Primera moneda argentina

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Primera moneda argentina, reverso, con sol de mayo, 1813 (en rediseño de 1991).

La moneda de la Asamblea del año XIII[editar]

Con el pronunciamiento patriota de mayo de 1810, las ideas de independencia se extienden por todo el Virreinato. La Junta decide enviar expediciones al Alto Perú, zona preponderantemente realista y donde los patriotas habían sido sangrientamente reprimidos en las sublevaciones de Chuquisaca y La Paz. Tras variada suerte, marchas y retrocesos, los ejércitos argentinos ocupan la Villa Imperial de Potosí en 1810, 1813 y 1815, pero sólo en las dos últimas oportunidades se toman medidas relacionadas con el medio circulante. Después de la victoria de Salta, el 20 de febrero de 1813, el Ejército Auxiliar del Perú a las órdenes del General Belgrano ocupa Potosí, que había sido evacuada por el general Goyeneche el 1º de marzo. Comunicada la noticia a Buenos Aires, la Asamblea General Constituyente recibe un proyecto del diputado doctor Pedro José Agrelo que propone, como medida eminentemente política, la acuñación de un nuevo tipo de moneda, con "la única alteración del sello, substituyendo, baxo la misma Ley, peso y valor, el augusto emblema de la Libertad a las execrables imágenes de los déspotas antiguos". Se aclaraba que su crédito "debe ser el mismo, a pesar de la variación accidental del sello" y acompañaba dibujos de las nuevas piezas (Agrelo menciona en su autobiografía: «… se quitó su efijie [la de los reyes de España] de la moneda, mandándola acuñar bajo un nuevo tipo enteramente patriótico, por un decreto eminentemente soberano, que me cupo la suerte de redactar y firmar en el mes de mi presidencia, después de haberlo yo mismo dispuesto, presentado, y hecho adoptar por una moción mía especial, acompañando el diseño»), aunque estos diseños no han llegado a nuestros días. En base a este proyecto, la Asamblea sancionó, en sesión del martes 13 de abril, la siguiente ley:

«La Asamblea General Constituyente de las Provincias Unidas del Río de la Plata en Sesión de este día há expedido el Decreto siguiente:

“Expidase orden al S.P.E para que la comunique por su parte al Superintendente de la Casa de Moneda de Potosí, a fin de q.e inmediatamente y baxo la misma ley y peso q.e ha tenido la moneda de oro y plata en los últimos Reynados de D. Carlos 4º y su hijo D. Fernando 7º; se habran y esculpan nuebos cellos por el modo siguiente:

Moneda de Plata

La moneda de Plata que de aquí en adelante debe acuñarse en la Casa de Moneda de Potosí, tendrá por una parte el sello de la Asamblea Gral, quitado el Sol que lo encabeza, y un letrero alrededor q.e diga; Provincias del Río de la Plata; por el reberso un Sol q.e ocupe todo el centro y alrededor la inscripción siguiente; en unión y libertad; debiendo además llebar todos los otros signos q.e expresen el nombre de los ensayadores, lugar de su amonedación, año y valor de la moneda y demás que han contenido las expresadas monedas.

Moneda de Oro

Lo mismo q.e la de plata con sola la diferencia, que al pie de la pica, y baxo las manos que la afianzan, se esculpan trofeos militares, consistentes en dos banderas de cada lado, dos cañones cruzados y un tambor al pie. De una y otra deberán sacarse dibujos en pergamino, q.e autorizados debidamente acompañen la orden de la nueva amonedación.”

Es la primera moneda patria argentina acuñada en Potosí por órdenes de la Asambrea General Constituyente de 1813

Lo tendrá así entendido el S.P.E. para su debida observancia y cumplimiento. Bs. Ays. 13 de Abl. de 1813

Pedro José Agrelo Preste.

Hipólito Vieytes Dipdo Secrto.»

La orden se envió a Potosí el 27 de abril acompañada de los dibujos originales en los que se habían trastocado las leyendas, pasando las del anverso y reverso y viceversa y al mismo tiempo suprimido la palabra "Unidas", «que en la faz del sol se había estampado», según reza el decreto aprobatorio de los diseños emanado de la Asamblea ese mismo día. Esto -la inversión de las leyendas- ha sido el origen de la polémica sobre la determinación del anverso de las primeras monedas patrias, que veremos en posts subsiguientes. Por su parte, en Potosí habían seguido todos esos años acuñando monedas con el busto del rey, en oro y plata, con fecha de 1808. La anterior ocupación argentina había promovido una cruenta represión con los fusilamientos del gobernador Francisco de Paula Sanz y otros personajes, y por esta razón los principales funcionarios de la ceca comprometidos con la causa del rey huyeron con el ejército de Goyeneche, creando serios problemas técnicos a los patriotas. De los 32 empleados que componían la dotación de la Casa, 12 altos funcionarios entre los que se contaba el Superintendente Conde de Casa Real de Moneda, el ministro tesorero Manuel Carrión, los dos ensayadores Pedro Martín de Albizu y Juan Palomo y Sierra; el ministro fiel Carlos González de la Madrid y el talla mayor Nicolás Moncayo evacuaron la Villa antes de la llegada de los argentinos. Frente a esta situación se debió ascender a oficiales subalternos, muchos de los cuales no estaban suficientemente capacitados para ejercer los cargos y cometieron numerosos errores. Así, el oficial 2º Pedro Venavídez fue promovido a Talla Mayor y el oficio de Ensayador fue cubierto con un fundidor interino de 67, años, José Antonio de Sierra. Los cuños de las monedas de plata se abrieron rápidamente y para fines de junio ya se conocieron en la Villa las primeras monedas, como lo escribe un cronista anónimo: «El 25 sacaron de la Casa de Moneda cuarenta mil pesos, que depositaron en el banco para rescatar metales. Esta plata se selló con nuevos troqueles, en una de sus caras, tenía un sol al medio y un rótulo que decía, Provincias del Río de la Plata, en la otra una guirnalda al medio de dos manos unidas que sostenían una varita y a su contorno un letrero que decía: En Unión y Libertad, año de 1813.». El 28 de julio el Gobierno de Buenos Aires remitió para su conocimiento al Cabildo cincuenta monedas, recibidas unos días antes desde Potosí, las que fueron distribuidas entre los empleados. El mismo día el Poder Ejecutivo decidió promulgar la ley del 13 de abril, mediante el siguiente decreto, que también fue publicado por bando:

«El S.P.E. de las Prov.as unidas del Río de la Plata: P.r quanto la S. A. G. C. en sesión de 13 de Abril del pres.te año decretó en Ley lo siguiente: “Expidase orden al S.P.E. p.a q.e la comunique p.r su parte comunique al Super-Intendente de la Casa de Moneda de Potosí a fin de q.e inmediatam.te y baxo la misma ley y peso, q.e há tenido la moneda de oro y plata en los últimos Reynados de D.n Carlos 4º y su hijo D.n Fernando 7º; se abran y se esculpan nuevos sellos p.r el modo siguiente.= Moneda de plata.= La moneda de plata, q.e de aquí en adelante debe acuñarse en la Casa de Moneda de Potosí, tendrá p.r una parte el sello de la Asamblea Gral, quitado el Sol, q.e lo encabeza, y un letrero al rededor q.e diga: Provincias del Rio de la Plata; p.r el reverso un Sol q.e ocupe todo el centro, y al rededor la inscripción siguiente: en unión y libertad; debiendo además llevar todos los otros signos q.e expresen el nombre de los Ensayadores, lugar de su amonedación, año y valor de la moneda, y demás q.e hán contenido las expresadas monedas.= Moneda de oro.= Lo mismo q.e la de Plata, con sola la diferencia q.e al pie de la pica, y baxo de las manos q.e la afianzan se esculpan trofeos militares, consistentes en dos banderas de cada lado, dos cañones cruzados y un tambor al pie.= De una y otra deberán sacarse dibuxos en pergamino, que autorizados debidam.te acompañen la orden de la nueva amonedación” Y habiéndose cumplido esta Soberana determinación, con arreglo á la qual se labran y acuñan las monedas de oro y plata en la Casa Nacional de Potosí: Por tanto ordena y manda, q.e todos los Ciudadanos estantes y habitantes en el Territorio del Estado las hayan, reciban, y estimen p.r moneda corr.te con el mismo valor intrínseco y legal q.e habían, recibían, y estimaban las de igual clase acuñadas hasta el presente, p.r Tener igual peso y ley q.e ellas, sin q.e puedan dexar de recibirse como tales baxo las penas establecidas p.a iguales casos, Y p.a q.e llegue á noticia de todos circulese, publíquese p.r bando, y fixese en los parages públicos acostumbrados. Dado en la Fortaleza de B.s Ay.s á 28 de julio de 1813.

Ant.o A. de Jonte José Julian Perez»

Los valores acuñados en plata iban desde 8 a 1/2 real y la cantidad emitida desde el 22 de junio al 18 de noviembre fue de 879.860,5 pesos, en su mayoría en pesos de a ocho. La labor del oro en cambio comenzó el 16 de agosto y se concluyó el 7 de septiembre, lapso en el que sólo se amonedaron 198 marcos, cifra cuya escasez se refleja en las piezas conocidas: una veintena de onzas, dos ejemplares de dos escudos y cuatro de uno. Se ignora si se acuñó e 4 escudos, puesta hasta el presente no apareció ninguna pieza de este valor.

De acuerdo a los estudios de Cunietti, Lazo García y Gumucio, he podido elaborar la siguiente tabla con la cantidad acuñada de monedas por valor:

Mientras las monedas de oro llevan canto estriado oblicuo al igual que las piezas con el busto real, en las de plata se sustituyó el de cadeneta español por los laureles de la libertad.

Existían entre 1-5-10-25-50 soles y en duros habian entre 1-5-7-10-20-50 y 100

De acuerdo a los estudios de Ferrari, ampliados con posterioridad por Janson, se conocen sólo tres cuños de anverso y de reverso para las monedas de oro (uno de cada valor), mientras que de plata se conocen 50 de anverso y 47 de reverso para los 8 reales; 12 de anverso y 11 de reverso para los 4 reales; 4 de anverso y 6 de reverso para los 2 reales; 2 de anverso y 2 de reverso para los reales); y 2 de anverso y 1 de reverso para los medios reales. La última entrega de monedas patrias se realizó en Potosí el 18 de noviembre de 1813, el mismo día en que Belgrano inicia su retirada hacia Jujuy después de la derrota de Ayohúma. Previamente el general patriota hizo retirar la población de la plaza principal y sus accesos, con el fin de volar el edificio de la Casa de Moneda, para lo cual se habían colocado gran número de barriles de pólvora en la sala de la fielatura. Felizmente este plan fracasó; Cunietti coincide con Mitre al afirmar que su "ejecución habría hecho más daño al crédito de la revolución que al enemigo y cuya concepción indica ya el grado de exaltación de las pasiones revolucionarias". Muchas de las oficinas de la Casa de Moneda habían sido destruidas en un intento de privar de recursos a los realistas, quienes sólo el 9 de diciembre pudieron reiniciar la acuñación con el busto de Fernando VII. El oficial 3º de talla, Santiago Virnes, que había colaborado con los patriotas, fue indultado por el mariscal Ramírez "por haver ocultado 27 matrices de trogeles del busto de Rey quando los insurgentes los mandavan deshacer". En cambio, el fundidor José Antonio de Sierra, cuya inicial J aparece en todas las monedas patrias de 1813, fue detenido por colaboracionista y permaneció en prisión más de un año, hasta el 25 de enero de 1815, cuando el Conde de Casa Real de Moneda dictaminó su inocencia y lo repuso en su antiguo empleo. Mientras tanto, 16 empleados de la Casa se habían retirado con el ejército de Belgrano, por miedo a las represalias de los realistas.

Distribución[editar]

Infografía en el Museo Histórico del Norte, Salta.

Las primeras piezas de 1813 circulan desde fines de junio y se continúan emitiendo hasta noviembre, cuando Belgrano se retira hacia Jujuy tras la derrota de Ayohuma.

Por este revés militar cambia la concepción independentista de los patriotas de Buenos Aires y se propone desde la anexión a la corona de Portugal hasta volver a ser colonia española, mientras que José Artigas comenzaba a luchar contra ese retroceso revolucionario fundando la Liga de los Pueblos Libres. Es entonces cuando durante todo 1814 se funden monedas patrias para acuñarlas con el busto de Fernando VII. En 1815 Rondeau, al mando del Ejército Auxiliar del Perú, inicia una nueva campaña y logra hacer replegar a los realistas.

Entonces se realiza la segunda emisión de monedas autónomas, esta vez sólo de plata y de dos tipos: "reales" y "soles".

Los "soles" serían llamados así como emblema independentista, y actualmente es la moneda del Perú

En 1815 los españoles ocupan nuevamente el Alto Perú, y continúan acuñando monedas fernandinas una década más hasta que el Alto Perú y entre sus provincias Potosí y toda la región se independizan de la corona española y se secesionan del resto del Río de la Plata bajo el nombre de República de Bolívar, hoy Bolivia.

Descripción[editar]

Las primeras monedas de la futura Argentina tenían igual tamaño, peso y ley que las realistas, así su valor estaba dado por el peso del metal:

  • las de 8 reales debían pesar 27 gramos,
  • las de 4 reales 13,5 gramos
  • las de 2 reales 6,75 gramos
  • las de 1 real 3,375 gramos
  • las de 1/2 real 1,6875 gramos

Se acuñaron en esta cantidad monedas de oro de 8, 2 y 1 escudos (se cree que si se acuñaron de 4, pero hasta la fecha no se ha encontrado ningún ejemplar), y fueron mucho más abundantes las de plata con los mismos valores. Solamente se sumaron las de 1/2 y 1/4 real.

Bibliografía[editar]

• CUNIETTI-FERRANDO, Arnaldo J.: “Monedas y Medallas. Cuatro siglos de Historia y Arte”. Manrique Zago Ediciones. Buenos Aires, 1989.

• FERRARI, Jorge N. “Sesquicentenario de la Primera Moneda con el Sello de la Patria”. Comisión Nacional de Homenaje a la Soberana Asamblea General Constituyente del Año XIII. Buenos Aires, 1963.

• GUMUCIO, Fernando Baptista: “Las Monedas de la Independencia”. Aguilar. La Paz, 2002.

• JANSON, Héctor Carlos: “Las Monedas Patrias de la Asamblea del año XIII. 1813-1815” Buenos Aires, 2001. • LAZO GARCÍA, Carlos: "Economía Colonial y Régimen Monetario, Perú: Siglos XVI - XIX", Tomo III. Perú, 1992