Piedras de Ica

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Piedra de Ica donde puede verse una operación quirúrgica.

Las Piedras de Ica son una colección de piedras del tipo andesita provenientes del Perú, que la ciencia considera un fraude. Estas piedras se caracterizan por estar decoradas con supuestos antiguos dibujos de dinosaurios y artefactos tecnológicos avanzados.[1] Los estudios científicos nunca han determinado la procedencia de las piedras de los estratos originales ni han detectado señales de antigüedad en las marcas, lo que sería normal tras miles de años, por lo que se concluye que las marcas se han realizado recientemente considerándose un fraude.

Historia[editar]

Fue Javier Cabrera quien dio a conocer estas piedras. Este médico peruano dice haber recibido una supuesta extraña piedra grabada como regalo de cumpleaños. Posteriormente Cabrera dice que identificó el grabado como un dibujo de un pez que se había extinguido hacía millones de años.

Las piedras llamaron la atención de Carlos y Pablo Soldi, dos coleccionistas de objetos de este tipo que no habían conseguido que la comunidad arqueológica se interesara con sus conclusiones, pero encontraron en Cabrera un aliado para su causa. Los Soldi le vendieron 341 piedras similares. Igualmente Cabrera también dice haber encontrado en seguida otro proveedor, llamado Basilio Uchuya. De éstas y otras fuentes, y durante los siguientes treinta y cinco años, habrían obtenido más de 15.000 piedras grabadas.

Sin embargo a pesar de que han tratado de decir que estas piedras son antiguas, la comunidad científica tras estudiarlas, ha demostrado que son un fraude.

Las piedras[editar]

Supuesto mapa del hemisferio oriental de la Tierra en eras remotas.

Las piedras representan una amplia variedad de escenas: dinosaurios, tecnología avanzada, cirugías, mapas, y hasta pornografía. Si bien estas escenas pueden ser ambiguas, muestran conocimientos de cosas que, según la ciencia moderna, son totalmente anacrónicas (ver Oopart). Todo esto ha llamado la atención de gente que tiende a dudar de la ciencia moderna, como algunos creacionistas, y los que buscan justificaciones históricas para la ufología.

Cabrera describió muchas de las escenas en un ensayo, para poder contar la historia de la supuesta civilización que, según él, había creado las piedras. Creía que estas tecnologías antiguas pertenecieron a lo que él llamó el Hombre del Gliptolítico, una supuesta raza extraterrestre. Según la historia descrita por Cabrera, esta raza habría llegado hace mucho tiempo, el suficiente como para coexistir con los dinosaurios, y creó genéticamente al hombre moderno. Algún tiempo después, se habrían marchado a otro planeta, antes de que ocurriera alguna catástrofe planetaria.

En la actualidad aún sigue el comercio de piedras que pueden encontrarse en Lima, Ica, Ocucaje, Santiago y otros municipios del departamento de Ica, y de manera internacional por Abraham Veciana.

La mayor colección de piedras puede verse en Ica, en la plaza de armas de la ciudad.

Datación[editar]

Según se dice, estas piedras fueron encontradas en cuevas y corrientes de agua. Pero al ser rocas y no contener ningún material orgánico, no se les puede aplicar la datación por carbono 14. Además, los lugares donde supuestamente se hallaron no han sido revelados, con lo que tampoco es posible averiguar su edad basándose en su estrato geológico.

Los grabados pudieron generarse en el momento de formación de las rocas por lo que serían de la misma época, cosa imposible pues las rocas son mucho más antiguas que los hechos en ellas dibujados, por lo que deben haberse grabado en un momento posterior. La única forma de datar la antigüedad de los grabados es por comparación con los estratos donde se encontraron (midiendo la capa de sedimentos encima se puede saber el tiempo que llevan en ese lugar), o por medición de su alteración natural por el paso del tiempo, aunque esta forma de datación es menos precisa.

Neil Steede, un arqueólogo que investigó las piedras de Ica para "Los Misteriosos Orígenes de Hombre" (una película que intenta demostrar que el hombre apareció mucho antes de lo que se cree actualmente), no encontró ninguna capa de corrosión química sobre los grabados, por lo que dice que los grabados eran recientes.

Las piedras fueron protagonistas de publicaciones en varias lenguas durante este período, como el texto de Robert Charroux "L'Enigme des Andes", publicado en 1974. En 1975 J. J. Benítez escribió el libro "Existió otra Humanidad", el cual se basa en los "datos" obtenidos en estas piedras.[2] [3] En 1976, el propio Javier Cabrera publicó "El mensaje de las piedras grabadas de Ica", donde exponía sus tesis sobre las piedras. También los libros "Miracles of the Gods: A Hard Look at the Supernatural" (1975), "In Search of Ancient Gods: My Pictorial Evidence for the Impossible" (1976) y "According to the Evidence" (1977) de Erich von Daniken recogían el caso.

En 1977, en los documentales de la BBC "Pathway to the Gods" y "The Case of the Ancient Astronauts" se le hizo una entrevista a Basilio Uchuya, que fabricó una "auténtica" piedra de Ica con el taladro de un dentista y añadió la capa exterior cociendo la piedra en un horno con estiércol de vaca, todo ello en un tiempo récord. Sin embargo, en 1996, se publicó otro documental de la BBC con un análisis escéptico sobre las piedras.

El aumento de atención sobre el caso llevó a las autoridades del Perú a detener a Basilio Uchuya. Según la ley peruana, es ilegal vender descubrimientos arqueológicos. Basilio negó que las hubiera encontrado y reconoció que eran falsificaciones que él y su esposa habían creado. Así, no fue castigado, y siguió vendiendo las piedras a los turistas como baratijas. Confirmó que las había falsificado durante una entrevista con Erich von Däniken en 1973,[4] pero se retractó durante una entrevista posterior con un periodista alemán. Los creyentes en la veracidad de las piedras sin embargo creen que no obstante, la explicación del fraude no tendría en cuenta la edad de Basilio ni el tiempo que requiere fabricar una de estas piedras. El huaquero podría haber hecho, en toda su vida, unas 10.000; pero éstas no se acercan en número a las 40.000 que se han catalogado hasta ahora. Sin embargo, hay que tener en cuenta que a pesar de la poca confianza y el escaso incentivo económico que pudiera tener Basilio para falsificar las piedras, no era el único proveedor, y no todas las piedras muestran los anacronismos que las hacen tan discutibles.

Los creyentes igualmente indican que en el año 1966, Santiago Agurto Calvo, arquitecto y ex rector de la Universidad Nacional de Ingeniería (Perú) de Lima también habría recolectado numerosas piedras durante años, ya que poseería una colección de piedras grabadas, extraídas, según se dice, de diversos enterramientos pertenecientes a las culturas Paracas, Ica, Nazca y Tiahuanaco; lo que según los creyentes sería un hecho que confirmaría la sacralización de que fueron objeto las piedras por parte de estas culturas. Sin embargo estos indicios al no ser probados no han valido para despertar el interés de la comunidad científica para que se investiguen nuevamente estos hallazgos arqueológicos que ya fueron identificados como fraudulentos.

Fraude[editar]

Estegosaurio

El investigador español Vicente París, tras cuatro años de investigaciones, ofreció en 1998 las evidencias que demostraron que las piedras son realmente un fraude. Entre las pruebas presentadas por este investigador se encuentran microfotografías de las piedras que muestran restos de pinturas actuales, así como el uso de papel de lija.[5]

Otros análisis que apoyan la existencia del fraude, es que entre los grabados que muestran estas piedras, las imágenes de dinosaurios solo representan a los dinosaurios más conocidos y populares en la época que fueron dadas a conocer (triceratops, tiranosaurio, brontosaurio, styracosaurus, estegosaurio y el pteranodon (el más conocido representante de los pterosaurios), y se comete el error de juntar dinosaurios de diferentes periodos geológicos y lugares de la tierra; además de errores anatómicos y fisiologicos en estos animales. Por ejemplo, algunas de estas piedras representan escenas en las que humanos practican cesáreas a dinosaurios y otros reptiles, siendo que éstos son ovíparos, o se muestran dinosaurios sauropodomorfos atacando y devorando a seres humanos, siendo que éstos son herbívoros. Otros argumentos en contra de estas piedras exponen la incongruencia entre la tecnología representada en las piedras y la calidad técnica de las mismas, suponiendo que ambas provienen de una misma cultura.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

  1. Sierra, Javier (Septiembre 1994). «Las piedras grabadas de Ica: un enigma a debate». Más Allá de la Ciencia (Madrid) (Monográfico Nº 10):  pp. 102-104. 
  2. ¿Existió otra humanidad? J.J. Benítez
  3. Bajar libro de J.J. Benítez
  4. Coppens, P (October 2001). «Jurassic library - The Ica Stones». Fortean Times. http://www.forteantimes.com/features/articles/259/jurassic_library_the_ica_stones.html.  Available without registration at philipcoppens.com
  5. París, Vicente (1998). «Las piedras de Ica son un fraude». Año Cero. 

Bibliografía[editar]

  • Cabrera Darquea, Javier (1976). El mensaje de las piedras grabadas de Ica. Lima: Inti Sol editores. 
  • Charroux, Robert (1982). Archivos de otros mundos. Barcelona: Plaza & Janés. ISBN 84-01-39006-0. 
  • Olazar Benguria, Maria del Carmen (2007). La verdad sobre las piedras de Ica. Editorial Sirio. ISBN 9788478085668. 

Enlaces externos[editar]