Primer viaje de Colón

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Reconstrucción del itinerario del primero de los cuatro viajes que Colón realizó a América, basado en los datos del Diario atribuido a Colón.

El primer viaje de Cristóbal Colón, o Viaje del Descubrimiento, fue una expedición marítima capitaneada por Cristóbal Colón, al servicio de los reyes Isabel y Fernando de Castilla y Aragón, que partió el 3 de agosto del 1492 del puerto de Palos de la Frontera (actualmente en Huelva, España) y se considera el punto de inicio de la conquista de América. Participaron tres embarcaciones: la carabela Pinta, la carabela Niña y la carabela o nao Santa María, al mando de Martín Alonso Pinzón, Vicente Yáñez Pinzón y Juan de la Cosa, respectivamente. Según la versión de Bartolomé de las Casas, que es la aceptada mayoritariamente por los historiadores, las naves partieron de Palos el 3 de agosto de 1492 y se dirigieron a las Canarias, donde se tuvo que arreglar el timón de la Pinta. El 16 de septiembre, las embarcaciones alcanzaron el mar de los Sargazos y el 12 de octubre llegaron a la isla de Guanahani. Colón siguió con su periplo por El Caribe llegando a Cuba el 28 de octubre y a La Española el 6 de diciembre. El 24 de diciembre la Santa María encalla en las costas de La Española y con sus restos se instala el Fuerte Navidad. La expedición emprende el regreso el 16 de enero de 1493 y unos días más tarde una tormenta separa las dos naves. La Pinta, al mando de Pinzón, llega a Bayona (Galicia) a finales de febrero y anuncia a los Reyes Católicos el descubrimiento.[1] Entre tanto, la Niña, en la que viaja Colón, hace escala el 17 de febrero en la isla portuguesa de Santa María, en las Azores, y el 4 de marzo recala en Lisboa, tras 7 meses y 12 días de viaje. El día 15 Colón regresa al puerto de Palos y el mes siguiente es recibido en Badalona por los Reyes.

Antecedentes[editar]

Mapamundi florentino de alrededor de 1490, en el que no aparece el continente americano.
Monasterio de La Rábida, en Palos de la Frontera
Fresco de los años 50 del siglo XX que muestra a Cristóbal Colón, en el interior del Monasterio de la Rábida
La reina Isabel I de Castilla. El óleo se encuentra en la Sacristía-Museo de la Colegiata de Santa María la Mayor de Toro, en Zamora

Contexto geográfico[editar]

Asia era un territorio del que venían muchas riquezas exóticas y cotizadas hacia Europa por la ruta de la seda. El producto más codiciado de Asia en Occidente eran las especias, para su uso en la cocina, y eran extremadamente caras. Cristóbal Colón poseía una copia de Los Viajes de Marco Polo y lo tenía lleno de anotaciones, sobre todo en la parte en la que se habla de distancias, productos y riquezas de Asia.[2] De todas formas, los conocimientos cartográficos sobre Oriente eran extremadamente incompletos y algunos mapas sólo identificaban de manera fiable el área del Mediterráneo.[2] En el siglo XV la cocina europea consumía el azafrán, el jengibre, la canela y el clavo. Una libra de estos productos se vendía en el Renacimiento por varios pesos de oro.[3]

Las islas asiáticas ricas en especias valiosas, como el clavo, eran las Molucas, en el Mar del Sur. El camino que debía seguirse para llegar a Las Indias era una ruta hacia el Este por el continente Europeo y posteriormente por Oriente Próximo hasta llegar a La India o China. Los musulmanes se estaban haciendo fuertes en Constantinopla, y cuanto mayor era su poder en Oriente Medio más difícil y caro era traer los productos orientales.[2]

Portugal y Castilla en el Atlántico[editar]

Portugal estaba realizando importantes viajes marítimos. Hacia el Atlántico descubrió Las Azores y Madeira y hacia el Sur exploró la Costa Oeste de África.[4] Por su parte, Castilla había iniciado en el siglo XV el dominio señorial de las Islas Canarias y en 1476, ya con el reinado de los Reyes Católicos, Diego García de Herrera, Señor de Lanzarote, lideró un desembarco en las costas africanas y ordenó construir la fortaleza de Santa Cruz de la Mar Pequeña.[5]

Primeros años de Colón en la península Ibérica[editar]

En 1476 un navío se hundió al Sur de Portugal, y Cristóbal Colón que iba a bordo y contaba con 25 años, logró llegar a nado a la costa. Colón navegaría varios años con los portugueses y aprendería el régimen de vientos que existe entre la Península Ibérica y el Norte de África.[4] En 1478 Colón se traslada a Lisboa, un lugar de gran tradición marinera donde la Aduana estaba junto al Palacio Real, además de un ambiente financiero y de mercaderes. Allí se dedicó a elaborar y vender mapas marítimos. Colón también realizó viajes a Inglaterra, Irlanda e Islandia.En Irlanda o Islandia decía haber visto cadáveres de cara achatada que habían llegado flotando a la playa, estos podían ser esquimales pero a Colón le parecían orientales.[4]

Particularmente importante fue su viaje a la Mina de Oro, en Guinea. Durante siglos los europeos habían pensado que las ciudades muy cercanas al ecuador terrestre eran demasiado calurosas para ser habitadas o productivas,[4] pero los navegantes ibéricos habían probado tiempo atrás que eso era falso. Colón debió visitar un puesto fortificado construido por los portugueses en 1482 para comerciar con oro y esclavos.

Colón se asienta en la isla de Madeira de Puerto Santo y contrae matrimonio con una noble hija del gobernador de la isla, Doña Felipa. Aquí nacerá también su hijo Diego. Aquí comienza a observar que la vegetación tiene particularidades con respecto a la del continente europeo, que los vientos soplan frecuentemente del Norte, pero en verano a veces soplaban fuertemente el Oeste y tras esto dejaban cosas en la playa, como las habas del mar. Sus deducciones iban bien encaminadas, ya que esas habas del mar son raras en Madeira, pero abundan en el Caribe. También se contaban historias de palos tallados que venían del mar y maderas extrañas.[4]

La familia del matemático Toscanelli tenía una farmacia donde vendían especias en Florencia y tenía mucho interés por la geografía de Oriente.[4] Con esta información que recababa de los marineros Toscanelli elaboraba mapas y uno de ellos lo envió al canónigo de Lisboa Fernando Martins y el mapa acabó en manos de Colón.[4] El mapa mostraba un mundo donde China se alargaba tanto hacia el Este que podía estar incluso cerca de Europa. Había que tener presente también la teorías de Ptolomeo y otros autores clásicos sobre una Tierra redonda. Colón siempre creyó en la esfericidad de la Tierra, ya que conocía la obra del sabio griego Ptolomeo.[6]

En el siglo XV sólo los supersticiosos pensaban que la Tierra era plana y que un hombre podía caer si llegaba a sus márgenes. Los sectores cultivados sabían que la Tierra era redonda, pero lo que no se podía determinar con precisión era la distancia que un viaje de Europa a Asia por mar hacia el Oeste. Por si fuera poco, aunque los antiguos griegos habían calculado la esfericidad de la Tierra extrapolando la medida de un grado, Colón realizó unos cálculos erróneos, reduciendo el tamaño del planeta un 25 por ciento.[4] En cualquier caso, creyó que tenía base suficiente para realizar un viaje para llegar a Asia navegando hacia el Oeste.

La búsqueda de patronazgo[editar]

Lugares de trascendencia del primer viaje de Colón en España y Portugal. Estos lugares fueron visitados por Colón entre 1484 y 1493, salvo Bayona, que solamente fue visitada por la carabela La Pinta, de Martín Alonso Pinzón, en 1493. La localidad de Palos de la Frontera y la cercana localidad de Moguer están incluidas en una ruta de lugares colombinos, declarada Bien de Interés Cultural de España. Bayona, junto con Palos y Santa Fe, acordaron en 2011 pedir conjuntamente la declaración de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.[7]

Colón necesitaba financiación para la realización del viaje, de modo que acudió en 1484 al monarca Juan II de Portugal, que muestra interés en el viaje y presenta el asunto a su comisión marítima. Los nobles portugueses tenían un plan para dar la vuelta a África para llegar a Asia y recoger las especias y riquezas del lugar. El plan era muy conocido y estaba muy avanzado.[4] De hecho, el navegante Bartolomé Díaz, al servicio de Portugal, descubre el Cabo de Buena Esperanza en 1486, el límite Sur del continente africano. Por ello, los portugueses niegan el apoyo a Colón por considerar su empresa poco científica y poco práctica.[4]

Sin embargo, en 1469 se produce una boda que hará posible la unión de la Corona de Castilla con la de Aragón con el reinado de Isabel y Fernando, los Reyes Católicos. Con la llegada de Colón encuentra una España en un momento prestigioso tanto nacional como internacionalmente, de buen gobierno y prosperidad económica.[4] En este momento la nobleza feudal decae y surge el Estado Absoluto, que ahora une a España en una empresa común, finalizar la Reconquista.[4]

En el Monasterio de La Rábida, en Palos de la Frontera, entabla amistad con fray Antonio de Marchena y con fray Juan Pérez, a los cuales confía sus planes. Los frailes de La Rábida fueron quienes le recomendaron a fray Hernando de Talavera, confesor de Isabel I,[8] y en la localidad de Moguer encuentra el apoyo de Inés Enríquez, abadesa del Convento de Santa Clara, tía del Rey Fernando.[9] Estos hechos le ayudan a acercarse a la Corte Real, que entonces se situaba en Córdoba.[9] Se desconoce cuánto tiempo pasa Colón en La Rábida.[4] También se sabe que pasó un par de años en casa del duque de Medinaceli.[10]

Colón también frecuentará el Monasterio de La Cartuja de Sevilla[11] a partir de 1485, lugar donde, y según su expreso deseo, será enterrado en la capilla de Santa Ana en abril de 1509,[11] aunque posteriormente sus restos se trasladarían para terminar en la Catedral de Sevilla. En La Cartuja se relacionó con el padre prior Juan de Bonilla, el padre Diego de Luján, Gaspar Gorricio y algún otro.[12]

En el Alcázar de Córdoba, Colón habla con los Reyes Católicos, que deciden crear una comisión de expertos para que evalúe el proyecto. La comisión se formaría en Salamanca y estaría presidida por Hernando de Talavera. En la Cartuja de Sevilla, que contaba con una buena biblioteca, preparó las posiciones y los razonamientos que llevó a la Junta de Sabios de Salamanca.[12]

Colón se traslada a Salamanca, entre noviembre de 1486 y enero de 1487, y residirá en el Convento de San Esteban. En dicha Junta llegaron a la conclusión, gracias a textos de Séneca, Ptolomeo y San Agustín, que los cálculos de Colón sobre el tamaño del mundo y las dimensiones de Asia eran erróneos.[4] La respuesta de los monarcas la conocerá Colón en Málaga en agosto de 1487, donde los reyes le ordenaron presentarse.[13] Los reyes le dicen a Colón que no podían financiar la expedición porque la Guerra de Granada consumía todos los recursos del Estado, pero que cuando la conquista terminara volviera a presentar su proyecto. Durante ese tiempo él permaneció en Sevilla estudiando sus libros hasta que le concedieran una nueva audiencia con los Reyes de España.[4] Desde mayo de 1487 hasta octubre de ese mismo año, los monarcas fueron pasando a través de Talavera a Colón varias partidas de miles de maravedís, una de 10.900, dos de 3.000 y dos de 4.000.[13] Finalmente, el 2 de enero de 1492 se conquista Granada.

Entonces comenzaron las conversaciones con Colón. Él pidió ser Almirante de la Mar Océana, a semejanza del Almirante de Castilla y con las mismas funciones para los territorios del Océano. Sin embargo, el cargo de Almirante era algo que estaba reservado a miembros de la familia real. También pediría ser Virrey de los territorios descubiertos y tener el 10 por ciento del comercio y de las minas. Por todo ello, sus exigencias fueron rechazadas.[4]

Colón tomó la decisión de marcharse a Francia o Inglaterra. Cuando se dirigió fuera de la corte Luis de Santángel, tesorero del rey Fernando, se puso en contacto con la reina Isabel, que creyó en el proyecto de Colón y le dijo que los barcos se conseguirían y él prestaría dinero para equiparlos, que si Colón fracasaba no se le volvería a ver, pero el acceso directo al oro y a las especias de Las Indias valían la pena. Colón recibió una respuesta afirmativa.[4]

Objetivo[editar]

Existen versiones contradictorias sobre el objetivo de esta expedición. Las Capitulaciones de Santa Fe, fechadas a 17 de abril de 1492, indican un objetivo imperialista ("descubrir" y "ganar" tierras) así como un claro móvil económico. El objetivo geográfico es difuso, diciendo que Colón iba a navegar hacia "lo que ha descubierto en las Mares Oceanas". En la Carta de Merced del 30 de abril de 1492 los reyes encargaron a Colón "descobrir e ganar con ciertas xustas Nuestras, e con Nuestras gentes, ciertas islas e Tierra-firme en la Mar Océana". En ninguno de los dos documentos se menciona ningún propósito religioso.[14]

Por el contrario el Diario de la primera navegación, manuscrito de Bartolomé de las Casas basado en textos hoy perdidos atribuidos a Colón, da una versión completamente diferente. Menciona un objetivo geográfico más específico y situado en Asia: las “partes de India” y las tierras del "Gran Can"; y un propósito religioso preeminente: investigar la conversión al cristianismo de aquellas regiones [14] y obtener riquezas para financiar la conquista de Jerusalén.[15]

En un documento administrativo de mayo de 1492 se indica que el destino de la flota de Colón sería "las Yndias",[16] y en el salvoconducto en latín entregado por la Corona a Colón tras la firma de las Capitulaciones de Santa Fe, destinado a ser leído por autoridades extranjeras, se lee que Colón ha sido enviado “per maria oçeana ad partes Indie” ("por las mares océanas a las partes de la India") para, entre otros fines, "fidei ortodoxe aumentum" ("el aumento de la fe ortodoxa").[17] [18] Por otra parte los textos atribuidos a Colón han llevado a considerar que su objetivo principal era la isla de Cipango.[19]

Preparativos[editar]

Financiación[editar]

El dinero necesario para la expedición, unos 2 millones de maravedíes,[4] fue aportado de la manera siguiente:[20]

  • La contribución principal fue de la Corona, con 1.140.000 maravedíes. El efectivo lo adelantó en Santa Fe el escribano de ración Luis de Santángel, que cobró la deuda unas tres semanas más tarde mediante un pago del tesoro de la Cruzada en el obispado de Badajoz.[21]
  • Colón puso 500.000 maravedíes, un capital que no poseía personalmente y que alguien le debió prestar. Bartolomé de las Casas escribió que se lo prestó Martín Alonso Pinzón o alguno de sus hermanos,[22] mientras que la historiadora Consuelo Varela ha argumentado que el prestamista pudo ser Juanoto Berardi, empresario florentino afincado en Sevilla.[21]
  • Los 360.000 maravedíes restantes corresponderían a las dos carabelas aportadas por armadores de Palos y Moguer.[23] [24]

Capitulaciones y órdenes reales[editar]

Capitulaciones de Santa Fe[editar]

Fueron firmadas el 17 de abril de 1492 en la localidad de Santa Fe, en Granada. Las Capitulaciones de Santa Fe serían los acuerdos a los que llegaría Cristóbal Colón con los Reyes Católicos para llevar a cabo el viaje. Estas eran conceder el título vitalicio y hereditario de Almirante de la Mar Océana, el título de Virrey y Gobernador de las tierras que descubriera en nombre del Reino, el derecho a recibir la décima parte de las riquezas y mercancías, la autoridad para lidiar en los problemas que se originasen sobre riquezas y el derecho a contribuir con la octava parte de la expedición a cambio de obtener una octava parte de los beneficios obtenidos.

Reales provisiones ordenando poner dos carabelas al servicio de Colón[editar]

Iglesia de San Jorge Mártir de Palos de la Frontera.

Entre las diferentes reales provisiones y cédulas concedidas a Colón, para la realización de su proyecto, una de ellas era la dirigida algunos de los vecinos de la villa de Palos por una sanción que les había impuesto el consejo real.

La real provisión fue leída el 23 de mayo de 1492, a las puertas de la Iglesia de San Jorge de Palos, en presencia de Cristóbal Colón, fray Juan Pérez y las autoridades locales, en dicha disposición real se ordenaba a dichos vecinos poner a disposición de Colón dos carabelas totalmente armadas y aparejadas.[25] [26]

Real Provisión de los Reyes Católicos
Dirigida a ciertos vecinos de Palos para que entreguen a Cristóbal Colón dos carabelas
... Vien sabedes como por algunas cosas fechas e cometidas por vosotros en desserbicio nuestro, por los del nuestro Consejo fuistes condenados a que fuesedes obligados a nos serbir dos meses con dos carabelas armadas a vuestras propias costas e espensas cada e quando e doquier que por nos vos fuese mandado so ciertas penas, segund que todo más largamente en la dicha sentencia que contra vosotros fue dada se contiene. E agora, por quanto nos avemos mandado a Christoval Colón que vaya con tres carabelas de armada, como nuestro capitán de las dichas tres carabelas, para ciertas partes de la mar océana sobre algunas cosas que cunplen a nuestro servicio e nos queremos que llebe consigo las dichas dos carabelas con que asy nos aveis de servir...

Granada, 30 de abril de 1492.
Archivo General de Indias. Signatura: PATRONATO, 295, N.3.[27]

Los vecinos a los que es referida dicha provisión contestarían:

... que estaban presto de la cumplir en todo y por todo segund sus Altezas lo mandan...

Parte trasera de la Real Provisión.[27]

Otra real provisión concedida a Colón, por los Reyes Católicos, obligaba a las villas de las costas andaluzas,[28] y por medio de una comisión posterior dirigida a la villa de Moguer, a ceder dos barcos a la empresa descubridora.[29] Cristóbal Colón ejecutó esta Real provisión en el Puerto de la Ribera de esta localidad, embargando dos barcos en presencia del escribano Alonso Pardo, embarcaciones que más tarde fueron desechadas.[24]

Real Provisión de los Reyes Católicos
Dirigida a los vecinos de Moguer, a través del contino Juan de Peñalosa, para que entreguen a Cristóbal Colón dos carabelas
...las cibdades e villas e logares de la costa de la mar de Andalucía como de todos los nros. reynos e Señorios (...) Sabedes que nos habemos mandado a Christobal Colon que con tres carabelas vaya a ciertas partes de la mar oceana como nro. capitan (...) por ende nos vos mandamos a todos e a cada uno de vos en vros. logares e jurisdicciones que cada quel dicho Christobal Colon hobiere menester....

Granada, 30 de abril de 1492.
Archivo General de Indias. Signatura: PATRONATO, 295, N.4.

Barcos y tripulaciones[editar]

Palos de la Frontera suministraría, finalmente la carabela Pinta, y Moguer la Carabela Niña.[24] La Santa María sería la nao capitana (el navío que capitaneaba la expedición). La Santa María era un barco propiedad de Juan de la Cosa, natural de Santoña, en Cantabria, pero vecino del Puerto de Santa María.

Pero la marinería de la zona, que no era obligada por la real provisión, no estaba dispuesta a formar parte de la expedición con un desconocido, como lo era Colón para aquellos hombres. Independientemente de la mayor o menor credibilidad de las ideas colombinas, los hombres de Palos nunca secundarían al genovés a no ser que le acompañara algún navegante respetado en la villa. Con la oposición de los vecinos y de los marineros, Colón recurre a una de las provisiones expedidas por los monarcas en la que se le concede permiso para reclutar marineros entre los encarcelados, aunque finalmente esto no será necesario.

En estas circunstancias, y gracias a la ayuda de los franciscanos del monasterio de La Rábida y a Pero Vázquez de la Frontera, viejo y respetado marino de la zona, Colón conoce a Martín Alonso Pinzón,[30] rico armador y líder natural de la zona gracias a sus muchas navegaciones tanto por el atlántico como por el mediterráneo, y por los que había amasado fortuna y fama. Además de los ánimos y la influencia de estas amistades, al mayor de los hermanos Pinzón le habría convencido también la propuesta que, según el testimonio de Alonso Gallego en los Pleitos colombinos, Colón le hizo a Martín Alonso:

Señor Martín Alonso Pinçón, vamos a este viage que, si salimos con él y Dios nos descubre tierras, yo os prometo por la Corona Real de partir con vos como un hermano.

Sea como fuere Martín Alonso desde aquel momento comienza una enérgica campaña en favor de la empresa. Desechadas las naves que había confiscado Colón en Moguer, contrata la Pinta,[31] [32] y aporta de su hacienda personal medio millón de maravedís, la tercera parte de los gastos en metálico de la empresa.[33] [34] Convence a sus hermanos, Francisco y Vicente, y a los Hermanos Niño, destacada familia marinera de Moguer que aportó la carabela La Niña, [23] [24] y con los cuales se consigue animar y enrolar a toda la marinería necesaria para la empresa, hombres de Palos, del vecino Moguer, de Huelva, del resto de la comarca[31] e incluso de fuera de Andalucía. Marinería que ahora sí se arriesgaba a aquella navegación, ya que el hecho de que Martín Alonso Pinzón, con sus hermanos y los Hermanos Niño, estuvieran a la cabeza de dicha armada, era una garantía para los hombres de la zona del Tinto-Odiel.[35] [36]

Se desconoce la tripulación concreta, aunque la historiadora americana Alice Bache Gould logró elaborar una lista de unos 90 pasajeros. Entre los personajes más destacados, además del propio Cristóbal Colón, estaban los hermanos Pinzón (Martín Alonso Pinzón era capitán de La Niña, Vicente Yáñez Pinzón era capitán de la Pinta y Francisco Martín maestre de La Pinta); y los Hermanos Niño (Pedro Alonso Niño fue piloto mayor de la Santa María, Francisco Niño participó como marinero en La Niña y Juan Niño como propietario y patrón de La Niña). Una lista muy completa de la tripulación puede ser esta que se presenta:[37]

Maquetas de La Niña, la Pinta y la Santa María
Réplicas de las carabelas en La Rábida (Palos de la Frontera)
La Niña La Pinta La Santa María

Vicente Yánez Pinzón, capitán
Juan Niño, propietario y patrón
Sancho Ruiz de Gama, piloto
Francisco Niño
Bartolomé Roldán, aprendiz de piloto
Alonso Morales, carpintero
Andrés de Huelva
Bartolomé García, contramaestre
Diego Lorenzo
Fernando de Triana
García Alonso
Juan Arias, grumete
Juan Arraes
Juan Romero
Maestre Alonso, médico
Miguel de Soria, sirviente
Pedro Arraes
Pedro Sánchez
Rodrigo Monge

Martín Alonso Pinzón, capitán
Francisco Martín Pinzón, patrón
Cristóbal García Xarmiento, piloto
Cristóbal Quintero, copropietario
Francisco García Vallejo
García Hernández, administrador
Gómez Rascón, copropietario
Juan Bermúdez
Juan Quintero
Juan Rodríguez Bermejo (Rodrigo de Triana)
Pedro de Arcos
Alonso de Palos
Álvaro Pérez
Antón Calabrés
Diego Martín Pinzón
Fernando Méndez
Francisco Méndez
Gil Pérez
Juan Quadrado
Juan Reynal
Juan Verde de Triana
Juan Vecano
Maestre Diego, cirujano
Pedro Tegero
Sancho de Rama

Cristóbal Colón, capitán general
Juan de la Cosa, propietario y patrón
Pedro Alonso Niño, piloto mayor
Diego de Arana, contramaestre
Pedro Gutiérrez, administrador real y repostero
Rodrigo de Escobedo, notario
Rodrigo Sánchez, veedor (de Segovia)
Diego de Salcedo, sirviente de Colón
Luis de Torres, Intérprete (judío converso)
Rodrigo de Jerez, natural de Ayamonte
Alonso Chocero
Alonso Clavijo
Andrés de Yruenes
Antonio de Cuéllar, carpintero
Bartolomé Biues
Bartolomé de Torres
Bartolomé García, contramaestre
Chachu, contramaestre
Cristóbal Caro, orfebre
Diego Bermúdez
Diego Pérez
Domingo de Lequeitio
Domingo Vizcaíno, tonelero
Gonzalo Franco
Jacomel Rico
Juan de Jerez
Juan Martines de Acoque
Juan de Medina
Juan de Moguer
Juan Sánchez, médico
Maestre Juan
Marín de Urtubia

Desarrollo[editar]

Viaje de ida[editar]

Cristóbal Colón parte con tres carabelas, La Niña y La Pinta, y otra de mayor porte, la Santa María (es llamada nao varias veces en el Diario del Primer Viaje, siendo este un término similar a nave o navío[38] y no significa necesariamente que se tratara de una carraca en lugar de una carabela) del atlántico puerto de Palos de la Frontera (actual provincia de Huelva, España). Según el Diario compilado por Bartolomé de Las Casas se hicieron a la mar el 3 de agosto de 1492 mientras que la crónica de Andrés Bernáldez afirma que partieron de Palos "en septiembre" [39] y Pedro Mártir escribió que dejaron el litoral hispano a principios de septiembre.[40]

Las tres naves se dirigen hacia las Islas Canarias. Allí, Colón y su tripulación se arman de provisiones y emprenden la travesía por el Océano Atlántico en dirección Oeste.

Colón pensaba que la distancia entre España y Japón sería de entre 3.000 y 5.000 kilómetros, cuando la distancia real es de unos 19.000 kilómetros.[41] y con un continente de por medio situado a los 6.500 kilómetros. Una carabela podía recorrer de 100 a 130 kilómetros al día y, si el día era bueno, hasta 160, lo que para la Edad Media era una velocidad realmente impresionante[41]

Visión romántica del desembarco de Colón en la isla de Guanahani. Pintura de Dióscoro Puebla

Antes del primer viaje de Colón es poco probable que algún marinero europeo hubiera pasado más de 7 o 10 días sin ver tierra.[41] El 14 de septiembre los de la Niña dicen que han visto un par de dos especies de aves. El día 16 de septiembre Colón llega al Mar de los Sargazos, poblado por una gran cantidad de algas. El 1 de octubre la tripulación ya había recorrido 5.000 kilómetros y llevaba 2 meses navegando. La comida ya se pudría y el olor que había en la nave obligaba a muchos a dormir a la intemperie.[41] El 6 de diciembre Pinzón le pidió a Colón que cambiase el rumbo a Suroeste pero este se negó; sin embargo dos días después aceptó.[22] El día 10 de octubre los marineros presentaban muchas quejas, pero Colón les convence para que esperen diciéndoles que su propósito era llegar a Las Indias. Ya habían visto vegetación el agua y aves, lo cual indicaba que podría haber tierra cerca.[41] El 12 de octubre de 1492, un marinero de la Pinta llamado Rodrigo de Triana por fin avistó tierra. Era una isla del Caribe que Colón bautizó como San Salvador.

Pendón real de los Reyes Católicos a partir de la toma de Granada

Colón baja a tierra con la tripulación portando una bandera real. La relación del viaje no específica más la imagen y a menudo es representado Colón con el pendón real de Castilla, sin embargo la bandera real era la bandera de los Reyes Católicos, que muestra la heráldica de Castilla y de Aragón, y a partir de la toma de Granada mostraría también una granada en su parte inferior. Sus dos capitanes le acompañaron con dos banderas con una cruz verde y las letras F e Y, en señal de Fernando e Ysabel (Isabel), los Reyes Católicos de España. Colón pensaba que se encontraba en islas de Las Indias, pero en realidad se encontraba en el archipiélago de un nuevo continente.

Exploración por el Caribe[editar]

Colón intercambia objetos con los indígenas de San Salvador

Allí, tomaron contacto con los indios, que se mostraron impresionados por ver a hombres blancos, con barba, armas de metal y barcos enormes, llegándoles a preguntar si venían del cielo. Colón realiza con los indígenas intercambios de objetos de poco valor y se muestra interesado en las pequeñas cantidades de oro que algunos lucen. Una de las cosas que llaman la atención de Colón en la isla de San Salvador es que los indios tenían marcas de cicatrices en sus cuerpos y Colón les señalaba y les preguntaba qué era aquello y decían que venían indios de otras islas que estaban cerca a tomarlos y ellos se defendían, aunque Colón interpretó que realmente los que venían a llevárselos venían de tierra firme.

De San Salvador viajaron por las Bahamas y descubrieron una pequeña isla que Colón llamará Santa María de la Concepción (posiblemente actual Cayo Rum, aunque existe a 24 kilómetros una isla llamada Concepción) y otra pequeña a la que llamará Fernandina (actual Long Island) en honor al rey Fernando. Unos días más tarde descubrirá una isla a la que llamará Isabela (actual Croocked), en honor a la reina Isabel. Posteriormente se dirigen a la costa oriental de una gran isla a la que llamará Juana (actual Cuba). En 1515 el nombre de Juana cambiará por el de Fernandina, porque no se considera apropiado que el rey Fernando el Católico tenga dedicada solamente el nombre de una isla tan pequeña como la de las Bahamas.[42]

Costearon Cuba lentamente, sin posibilidad de comerciar por prohibición expresa de Colón. El 2 de noviembre Colón envió a cuatro hombres a explorar el interior, dos europeos y dos indios. Mientras esperaban Colón midió la latitud con su cuadrante y, según Las Casas, obtuvo un valor de 42º norte que en realidad es imposible observar desde Cuba. El 12 de noviembre regresaron los exploradores y Colón dudó durante una semana qué rumbo tomar a continuación, desorientado además por otra medida de latitud que volvió a arrojar 42º. El 22 de noviembre Pinzón decidió separarse de Colón y tomó rumbo el este, hacia una isla que los indios llamaban Baneque. El motivo de la separación se desconoce. Las fuentes colombinas (Las Casas y Hernando Colón) dicen que Pinzón se fue "por codicia" mientras que Jesús Varela Marcos opina que se debió a la frustración de Pinzón y los suyos con el autoritarismo y la falta de profesionalidad náutica de Colón.[22]

Colón continuó navegando por la costa de Cuba hacia el este y el 6 de diciembre avistó el extremo Oeste de una gran isla que bautizó como la Española. Llamó a un pequeño golfo con forma de puerto San Nicolás, por ser descubierta el día de ese santo. Navegó hacia el este por la costa norte de la isla, donde encontró la Isla de la Tortuga, y fue todo su viaje investigando, con la ayuda de guías indígenas, la procedencia del oro. Navegando hacia el este de la isla encontró un cabo que llamó Cabo Santo y, más al este, el 4 de enero de 1493 avistó un gran monte metido en el mar parecido a una isla, que llamó Monte Cristi, y que ahora da nombre a toda esa región de la isla.

Colón establece contacto a través de diversos enviados con uno de los caciques indígenas de la Española, Guacanagari. En Nochebuena de 1492, en la isla de la Española, la nao Santa María encalla en un banco de arena. Colón recibe ayuda del cacique indígena. Posteriormente, Colón se entrevista con el cacique personalmente, el cual le otorga regalos entre los que está una caja con oro, y acuerdan ambos que los españoles protegerían el cacizazgo de Maraná de Guacanagari del cacique caníbal de la isla llamado Caonabo, del cazicazgo de Managua, y, para esto, antes de marcharse dejaría un asentamiento en la isla con 39 hombres en una empalizada; Villa Navidad, construida con los restos de la Santa María en unas obras que comenzaron el día 26 de diciembre de 1492.

El 6 de enero la Pinta de Martín Alonso Pinzón llegó a donde se encontraba la Niña de Colón. No se sabe a ciencia cierta qué había hecho Pinzón durante su exploración en solitario. El Diario de Las Casas afirma que consiguió mucho oro. Hernando Colón, que trata de minimizar los descubrimientos de Pinzón porque irían en perjuicio de los derechos de su padre, escribió que se limitó a ir a Babeque y de allí a la Española. Según Varela Marcos, varios indicios llevan a pensar que, tras pasar por Babeque, Pinzón navegó hasta Jamaica y de allí rodeó la Española por el este.[22] En cualquier caso, la noticia del oro alegró a Colón, que luego les comentaría a los reyes lo oportuno de Dios en hacer naufragar la Santa María en ese lugar. Una de las cosas más interesantes del viaje para el Almirante fue el descubrir que en la isla existía una región que los indígenas llamaban Cibao, que a Colón le sonaba similar a Cipango, que era como se conocía a Japón.

Las relaciones con los indígenas fueron eminentemente pacíficas, de curiosidad, regalos mutuos y colaboración. Sin embargo, el 13 de enero de 1493 se produce en el Golfo de las Flechas, en La Española, una escaramuza. Unos siete españoles bajaron de las barcas a tierra y comenzaron a comprar a los indios flechas, arcos y otras armas pero llegó un momento en que los indios no quisieron dar más y fueron corriendo a la zona donde tenían apartados sus arcos y volvieron con cuerdas para atar a los cristianos y por esto los españoles se echaron sobre ellos y dieron a un indio una puñalada en las nalgas y a otro un flechazo en pecho y al ver que los indios eran cincuenta y tantos y ellos siete salieron corriendo de allí, y fueron montados en las barcas hasta el buque y contaron lo sucedido al Almirante, que les había advertido de que eso podía pasar.

Mapa de la costa Norte de la Isla de La Española atribuido a Colón que se conserva en el archivo del Palacio de Liria, en Madrid

Viaje de vuelta[editar]

El 15 de enero de 1493 Colón toma la decisión de partir, y el 16 las carabelas Pinta y Niña abandonan La Española con rumbo a España. Según Las Casas, Colón ordenó a los castellanos que se quedaron en la isla que acatasen lo que dijera el cacique Guacanagari y no saliesen de sus dominios.[43] En La Niña se embarcaron varios objetos recogidos en la expedición así como 10 indios, dos de ellos hijos de Guacanagari.

El 14 de febrero de 1493, en el tornaviaje, se cruzaron con una fuerte tempestad que estuvo a punto de hacer naufragar las embarcaciones. En tan difícil trance, Cristóbal Colón, decidió echar en suerte, la promesa de peregrinar en romería al Monasterio de Santa Clara, como acción de gracias por superar tan difícil situación (Voto colombino).[44] [24] Los temporales habían separado a las dos carabelas.

La Pinta fue la primera en regresar a la península Ibérica, arribando a Bayona, en Galicia (no confundir con la Bayona francesa) posiblemente el 18 de febrero de 1493. Martín Alonso Pinzón escribirá varias cartas con el descubrimiento a distintos puntos de España y, por supuesto, a la Corte, que se encontraba en Barcelona, y esta noticia llegará a la Corte el 4 de marzo.[45] Tras esto, Martín Alonso con La Pinta partirá rumbo a Palos.

Por su parte La Niña de Colón sufrirá un encuentro, aparentemente involuntario, con Portugal. A causa del temporal Colón se ve obligado a atracar en Las Azores, islas a 850 millas de Portugal y controladas por este país. Allí, Colón es arrestado y liberado posteriormente para, a causa de otro temporal, terminar atracando en Lisboa el 4 de marzo, donde se entrevistará con el Rey Juan II de Portugal y le informará de su descubrimiento. El día 4 Colón escribirá una carta a los Reyes Católicos que llegaría a la Corte el 20 de marzo, 16 días después de la de Pinzón.

Tras su encuentro con el Rey de Portugal, Colón leva anclas de La Niña en Alhandra (cerca de Lisboa) el 13 de marzo. Navegó por la costa de Portugal y luego por la costa de Huelva hasta el puerto de Palos, donde llegó el 15 de marzo según el Diario o el 23 de marzo según Bernáldez.[39] De allí debió dirigirse a Moguer para cumplir el voto realizado. La Pinta llegó a Palos el mismo día que la Niña pero Martín Alonso de Pinzón, gravemente enfermo, falleció en La Rábida el 31 de marzo.

Colón es recibido por los Reyes de España[editar]

Colón arriba a Sevilla el 20 de marzo de 1493[46] o, según Andrés Bernáldez, el 31 de marzo, domingo de Ramos.[39] Allí comienza a preparar un segundo viaje a la Las Indias y despacha una serie de cartas sobre el descubrimiento. Los Reyes Católicos escriben a Colón una carta el 30 de marzo de 1493 desde Barcelona en la que le piden que se apresure en ir a verlos y en empezar a preparar el segundo viaje a las Indias:

Colón es recibido por los Reyes de España

Don Cristóbal Colón, nuestro Almirante del Mar Océano, e Visorey y Gobernador de las islas que se han descubierto en las Indias

[...] y porque queremos que lo que habeis comenzado con el ayuda de Dios se continúe y lleve adelante, y deseamos que vuestra venida fuese luego: por ende, por servicio nuestro, que desde la mayor prisa que pudieredes en vuestra venida, porque con tiempo se provea todo lo que es menester, y porque como vedes, el verano es entrado, y no se pase el tiempo para la ida allá, ved si algo se puede aderezar en Sevilla o en otras partes para vuestra tornada a la tierra que habeis hallado: y escribidnos luego con ese correo que ha de volver presto porque luego se provea como se haga, en tanto que acá vos venís y tornais: de manera que cuando volvieredes de acá, esté todo aparejado.[47]

Colón debió estar en Sevilla hasta el 9 o 10 de abril. Se ha especulado que estos días los pasase como huésped de honor en casa del asistente mayor de la ciudad o del arzobispo Diego Hurtado de Mendoza. El cura Andrés Bernáldez aseguró que fue su huésped, y como este era cura entonces en el municipio sevillano de Los Palacios es posible que se alojara en su casa de allí.[48] No existen referencias concretas del recibimiento de Colón en la ciudad de Sevilla, aunque el historador Henry Harrise afirma que se hizo una fiesta similar a la del Corpus Christi.[49]

Colón se viste de gala y se dirige a Barcelona con Juan Niño y seis indios de los diez que había traído de las Indias,[39] y con los que se paseaba por Sevilla y que se dice que se ponían en el arco de las Imágenes, en el entorno de la Iglesia de San Nicolás,[47] en el Barrio de Santa Cruz. Además, llevó papagayos verdes y rojos, guaizas hechas por los indios de pedrerías y huesos de pescado y elaborados cinturones de oro. Según Las Casas, el viaje lo realizó por tierra, deteniéndose, aunque poco, para que los habitantes de los pueblos vieran el cortejo. Sin embargo no se conserva ningún testimonio del paso de la supuesta comitiva por ninguna localidad española, por lo que muchos historiadores dudan que tuviese lugar.[50]

Es recibido por los Reyes Católicos con todo este bagaje en el Monasterio de San Jerónimo de la Murtra, en Badalona, cerca de Barcelona, en abril. Allí se encontraban, además, gente de la nobleza. Allí, Colón se puso de rodillas frente a los reyes, les pidió darles las manos y, habiéndoselas ofrecido se las besó. Entonces, los Reyes, en un gesto de honor, le hicieron levantarse y le ofrecieron una silla para que se sentara.[47] En la Catedral de Barcelona serían bautizados seis indios en presencia de los Reyes Católicos. Uno de ellos, de la isla de San Salvador, al que se puso de nombre Diego Colón, en honor al hermano menor de su padrino, Cristóbal Colón, destacó por su capacidad de aprendizaje.[51] El Almirante estará en Barcelona hasta el 28 de mayo y volverá a emprender un camino por tierra, regresando a Sevilla el 20 de junio.

Resultados y consecuencias[editar]

Las consecuencias inmediatas de este viaje fueron:

  • En primer lugar la prohibición inmediata por los Reyes Católicos a sus súbditos de ir "a las Indias" sin autorización.[52]
  • La rápida difusión en Europa de la noticia de la llegada de Colón a las Indias por medio de una serie de cartas impresas.
  • La negociación por los embajadores de los Reyes Católicos en Roma de unas bulas, denominadas "Bulas Alejandrinas", con las que el papa Alejandro VI otorgó a Castilla y León el monopolio de las tierras descubiertas al oeste de cierto meridiano.
  • Desde la llegada de Colón a Lisboa, tensión diplomática entre Portugal y los Reyes Católicos que finalmente se resuelve con la firma del Tratado de Tordesillas (1494), el cual delimita los territorios de ambas potencias en el Atlántico mediante un meridiano distinto del de las Bulas Alejandrinas.[53]
  • En paralelo a las negociaciones diplomáticas, la preparación por Colón de una segunda expedición a las Indias, mucho mayor en barcos y hombres, que parte de Cádiz el 25 de septiembre de 1493.

Fuentes[editar]

El denominado Diario de a bordo de Colón, manuscrito de autor desconocido y atribuido generalmente a Bartolomé de las Casas, es la fuente más conocida sobre el Primer viaje de Colón. Existe sin embargo una amplia lista de textos contemporáneos, privados u oficiales, que aportan versiones diferentes de los hechos o detalles suplementarios. Entre ellas destacan las cartas anunciando el Descubrimiento que circularon en distintas versiones impresas por toda Europa, la Historia del Almirante escrita por Hernando Colón y publicada a mediados del siglo XVI o las declaraciones de los participantes en el viaje llamados a testificar durante los llamados pleitos colombinos que opusieron a los descendientes de Colón con la Corona.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Bibliografía[editar]

Fuentes primarias
Fuentes secundarias

Notas[editar]

  1. LEÓN GUERRERO, Montserrat (2000). El segundo viaje colomPicno. Universidad de Valladolid (tesis doctoral). , pp.20-28
  2. a b c Documental producido por WGBH, TVE y la Sociedad Estatal Quinto Centenario, con la colaboración de BBC, RAI, RTP, NDR y NHK. Emitido doblado en TVE. Dirigido y escrito por Thomas Friedman y asesorado por historiadores como Mauricio Obregon, William McNeil, Consuelo Varela, Juan Gil y Roman Gubern. (1992). «Colón y la Era del Descubrimiento. Capítulo 1: El Mundo de Colón.».
  3. Escuela de Estudios Hispano-Americanos. Sevilla, ed. (1992). Andalucía y América en el siglo XVI: actas.  Libro Online
  4. a b c d e f g h i j k l m n ñ o p q Documental producido por WGBH, TVE y la Sociedad Estatal Quinto Centenario, con la colaboración de BBC, RAI, RTP, NDR y NHK. Emitido doblado en TVE. Dirigido y escrito por Thomas Friedman y asesorado por historiadores como Mauricio Obregon, William McNeil, Consuelo Varela, Juan Gil y Roman Gubern. (1992). «Colón y la Era del Descubrimiento. Capítulo 2: Una idea toma forma.».
  5. En Tierra Extraña: Expediciones Militares Españolas. Edaf. 2012. ISBN 978-84-414-3206-2. 
  6. Academia Nacional de Historia de Venezuela. «Carta de Cristóbal Colón a los Reyes Católicos sobre su Tercer Viaje».
  7. Ayuntamiento de Santa Fe. «Santa Fe, Palos de la Frontera y Bayona la Real pedirán la declaración conjunta de Patrimonio de la Humanidad».
  8. VERLINDEN, Charles; PÉREZ-EMBID, Florentino. pág. 47-48.
  9. a b PLA ALBEROLA, Primitivo. «Cristóbal Colón». www.cervantesvirtual.comPortal Cristóbal Colón.
  10. Pickman, op. cit. p. 44-45
  11. a b «El monasterio de La Cartuja se convertirá tras la Exposición en el Museo de Historia de Andalucía». ABC de Sevilla. 14 de diciembre de 1987. 
  12. a b Baltasar Cuartero y Huerta. «Los Colón en la Cartuja».
  13. a b Luis Antequera (12 de octubre de 2012). «De la Junta de Salamanca que analizó el proyecto colombino, en el 520 aniversario del Descubrimiento».
  14. a b Zamora, Margarita (1993). «"This present year of 1492"». Reading Columbus (en inglés). Berkeley: University of California Press. 
  15. La entrada del Diario correspondiente al 26 de diciembre dice que: “protesté a Vuestras Altezas que toda la ganancia d’esta mi empresa se gastase en la conquista de Hierusalem y Vuestras Altezas se rieron y dixeron que les plazía”
  16. 5 mayo 1492, reembolso de préstamo de 1.140.000 maravedíes a Luis de Santángel. Documento del Archivo General de Simancas citado en Serrato, Francisco (1893). Cristóbal Colón: historia del descubrimiento de América. El Progreso. , p.113
  17. Rumeu de Armas, Antonio (1985). Nueva luz sobre las capitulaciones de Santa Fe de 1492 concertadas entre los Reyes Católicos y Cristóbal Colón: estudio institucional y diplomático. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. ISBN 9788400059613. , pp.94-95
  18. «Las Capitulaciones de Santa Fe». Del Más Allá al Nuevo Mundo (en español, catalán e inglés). Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. 2013. pp. 12–19. , p.14
  19. Arranz Márquez, Luis (2006). Cristóbal Colón: misterio y grandeza. Marcial Pons Historia. ISBN 8496467236. , p.164
  20. Manzano Manzano, Juan (1964). Cristóbal Colón: siete años decisivos de su vida, 1485-1492. Ediciones Cultura Hispánica. pp. 321–324. 
  21. a b Varela, Consuelo (1988). Colón y los florentinos. Madrid: Alianza América. pp. 49–53. ISBN 84-206-4222-3. . Sin embargo, Antonio Rumeu de Armas interpreta de manera diferente el mismo documento citado por Consuelo Varela y concluye que el dinero no le fue devuelto a Santángel hasta después del retorno de Colón a la península, en 1493. Rumeu de Armas, Antonio (1985). Nueva luz sobre las Capitulaciones de Santa Fe. Madrid: CSIC. p. 30. ISBN 84-00-05961-1. 
  22. a b c d Varela Marcos, Jesús (1997). El Tratado de Tordesillas en la política atlántica castellana 56. Secretariado de Publicaciones e Intercambio Científico, Universidad de Valladolid. ISBN 8477626863. , pp.24-28
  23. a b ROPERO REGIDOR, Diego (1992). Director del Archivo Histórico y Biblioteca Iberoamericana. Madrid: Fundación Ramón Areces. ISBN 978-84-8004-027-3. 
  24. a b c d e González Cruz, David (2012). Descubridores de América, Colón, los marinos y los puertos. SILEX EDICIONES. ISBN 978-84-7737-739-9. 
  25. LOSADA CASTRO, Basilio (1990). Cristóbal Colón. Ediciones Rialp. p. 53. ISBN 9788432126369. 
  26. ARRANZ MÁRQUEZ, Luis. Pág. 206.
  27. a b Transcripción completa de la Real provisión, dada a Diego Rodríguez Prieto y otros vecinos de Palos. En castellano antiguo.
  28. Real cédula notificando a las ciudades y villas que mandan a Colón con tres carabelas a ciertas partes del mar, y que le ayuden.

    ...las cibdades e villas e logares de la costa de la mar de Andalucía como de todos los nros. reynos e Señorios (...) Sabedes que nos habemos mandado a Christobal Colon que con tres carabelas vaya a ciertas partes de la mar oceana como nro. capitan (...) por ende nos vos mandamos a todos e a cada uno de vos en vros. logares e jurisdicciones que cada quel dicho Christobal Colon hobiere menester....

    Archivo General de Indias. Signatura: PATRONATO, 295, N.4.
  29. Comisión al contino Juan de Peñalosa, para que haga cumplir en la villa de Moguer, una cédula de SS. AA., ordenando se entreguen a Cristóbal Colón, donde y cuando las pidiese, tres carabelas armadas y equipadas. Archivo General de Simancas. Signatura: RGS,149206,1
  30. FERNÁNDEZ DURO, Cesareo (1883). Colón y Pinzón. Real Academia de la Historia. pp. 91–92. 
  31. a b Eduardo IBARRA Y RODRÍGUEZ (1892). Don Fernando el Católico y el descubrimiento de América. Imprenta de Fortaner, Madrid. p. 184. 
  32. MENÉNDEZ-PIDAL, Gonzalo. «Tres puntos finales, Cristóbal Colón». Hacia una nueva imagen del mundo. Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, 2003. ISBN 978-84-259-1245-0. 
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  45. María Monserrat León Guerrero, Universidad de Valladolid. «Martín Alonso Pinzón dio la primera noticia del descubrimiento».
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  48. Pickman, op. cit. p. 112
  49. Pickman, op. cit. p. 118
  50. «Historia de Villapalacios. Temas. ¿Estuvo Cristóbal Colón en Villapalacios en 1493?».
  51. Esteban Mira Caballos. «CACIQUES GUATIAOS EN LOS INICIOS DE LA COLONIZACIÓN: EL CASO DEL INDIO DIEGO COLÓN».
  52. LEÓN GUERRERO, Montserrat (2000). El segundo viaje colombino. Universidad de Valladolid (tesis doctoral). , p.24
  53. LEÓN GUERRERO, Montserrat (2000). El segundo viaje colombino. Universidad de Valladolid (tesis doctoral). , pp.56-63

Enlaces externos[editar]