Piedra movediza de Tandil

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Piedra Movediza.

La Piedra Movediza de Tandil fue una roca de aproximadamente 300 toneladas que se localizaba en la ciudad bonaerense de Tandil. La particularidad de dicha mole de granito fue que logró mantenerse en equilibrio al borde de un cerro hasta el día de su caída definitiva, el jueves 29 de febrero de 1912 entre las 5 y las 6 de la tarde (sin haberse podido determinar el momento exacto) y aparentemente sin testigos directos en el preciso momento de su derrumbamiento.[1]

Se cree que su caída fue un acto de vandalismo o producto de las vibraciones provocadas por las explosiones en las canteras cercanas.

La piedra original se encuentra en la base del cerro, partida en tres grandes pedazos. Desde 2007 existe una réplica ubicada exactamente en el mismo lugar, siendo el mayor símbolo de la ciudad de Tandil. El predio recibió el nombre de Parque Lítico La Movediza.

Ubicación[editar]

Estaba ubicada en el cerro La Movediza. Sus coordenadas geográficas son: 37°18′34″S 59°10′00″O / -37.30944, -59.16667Coordenadas: 37°18′34″S 59°10′00″O / -37.30944, -59.16667

Caída[editar]

El 29 de febrero de 1912 se cayó, su base consistía en un punto pequeño que hacía contacto con un vértice redondeado.[2] En su caída rodó barranca abajo hasta la ladera del cerro donde se partió en varios trozos.

Existieron varias teorías que hablaron de supuestos atentados por parte de los canteristas, que se molestaban con la presencia de turistas, o una supuesta orden de Juan Manuel de Rosas (ex gobernador de la provincia de Buenos Aires) de tirarla pero, a pesar de usar una yunta de bueyes para lograrlo, no consiguieron su objetivo.

También se analizó la posibilidad que la onda expansiva provocada por los barrenos de las canteras locales hayan terminado por desgastar la base donde se sustentaba la piedra.

Otra posibilidad pudo haber sido que los turistas arrojaban botellas en su base para que el movimiento de las piedras las quebrara y esto derivó en la caída de la misma.[3]

Leyenda[editar]

Era el principio de los tiempos. El Sol y la Luna eran marido y mujer: dos dioses gigantes, tan buenos y generosos como enormes eran. El Sol era el dueño de todo el calor y la fuerza del mundo; tanto era su poder que de sólo extender los brazos la tierra se inundaba de luz y de sus dedos prodigiosos brotaba el calor a raudales. Era el dueño absoluto de la vida y de la muerte. Ella, la Luna, era blanca y hermosa. Dueña de la sabiduría y el silencio; de la paz y la dulzura. Ante su presencia todo se aquietaba. Andando por la tierra crearon la llanura: una inmensa extensión que cubrieron de pastos y de flores para hacerla más bella. Y la llanura era una lisa alfombra verde por donde los dioses paseaban con blandos pasos. Luego crearon las lagunas donde el Sol y la Luna se bañaban después de sus largos paseos. Pero los dioses se cansaron de estar solos: y poblaron de peces las aguas y de otros animales la tierra.¡Qué felices se sentían de verlos saltar y correr por sus dominios! Satisfechos de su obra decidieron regresar al cielo. Entonces fue cuando pensaron que alguien debía cuidar esos preciosos campos: y crearon a sus hijos, los hombres. Ahora ya podían regresar. Muy tristes se pusieron los hombres cuando supieron que sus amados padres los dejarían. Entonces el Sol les dijo: -Nada debéis temer; ésta es vuestra tierra. Yo enviaré mi luz hasta vosotros, todos los días. Y también mi calor para que la vida no acabe. Y dijo la Luna: -Nada debéis temer; yo iluminaré levemente las sombras de la noche y velaré vuestro descanso. Así pasó el tiempo. Los días y las noches. Era el tiempo feliz. Los indios se sentían protegidos por sus dioses y les bastaba mirar al cielo para saber que ellos estaban siempre allí enviándoles sus maravillosos dones. Adoraban al Sol y la Luna y les ofrecían sus cantos y sus danzas. Un día vieron que el Sol empezaba a palidecer, cada vez más y más y más... ¿qué pasaba?, ¿qué cosa tan extraña hacía que su sonriente rostro dejara de reír? Algo terrible, pero que no podían explicarse, estaba sucediendo. Pronto se dieron cuenta que un gigantesco puma alado acosaba por la inmensidad de los cielos al bondadoso Sol. Y el Dios se debatía entre los zarpazos del terrible animal que quería destruirlo. Los indios no lo pensaron más y se prepararon para defenderlo. Los más valientes y hábiles guerreros se reunieron y empezaron a arrojar sus flechas al intruso que se atrevía a molestar al Sol. Una, dos, miles y miles de flechas fueron arrojadas, pero no lograban destruir al puma, que, por el contrario, cada vez se ponía más furioso. Por fin uno dio en el blanco y el animal cayó atravesado por la flecha que entraba por el vientre y salía por el lomo. Sí, cayó, pero no muerto. Y allí estaba, extendido y rugiendo; estremeciendo la tierra con sus rugidos. Tan enorme era que nadie se atrevía a acercarse y lo miraban, asustados, desde lejos. En tanto el Sol se fue ocultando poco a poco; había recobrado su aspecto risueño. Los indios le miraban complacidos y él les acariciaba los rostros con la punta de sus tibios dedos. El cielo se tiñó de rojo... se fue poniendo violeta.., violeta. ... y poco a poco llegaron las sombras. Entonces salió la Luna. Vio al puma allá abajo, tendido y rugiendo. Compadecida quiso acabar con su agonía. Y empezó a arrojarle piedras para ultimarlo. Tantas y tan enormes que se fueron amontonando sobre el cuerpo hasta cubrirlo totalmente. Tantas y tan enormes que formaron sobre la llanura una sierra: la Sierra de Tandil. La última piedra que arrojó cayó sobre la punta de la flecha que todavía asomaba y allí se quedó clavada. Allí quedó enterrado, también, para siempre, el espíritu del mal, que según los indios no podía salir. Pero cuando el Sol paseaba por los cielos, se estremecía de rabia siempre con el deseo de atacarlo otra vez. Y al moverse hacía oscilar la piedra suspendida en la punta de la sierra.

La réplica[editar]

El día 17 de mayo de 2007 fue inaugurada oficialmente la réplica de la Piedra Movediza en el lugar donde antiguamente se encontraba, llamándolo Parque Lítico de la Piedra Movediza de Tandil, con la presencia de los entonces Presidente de la Nación Argentina, Dr. Néstor Kirchner, su esposa y Primera dama Cristina Fernández de Kirchner[4] y Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Ing. Felipe Solá y el Intendente del Municipio de Tandil Dr. Miguel Ángel Lunghi.

La réplica fue colocada a las 7:55 del día 13 de mayo, estando colocada exactamente en el punto de apoyo donde se mantuvo por siglos en un equilibrio inestable hasta el fatídico 29 de febrero de 1912.

Luego de meses de trabajo para la realización de la réplica, en el parque industrial de Tandil en donde trabajaron conjuntamente la UNICEN (Universidad del centro) de la Ciudad de olavarria e ITP Argentina S.A, una Empresa Quilmeña.En un gigantesco operativo de seguridad el día 12 de mayo, fue trasladada desde el Parque Industrial de Tandil hasta el Cerro, donde cientos de vecinos desplegaron banderas y se emocionaron a su paso sobre la Avenida Intendente José Emilio Lunghi.

Al llegar al pie del Cerro La Movediza fue recibida por una multitud de personas del barrio y de distintos puntos de la ciudad, que se concentraron en los alrededores del predio para observar la marcha de las tareas.

Más de dos horas y media demoró el emotivo viaje de la réplica, montada sobre el trailer de un camión y cubierta por completo. En el trayecto, personal de la Usina Popular y Municipal de Tandil y de la empresa Edgardo Vázquez, a cargo del traslado, debieron levantar cada uno de los cables de luz que se interponía en el camino.

El “operativo traslado” comenzó bien temprano, cerca de las 7 de la mañana, con los últimos retoques y los preparativos para la maniobra en el galpón de la empresa TMC Ingeniería, en el Parque Industrial.

Con las primeras luces del día llegaron el intendente Miguel Lunghi, funcionarios de todas las áreas y trabajadores de la empresa. Y poco después se fueron sumando medios periodísticos locales y nacionales y un importante número de vecinos, que siguieron las alternativas de lo que sucedía.

Cerca de las 10.30, la enorme piedra comenzó a ser retirada del galpón, con la utilización de una grúa. De inmediato fue colocado sobre el trailer del camión. Ni bien la réplica asomó hacia el exterior, los primeros aplausos y lágrimas pusieron emoción en medio de un gran despliegue de máquinas y hombres.

Tras girar por las calles internas del Parque, cerca de las 12, el camión transportando la réplica tomó por la Avenida Intendente José Emilio Lunghi. Luego de un lento viaje, la caravana retomó por la calle Dante Alighieri y finalmente arribó al pie del Cerro por calle Misiones, poco antes de las 15.

Más de un millar de vecinos se agolparon para tocar y ver de cerca la réplica que fue descubierta ante la aclamación de los presentes.

Esta roca forma parte del Parque Lítico La Movediza y es el emblema principal de la ciudad.

Véase también[editar]

Referencias[editar]

Enlaces externos[editar]