Pintura de los Países Bajos

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La ronda de noche, de Rembrandt (1642), óleo sobre lienzo, 359 x 438 cm, Rijksmuseum.

La pintura de lo que actualmente son los Países Bajos comenzó a cultivarse a finales de la Edad Media. Hasta 1830, los holandeses y los flamencos son vistos en general como un solo pueblo. Debido a las guerras religiosas y la Guerra de los Ochenta Años, comenzó lentamente a diferenciarse entre ellos. Por lo tanto, históricamente el arte holandés y el flamenco son difíciles de separar.

Edad Media[editar]

Artistas del Renacimiento, como Brueghel, son considerados flamencos, incluso aunque hayan nacido en lo que actualmente son los Países Bajos. Hay algunos artistas anteriores al siglo XVII que son indiscutiblemente holandeses. Así, por ejemplo, los hermanos Limbourg, tres miniaturistas del gótico internacional famosos por su obra para el duque de Berry. Igualmente de la etapa final del gótico son Albert van Ouwater, a quien se considera fundador de la escuela de Haarlem, maestro del más famoso Geertgen tot Sint Jans, cuya obra más conocida es quizá el altar para la capilla de los Caballeros de San Juan (Haarlem). surrealista avant la lettre.

Renacimiento[editar]

Durante este período gótico y el posterior Renacimiento, los Países Bajos comenzaron a experimentar un desarrollo artístico notable, sobre todo en pintura. El más original pintor de la época era El Bosco, cuya obra aún es objeto de análisis y debate, por su fantasía que muchas veces resulta. Jan van Scorel representa la importación del estilo italiano en los Países Bajos. El retratista Antonio Moro y Martin van Heemskerck fueron alumnos suyos. Otro mayor fue Jan van Eyck.

Barroco: la Edad de Oro[editar]

A finales del siglo XVI, muchos pintores de Flandes huyeron a los Países Bajos septentrionales, por razones religiosas y también porque estaban creciendo económicamente. Ambas regiones tuvieron en esta época una Edad de Oro de la pintura por la enorme cantidad y calidad de sus pintores y diversidad de escuelas pictóricas.

El caravagismo que comienza a difundirse a principios del siglo XVII por Italia llega a los Países Bajos a través de los tenebristas de la llamada Escuela de Utrecht. Entre ellos estuvo Abraham Bloemaert.

La independencia de las Provincias Unidas consolidó la existencia de una burguesía mercantil fuerte, que era ahora la principal demandante de cuadros de caballete; la iglesia y la nobleza ya no eran, pues, los principales clientes del artista plástico. Este tipo de clientela burguesa tenía un gusto distinto, expresado en la preferencia por temas que hasta entonces habían sido secundarios a la pintura de historia: el paisaje, los retratos, el bodegón y la escena de género que pretende representar la vida cotidiana. El más famoso pintor holandés fue Rembrandt, pero hubo otros muchos en diversos lugares de la geografía holandesa. En Haarlem trabajaron Frans Hals, el flamenco Adriaen Brouwer, Adriaen van Ostade y Gerard ter Borch, con una producción de obras de carácter realista. En la católica La Haya vivieron Jan van Goyen y Jan Steen. La escena de género intimista alcanza todo su esplendor con los artistas de Delft Pieter de Hooch y, sobre todo, Jan Vermeer.

Mujer y sirvienta en un patio, obra de Pieter de Hooch, h. 1660-1665, óleo sobre lienzo, 73,7 × 62,6 cm, Museo del Ermitage, San Petersburgo.

Algunos de los grandes pintores holandeses del siglo XVII son:

Siglo XVIII[editar]

Los artistas holandeses del siglo XVIII son menos conocidos. Tan solo destacaría la pintura de paisaje, en especial las marinas. Los gustos europeos cayeron bajo la órbita del rococó francés, que cultivaba un tipo de pintura muy diferente a la tradicional holandesa, y que tendría sus mejores representantes en Fragonard y Boucher. Tampoco brilló especialmente en las filas del neoclasicismo dieciochesco; Holanda continuó pintando bodegones florales, paisajes y escenas de género, cultivando su propio mercado.

Siglo XIX[editar]

En el siglo XIX destacaron algunos pintores aislados. Así, Pieter van Os, a quien gustaba tener animales como tema de sus pinturas; o el pintor y fotógrafo George Hendrik Breitner. Sólo a finales de este siglo apareció un pintor holandés de verdadera importancia a nivel internacional, Vincent van Gogh quien, sin embargo, desarrolló lo principal de su producción en Francia.

Siglo XX[editar]

En el siglo XX, los Países Bajos produjeron muchos buenos pintores. Entre ellos Piet Mondrian, cuya abstracción se elaboró a partir de la retícula cubista, a la que progresivamente redujo a trazos horizontales y verticales que encierran planos de color puro. Por su simplificación, el lenguaje del neoplasticismo, nombre que dio a su doctrina artística, satisfacía las exigencias de universalidad del artista (véase De Stijl). Mondrian se encuentra entre la vanguardia de la pintura no figurativa.[1]

En el periodo de entreguerras, Theo van Doesburg, después de haber sido uno de los principales defensores del neoplasticismo, renovó de manera decisiva el arte abstracto al mantener que la creación artística sólo debía estar sometida a reglas controlables y lógicas, excluyendo así cualquier subjetividad. Kees Van Dongen se enmarca dentro de un estilo expresionista.

En este siglo vivieron también algunos de los miembros del movimiento CoBrA, incluidos Karel Appel y Corneille.

Referencias[editar]

  1. «Piet Mondrian», Galería Tate, publicado en Ronald Alley, Catalogue of the Tate Gallery's Collection of Modern Art other than Works by British Artists, Tate Gallery and Sotheby Parke-Bernet, Londres 1981, pp.532-3. Obtenido el 18-12-2007.

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