Precariedad laboral

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Manifestantes contra la precariedad laboral. Soissons (Aisne), 28 mars 2006.

Se denomina precariedad laboral al estado de situación que viven las personas trabajadoras que, por razones diversas, sufren procesos que conllevan inseguridad, incertidumbre y falta de garantía en las condiciones de trabajo, más allá del límite considerado como normal.

La precariedad laboral tiene especial incidencia cuando los ingresos económicos que se perciben por el trabajo no cubren las necesidades básicas de una persona, ya que es la economía el factor con el que se cuenta para cubrir las necesidades de la gente.[1] En las sociedades desarrolladas las necesidades a satisfacer con los ingresos salariales no implican sólo aquellas que están relacionadas con la mera supervivencia biológica (alimentos, cobijo, vestido, etc.) sino que incluyen un numeroso grupo de demandas relacionadas con el hecho de nuestra naturaleza social: afectos, ocio, cuidados, cultura, educación, comunicación, etc.[2]

El capitalismo, en su actual proceso de globalización, ha acrecentado y generalizado las condiciones de precariedad en el modus vivendi de las personas, tanto en los países desarrollados como en los que están en vías de desarrollo, con el objeto de acelerar la mercantilización global de todas las relaciones humanas (sociales, interindividuales, familiares, grupales, internacionales, etc.). La precarización laboral se puede entender como un subconjunto de la precarización global de la vida y de la dignidad humanas.[3]

Relaciones laborales precarias[editar]

  • La temporalidad de los contratos de trabajo es uno de los factores que más contribuyen a la precariedad laboral. Este modelo de contratación es utilizado de forma masiva en el nuevo modelo social de relaciones laborales. La temporalidad de los contratos de trabajo genera desempleo e inseguridad en los ingresos económicos de las personas sujetos a contratos temporales. La rotación no sólo recorre el camino del empleo temporal al desempleo sino que, además, genera una movilidad muy alta en el mercado de trabajo ya que los trabajadores sufren cambios permanentes en lo relativo a la actividad.
  • Otra percepción de precariedad es la retribución salarial que se obtenga por el trabajo realizado y que muchas veces resulta insuficiente para cubrir las necesidades mínimas vitales que permitan a una persona poder vivir de forma autónoma.
  • La jornada de trabajo que se tenga y el calendario anual laboral también puede ser percibido como síntoma de precariedad cuando muchas personas tienen que trabajar a tiempo parcial diario lo que les impide lograr la retribución necesaria o tener en cambio que trabajar jornadas de trabajo muy superior a la legal para poder conseguir el salario necesario como consecuencia de tener un sueldo muy bajo.
  • También se considera precariedad la que sufren aquellos trabajadores que no son dados de alta en la Seguridad Social y por tanto carecen de las prestaciones que les da derecho a quienes están protegidos por la Seguridad Social.

Trastornos en la salud generados por la precariedad en el trabajo[editar]

La precariedad laboral puede producir un aumento del sufrimiento psicológico y un empeoramiento de la salud y calidad de vida de las personas que dependen del trabajo o de la carencia del mismo. La incertidumbre sobre el futuro, que presenta el trabajo precario altera el comportamiento social del individuo, porque aumenta las dificultades para conformar y afianzar identidades individuales y colectivas en torno al trabajo.

La estabilidad en el empleo es uno de los elementos que más se valoran por parte de los trabajadores. Así que el trabajo temporal es percibido como una anomalía, y si persiste en el tiempo se percibe, en el colectivo en el cual trabaja, como una persona estigmatizada, con intereses y solidaridades opuestas. Las personas con trabajo precario se sienten permanentemente inseguras, porque sienten la amenaza abstracta de pérdida de empleo o las amenazas concretas de pérdida de ciertos aspectos del trabajo que son valorados muy positivamente, como la carrera profesional, las retribuciones, el estatus, etc[4]

Grupos sociales afectados por precariedad laboral[editar]

La precariedad laboral es un conjunto de inactividad, desempleo, eventualidad, empleo forzoso a tiempo parcial, economía sumergida que afectan más a las mujeres que a los varones, a los jóvenes en mayor medida que a los mayores, e inciden más en unas regiones que en otras. Asimismo, hay que destacar la grave situación de algunos colectivos como los parados de larga duración mayores de 40 años, las minorías étnicas o de inmigrantes y las personas con discapacidad.[5]

Precariedad en las mujeres inmigrantes[editar]

Las mujeres inmigrantes son un colectivo en doble desventaja por su doble condición, una de mujer y otra de extranjera. Se sitúa como uno de los colectivos que más atención necesita para su inserción social y laboral para poder equipararse en la misma sociedad a otros colectivos en igualdad de condiciones. La llegada a una sociedad de recepción está marcada por desigualdades tanto en recursos básicos, como en condiciones laborales y de vida, que afectan a la manera en que se desarrollan las personas en este nuevo entorno. Concretamente, dentro del colectivo diverso de extranjeros, la inmigración femenina tiene características particulares que son poco tomadas en cuenta cuando se analizan los fenómenos migratorios.[6]

Actualmente el fenómeno de las migraciones de mujeres en Europa no solo viene dado por sus grandes cifras sino por el protagonismo que ha ido adquiriendo tanto a nivel económico como social en los países receptores. Por lo general suelen ser las pioneras en la familia en iniciar la marcha a otro país para preparar la llegada del resto de los miembros de la familia. En muchas ocasiones se obvia este hecho y se masculiniza

Las actividades productivas que desarrolla este colectivo suelen ser ocupaciones discriminadas por el género, puestos de trabajo que anteriormente ejercían mujeres de la sociedad de acogida. En la actualidad la mayoría de ellas trabaja como proveedoras de servicios a partir del rol femenino tradicional, ya sea por el cuidado de personas como del hogar.

Las mujeres suelen insertarse laboralmente en el sector de servicios (en muchos casos como internas) teniendo trabajos mal remunerados, temporales, flexibles y largas jornadas en un régimen laboral irregular.[7] Por lo general suelen ser trabajos desprestigiados por la sociedad receptora.

Estadísticas:[8]

Distribución del trabajo por sexo.

  • Unidades:Miles de personas
Varones: Valor absoluto Varones: Porcentaje Mujeres: Valor absoluto Mujeres: Porcentaje
Trabajadores de servicios de salud y cuidado de personas 244.0 19.4% 1014.1 80.6%
Trabajadores no cualificados en servicios (excepto transporte) 321.3 18% 1468.3 82%

Cabe destacar que actualmente, el grupo de mujeres con permiso de trabajo es menor que al de hombres.


Ocupados por nacionalidad y sexo.

  • Unidades:Miles de personas
Española (2011) Extranjera: total (2011)
Varones 8641.3 1220
Mujeres 6793.2 1163.3


Tasas de actividad por nacionalidad y sexo.

Española (2011) Extranjera: total (2011)
Varones 65.13% 82.84%
Mujeres 50.19% 69.75%

Toda esta situación economica-social releva a las mujeres a una situación de desigualdades y exclusión social.

“«Mujeres e inmigradas» emergen como el equivalente sistemático del proletariado que se desarrolla fuera de los países de origen. Además y por otra parte, las demandas de la fuerza de trabajo del máximo nivel profesional y gerencial, en las ciudades globales, son tales, que los modos corrientes de manejar las tareas y los estilos de vida domésticos se vuelven inadecuados. Como consecuencia estamos observando el retorno de las llamadas «clases de servidumbre», compuestas en su mayoría por inmigradas y mujeres migrantes.”[9]

Consecuencias en las relaciones laborales de la precariedad[editar]

La precariedad puede conllevar a una ausencia de derechos laborales y sociales porque la contratación en precario desregula las normas, es decir se eliminan o mitigan y en consecuencia se vacían las relaciones laborales de derechos democráticos.

En la economía capitalista globalizada, sólo se logra el pleno empleo si el trabajador y sus representantes admiten que, no se pueden poner rigideces normativas a que cualquier persona en edad de trabajar o que forme parte de la población activa tiene que estar dispuesta a emplearse en los empleos que ofrezca el mercado, en el lugar que el mercado determine y al precio que determine ese mercado.

Precariedad laboral y siniestralidad[editar]

Las estadísticas de siniestralidad laboral indican que la incidencia de accidentes de trabajo es más alta entre la población con trabajo precario que las que tienen empleo estable, por desconocimiento y aplicación de las normas de seguridad de los trabajadores precarios y la realización a cargo de éstos de las actividades más nocivas y peligrosas.

El precariado, nueva clase social[editar]

El precariado es una expresión tomada del estudio de la Fundación Friedrich Ebert, vinculada al partido socialdemócrata alemán SPD un neologismo, cuyo título en castellano puede traducirse como "la sociedad en transformación". Hace referencia a personas con contratos de trabajo temporales, o que pasan largas temporadas en el desempleo, con bajos salarios cuando trabajan, sin formación y sin redes familiares.[10]

El término fue introducido en el debate político español en la campaña electoral de las elecciones legislativas de 2008 por Gaspar Llamazares. Según éste, sería una clase social, compuesta en España por once millones de trabajadores con empleo precario, con menos de 1.000 euros mensuales y horarios enormes, en la que se incluyen tanto personas de nacionalidad española como inmigrantes. Como concepto ha recibido diversas críticas.[11] La elección de la cantidad de 1000 euros mensuales se hace como referencia al término mileurista, y la terminación en -ariado alude inequívocamente a la categorización clásica (en términos marxistas) de proletariado en la primera y segunda Revolución industrial, que se suele considerar obsoleta a partir de la Tercera revolución industrial.

Véase[editar]

Referencias[editar]

  1. Precariedad laboral y caída salarial. El mercado de trabajo en la Argentina post convertibilidad Clara Mareticorena. 7º Congreso Nacional de Etudios del Trabajo
  2. La construcción del empleo precario.Dimensiones, causas y tendencias de la precariedad laboral Miguel Laparra Navarro. Informe de la Fundación FOESSA para Cáritas
  3. Materiales de reflexión contra la precariedad Desiderio Carter Edita: CGT Comisión Confederal febrero de 2004
  4. La precariedad laboral, explotación de los trabajadores Documento de la Archidiócesis de Madrid
  5. Jóvenes. La nueva precariedad laboral. Informe. Monografías.com. Esteban Sánchez Moreno. Departamento de Sociología. Universidad Complutense de Madrid
  6. [Nash, M. (2005) Doble alteridad en la comunidad imaginada de las mujeres inmigradas. En Mary Nash, Rosa Tello y Núria Benach (eds.), Inmigración, género y espacios urbanos. Los retos de la diversidad. Barcelona: Ediciones Bellaterra].
  7. [Solé, C. (2000). Inmigración interior e inmigración exterior. Papers, 60: 211-224].
  8. [1], Institut Nacional d'Estadística.
  9. [Sassen, S. (2003). Contrageografías de la globalización. Género y ciudadanía en los circuitos transfronterizos. Madrid: Traficantes de sueños].
  10. El regreso de la lucha de clases - El peligro del precariado, El País, 21/2/2012
  11. Pedro González-Trevijano Rector de la Universidad Rey Juan Carlos El «precariado» La Voz de Galicia, Jueves 6 de marzo de 2008.

Enlaces externos[editar]