Porque te vi llorar

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda
Porque te vi llorar
Título Porque te vi llorar
Ficha técnica
Dirección
Protagonistas Pastora Peña, Manuel Arbó, Eloísa Muro, Luis Peña
Ver todos los créditos (IMDb)
Datos y cifras
País(es) España
Año 1941
Duración 80 min.; (blanco y negro).
Compañías
Productora Cifesa
Ficha en IMDb

Porque te vi llorar es una película española dirigida por Juan de Orduña e interpretada por Pastora Peña y Manuel Arbó. Se estrenó en 1941.

Argumento[editar]

En pleno delirio victorioso, mientras media España comienza a pagar las culpas de los delitos cometidos durante el delirio republicano, los jóvenes y no tan jóvenes hijos de las clases pudientes que han dado y dan forma a las fuerzas militares del nuevo régimen que habrá de durar cuarenta años se disponen a iniciar una carrera de imparables ascensos en la esfera social y económica. Sin embargo, entre esas filas borrachas de victoria quedan aún genuinos salvadores de la patria como el joven protagonista de esta historia, hijo de buena casa, católico como el que más, falangista de pro, quien, conmocionado por las lágrimas y las intenciones suicidas de una chica a la que pretendió en tiempos pretéritos y que fue más tarde violada por la horda roja decide casarse con ella y entregar su muy noble apellido al hijo nacido de semejante tropelía.

Comentario[editar]

Aunque pueda parecer un argumento propio de Edward D. Wood Jr., Porque te vi llorar es uno de los grandes éxitos del cine español de posguerra y una de las cimas de ese modelo de películas con las que la productora Cifesa, la preferida del régimen, pretendía exaltar hasta límites enfermizos los supuestos valores de su “cruzada contra el judeobolchevismo ateo” que tanto daño había hecho a España. Pura política ficción para regodeo de los vencedores, espanto de los vencidos, que como no puede ser de otra forma aparecen como malos, malísimos. Deleite de ese público neutral que lo mismo se apunta a un melodrama posbélico dulzón que a un romance entre un apuesto español y una diligente filipina. Huelga decir que la película obtuvo un éxito memorable, que su director, el no por franquista menos eficaz Juan de Orduña, alcanzó una gloria profesional más que duradera y que de ahí en más no fueron pocos los niños y adolescentes del franquismo (más aún si pertenecían al sexo femenino) que cambiaron en su imaginario de pesadillas al legendario hombre del saco por el mucho más miliciano tricolor. Toda una pieza de museo.