Primer motor inmóvil

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Aristóteles creía que había una primera causa, y que todo lo demás era una imitación de ésta.

El Primer motor inmóvil es un concepto filosófico descrito por Aristóteles como la causa primera de todo el movimiento en el universo, y que por lo tanto no es movido por nada.[1] Este concepto tiene sus raíces en especulaciones cosmológicas que tenían los primeros filósofos griegos (presocráticos), y llegó a ser muy influyente y ampliamente elaborado en la filosofía y teología medieval. Santo Tomás de Aquino, por ejemplo, se refirió al Motor Inmóvil en su Quinque viae.

Introducción[editar]

Aristóteles dividió a la sustancia que conforma al mundo en tres clases:

  • Una primera clase física: aquello corruptible, como las plantas, los animales, el (cuerpo del) hombre y todo lo que hay en el mundo sub-lunar.
  • Una segunda clase también física, pero incorruptible, eterna y móvil: el mundo supra-lunar, (donde se pueden incluir los astros u otros seres).
  • Una tercera sustancia metafísica, inmóvil y eterna.

Ésta última es el Primer motor inmóvil o Το Θείον (To Theion), el cual es perfecto, es acto puro, forma pura, el "ser por excelencia".

En el Libro 12 de su Metafísica, Aristóteles describe el motor inmóvil como perfectamente bello, indivisible, y contemplando sólo la contemplación perfecta: él mismo contemplándose.

Definición[editar]

Es debido a que todo móvil, a su vez debe ser movido por un motor y este a su vez, debe ser movido por otro motor, que la cadena de móviles necesita de un primer motor que no sea movido a su vez por otro.

Sobre este Primer motor inmóvil, Aristóteles dirá que debe ser acto puro, forma pura, pues si no estuviese en acto sería imposible que pueda ser motor de algo. El Primer motor funge como el orden último de la cosmología aristotélica. Él mueve directamente a los astros del primer cielo, éstos tratan de imitarlo dando vueltas en círculo. El círculo responde al acto más perfecto según la ideología griega, pues no tiene comienzo ni fin, es continuo. Aristóteles define al Primer Motor como gnoesis gnoeseos (conocimiento de conocimiento), así el Primer Motor vuelve sobre sí, conociendo sólo lo más perfecto: él mismo, y esto responde al por qué de la estructura esférica del universo según Aristóteles.

Aristóteles afirma que "tiene que haber un ser inmortal, inmutable, en última instancia, responsable de toda la plenitud y el orden en el mundo sensible. Debido a que aquel ser no tendría ni partes ni magnitud, le sería físicamente imposible mover objetos materiales. Dado que la materia es, para Aristóteles, un sustrato en el cual un potencial a cambiar puede ser "actualizado", todo potencial debe actualizarse en un ser que es eterno, pero que no debe estar quieto, ya que la actividad continua es esencial para todas las formas.

Esta forma inmaterial de actividad debe ser de naturaleza intelectual y no puede estar condicionada por la percepción sensorial, por lo que la sustancia eterna debe pensar sólo en pensar en sí misma, y existe fuera de la esfera de estrellas, donde incluso la noción de lugar no está definida para Aristóteles. Su influencia sobre los seres inferiores es puramente el resultado de una "aspiración o deseo", y por esto dice que cada esfera celestial emula al motor inmóvil, lo mejor que puede, con su movimiento circular uniforme. El primer cielo, la esfera más exterior de las estrellas fijas, es movido por el deseo de emular al motor primario. Es por esto que se dice que Aristóteles concibió en su teoría la traslación de los planetas.[2]

Muchos de los contemporáneos de Aristóteles se quejaron de que la concepción de un dios sin poder no era satisfactoria. Sin embargo, fue esta vida la que Aristóteles apoyó con entusiasmo como envidiable y perfecta.

Existen, sin embargo, algunos intérpretes que han visto incluso en el primer motor inmóvil (Dios) una causa eficiente, como Santo Tomás de Aquino, Franz Brentano y Enrico Berti.

El Motor Inmóvil según Tomás de Aquino[editar]

En su libro Summa Theologiae, Santo Tomás de Aquino enseña lo que es conocido como Quinque viae, cinco argumentos racionales que el usa para probar la existencia de un Dios monoteísta, que según Él sería el YHWH.[3]

El primero de sus argumentos viene influenciado de la idea del Primer motor inmovil de Aristóteles.

Summa Theologiae. «[...] En este mundo hay movimiento. Y todo lo que se mueve es movido por otro. [...] Igualmente, es imposible que algo mueva y sea movido al mismo tiempo, o que se mueva a sí mismo. Todo lo que se mueve necesita ser movido por otro. Pero si lo que es movido por otro se mueve, necesita ser movido por otro, y éste por otro. Este proceder no se puede llevar indefinidamente, porque no se llegaría al primero que mueve, y así no habría motor alguno pues los motores intermedios no mueven más que por ser movidos por el primer motor. [...]. Por lo tanto, es necesario llegar a aquel primer motor al que nadie mueve. En éste, todos reconocen a Dios.» 

Notas y referencias[editar]