Pesca en España

De Wikipedia, la enciclopedia libre
Saltar a: navegación, búsqueda

La explotación de estos recursos marinos tiene una gran tradición en España. Ya en la Edad Media y la Edad Moderna, el comercio de sardinas, bacalao y boquerones en salazón, bonito en escabeche etc. estableció redes de conexión entre los puertos gallegos, cantábricos, suratlánticos o del levante, y las ciudades del interior.


Las aguas nacionales, definidas como las que discurren desde la costa hasta la línea exterior de 200 millas náuticas, que delimita la Zona Económica Exclusiva (ZEE), constituyen el Caladero Nacional. En el Caladero Nacional faena la mayor parte de la flota pesquera española en cuatro zonas pesqueras diferenciadas: Cantábrico-Noroeste, Golfo de Cádiz, Canarias y Mediterráneo. Se trata de flota de bajura, cuyos buques se encuentran en Censos que les posibilita faenar en zonas determinadas del Caladero y con artes o aparejos específicos, si bien existe un elevado número de unidades pesqueras de carácter artesanal.

La elevada demanda de productos pesqueros puso de manifiesto la insuficiencia de la producción pesquera del caladero nacional y propició el desarrollo de pesquerías en aguas exteriores y caladeros lejanos.

El Tratado de la Unión Europea establece que la pesca constituye una de las Políticas Comunes y que, por lo tanto, la Unión tiene competencia exclusiva en la materia. Las Comunidades Autónomas tienen competencia sobre la pesca que se realiza en aguas interiores, el marisqueo y la acuicultura, y en materia de ordenación del sector pesquero y de comercialización de los productos pesqueros, en desarrollo y ejecución del marco unitario. Este marco viene determinado por la Ley 3/2001, de 26 de marzo, Ley de Pesca Marítima del Estado.[1]

La actividad pesquera[editar]

Dentro de las políticas desarrollistas de las décadas del 1.950 al 1.970, España se puso como meta conseguir ser una potencia mundial en la obtención de recursos marítimos ( Labarta, 1985 y otros). La flota española conseguía grandes capturas en unos caladeros considerados libres, aunque para ello tuvieran que alejarse mucho de nuestra plataforma continental y faenar en aguas jurisdiccionales de otros países.

La pesca ha mantenido su importancia en España hasta la actualidad. Hasta los años 1980 los barcos españoles faenaban en caladeros de todo el mundo, apoyados en una flota de barcos congeladores. De esta forma se proporcionaba pescado a los mercados a unos precios relativamente bajos. Esto continuó así hasta que las naciones que veían como eran esquilmados sus recursos pesqueros sin ninguna compensación decidieron, en la Conferencia del Mar auspiciada por la ONU (Oya, 1995; Salvá, 1990) aumentar sus aguas territoriales hasta las 200 millas náuticas.[2]

A partir de entonces a España no le quedó otro remedio que negociar con los distintos países, acuerdos convenientes para las dos partes si quería seguir pescando en esas aguas. Estas negociaciones continúan actualmente con diversos países fuera del ámbito de la CE, puesto que en el ámbito interno de la CE, es la Comisión Europea la encargada de negociar las cuotas de pesca y los caladeros para todos los países que la integran, al entrar la pesca dentro de la política común. Al mismo tiempo la CE puede decretar vedas en determinados caladeros o restricciones pesqueras sobre algunas especies en peligro de sobreexplotación, como ha ocurrido con el boquerón en el Cantábrico, vedado durante algunos años para lograr su recuperación.

De todas formas, aún con los acuerdos que España ha conseguido con diferentes países el acuerdo de las 200 millas se saldó con: la pérdida de caladeros (por ejemplo, Noruega, Boston, Terranova, etc.); la desaparición de algunas pesquerías (como la del bacalao); programas de eliminación de grandes barcos; la constitución de innumerables empresas mixtas (muchos pescadores españoles trabajan bajo pabellón inglés, argentino, namibio, etc.), y la existencia de una flota con un carácter itinerante, que si no puede pescar en un caladero se marcha a otro que esté abierto.[2]

Los barcos españoles faenan a lo largo de todo el mundo, tanto en el Atlántico (Marruecos, Mauritania, Guinea-Bissau, Guinea-Conakry, Angola) como en el Pacífico oriental, aguas árticas y más recientemente en el Índico (Madagascar, Seychelles, Comores, Mauricio. ( ver el mapa de la imagen)[3]

El consumo de pescado en España[editar]

El consumo de pescado se sitúa cerca de los 40 kg/per cápita al año (FAO, 1998). España es el país del mundo donde más alimentos de origen marino consumen sus habitantes tras Japón, Noruega y Portugal, aunque las riquezas pesqueras de su plataforma continental están muy disminuidas debido a la sobrepesca. La acuicultura no cubre más que una pequeña parte de la producción total, aunque también es de notar que cada vez esa parte va siendo mayor.

Para abastecer los mercados el sector pesquero ha diversificado su área de trabajo, desembarcando en los puertos pescado fresco procedente de otros mares, ya sean de aguas internacionales o aguas jurisdiccionales de otros países con los cuales se ha llegado antes a un acuerdo de pesca. Así se desembarca pescado fresco o congelado del box irlandés, el Gran Sol, el banco sahariano, etc. (algo que se ha hecho posible gracias a los modernos sistemas de refrigeración a bordo, el desembarco de pescado y marisco congelado del África Austral, del golfo de Guinea, etc.); la importación de algunos productos; la importación de pescado capturado y transformado por empresas españolas o mixtas radicadas fuera de la CE (en Argentina, Chile, Namibia,etc) o la compra de animales vivos para su recría en algunas áreas del litoral (práctica extendida en el marisco). Actualmente se puede disponer de pescado, crustáceos, y moluscos en buen estado procedentes de cualquier parte del mundo[4]

La producción pesquera[editar]

En 1980, la producción pesquera de España ascendía a1,15 millones de t., distribuidas en un 75% de peces, un 20% de moluscos y un 5% de otras especies (MAPA, 1981) y en 1997 de 1,5 a 1,6 millones de toneladas.

Dentro de las diferentes especies que se pescan podemos destacar los jureles, caballas, sardinas boquerones (a pesar de sus problemas de sobrepesca) etc., el atún en sus diferentes variedades y merluza, gallo, rape, abadejo, etc. El mejillón cultivado en bateas supone la mayoría de la producción de moluscos. La comercialización de las especies marisqueras (almejas, coquinas, berberechos, etc.), recolectados en el litoral, se hace fundamentalmente en Galicia. También allí se localizan casi la totalidad de las plataformas mejilloneras existentes. Dentro de los crustáceos destaca la pesca en aguas comunitarias de cigalas y de gambas en el litoral levantino y andaluz, así como en el caladero del norte de África.

Esta producción pesquera se divide en tres partes casi iguales, una se desembarcaría en el puerto de Las Palmas de Gran Canaria con unas 600.000 t., otra a los puertos de Galicia (Vigo, Marín, La Coruña, Villagarcía de Arosa, Ribeira y Burela ) que superaría las 500.000 t. y una tercera el resto de los territorios: Andalucía, el País Vasco, Valencia y Cataluña.[5]

La flota pesquera en España[1]

Número de buques Total GT ( Arqueo ) Total KV ( Potencia ) Total tripulación
16.177 526.080 1.333.050 60.958


Principales cifras de la pesca marítima y acuicultura en 2005[1]

Grupo de especies Pesca marítima Acuicultura
Valor
(miles de €)
Peso vivo
(t.)
Total valor
(miles de €)
Engorde
a talla comercial.
Valor
(Miles de €)
Engorde
a talla comercial.
Peso (t.)
Peces 1.206.224,3 697.344 302.846,2 267.873,9 57.342
Crustáceos 206.620,7 13.619 1.809,4 1.783,9 154
Moluscos 164.110,1 45.931 113.717,3 112.257,6 164.425
Otros 1.258,2 905
Total 1.578.213,3 757.799 418.372,9 381.915,4 221.921

Las Reservas Marinas de España[editar]

Las reservas marinas constituyen una medida específica que contribuye a lograr una explotación sostenida de los recursos de interés pesquero, estableciendo medidas de protección específicas en áreas delimitadas de los caladeros tradicionales. Estas áreas, en cuya selección se tiene en cuenta su estado de conservación, deberán reunir determinadas características que permitan la mejora de las condiciones de reproducción de las especies de interés pesquero y la supervivencia de sus formas juveniles.

El efecto de una reserva marina se manifiesta por una recuperación significativa de los caladeros en los que está inserta por efecto de la dispersión de las especies cuya reproducción se ha protegido en la misma.

En España existen las siguientes Reservas Marinas:

De éstas son de gestión exclusiva del Estado: (Masía Blanca, Columbretes, Cabo de Gata-Níjar, Isla de Alborán e Isla de La Palma) y 4 de gestión compartida (Isla de Tabarca, Cabo de Palos-Islas Hormigas, Isla Graciosa y Punta de La Restinga-Mar de Las Calmas)[6]

Notas[editar]

  1. a b c Pesca y Acuicultura. [1]
  2. a b Geografía de España Antonio Gil Olcina y Josefina Gómez Mendoza. pag 425. ISBN 84-344-3468-7
  3. La pesca en España. [2]
  4. Geografía de España Antonio Gil Olcina y Josefina Gómez Mendoza. pag 426. ISBN 84-344-3468-7
  5. Geografía de España Antonio Gil Olcina y Josefina Gómez Mendoza. pag 433. ISBN 84-344-3468-7
  6. Pesca y Acuicultura.[3]

Bibliografía[editar]

  • Geografía de España.Antonio Gil Olcina y Josefina Gómez Mendoza. ISBN 84-344-3468-7
  • Hechos y cifras de la pesca en España. [4]
  • Pesca y Acuicultura.[5]

Véase también[editar]

Enlaces externos[editar]