // 2008a: 263.
  8. Olivares Zorrilla, 2011a: 68-74.
  9. Olivares Zorrilla, 1995: 384-386. // 2008a: 268-271. // 2011b: 204-207.
  10. Olivares Zorrilla, 2008a: 268-271.
  11. Olivares Zorrilla, 2008a: 268-271.
  12. Olivares Zorrilla, 1995: 395. // 2011b: 204-207.
  13. Olivares Zorrilla, 2008a: 271-272.
  14. Olivares Zorrilla, 2008a: 281.
  15. Olivares Zorrilla, 1998: 186-190.
  16. Gaos: 63-75.
  17. Gaos: 63-75.
  18. Juana Inés de la Cruz: “bisagra engarzadora / de la que más se eleva entronizada / Naturaleza pura / y de la que, criatura / menos noble, se ve más abatida” (vv. 659-663): 331-332.

Bibliografía[editar]

Gaos, José. “El sueño de un sueño”, en Historia Mexicana, 10, jul-sep, 1960: 54-71.

Juana Inés de la Cruz, Sor. “Primero sueño”, en Obras completas, vol. 1, Alfonso Méndez Plancarte (ed., introd. y notas), México, Fondo de Cultura Económica, 1951: 335-359.

-. Poesía lírica, ed. José Carlos González Boixo. Madrid: Cátedra, 1992.

Méndez Plancarte, Alfonso. Notas al “Primero sueño”, en Sor Juana Inés de la Cruz, Obras completas, vol. 1, México, Fondo de Cultura Económica, 1951: 575-603.

Olivares Zorrilla, Rocío. "El sueño y la emblemática" (Sor Juana Inés de la Cruz), en Literatura Mexicana, VI, 2, México, Instituto de Investigaciones Filológicas, UNAM, 1995, 367-398. // en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes [1].

-. "Los tópicos del sueño y del microcosmos: la tradición de Sor Juana", en Sor Juana Inés de la Cruz y las vicisitudes de la crítica, Ed. de José Pascual Buxó, México, Instituto de Investigaciones Bibliográficas, UNAM, 1998 (Serie Estudios de Cultura Literaria Novohispana): 179-211. // en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes [2].

-. "Tradición de la poesía visionaria y emblemática mística y moral en el Primero sueño, de Sor Juana", en Florilegio de estudios de Emblemática. A Florilegium of Studies on Emblematics. Actas del VI Congreso Internacional de Emblemática de The Society for Emblem Studies. Proceedings of the 6th International Conference of the Society for Emblem Studies, Ed. de Sagrario López Poza, La Coruña, Sociedad de Cultura Valle Inclán, 2004: 553-558. // en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes [3].

-. “Refracción e imagen emblemática en en el Primero sueño, de Sor Juana”, en Studi Latinoamericani / Estudios Latinoamericanos, 4, Universitá di Udine, 2008a: 251-282. // en Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, [4]. // en Repositorio de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.A.M. [5].

-. “Aspectos retóricos de la alusión emblemática en los textos literarios: ejemplos novohispanos”, en Conceptos y objetos de la retórica ayer y hoy. Homenaje a Paola Vianello de Córdoba, Ed. de Gerardo Ramírez Vidal, México, UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, 2008b: 165-179.

-. “Avances en la anotación del Primero sueño, de Sor Juana Inés de la Cruz”, en Etiópicas. Revista de Letras Renacentistas, Universidad de Huelva, núm. 7, 2011a: 64-86 [6].

-. “De la retórica a la isotopía y del ideosema a la argumentación: una decodificación contemporánea y circular del texto barroco”, en Retórica y argumentación. Perspectivas de estudio, Luisa Puig y David García Pérez (eds.), México, UNAM, Instituto de Investigaciones Filológicas, 2011b (Centro de Estudios Clásicos, Centro de Poética): 195-209. // en Repositorio de la Facultad de Filosofía y Letras de la U.N.A.M. [7].

Paz, Octavio. Sor Juana Inés de la Cruz o las trampas de la fe, México, Fondo de Cultura Económica, 1982.

Enlaces externos[editar]