Preadolescencia

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Se entiende como preadolescencia generalmente a un individuo entre 11 y 13 años, sin embargo su desarrollo varía en cada persona. Se caracteriza por ser la etapa entre la niñez y la adolescencia.

En la preadolescencia, el niño experimente cambios biológicos y sociales, así como transformaciones cognitivas que le van a permitir enfrentarse a las tareas intelectuales propias de un adulto, el comienzo de este período está caracterizado por la aparición de las operaciones concretas, mientras que lo que caracteriza su final es la aparición del pensamiento formal.[1]

Características principales[editar]

En estos años, el ritmo de crecimiento disminuye, se sigue creciendo pero más lentamente. En las niñas comienza la pubertad antes, por lo que es frecuente encontrar a estas más desarrolladas que los niños. El cuerpo de los preadolescentes ya no es como el de un niño, pero tampoco llega a desarrollarse como el del adolescente.[2]

  • Duelo por el cuerpo y por la relación infantil con los padres
  • Reestructuración del esquema e imagen corporal
  • Ajustes a emergentes cambios sexuales físicos y fisiológicos
  • Estímulo de las nuevas posibilidades que abren estos cambios
  • Necesidad de compartir los problemas con los padres
  • Fluctuaciones del ánimo
  • Fuerte autoconciencia de necesidades
  • Capacidad de evaluar mayores méritos y debilidades
  • El juego mantiene su importancia
  • La disciplina se acepta con exigencia de derechos y preocupación por la justicia
  • Afirmación a través de oposición
  • Curiosidad investigativa, interés por el debate
  • Relaciones grupales con el mismo sexo
  • Movimientos de regresión y avance en la exploración y abandono de la dependencia

En la preadolescencia, el niño oculta sus pensamientos ante los adultos, es en ocasiones, agresivo y apasionado en la defensa de sus intereses. Confía más en sus amigos que en los adultos. En el comportamiento de los preadolescentes predominan las contradicciones porque por un lado mantienen conductas infantiles, mientras que por el otro, comienzan a dar indicios de independencia que llegaran a realizarse en la adolescencia (Tello, 1995)

Psicología del desarrollo[editar]

Los niños preadolescentes tienen una visión diferente del mundo de los niños más pequeños de forma significativa:

  • Tiene un sentido más desarrollado de mirar hacia el futuro y ver los efectos de sus acciones (a diferencia de la primera infancia donde los niños muchas veces no se preocupan por su futuro).
  • Expectativas de empleo más realistas.
  • A menudo tienen más tareas, como ayudar en la casa.
  • Ver las relaciones humanas de manera diferente (captar el lado imperfecto y humano de las figuras de autoridad).
  • Sentido de auto-identidad.
  • Sentimientos de independencia.
  • Opinión propia acerca de la moralidad.
  • Pensamientos y acciones más maduras.
  • Son responsables de sus hermanos menores y familiares, como cuidado de niños.
  • A menudo comienza a experimentar Limerencia (el amor).
  • Puede comenzar preocuparse por su apariencia y lo que están usando.
  • Mayor exposición a la cultura popular : internet, programas de televisión, películas, moda, tecnología, música.
  • Miedo a los secuestros, los medios de comunicación y eventos de miedo, en oposición a las cosas de fantasía (las brujas, monstruos, fantasmas).
  • Cambios de humor.

Grupo de pares[editar]

Es en esta etapa del desarrollo donde se inicia la identificación con el grupo de pares. Los preadolescentes comienzan a desligarse poco a poco de sus padres para comenzar a experimentar la sensación de pertenecía a un grupo. Ahora personas externas a la familia van a tener mayor influencia en la formación de la personalidad del individuo. La separación de los padres trae consigo conflictos entre el preadolescente y las figuras de autoridad.

Los sentimientos de amistad producen una gran satisfacción, la estima personal y amplían el campo de actuación social, provocando seguridad en uno mismo. Estos conceden una gran importancia a percibirse y ser visto como un individuo socialmente integrado por lo que busca y acepta voluntariamente su pertenencia a un grupo. Por otro lado, la falta de amigos o el fracaso en lograr un grupo social, provoca sentimientos de inseguridad e inestabilidad social, lo que afecta la autoestima.[3]

Desarrollo emocional en preadolescentes[editar]

Los niños y niñas que atraviesan la preadolescencia, aprenden a regular sus emociones observando las actuaciones de sus propios padres o de los adultos de su entorno inmediato. Por esto, cuando los padres de familia y los docentes adquieren competencias emocionales apropiadas, están en mejores condiciones de contribuir a un mayor desarrollo de las competencias emocionales en sus hijos y alumnos. Los niños se van formando en madurez emocional en la medida que los padres les enseñen y practiquen con ellos, considerando aspectos tales como ser abiertos, expresar sentimientos, evitar juegos de poder, ser sinceros, comprender temores y dudas, enseñarles a defenderse emocionalmente, ser pacientes.[4]

Las mujeres suelen ser más vulnerables a experimentar y expresar síntomas emocionales frente a las condiciones de adversidad familiar que los hombres. Esta vulnerabilidad contribuye a que en la adolescencia las mujeres tiendan a reaccionar a eventos estresantes con estados afectivos negativos. Se encuentra mayor evidencia de dicha vulnerabilidad en la adolescencia debido a que hay una mayor cantidad de estresores a los que deben enfrentarse. Entre los factores que influencian en la mayor vulnerabilidad de las pre-adolescentes se encuentran: el interés en sus relaciones interpersonales, mayor empatía con el sufrimiento de los demás, tendencia a la metacognición y a enfocarse a en sí mismas como estilo de afrontamiento. Además, tienen una autoestima frágil y dependiente en la imagen corporal.[5]

Crisis en la preadolescencia[editar]

Insatisfacción corporal[editar]

Se trata de una etapa de suma importancia, donde se presentan cambios sustanciales de desarrollo corporal, cerebral, sexual, emocional y social, esta etapa se encuentra delimitada para las mujeres de los 9 a 12 años y para los varones de los 10 a los 13 años. Se ha considerado que los cambios psicológicos y físicos durante la pre-adolescencia se vinculan con la imagen negativa del cuerpo, conductas alimentarias no saludables, dieta y la presencia de insatisfacción corporal. Éstas conductas, al ser realizadas por niños y pre-adolescentes puede tener como consecuencia retraso en el crecimiento, pubertad tardía, fatiga, problemas gastrointestinales, deficiencias nutricionales, lesiones óseas y TCA en el futuro. Las principales variables que tienen relación en el desarrollo de la insatisfacción corporal son los factores socioculturales como la familia, principalmente la percepción que tienen los niños y pre-adolescentes de las actitudes y comportamientos relacionados con el peso y la alimentación de los miembros de su familia; los pares dando relevancia a las burlas y criticas relacionadas con el peso y la apariencia que pueden favorecer la insatisfacción corporal y los medios de comunicación que establecen las normas de apariencia.[6]

Consumo de marihuana e inhalables[editar]

El consumo de marihuana y otros inhalantes son una derivación del consumo de drogas legales a las cuales tienen mayor acceso como el tabaco y el alcohol. El consumo de drogas legales configura el aprendizaje para el consumo de drogas ilegales, es decir, que sin el consumo de drogas legales, es poco probable que se dé el consumo de drogas ilegales. Existe una fuerte relación entre el consumo de drogas y un autoconcepto negativo del consumidor, especialmente sus percepciones acerca de su vida familiar. Una relación distante entre padres e hijos es un factor de gran influencia para el consumo de drogas en estas edades debido a que los pre-adolescentes en esta situación son más vulnerables a ceder ante la presión grupal y a tener deseos de experimentar pese al daño que las drogas les pueden ocasionar.[7]

Véase también[editar]